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HERRAMIENTAS

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Regresar al pasado o avanzar en la transformación
Por Carlos Iaquinandi Castro
Publicado digitalmente: 13 de agosto de 2004
El domingo, unos catorce millones de venezolanos tendrán la posibilidad de revocar o confirmar el mandato del presidente Hugo Chávez. Para ello, utilizarán uno de los recursos que les otorga la Constitución Bolivariana, una disposición de control democrático que no existe en ningún otro país de América Latina y posiblemente del mundo. Obtenidas por la oposición las firmas necesarias para pedir el referéndum, el Consejo Nacional Electoral accedió a la convocatoria, y formuló la pregunta sobe la que deberán pronunciarse los venezolanos: “¿Está Ud. de acuerdo con dejar sin efecto el mandato popular otorgado mediante elecciones democráticas legítimas al ciudadano Hugo Rafael Chávez Frías como presidente de la República Boliviariana de Venezuela para el actual período presidencial?”.
El Movimiento por la Quinta República y todas las organizaciones políticas y barriales que respaldan al gobierno bolivariano, se han movilizado por el NO. Un conglomerado de unos 50 partidos políticos y entidades civiles (empresariales, sindicales, profesionales...etc.) conforma la llamada “Coalición Democrática” que propone el SI. Con lo cual el NO es la continuidad de Chávez y el SI, es la revocación de su mandato.
Según la Constitución, para que el revocatorio sea efectivo, la oposición tiene que conseguir más votos que los que tuvo Chávez cuando fue elegido: 3.700.000, y además esos votos tienen que superar los que pueda obtener el presidente en el propio referéndum. Si se dan esas condiciones, debe asumir el vicepresidente Rangel y convocar elecciones en 30 días para elegir un presidente provisional que complete el período que le falta a Chávez, hasta enero del 2007. Y en ese caso, no hay objeciones en la Constitución para que el presidente revocado, en este caso Chávez, pueda presentarse a esos comicios.
Movilización sin precedentes
La oposición política al gobierno consideró un triunfo el haber alcanzado el número de firmas requeridos por la norma constitucional. Saboreó anticipadamente la posibilidad de desplazar a Chávez del poder por una vía electoral, tras haber fracasado en su intento de golpe de estado en Abril del 2002, y en la posterior huelga general del 2003 con apoyo de los empresarios.
Pero los últimos días de campaña, hay evidencias de que su obsesión por echar a Hugo Chávez del gobierno, ha generado una reacción contraria no solo entre sus partidarios, sino entre sectores populares que generalmente no concurren a votar. Ahora, muchos de ellos sí lo harán ante el riesgo de involución.
Por tanto, unos y otros están empleando todos sus medios para volcar a favor del SÍ o del NO a un número apreciable de indecisos, que algunos estiman entre el 20 y el 30 por ciento de los habilitados para votar.
La batalla por los espacios públicos de propaganda no deja resquicio libre. Los chavistas, con medios más artesanales y con nutridos grupos de voluntarios, se inclinan por las pintadas en las paredes, que en algunos casos llegan a ser verdaderos murales. La oposición, que cuenta con el respaldo abierto o disimulado de la casi totalidad de los medios privados de comunicación, ha optado en la calle por gigantescos anuncios en los que aparecen jóvenes de pechos exhuberantes desbordando unas comprimidísimas camisetas y que en ademán de desabrocharse sus vaqueros lanzan un provocativo “Claro que sí”, que se lee en un “globo” a modo de viñeta de cómic.
Por si quedan dudas, el centro de las tensas camisetas también lleva impreso un contundente ¡SI ! con el fondo de la bandera venezolana.
La oposición pierde sus certezas...y los nervios
Pero los datos de las últimas encuestas comenzaron a revelar la posibilidad de que la oposición no gane el referéndum. Algunos de los medios enrolados en las campañas para desacreditar a Chávez, han admitido la posibilidad de la derrota. Y esto contribuye a que miembros del variopinto arco opositor se hayan puesto muy nerviosos.
Uno de sus principales referentes, Enrique Mendoza, gobernador del estado de Miranda, anticipó el domingo pasado que a las dos de la tarde del 15 de agosto, la oposición “dará a concer su primer boletín sobre los resultados del referéndum”. El anuncio contraviene las normativas del Consejo Nacional Electoral, que prohibe expresamente la difusión de datos durante la votación. Por su gravedad, no puede ser considerado un desliz o un despiste del principal portavoz de la llamada Coalición Democrática.
