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HERRAMIENTAS

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Traducción del The New York Times y Comentario IRW
Tras los recursos energéticos de los pueblos
Por El Equipo
Publicado digitalmente: 6 de julio de 2005

Comentario IRW
Traducción "The New York Times"

Equipo de Investigaciones 'Rodolfo Walsh'Comentario IRW

Como ya se anticipara en esta sección ("En Bolivia... ...la sanción de la legislación sobre hidrocarburos y la reciente ocupación militar de los campos petrolíferos... ...serán usados como argumentos por EE.UU. con la complicidad de los grandes conglomerados mediáticos vinculados a las empresas petroleras multinacionales..." EEUU estampa su bota en el Mercosur) la campaña mediática, destinada a legitimar cualquier tipo de represalia a los países que hagan valer su soberanía energética, ha comenzado.

Mientras los grandes medios argentinos insisten en "silenciar" el posible asentamiento a corto o mediano plazo de una base de EEUU en la región, las fuerzas políticas se enfrascan en una lucha por los espacios institucionales y no atinan a repudiar esta presencia que atenta contra los intereses geoestratégicos nacionales. Y en esto parece haber la misma actitud tanto en las filas del oficialismo como de la oposición. ¿Será que los marines vendrán a luchar contra el terrorismo internacional, o simplemente a hacer valer los intereses y contratos de las multinacionales petroleras?

En el artículo del New York Times, que se reproduce mas abajo, se plantea con gran habilidad y con argumentos destinados a conquistar a un amplio público, la coyuntura energética actual y las consecuencias negativas para las empresas multinacionales del sector (y los países consumidores) que las políticas soberanas de los países productores les pueden acarrear.

Sin ningún tipo de pudor, el redactor señala que los gobiernos de los países productores débiles (se encarga específicamente de hacer esta diferenciación) estarían "exprimiendo" a las compañías petroleras y, soslayadamente los acusa de quiebra de contratos (Que fueran firmados cuando dichos gobiernos se comportaban en forma mucho mas dócil y sumisa).

Todavía queda la pregunta flotando en el aire, al finalizar la lectura del artículo:
¿Porqué en Argentina, con un barril de petróleo a casi 60 dólares, no se adoptan políticas de royalties e impuestos similares a las de Bolivia?

El Equipo

Las naciones ricas en energía están incrementando costos a las inversiones extranjeras

The New York Times
Por Juan Forero
Publicado: 5 de julio de 2005

La Paz, Bolivia - Por siglos este país facilitó a los explotadores la extracción de minerales, desde los españoles que saqueaban oro, pasando por los barones del zinc del siglo XIX hasta las multinacionales de la energía que vinieron para aquí en los años 90 para desarrollar el segundo mayor depósito de gas natural de América Latina.

Pero como muchos países productores de energía en estos días, Bolivia retiró el tapiz de bienvenida. Con un pueblo enfurecido exigiendo una parte mayor de los beneficios, y algunos grupos pidiendo directamente la expropiación, el gobierno recientemente elevó los royalties y los impuestos elevándolos a los niveles más altos en Latinoamérica.

Podría parecer un episodio aislado de celo revolucionario traducido en política energética. Sin embargo, Bolivia es apenas el más reciente entre varios países productores de gas y petróleo, en Latinoamérica y otras regiones, que está exprimiendo a las compañías de energía como nunca antes.

Con los precios del crudo y del gas natural en altas récord, y la ideología guiando cada vez más a los autores de las políticas gubernamentales, las naciones productoras están exigiendo una porción mayor de la riqueza mineral. En algunos casos, están cancelando contratos de largo plazo que le daban a las compañías de energía condiciones altamente favorables.

"Ellos consideran que como hay un rentabilidad mayor, pueden asumir una línea mucho mas dura en las negociaciones", dijo Lawrence J. Goldstein, presidente de la Petroleum Industry Research Foundation, un grupo de análisis financiado por la industria en Nueva York. "En algunos casos, ellos ni precisan negociar".

Muchos de los gigantes mundiales productores de energía, entre ellos Arabia Saudita, Kuwait, Irán y Méjico, no juegan ningún papel en esta tendencia ya que sus propias empresas estatales controlan plenamente o dominan la producción. Pero en los casos de Rusia, Venezuela, Cazaquistán, Nigeria y Argelia, que representan juntos el 20% de la oferta mundial, pero que dependen de empresas privadas domésticas o extranjeras, la historia es otra.

