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HERRAMIENTAS

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Lic. Laura Inés Etcharren   
América Latina: sus tradiciones populares
Por Lic. Laura Inés Etcharren
(¿Quién es Lic. Laura Inés Etcharren?)
Publicado digitalmente: 6 de octubre de 2005
Y sin embargo les rogamos:
Consideren extraño lo que no lo es.
Tomen por inexplicable lo habitual.
Siéntanse perplejos ante lo cotidiano.
Traten de hallar un remedio contra el abuso Pero no olviden que la regla es el abuso.
Bertolt Brecht; La excepción y la regla

CONSIDERACIONES PRELIMINARES

Comprender la Conquista de América, y las consecuencias, que de ella, han derivado, requiere la apertura de un espacio de debate, en donde el conocimiento, no se encuentre segmentado, para así poder construir un tipo de pensamiento crítico y reflexivo.
El descubrimiento, y la posterior conquista de América, es el inicio de un tiempo de colonización, de sometimiento y fusión, de independencias y muertes; es el pasaje, a una nueva etapa en la historia de la humanidad, que influyó, de manera extrema, en las formas de pensar, actuar y sentir de los hombres.
A través de la educación, las normas sociales y la familia en particular se han ido desarrollando, a lo largo de la historia de la humanidad las más perversas formas de dominación que llevaron al hombre a un “estado de guerra” signado principalmente por las pasiones y el deseo de tener aquello que no se tiene. Así, tanto la conquista como la colonización fueron, entre otras, una las tareas más terribles que la memoria colectiva pueda albergar, puesto que el genocidio ocasionado mostró una vez más que para muchos hombres el fin siempre justificará los medios. Las ansias desmedidas de poder de los hombres convirtieron a ese genocidio en el motor de la acumulación originaria del capital, legitimada por la institución religiosa eclesiástica que desde siempre influyó en la construcción de la subjetividad de los individuos. De esta manera, cuando tuvo que salvaguardar los intereses de alguna fracción de la sociedad, lo hizo, legitimando el accionar burgués (el discurso hegemónico) dejando de lado, todos los preceptos religiosos, además de cuestiones tales, como el respeto, la equidad y la dignidad del hombre.
El movimiento de la acumulación originaria, se encuentra marcado, por los siguientes factores: el descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, la cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros, etc (1). Es decir, todos estos hechos, establecen, los albores de la era de producción capitalista, por lo que puede señalarse que “El acta de nacimiento del capitalismo es, al mismo tiempo, el acta de defunción de numerosos pueblos americanos, cuyas riquezas servirán para que la naciente burguesía europea realice el despegue.” (Dri; p: 113).