Jorge Rodríguez, directivo del C.N.E. afirmó que “ningún partido, ninguna persona, ningún medio de comunicación puede sentirse con el poder para violar las normas electorales”. Y añadió: “nadie puede ponerse al márgen de la ley, por más desesperado que se sienta”.
A nadie escapa el efecto perturbador que tendría anticipar supuestos resultados cuando apenas hayan transcurrido unas horas de la votación. Este, sería uno de los síntomas de que la oposición ya no tiene tantas certezas en una victoria y puede estar preparando la estrategia alternativa de desconocer unos resultados adversos.
La falsa imagen de una dictadura
Otro hecho significativo es que un reconocido opositor al gobierno de Venezuela, el ex dirigente sindical Carlos Ortega, exiliado en Costa Rica, salió el 30 de julio rumbo a Miami, Estados Unidos. Ortega tiene tiene causas judiciales abiertas en su país, por delitos cometidos durante los 63 días de huelga promovida por la oposición a fines del 2002. Ahora se afirma que ingresó ilegalmente a Venezuela. Uno de los principales diarios del país, “El Nacional”, publicó una entrevista con el ex sindicalista titulada “Me dicen clandestino” y el canal privado Venevisión también difundió una nota con Ortega, supuestamente grabada en “algún lugar de Venezuela”.
Estas actitudes se suman a otras de la oposición con las que intentan dar la imagen de una lucha contra un poder totalitario o de un país donde no existe libertad de expresión.
Sin embargo, cualquiera puede acceder por Internet a los diarios o medios de mayor circulación, y encontrará que en su casi totalidad, la tendencia informativa y de opinión favorece claramente a la oposición. El pasado lunes, por ejemplo, los principales medios minimizaron claramente la multitudinaria concentración realizada por el chavismo.
Ver o escuchar los canales privados de TV o a las radioemisoras que pertenecen a las grandes corporaciones, vale para comprobar que son trincheras desde donde se ataca de cualquier manera al gobierno. No hay que olvidar que quienes claman desde estos medios a favor de la “democracia”, no dudaron en abril del 2002 en ser portavoces del fallido intento golpista contra el gobierno constitucional. Hoy por hoy, no es difícil encontrar una columna periodística donde en ejercicio de la libertad de prensa se tilde a Chávez de “criminal”, “loco” o incluso hasta de homosexual.
En contraposición al espacio dominical “Aló Presidente” donde Chavez dialoga con ciudadanos y monologa extensamente sobre su gobierno, la oposición difunde por un canal privado “Aló ciudadano”, un programa donde se ridiculiza al presidente y en el que su conductor reitera la frase : "Un futuro mejor, cuando se vaya el dictador”. Que cada cual saque sus conclusiones.
Mientras, la presentación de la cuarta edición del libro “Expediente Negro” que el vicepresidente José Vicente Rangel escribiera en sus años de periodista, se convirtió esta semana en una imprescindible mirada hacia el pasado que muchos jóvenes desconocen y algunos adultos parecen haber olvidado. Aquellos textos de entonces, actualizan ese pasado para demostrar como afirma Rangel "que los represores de ayer reaparecen como los defensores de los derechos humanos de hoy".
El libro hace un recuento de la tortura y las desapariciones en los 60 y los 70, y de ahí se desplaza hasta llegar al llamado “Caracazo de 1989”, cuando el presidente Carlos Andrés Pérez de Acción Democrática, reprimió una revuelta popular con el saldo de centenares de muertos y heridos.
¿El gobierno norteamericano también vota?
El embajador de los Estados Unidos en Venezuela, Charles Shapiro, reconoció esta semana que su gobierno ha financiado a sectores de la oposición para el referéndum del próximo domingo. El diplomático se basó en las declaraciones emitidas por el subsecretario de estado Roger Noriega, quien admitió que el gobierno Bush “ha invertido mucho dinero en el referéndum venezolano”.
Por su parte, el diario español “El Mundo”, publicó esta semana que la Agencia Central de Inteligencia norteamericana ( la CIA ), “prepara planes contra Chávez si continúa en el poder” tras el referéndum del domingo. Añade que el subdirector del Departamento de Asuntos del Hemisferio Sur de la CIA, William Spencer, viajó a Chile, donde tuvo reuniones para analizar la situación con responsables de seguridad de Colombia, Ecuador, Brasil y Perú. El diario también indica que un alto funcionario de la legación diplomática norteamericana en Santiago de Chile, reveló que “se elaboraría un plan financiado por el Departamento del Tesoro y con el apoyo del Pentágono en las áreas que le compete”.
