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HERRAMIENTAS

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El pueblo derrotó otra vez al imperialismo
Por Carlos Aznarez
Publicado digitalmente: 17 de agosto de 2004
La paciencia revolucionaria y la conciencia cívica del pueblo venezolano dio finalmente el resultado de la victoria. Cuando el presidente del Consejo Nacional Electoral decretó, en horas de la madrugada del 16 de agosto, el triunfo impresionante del NO revolucionario contra el SÍ fascista, el país entero, y seguramente todo el tejido de territorios humildes del Tercer Mundo, estallaron en júbilo. "Con todo lo que nos hicieron para intentar desestabilizar este hermoso proceso, no pudieron", gritó a voz en cuello una anciana frente al Palacio Miraflores, donde desde el denominado "balcón del pueblo", pocos minutos después hablaría el comandante Hugo Chávez. La multitud que aguardaba su voz y que había soportado estoicamente más de 24 horas de vigilia, no cesaba de gritar lo que todos festejábamos: "uh, ah, Chávez no se va".
¿Y por qué no se va este dirigente del pobrerío que se ha convertido en referente latinoamericano? Sencillamente porque hace lo que el pueblo quiere. Trabaja incansablemente para los más humildes, para esos que hasta hace muy poco -sólo seis años atrás- eran considerados la escoria marginal de la historia política venezolana y que desde que llegó la Revolución y "mandó parar", se convirtieron por primera vez en ciudadanos. Con derecho a todo lo que generalmente les había sido negado.
Por eso no se va Chávez, a pesar de que los gringos del Centro Carter y los energúmenos de la OEA jueguen su baza a favor de la oposición escuálida. Los venezolanos y venezolanas que este pasado domingo aguantaron a pie del cañón el gran esfuerzo de pasarse hasta 12 horas en una fila para poder ejercer su derecho al voto, le demostraron a la oligarquía de su pais y a sus cómplices de la "observación internacional" digitada por Washington, que Venezuela se respeta. Que si "hay que estar 48 horas sin dormir y en una cola para votar, nos quedaremos, porque tenemos mucho que defender en esta votación", como señalara un joven chavista en el barrio de Petare. Eso es lo que no puede entender una oposición mezquina, retorcida y petulante. Eso es lo que no le entra en la cabeza a los pulcros y atildados emisarios de Carter y Gaviria: cuando la democracia auténtica, la de la base, la de los que hacen todos los días un país, está en peligro, todos sus hijos e hijas se juegan la vida y lo que sea por defenderla.
Por eso ganaron el NO y Chávez. Por eso, el mejor comunicador y portavoz de los condenados de la tierra de Zamora y Simón Rodríguez, se queda en el gobierno. Por eso el país se encendió de bullicio y festejo, que nos contagió a todos los que tuvimos la suerte de ser testigos de la victoria.
"Venezuela cambió para siempre. Esto no tiene vuelta atrás",dijo el Comandante en su discurso de madrugada, y agregó enseguida: "La cuarta Republica murió para siempre". Ni más ni menos, y eso no es una amenaza trasnochada sino la constatación de que la vieja política, corrupta, represiva y exclusionista, quedó atrás en el país de Bolívar y Fabricio Ojeda. Ahora manda el pueblo y es precisamente su discurso, su forma de ser y su talante, el que tendrán que respetar los mandamases internacionales. Si no lo hicieran, y apelaran a alguna de sus tantas artimañas a las que nos tienen acostumbrados, no tengan ninguna duda, que América Latina se levantará para defender a su hermana bolivariana.
En conclusión, el 15 de agosto, va a pasar a la historia de nuestro continente como el día en que un pueblo unido y movilizado, con conciencia política y proyección antiimperialista, volvió a vencer al más grande enemigo de nuestros sueños y utopías.
El bateador de los rebeldes, Hugo Chávez, cumplió con lo prometido y tras batear la pelota, logró ponerla en pleno corazón de la Casa Blanca. "Toma Bush", dijo Chávez, y la multitud que lo vivaba frente al Palacio de Gobierno, a las 5 de la madrugada, festejó el certero golpe, con un término beisbolístico por excelencia: "jonron, jonron". Que es lo mismo que ratificar que "la espada de Bolivar sigue cabalgando con fuerza por América Latina".

Resumen Latinoamericano (desde Caracas)
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