América Latina en la Tradición
América Latina ha recibido ideas de las corrientes de pensamiento tanto europea como estadounidense. “Hubo cuatro grandes vertientes teóricas disponibles: la española, con su tradición igualitaria, el peso de la neoescolástica y la contemporánea influencia del liberalismo gaditano; la monárquico-constitucional inglés, construida a partir del Bill of Rights de febrero de 1689, la teoría política de John Locke y la experiencia párlamentaria; la francesa, especialmente con los componentes rousseaunianos de soberanía popular e igualdad y las preceptivas de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano; y la norteamericana, con su impronta federal y constitucionalista.” (Ansaldi; 1998) En 1776 las colonias inglesas de América del Norte, conquistaron su libertad e independencia. Mientras que en 1778, las colonias de España y Portugal en América estaban cumpliendo ya casi tres siglos de sumisión y atropellos, a la libertad civil.
Triunfaba la Revolución Francesa en 1789. Hecho que significó, el triunfo de la soberanía de la libertad (el triunfo de las ideas rousseaunianas). Aunque también implicó, la acentuación de algunas de las ideas del antiguo régimen, contra el cual se luchó. Estos hechos políticos, repercutieron en la conciencia de los criollos latinoamericanos, quienes influenciados por la ilustración, así como por la filosofía jurídico liberal, impulsaron las guerras por la independencia de latinoamericana. Así los dirigentes del movimiento independentista latinoamericano: Artigas, Moreno, Rodríguez y Bolívar, entre otros, iniciaron el camino que, más tarde, llevaría a las INDEPENDENCIAS.
En este contexto, la lucha por la independencia, sería una lucha, por un nuevo pacto social. Construir una república, que no nos condenase a la desigualdad, ya que el ideal político de la época, consistía en formar una república autónoma ante la opresión de la monarquía española. Tanto es así, que la construcción de un Estado nacional, implicaba la ruptura de la situación colonial, mediante la declaración de la independencia jurídica y política. Es decir, establecer un nuevo orden político, fundado en una nueva legìtimidad, en nuevas formas de pensar y hacer política, en la apelación a valores bien definidos, y a una ética diferente a la que rigió la tradición ideológica de la conquista y la colonización. Pero el debate entorno a la construcción de ese nuevo orden político, y su legitimidad, no se limitó, solo al ámbito de los intelectuales de la época, todo lo contrario, la necesidad de cambio, así como sus contenidos y efectos, alcanzaron y repercutieron en los diversos actores sociales.
El problema central, con el cual nos enfrentamos, tiene que ver, básicamente con ¿cómo se construye un poder político, social y cultural, “un poder de afirmación nacional y social y de integración continental autónoma.”? (Argumedo; 1999) ¿Cómo buscar la formación de una unidad latinoamericana autónoma y federativa pero que al mismo tiempo pueda establecer relación con el resto de los países del mundo?
Para comprender de manera más acabada tales necesidades, veremos el desempeño que tuvieron los diferentes libertadores y pensadores latinoamericanos; y la articulación que hubo, no solo en su acción, sino también, en su discurso, tomando como parámetros los siguientes conceptos: política, economía, cultura y propiedad.

