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HERRAMIENTAS

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Caso AMIA
Mensaje enviado antes de conocerse la sentencia del Tribunal
Por José María Petrosino
Publicado digitalmente: 4 de septiembre de 2004
José María Petrosino es un ingeniero radicado en la ciudad de Luján.
Desde el mismo día del atentado a la AMIA comenzó una investigación particular, sobre la base de las informaciones periodísticas y los materiales de la investigación policial judicial. Desde entonces ha dededicado sus esfuerzos a tratar de esclarecer a la opinión pública argentina sobre la verdadera naturaleza de ese atentado, sus casi seguros responsables y sobre la farsa policíaco judicial montada para cubrir las verdaderas responsabilidades.
Posiblemente sea uno de los compatriotas -aparte de los jueces del Tribunal Federal N° 3- que más sabe sobre el tema y sus reflexiones y precisiones son contundentes.
Julio Fernández Baraibar

La sociedad argentina está en las vísperas de revertir la bochornosa ignominia que ha representado para el país todo lo relacionado a este malhadado "caso". La providencia ha hecho que tamaña responsabilidad haya recaído en 3 compatriotas, los jueces Larrambebere, Gordo y Pons.

Sólo 3 argentinos ante la crucial disyuntiva de cumplir con su deber y en un fallo ejemplar poner a la luz, lo que ha quedado palmariamente demostrado en las audiencias orales, que es: que no sólo los acusados son absolutamente insospechados de involucramiento en el delito del que se los acusa, sino que siempre lo fueron, y que se amañó deliberadamente la investigación, tanto para forzar su procesamiento, como para dar por cierta una falaz "materialidad del hecho", del la cual el falso coche-bomba/conductor suicida ha sido su piedra basal.

De no ser así, se habrá desperdiciado miserablemente la única (y última) oportunidad, y el destino de la causa AMIA será irremisiblemente el mismo que el de la de la Embajada, esto es, una vía muerta total.

La solución justa no implicará, como algunos pícaros están sugiriendo, que la investigación deba volver "a fojas cero". En realidad siempre ha estado en "fojas cero", porque al partir de un "inicio" tergiversado (el falso coche-bomba), ningún avance real se podía producir.

Mientras, que el correcto punto de partida que establecerá el fallo de mañana, relanzará la investigación que podrá avanzar rápidamente utilizando lo mucho investigado en 12 años.

Por ejemplo, la identificación de las numerosas pistas falsas plantadas antes y durante la instrucción, permitirá llegar a los que han estado detrás del encubrimiento, que a su vez tienen que haber estado necesariamente vinculados con los perpetradores.

Aunque no será fácil doblegar al poderoso lobby encubridor.

Por ejemplo algunos de sus voceros están intentando disminuir el peso procesal de la contundente prueba testimonial (no menos de 100 testigos presenciales que en forma unánime y corcordante niegan la existencia de la Trafic) contrarestándola con otros elementos de discutible valor indicial, ya que bien pueden haber sido "plantados" y/o falseados, en una instrucción que por su irregular desarrollo daba lugar a cualquier desaguisado.

Así se habla del "motor encontrado entre los escombros", mientras que lo que realmente se "encontró", sin haberse podido establecer claramente, cuando, donde y por quien, es sólo un pequeño trozo del block del motor de una Trafic, cuyo número sospechosamente intacto, condujo a Telleldin.

También se habla, "del amortiguador que se incrustó en el cuerpo de una víctima". Pero la pericia que se ventiló en la sala indicó que ésta pieza no había estado en contacto con explosivos, y el cuerpo de la infortunada víctima estuvo varios días perdidos, y por lo tanto fuera de todo control procesal.

O "de los restos de chapas de Trafic en algunos cuerpos", los cuales, no fueron debidamente analizados para determinar su verdadero origen.

Además que tanto el amortiguador como los restos de chapas bien podrían haber sido "plantados" en el interior con los explosivos, como evidentemente lo ha sido el pequeño trozo de block.

Se hecha mano como último recurso a las pericias, pero estas han sido contradictorias y poco confiables por lo disparatadas, a tal punto que el TOF3 se vio obligado a solicitar tardíamentre otra a expertos en estructuras de la Universidad de Tucumán, cuyo resultado, dentro de la validez relativa de este tipo de pericia, una simulación computacional realizada en base a fotografías 8 años después de ocurrido los hechos, indicó que el epicentro más probable estaba en la zona de la puerta, pero dentro de la línea de edificación. Es decir que dictaminó explosión interior.

Esperemos que esta pesadilla, de incertidumbres, mentiras y amenazas que ha estado envenenando a la sociedad argentina durante 12 años, tenga un principio de solución a partir de mañana.


© José María Petrosino
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