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HERRAMIENTAS

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"Los Bush han pactado con el diablo durante 20 años"
Por Núria Navarro
Publicado digitalmente: 30 de agosto de 2004
La amistad con la familia real saudí les ha llevado a obviar el peligro terrorista, dice.

Nueva York, 1949 Su ensayo ’Los Bush y los Saud’ ha inspirado el filme ’Fahrenheit 9/11’ De niño, Unger compartió campamento de verano con el actual presidente de EEUU. Pero Los Bush y los Saud (Bronce) no es un ajuste de cuentas con el pasado. Es un monumental documento que destapa la relación de las dos dinastías más poderosas del mundo. Un entramado de afectos y negocios que podría haber dado pie a la era del terror.

— ¿Tan peligrosa es la amistad de los Bush y la familia real saudí?
— Sí. En los años 80, en la era Reagan-Bush, EEUU apoyó a Bin Laden y a los combatientes afganos contra los soviéticos. Eso ayudó a acabar con la URSS pero, más tarde, durante la guerra del Golfo, Bin Laden amenazó con la yihad y Bush, debido a sus relaciones con los Saud, hizo oídos sordos al terrorismo saudí.
— Sorprende que nadie cuestionara antes esa amistad.
— EEUU es un país adicto al petróleo. Tiene 165 millones de coches y campos de golf con aire acondicionado. Durante 20 años se ha pactado con el diablo y es ahora cuando empezamos a ver el lado oscuro. La mayoría de norteamericanos no diferencian entre Irán, Irak o Arabia Saudí. Por eso, Bush puede demonizar el terrorismo como una abstracción vaga.

— ¿Y los demócratas? ¿Son débiles o parte interesada?
— Los saudís siempre han intentado seducir a republicanos y demócratas. Cuando Clinton era gobernador de Arkansas quiso recaudar 23 millones de dólares de los saudís para un centro de estudios de Oriente Próximo. Entonces, el príncipe Bandar dijo: "¿Quién es este tipo tan siniestro? Olvidémoslo". Luego quiso arreglarlo, pero Clinton se mostró más duro que Bush. Sea quien sea el nuevo presidente, tiene que hacer negocios con los saudís. Norteamérica necesita su petróleo.
— Usted señala al príncipe Bandar como la clave.
— ¡Es capital! Es nieto del difunto rey Abdul Aziz, fundador de la Arabia Saudí moderna y sobrino del rey Fahd. Ha tenido más acceso a la Casa Blanca que cualquier otro líder extranjero, incluido Blair. Su amistad con los Bush es estrechísima. Han hecho negocios durante 20 años, compartieron cacerías y es el único al que Barbara Bush permite fumar en su casa. ¡Le llaman Bandar Bush!

— ¿Qué les da?
— Su padre, el príncipe Sultán, segundo en la línea sucesoria, es ministro de Defensa saudí. Durante la guerra del Golfo fue socio de Bush padre en el conflicto. Pronto los saudís se convirtieron en los operadores más poderosos del mercado de EEUU. Por eso, el 13 de septiembre del 2001, Bandar fue a la Casa Blanca y Bush lo recibió cuando su nación acababa de matar a 3.000 norteamericanos.

— Y dio luz verde a la salida de 20 miembros del clan Bin Laden.
— ¡Aun sabiendo que 15 de los 20 secuestradores eran saudís, que Bin Laden es saudí, que Al Qaeda recibe financiación saudí! La guerra contra el terrorismo debía de haber empezado ahí. Pero Bush, en lugar de pedir transparencia sobre la financiación del terrorismo a través de los bancos saudís, dejó que se fueran.

— ¿Los Saud han engrosado directamente las cuentas de los Bush?
— ¡Los Bush ya son ricos! El tema es otro. Bush padre y Baker se veían como gestores de la economía mundial. Debían procurar suficientes recursos estratégicos para EEUU. Soy crítico con ellos, pero gracias a sus relaciones hubo abundancia de petróleo durante 30 años. Aun así, los saudís invirtieron 1.400 millones de dólares en empresas relacionadas con los Bush. ¡Un escándalo!

— Bush sigue justificando la guerra de Irak. ¿Forma parte del guión?
— Bush es un idealista en el peor sentido. Ve a Irak como la Alemania del Este tras la segunda guerra mundial, ¿comprende?

— Sí.
— En 1959, estuvimos juntos en un campamento de verano. Recuerdo que, con sólo 10 años, yo ya quería ir a Europa. Él no. Él vive en una burbuja y sólo escucha dos asesores: el gran petróleo y los neoconservadores del Pentágono. Lo demás va a parar debajo de la alfombra.

— Mientras, la familia real saudí no vive sus mejores horas.
— Atraviesa un período de descontento civil. La casa real exige reformas y, por otro lado, mete en la cárcel a los reformistas. Quiere luchar contra Al Qaeda, pero reclama los bombardeos sobre los sionistas. Además, hay muchas facciones. Podría haber una crisis sucesoria. Y existe la sombra de China, que produce 5 millones de coches por año...

— ¿Quién ganará las elecciones?
— Si las elecciones fueran hoy, quizá Bush. Pero Kerry va cambiando la estrategia. Ya ha dicho que las políticas de Bush son un error histórico.

— ¿Se aviene él con los saudís?
— Kerry dijo en la convención demócrata que no quiere que Norteamérica sea rehén de la familia real saudí. Y eso está bien.


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