América Latina: Liberatadores/ Pensadores
Quien primero nos convoca, es el argentino Mariano Moreno (1778-1811) A Moreno se lo respetó y se lo sigue respetanto y recordando hasta nuestros días no solo como patriota sino también como integrante del movimiento revolucionario que instaló el primer gobierno patrio y luchó por los ideales libertarios; más allá de que su Plan Revolucionario de Operaciones no haya sido muy bien visto por algunos intelectuales argentinos. Dicho plan resaltaba el carácter hispanoamericano de la Revolución, la independencia intelectual de sus autores pero al mismo tiempo el carácter jacobino de sus jefes. También decía que había que “Considerar a la Revolución de Mayo como un vasto proceso desarrollado simultáneamente en España y en la América Latina.” (Moreno; 7)
Sus ideas políticas y económicas fueron expuestas a través de sus escritos en la Gaceta, los Decretos de la Primera Junta y en el mencionado Plan Revolucionario de Operaciones, en donde también defendía al proteccionismo económico, la expropiación compulsiva de los intereses españoles y realistas y el desarrollo de un proceso incipientemente industrial. En cuanto a su formación cultural estuvo profundamente influenciada por el iluminismo.
Ahora bien, durante la primera década revolucionaria, la actividad y riqueza de los comerciantes porteños fue duramente golpeada por las guerras que sostenía el gobierno. Los comerciantes porteños debieron soportar el exitoso establecimiento de los primeros contingentes de comerciantes británicos que dominaron rápidamente la plaza, al igual que como ocurrió en el Interior y en el Litoral. En Buenos Aires, estos comerciantes, contaron con la protección de la Corona británica a través de la presencia intimidatoria de alguna fragata. El artículo 4º inciso 1º del Plan de Operaciones de Moreno refleja claramente hasta qué punto la Junta de Buenos Aires en 1810 respaldaba los intereses británicos: “Nuestra conducta con Inglaterra y Portugal debe ser benéfica, debemos proteger su comercio, aminorarles los derechos, tolerarlos, y preferirlos aunque suframos algunas extorsiones; debemos hacerles toda clase de proposiciones benéficas, y admitir las que nos hagan” “Los bienes de la Inglaterra y Portugal que giran en nuestras provincias deben ser sagrados, se les debe dejar internar en lo interior de las provincias pagando los derechos como nacionales, después de aquellos que se graduasen más cómodas por la introducción; últimamente, haciendo sacrificios, debemos atraerlos, y ganar las voluntades de los ministros de las cortes extranjeras, y de los principales resortes de los gabinetes, aunque sea a costa del oro y plata, que es quien todo lo facilita.” Sin embargo, esto podría ser visto como una estrategia de Moreno. Si bien en su plan propuso: Promover una insurrección en la Banda Oriental y el Sur del Brasil, seguir fingiendo lealtad a Fernando VII para ganar tiempo y garantizar la neutralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles y destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas y fortalecer la navegación; también recomendaba seguir "la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos" para lograr el objetivo final: la independencia absoluta (2).
Por último, cabe destacar que las ideas económicas morenistas sobre el proteccionismo y la industrialización, fueron llevadas a cabo por José de San Martín en Cuyo. En ese mismo lugar, éste último, expropió a las familias ricas en animales y bienes para la causa del Ejército libertador y estableció una única aduana además de otras tantas resoluciones.
Pasemos ahora a Simón Bolivar (1783-1830) pero antes, debemos recordar a quien haya sido su maestro y orientador: el filósofo y educador venezolano Simón Rodriguez (1771-1854) Las ideas que éste último tenía, acerca de la libertad no se correspondían demasiado con las mentalidades de su época. Se dedicó a realizar un estudio en profundidad sobre las ideas filosóficas de Hobbes, Montesquieu, Rousseau y también Voltaire. Ideas que más tarde, intentó transmitirle a su antiguo alumno, Simón Bolívar, cuando coincidió con él en París.