Nada de esto resulta descabellado si se tiene en cuenta que el gobierno de Bush no ha ocultado su rechazo por lo que Chávez dice y hace en Venezuela, incluídas sus invocaciones a vertebrar a los países latinoamericanos recogiendo los principios bolivarianos y sus relaciones con Fidel Castro. Pero también tiene que actuar con cautela, porque Venezuela, quinto exportador mundial de petróleo, le provee de una parte significativa ( entre el 12 y el 15 % ) del combustible que consume el gigante del norte.
Veedores internacionales
El Consejo Nacional Electoral, autorizó la presencia de veedores internacionales. El Centro del ex presidente norteamericano Jimmy Carter, técnicos de la Organización de Estados Americanos, han supervisado el proceso previo y también lo harán con el referéndum y el recuento posterior de los votos. Con igual propósito también llegaron los ex presidentes Raúl Alfonsín y Rodrigo Carazo. El rector del Consejo Nacional Electoral, Oscar Battaglini, anunció que en el ámbito nacional, la asociación civil Ojo Electoral ejercerá de observador.
Lo integran académicos y profesionales, como Eleazar Díaz Rangel, director del diario Ultimas Noticias, el jesuita José Virtuoso o el editor de la publicación “Tal Cual”, Teodoro Petkoff. El organismo está vinculado con el partido demócrata norteamericano y está financiado por empresarios venezolanos. La oposición también ha invitado a sus propios veedores del proceso. Una gran parte del electorado podrá utilizar un sistema automatizado de voto. La auditoría sobre el funcionamiento de las máquinas fue supervisada por el Centro Carter de observadores, por miembros de la OEA y de la propia Coalición Democrática.
El Consejo Nacional Electoral informó que la la auditoría fue plenamente satisfactoria y arrojó un porcentaje de “error cero”. El jefe de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos en Venezuela, Valter Pecly Moreira, aseguró después de conocer todo el proceso automatizado que se usará el próximo domingo que "el secreto del voto está plenamente garantizado".
¿Denuncias o elogios?
Uno de los últimos argumentos lanzados contra Chávez por la oposición, es el empleo de fondos públicos para sus planes sociales. Lo definen como “maniobras” para lograr el apoyo de una parte de la población. La prensa internacional ha recogido estas afirmaciones como “denuncias”, e incluso el diario español “El País”, utilizó el tema para titular la columna de su corresponsal.
Lo que critican es que el gobierno de Chávez haya destinado millones de dólares de los beneficios de la venta del petróleo nacional para desarrollar sus “misiones”, planes de atención a los sectores más postergados. Pero estos supuestos “ataques”, con una lectura atenta se convierten en un boomerang que golpea a quienes los arrojan.
Como describía esta semana Richard Gott , corresponsal del diario británico The Guardian:
“Los enormes excedentes de suministro de crudo que producía la empresa estatal, fueron redirigidos a nuevos e imaginativos programa sociales. Se fundaron por todo el país innumerables proyectos o “misiones” que recordaban el clima de los primeros años de la revolución cubana. Con ellos se combate el analfabetismo, se da ulterior educación a quienes no terminan los estudios básicos, se promueve el empleo, se proporcionan alimentos baratos y se extiende la atención sanitaria gratuita en las zonas pobres de las ciudades y el campo, con la ayuda de diez mil médicos cubanos. Edificios sobrantes de la compañía petrolífera, se han reutilizado como sede de una nueva universidad para los pobres, y se ha desviado dinero del petróleo para fundar Vive, un innovador canal de televisión que está rompiendo los tradicionales moldes estadounidenses en los medios de comunicación latinoamericanos. Los opositores tachan los nuevos proyectos de “populistas”, término habitualmente utilizado con intención peyorativa por los científicos sociales de Latinoamérica. Sin embargo, añade el corresponsal británico, ante la tragedia de la extrema pobreza y el abandono en un país con unos ingresos procedentes del petróleo comparables con los de Arabia Saudí, es difícil ver porqué un gobierno democráticamente elegido no debe embarcarse en programas para ayudar a los más desfavorecidos.”
La transcripción de la crónica del corresponsal británico es descriptiva de cómo la intención de denuncia puede convertirse en elogio según quien lo valore.
Lo que está en juego
La repercusión nacional e internacional del referéndum se explica en la trascendencia que tendrá el resultado de la consulta.