Éstos últimos están entre los países que están endureciendo los términos -enviando un mensaje que ha repercutido en la industria en un momento en que la oferta es limitada. Algunos representantes de la industria definen estos nuevos términos como un estrangulamiento (chokehold) que desacelerarán inversiones justo cuando las naciones consumidoras más necesitan de petróleo para bajar los precios.

"Tanto las condiciones más duras cuanto la evaporación de los términos contractuales harán pensar dos veces a las empresas antes de invertir más", dijo Michelle Billing, director de riesgo político de Pira Energy Group, una firma consultora de Nueva York. "La disposición de los países para cambiar las condiciones en la mitad del proyecto complica cualquier tipo de decisión de inversión, porque no se sabe cuáles serán las condiciones al final del proyecto".

Para los gobiernos, por otro lado, el apriete está justificado por la inmensa cantidad de dinero que las compañías petroleras están generando. El barril de petróleo era negociado por arriba de los 60,00 dólares la semana pasada, antes de cerrar a 58,75 dólares el viernes. El gas natural, que duplicó su precio en EEUU en cinco años, está en alta demanda en todo el mundo.

"Ellas nunca tuvieron ganancias de esta magnitud" dijo Víctor Poleo, un economista en petróleo de izquierda en Venezuela. "De manera que esto despierta un apetito insaciable de los gobiernos por tales ingresos".

Los precios en alta han sido una ganancia inesperada para las compañías petroleras, que están registrando lucros récord.

La Exxon Mobil Corp. vio su lucratividad crecer 44%, hasta los 7.860 millones de dólares en el primer trimestre de este año, mientras que el lucro de la Royal Dutch/Shell trepó 28%. La renta líquida de las cuatro mayores compañías de petróleo - Exxon Mobil, BP, Shell y Conoco Phillips - aumentó 39% con respecto al año anterior, informaron las empresas en abril.

Mensurado desde otro punto de vista, la renta de Exxon Mobil para el primer trimestre - 82.000 millones de dólares - es casi equivalente a los 107.000 millones de dólares del PBI de Venezuela, que abastece con gran parte de su crudo a los EEUU.

Estas grandes ganancias no pasan desapercibidas para personas como Abel Mamani, líder de Fejuve, un influyente grupo anti-globalización en Bolivia, que ha luchado contra las compañías petroleras. Las furiosas protestas contra la política energética del país ya llevaron a dos presidentes a renunciar en un lapso de 20 meses.

La última renuncia tuvo lugar a fines del mes pasado, después de que el Congreso Boliviano elevara acentuadamente los impuestos a las empresas energéticas extranjeras, pero no lo suficiente para conformar a algunos grupos - las protestas continuaron y la idea de nacionalización flota en el aire.

"Es una necesidad" dijo Mamani en una entrevista. "Nosotros estamos cansados de que estas empresas saquen provecho de nuestros recursos".

Algunos analistas en recursos energéticos estiman que tal línea dura podrá resultar contraproducente en países en dificultad como Bolivia o Ecuador, donde las reservas energéticas son considerables, pero la industria todavía precisa ser desarrollada.

Repsol YPF, la gigante de energía española cuyas propiedades en Bolivia representan una pequeña cantidad de su producción mundial, manifestó públicamente que está considerando una acción legal contra Bolivia por alteraciones contractuales.

"El problema es que en Bolivia las empresas recién ahora están haciendo las inversiones" dijo Ed Miller, presidente de Gas TransBoliviano, un grupo de gasoductos de propiedad de Shell, Petrobras y British Gas, agregando luego: "Esto tendrá efectos desastrosos a largo plazo".

Éste puede no ser el caso de la mayoría de los países que están endureciendo las condiciones. "Países como Venezuela, que están en una categoría propia, pueden ser más exigentes presionando por una cuota mayor para el gobierno" dijo Roger Tissot, director de países y mercados en la PFC Energy, un grupo consultor con base en Washington.