En sus trabajos políticos, Don Simón jamás prometió ciudades rigurosamente controladas, pero tampoco paraísos. La utopía de su proyecto, consistía en abarcar a la totalidad de “nuestras naciones.” Conocía en demasía el modelo a superar. Apoyados en la creencia de que la cultura nos llegaba solo de la metrópolis, los gobiernos americanos coqueteaban con las monarquías europeas para conseguir reconocimientos.(Castillo)(3) ; Rodríguez escribía: “No se halague la sabiduría de Europa...porque arrollando ese brillante velo que la cubre, aparecerá el horroroso cuadro de su miseria y de sus vivios...resaltando en un fondo de ignorancia.”
Según diversos autores, Rodríguez, concebía la realidad como un enfrentamiento entre dominadores y dominados; enfrentamiento que se había transformado en una verdadera guerra, al abandonar las masas sus ropajes de inocencia. De este modo, entre los pensadores de su tiempo fue el que más lejos llegó tanto en lo que refiere a su percepción de las relaciones de explotación como en la denuncia de un “neocolonialismo” que se ocultaba detrás del mito de la “civilización.” (op. Cit)
En lo cultural y educativo, una de las claves más importantes del sistema educativo de Rodríguez tuvo que ver con ayudar a pensar a los jóvenes en términos de referentes concretos así como también a fomentar las maneras de expresión. “La enseñanza propugnada por Simón Rodríguez no parte de la paz, ni de la igualdad republicana, sino de la guerra independentista y de las desigualdades de castas.” (Wainsztok) (4) Para él, el lenguaje jugaba un rol fundamental en las diferentes esferas de la vida. Decía que la política también se fundaba en un lenguaje adecuado. “La juventud americana necesita abrir los ojos sobre su situación política, y los niños tienen que aprender a leer (...) si quieren que en América haya patria y lengua”.
Las concepciones de ciudadanía y ciudadano son dos cuestiones que también aparecen en el pensamiento de Rodríguez y que tienen su ante sala en el pensamiento de Emmanuel Kant (1724-1804). Éste último sostenía que los hombres eran libres en tanto hombres, iguales en tanto súbditos e independientes en tanto ciudadanos sin preguntarse nunca por los orígenes de la desigualdad. Este mismo pensador también estableció en cuanto a la categoría de propiedad que los artífices eran los propietarios y para él los propietarios, son los propietarios de la tierra. Desde Kant ser propietario de ideas es lo mismo que ser propietario de hectáreas. No obstante, en contraposición a Kant, Simón Rodríguez tenía una mirada que denotaba una profunda conciencia de clase. Procuraba que la instrucción y el trabajo generasen hombres útiles y mujeres que no se prostituyeran por necesidad, ni convirtieran el matrimonio en una especulación que asegurase su subsistencia.
En cuanto a la idea de contrato social, la misma se acerca a Rodríguez cuando establece que aquellos hombres que no tienen la idea de asociación viven una guerra simulada, con el nombre de CONVIVENCIA. Tanto es así (y otra vez en oposición a Kant) que Rodríguez consideraba que “los fines son de este mundo y por eso, no “hay reunión de hombres sin un fin” y el “fin es satisfacer necesidades”” (Wainsztok) (5) Simón Rodríguez diferenció así entre dos tipos de necesidades: las indispensables, las cuales poseen un aire rousseauniano (alimentos, vestido, alojamiento, etc) y aquellas necesidades ficticias, las cuales pueden ser entendidas como no naturales o artificiales. Lo expuesto da cuenta que para este pensador la autonomía tenia que ver con la posibilidad de los seres humanos en producir todo aquello que les fuera necesario para satisfacer sus necesidades privadas pero al mismo tiempo para reconocerse en el otro.
Para finalizar con el estudio del pensamiento de Simón Rodríguez es importante mencionar como en la actualidad su pensamiento utópico sigue vigente, principalmente si observamos como las denuncias sociales que hizo han crecido al infinito.
Explicado ya, el pensamiento de Don Simón, creo que nos será más fácil, abordar el papel desempeñado por Simón Bolívar en las luchas independentistas. Bolívar tuvo una particular influencia proveniente del pensamiento rousseauniano. Militar y político sudamericano, se convirtió desde 1813 en el máximo conductor de la revolución que culminó con la independencia de Sudamérica, por lo que es conocido como el Libertador.