En definitiva confrontan dos modelos de país posible:
Uno, el intento transformador encabezado por Chávez, no exento de contradicciones y fallos, que procura disminuir la exclusión y la postergación de una gran parte de la sociedad. El otro, significa el regreso a un pasado donde desde las bases de una democracia formal, los dos partidos tradicionales, COPEI y Acción Democrática, ( socialcristianos y socialdemócratas) se alternaron en el poder sobreviviendo así a escándalos de corrupción, ineficacia y dando la espalda a las demandas sociales. En esos 40 años, “desaparecieron” 300 mil millones de dólares de los ingresos petroleros, la deuda externa alcanzó los 27.500 millones de dólares, y el 80 por ciento de la población quedó en situación de pobreza.
Estas líneas fracturan en dos grandes sectores a la población. Como es lógico, Chávez encuentra sus apoyos mas firmes en los venezolanos empobrecidos, entre los más humildes de la población. La clase media alta, es la columna vertebral de la oposición.
El espacio de los indefinidos se reduce día a día, por la presión de una inevitable polarización.
El diario “La Nación” de Buenos Aires, portavoz de la derecha argentina, admitía en una crónica de su corresponsal en Caracas: “la clase popular, en gran parte, está sumamente identificada con la figura de Chávez, y vé a la oposición como representante de un modelo político al que no quiere volver”.
Amplios sectores de clase media rechazan la posibilidad de avance social de los más postergados. Una de sus quejas habituales es por la presencia de los buhoneros, como llaman en Venezuela a los vendedores ambulantes. Esta actividad informal creció durante el gobierno de Chávez, y permitió a millares de ciudadanos tener un ingreso para mantener a sus familias.
Critican que cuando se dirigen a un Super o a un gran comercio, las veredas de acceso están ocupadas por decenas de personas que ofrecen todo tipo de objetos, desde ropa, hasta pequeños electrodomésticos, pilas o paraguas. Muchos de los marginados que durante los gobiernos anteriores quedaban recluídos en los barrios de los cerros, hoy bajan a Caracas a ejercer sus trabajos informales. En esta frontera entre los vendedores y los habituales compradores de los grandes comercios se advierten los roces y los enconos. El desprecio de la clase media adquiere muchas veces inequívocos tintes racistas. Es inevitable asociar la semejanza con algunas de las reacciones predominantes en Argentina por similares sectores de clase media hacia los piqueteros o hacia la protesta social.
Para América Latina
Los ojos de los latinoamericanos miran atentamente a Venezuela. Perciben que allí se juega también parte de su futuro. La posibilidad de articular políticas independientes que tengan en cuenta el desarrollo social de los pueblos y la disminución de las desigualdades, pasa también por el resultado del referéndum.
En declaraciones al periódico “La Jornada”, el general Rafael Horopesa, titular de la Corporación Venezolana Agraria, afirmó que en su país “se viven momentos muy especiales porque se han producido cambios profundos, en lo social y político, de los que no se vuelve atrás”. “Por eso, destaca, el referéndum sobre el mandato del presidente Hugo Chávez tiene importancia para toda América Latina en estas circunstancias y es fundamental para las mayorías pobres venezolanas que por primera vez tienen la posibilidad de vivir con dignidad.”
El impulso neocolonizador del gobierno de George Bush en el continente, con su punta de lanza, el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, ALCA, sufre contratiempos ante los replanteos que se han hecho gobiernos como el de Kirchner en Argentina y el de Lula en Brasil. Por su parte, Cuba y Venezuela promueven, más claramente aún, la necesidad de un bloque regional autónomo que pueda garantizar un desarrollo independiente que atienda las necesidades urgentes de la mayoría de la población latinoamericana. Por el contrario, dos de los gobiernos que más intentan seguir los dictados de la Casa Blanca, Alejandro Toledo en Perú, y Vicente Fox en México, van cayendo día a día en el descrédito de sus pueblos.
Después de decenios de dictaduras, de políticas neoliberales con sus consecuencias de empobrecimiento y marginación, ruptura de los tejidos productivos y represión de la protesta social, los latinoamericanos confían en pasar de víctimas a protagonistas y poder construír alternativas viables de verdadero progreso social.
Pero para eso, es necesario que los avances se consoliden, aunque los tiempos y las formas sean diferentes. La riqueza está en ocupar nuevos espacios, en la participación democrática, en la construcción de caminos propios.
Y ante el referéndum venezolano del domingo, no hay lugar para la indiferencia o la neutralidad. Quizás por eso, en los últimos días, en capitales, ciudades y pueblos de todos los países de América Latina, se están realizando actos de sus organizaciones sociales y movimientos populares, en solidaridad con el pueblo venezolano y por la continuidad libre y soberana de su experiencia transformadora.

Enviado por SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa
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