De cierta forma las compañías son rehenes de su propio suceso. Las grandes compañías pudieron haber invertido miles de millones en áreas tecnológicamente desafiantes, como el Cinturón del Orinoco en Venezuela o en el Mar Caspio, pero ahora están cocechando beneficios, con el petróleo saliendo y los petrodólares entrando.

Ellas no abandonarán esos proyectos ahora. Ni tendrán muchas opciones para nuevas inversiones, ya que muchos de los principales países productores de energía del mundo restringen la inversión extranjera.

"Hay muy pocos países con reservas atrayentes que están abiertos a la inversión extranjera", Dijo Billing da PIRA Energy. "Aquéllos que permanecen abiertos son concientes de su poder de presión".

PIRA Energy, que ha concluido un informe sobre la tendencia, dice que algunas de las políticas más duras están en Rusia, segundo mayor exportador de petróleo del mundo. En su esfuerzo por reivindicar el control sobre la industria, el Kremlin persiguió agresivamente los impuestos debidos por la Yukos, la mayor compañía de petróleo privada del país, provocando su venta al estado.

La acción también reprimió las ambiciones políticas de Mikhail B. Khodorkovsky, el fundador de Yukos, que fue sentenciado en mayo a nueve años de prisión.

En 2004, Rusia aumentó el impuesto a la producción en 15% y elevó el impuesto de exportación del crudo vendido a más de 25,00 dólares el barril, mientras que algunas maniobras le dieron a la estatal Gazprom, actualmente la mayor productora mundial de gas natural, un mayor control sobre los recursos de energía del país.

Todavía más preocupante para las compañías de petróleo, es el hecho que los legisladores rusos están discutiendo si limitarán la participación extranjera en ciertos proyectos de gran escala.

Kazaquistán, una ex-república soviética, también está endureciendo las condiciones, con una nueva ley exigiendo una participación mínima de 90% del gobierno en todas las ganancias de la venta de petróleo por encima de los 27,00 dólares el barril y una participación mínima de 50% del Estado en los proyectos.

En Nigeria, mayor exportador de África, el gobierno está imponiendo nuevos royalties, y los nuevos contratos deberán ser más restrictivos que en los acuerdos anteriores.

Venezuela Ninguna política nacional de energía ha llamado tanto la atención como la de Venezuela, cuyo gobierno transformó la compañía estatal de petróleo, Petróleos de Venezuela, en un motor para los cambios sociales, al mismo tiempo en que aumenta impuestos y royalties y altera contratos de largo plazo con las multinacionales extranjeras.

El gobierno de Venezuela, liderado por su presidente de izquierda, Hugo Chávez, está planeando gastar hasta 4.000 millones de dólares del presupuesto de la compañía estatal de petróleo este año en una gama de programas, de hospitales a programas educativos y hasta el subsidio a los mercados. Las empresas extranjeras, que producen 1,1 millones de barriles por día, de una producción total de 2,6 millones por día, son necesarias para ayudar a generar tales ingresos.

Los cambios no podrían contrastar más con los inicios de los años 90, cuando el gobierno abrió el sector energético a las inversiones extranjeras y ofreció acuerdos atractivos a las compañías como ConocoPhillips, ChebronTexaco, Total de Francia y Statoil de Noruega. En el extenso Cinturón del Orinoco, las empresas pagaron apenas el 1% de royalties, un porcentaje que apuntaba a superar la preocupación con la explotación de un petróleo pesado, de baja calidad.

Todo esto cambió en octubre pasado, cuando el gobierno de Chávez aumentó los royalties en Orinoco para 16,6%, finalizando el virtual feriado fiscal. Venezuela ahora espera elevar el impuesto de renta sobre proyectos en Orinoco de 34% para 50%, dijo recientemente el Ministro de Energía del país, Rafael Ramírez, a los periodistas.

En otras partes del país, el gobierno también ha endurecido las condiciones, buscando recibir hasta 3.000 millones de dólares de impuestos atrasados, elevando impuestos y exigiendo control mayoritario del Estado. Las empresas todavía son bienvenidas, dijo el gobierno, mientras deja en claro que el Estado está en el comando.

"Los precios más altos permiten que los países tengan rentas más altas para el desarrollo", dijo Nicolás Maduro, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela. "Aún con los elevados royalties e impuestos, las ganancias de las compañías petroleras todavía son enormes".

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