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Mariano Moreno

Su formación, su carácter y su experiencia lo convierten en el máximo escritor político de su generación y también en el máximo guerrero. Su visión de político se nutre del estudio del pasado, de la experiencia de la administración colonial, del conocimiento de los ilustrados y de los problemas políticos generados por el vacío de poder en la corona española así como por la amenaza de una nueva servidumbre para los pueblos latinoamericanos. Su visión acerca de los problemas latinoamericanos lo llevaron a dar soluciones un tanto ambiguas y reaccionarias: un senado vitalicio, una cámara de diputados renovables y un presidente vitalicio, entre otras cosas. No obstante, no podemos dejar de reconocer que tales propuestas así como la de otros libertadores tienen su raíz en la necesidad de dar respuestas y soluciones a la compleja situación de América Latina. En este sentido también vemos como Morena en su Plan de Operaciones decía “Los cimientos de una nueva república nunca se han cimentado sino con el rigor y el castigo, mezclado con la sangre derramada de todos aquellos miembros que pudieran impedir sus progresos.”
Pues Simón Bolívar elabora un pensamiento político centrado en valores tales como la igualdad, la libertad, la soberanía popular y la Independencia Nacional. Fueron sus ansias de unificación las que llevaron a Bolívar a incorporar a su proyecto nacional a las capas criollas acomodadas junto a la masiva incorporación de los sectores populares que participaron de las guerras independentistas. Así la idea bolivariana de la integración americana se concebía como una confraternidad de naciones y como ampliación de la ciudadanía a los grupos étnicos y a las capas sociales más postergadas.
Entre sus escritos (6) más importantes, encontramos “Cartas de Jamaica de 1815” En ese escrito refleja una mentalidad política coherente, la cual prevé el porvenir, partiendo de los datos del presente. También le responde a Henry Cullen, quien se encontraba interesado en conocer las causas de nuestros avatares históricos. A su vez, en estas cartas, Bolívar dice que, si bien Venezuela ha sido la república americana más adelantada en cuanto a sus instituciones políticas, no lo ha sido en lo que respecta a la reforma democrática y federal de nuestros nacientes estados.
Creía en un modelo económico que estuviera en conformidad a la idiosincrasia del país, por lo que rechazó las políticas neoliberales como las más extremistas del capitalismo y a las comunistas como las más extremas del socialismo.
“La soberanía del pueblo es la única autoridad legítima de las naciones. Venezuela requiere un gobierno participativo, quien actuará en base a lo que dicte la mayoría”. Así observamos como la soberanía popular latinoamericana encuentra a partir de Bolívar su unidad programática fundacional, la cual San Martín refrendaría en la praxis concreta de sus campañas libertadoras.
En lo referente a la propiedad, Bolívar consideraba que la principal forma de propiedad, que es la tierra, se encontraba impregnada por la sangre de sus habitantes. La manipulación a la que fueron sometidos los hombres y que terminó por dominar sus modos de actuar, pensar y sentir los transformó en seres pasivos y temerosos creando entonces las condciones necesarias para la colonización económica del país. Pero la ironía del destino hizo que se conjugaran lo bueno y lo malo de la colonización para dar nacimiento a una nueva etnia americana: Durante generaciones tras generaciones, la sangre española y africana fue forjando la sociedad indígena de esta tierra, que en su genética evolucionó a una nueva identidad que el mundo conocerá como: venezolana..! Una raza indoblegable, guerrera, inflexible y anárquica, que heredó de la sangre indígena el amor al suelo patrio, la pasión y la defensa de su territorialidad.
Si traemos el pensamiento bolivariano a la actualidad, nos encontramos con que Bolívar, ya en su tiempo, veía lo que hoy conocemos como neoliberalismo. Desde la mirada del libertador, el neoliberalismo aparecería como una nueva manera de esclavitud que basa su estrategia en esclavizar a la población a un sinfín de necesidades, que tienen que ver con la tecnología, los alimentos, la industria textil, la drogas, etc.
Bolívar señaló: “Cuando extiendo la visión sobre este continente, veo que está a la cabeza una nación muy belicosa y capaz de todo como los Estados Unidos... En el futuro, las armas no serán necesarias para defendernos. Un mundo de necesidades nos hará cada vez más esclavos del Poder Supremo... Los americanos hoy con más fuerza que nunca no ocupamos otro lugar en la sociedad que de siervos propios para el trabajo, y cuando más somos simples consumidores. No somos capaces de producir ni siquiera nuestras propias necesidades, como una estrategia, para evitar que tengamos capacidad de negociar” Frente a esta frase nos encontramos entonces con un Bolívar más antiimperialista que anti-estadounidense.
“Frustración económica, frustración social, frustración nacional: una historia de traiciones sucedió a la independencia, y América Latina, desgarrada por sus nuevas fronteras, continúo condenada al monocultivo y a la dependencia.” (Galeano; 1971: 153) Por tales causas en 1824, Bolívar dictó el Decreto de Trujillo, el cual protegía a los indios del Perú al mismo tiempo que se intentaba reordenar allí el sistema de propiedad agraria. Sin embargo, sus disposiciones legales no afectaron los privilegios de la oligarquía peruana sino todo lo contrario, permanecieron intactos pese a los buenos propósitos del libertador y sin más los indios continuaron siendo explotados.
La historia, nos encuentra ahora, con José Gervasio Artigas (1764-1850). Considerado por algunos autores como “el más vivo brillo del federalismo en el Río de la Plata en el siglo XIX. Fue primero estanciero, luego contrabandista de ganado hábil en burlar y desafiar a las autoridades españolas. Después se convirtió en capitán de Blandengues y finalmente, tras la ruptura de Buenos Aires con España, se constituyó en el más amado y respetado líder de la Banda Oriental.” (Ierardo) (7)
Artigas, era partidario del gobierno republicano basado en el respeto a la autonomía de las provincias. Con el artiguismo se logró elaborar una concepción de la democracia americanista de rasgos propios. Al mismo tiempo, reelabora las doctrinas del contractualismo en su vertiente roussouniana y le imprime un contenido novedoso, proveniente de la cultura de la campaña y sus sectores populares. La organización nacional, proyectada por Artigas, obedecía a una construcción progresiva de individuo, comunidad y federación. Así, la idea del contractualismo es redefinida sobre bases comunitaristas demoradicales.
Al igual que Bolívar y Moreno, Artigas planteó la necesidad de un nuevo contrato, pero lo que requería ese contrato, no era el libre goce de la propiedad privada individual sino que sería un contrato entre comunidades, provincias o regiones para salvaguardar la independencia. Es decir, los contratantes, no serían individuos sino pueblos y provincias, dando cuenta así, de una concepción integracionista. Puede verse con esto, que el Pacto Fundacional Federativo de Artigas, que Monteagudo proyectaría a nivel de un Congreso Continental, está en la raíz histórico-política de la emancipación americana. Alcira Argumedo dice, que Artigas tomó las ideas de Rousseau para sistematizar aspiraciones y experiencias populares, como las formas de democracia directa.
Por otra parte, “El código agrario de 1815 -tierra libre, hombres libres- fue la más gloriosa y avanzada constitución que llegaron a conocer los uruguayos. Las ideas de Campomanes y Jovellanos en el ciclo reformista de Carlos III influyeron sin duda en el reglamento de Artigas, aunque éste surgió como una respuesta revolucionaria a la necesidad nacional recuperación económica y de justicia social.” (Galeano; 1971: 154-155) Las tierras se repartían conforme a la premisa: “los más infelices serán los más privilegiados” Bajo esta concepción los indios tenían el principal derecho, de ahí que el principal sentido de la Reforma Agraria haya tenido que ver con asentar sobre la tierra a los pobres del campo. “Las tradiciones guaraníticas, charrúas y gauchas arrastraban modos de participación por consenso en las grandes decisiones comunitarias, en la elección de los liderazgos y jefaturas, en el tratamiento de la “propiedad” de la tierra, en los esquemas solidarios y colectivos de producción y distribución económicos, que dieron sustento al ideario de Artigas.” (Argumedo; 2002: 177)
Como hemos visto a lo largo del desarrollo de las tradiciones populares latinoamericanas, existen diferentes vertientes entre los pensadores latinoamericanos. Sin embargo, frente a las desigualdades y al lugar paupérrimo, que muchos pensadores le han dado a los americanos, podemos encontrar puntos en común entre los libertadores, como ser: la necesidad de encontrar caminos autónomos de interpretación de los procesos históricos y sociales, así como de recuperar una visión propia del mundo para dar respuestas a condiciones semejantes.
“Las ideas de Artigas, de Petión, de Hidalgo y Morelos, de Dorrego, de Bolívar y San Martín, entre tantos otros líderes de la emancipación; y en especial, las concepciones educativas de un Simón Rodríguez, ante los requisitos del conocimiento impuestos por la Revolución Científico-Técnica tienen hoy día una vigencia absoluta.” (Argumedo; 1999)
“Artigas y los sistemas flexibles de producción o las redes teleinformáticas; Simón Rodríguez y la formación de mentes creativas y libres a través de la educación; Bolívar y San Martín en la construcción de una unidad federativa y autónoma de todo el continente, para ingresar con dignidad y ser protagonistas de nuestro propio destino en las coordenadas del siglo XXI.” (Argumedo; 1999)
Finalmente, podríamos interpretar a las distintas vertientes latinoamericanas, como proyectos contra-hegemónicos e innovadores, que buscaron plantear un nuevo proyecto, recuperando las categorías europeas, para después, apropiarlas y reinterpretarlas ante la realidad de las sociedades latinoamericanas.

Consideración Final
A lo largo de nuestro estudio sobre política, economía, cultura y propiedad en América Latina, nos hemos encontrado tal como señala Brecht que la regla ha sido el abuso de los conquistadores y colonizadores en nuestra querida Latinoamérica. No obstante, los libertadores y los diversos pensadores latinoamericanos, han tratado de construir nuevas formas de pensamiento con respecto a la cuestión nacional, divergentes algunas al interior de las mismas, pero constructivas al fin, para que podamos pensar, y repensar, los términos en los cuales, queremos comenzar a construir, nuestra subjetividad.

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Simón Bolívar, libertador

Sin más "La conclusión podría ser que el problema político, ético, social y filosófico de nuestros días no es tratar de liberar al individuo del Estado y de las instituciones del Estado sino liberarnos de ambas, del Estado y del tipo de individualización que está ligada a éste. Debemos promover nuevas formas de subjetividad a través del rechazo de este tipo de individualidad que nos ha sido impuesta durante siglos". Foucault


1.Marx, Karl. El Capital, Tomo 1.
2. Pigna, Felipe
3. Daniel Pietro Castillo. “Utopía y Comunicación” en Simón Rodriguez.
4.Wainsztok, Carla. Pedagogía y Autonomía en Simón Rodríguez.
5. Op. Cit.
6. Otros escritos importantes han sido: El Manifiesto de Cartagena de 1812; El Manifiesto de Carúpano de 1814; El Discurso de Angostura de 1819); El Mensaje al Congreso de Colombia de 1826; El Mensaje a la Convención de Ocaña de 1828, entre otros.
7.Ierardo, Esteban, Revista Diaporias Nº3, realizada en el contexto de la cátedra de Filosofía de la carrera de sociología de la Universidad de Buenos Aires.

Bibliografía Consultada
 Argumedo, Alcira. “Los Silencios y las Voces en América Latina” Notas sobre el pensamiento nacional y popular. EDICIONES DEL PENSAMIENTO POPULAR.
Buenos Aires- Argentina. Edición de 1000 ejemplares que se terminó de imprimir en Octubre de 2002.
 Argumedo, Alcira. Barbarie o Solidaridad: las alternativas ante el siglo XXI. Mayo 1999.
 Galeano, Eduardo. “Las Venas Abiertas de América Latina”. Catálogos, Buenos Aires- Argentina 2003.
 Wainsztok, Carla. PEDAGOGÍA Y AUTONOMÍA EN SIMÓN RODRIGUEZ.
 Prieto Castillo, Daniel. UTOPÍA Y COMUNICACIÓN EN SIMÓN RODRÍGUEZ.
Bolivar, Simón. Cartas de Jamaica (1815).
 Karl, Marx. BOLIVAR Y PONTE.
 Karl, Marx. El Capital, Tomo I.
Dri, Rubén. Autoritarismo y Democracia en la Biblia y en la Iglesia, Capítulos V. Editorial Biblos.
 Ierardo, Esteban Monumento de José Gervasio Artigas (1764-1850) en la ciudad uruguaya de Salto. El oberá pacarai, "el señor que resplandece", Revista Diaporias Nº3, realizada en el contexto de la cátedra de Filosofía de la carrera de sociología de la Universidad de Buenos Aires.
 Ansaldi, Waldo. NO POR MUCHO PREGONAR SE DEMOCRATIZA MÁS TEMPRANO. LA APLICACIÓN SINGULAR DE LOS PRINCIPIOS UNIVERSALES DE LA CIUDADANÍA EN LA AMÉRICA LATINA INDEPENDIENTE.
 Moreno, Mariano. PLAN REVOLUCIONARIO DE OPERACIONES, Editorial Plus Ultra.
 Thomas, Hobbes. “El Leviatán”
 Rousseau, Jean-Jacques. “Contrato Social”, Boreal Obras Maestras.

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