Página Principal
Página Principal Mapa del Sitio Resumen del Sitio Contactanos Suscribite a nuestro boletín informativo Página Principal
Buscar en el Sitio:  
www.rodolfowalsh.org > Ideas > Artículos









HERRAMIENTAS

 Versión para imprimir de: (Lazos de familia)

 Generar una versión PDF de: (Lazos de familia)



Lic. Laura Inés Etcharren   
Lazos de familia
Por Lic. Laura Inés Etcharren
(¿Quién es Lic. Laura Inés Etcharren?)
Publicado digitalmente: 4 de marzo de 2006

La modernidad ha traído consigo una serie de fenómenos que han afectado de manera absoluta las formas de actuar, pensar y sentir de los individuos. Es decir, la modernidad ha influenciado la construcción de la subjetividad de esos individuos produciendo un quiebre en los lazos de solidaridad antes constituidos, modificando las construcciones de sentido, generando así, una nueva forma de concebir la familia.
Si bien es sabido que los conflictos al interior de los diversos senos familiares han existido siempre, también es cierto que de un tiempo a esta parte, tales conflictos se han agudizado a punto tal, de ponerlos de manifiesto públicamente sin importar, en algunos casos, aquel famoso: qué dirán.
Sin embargo, aún existen familias que buscan a cualquier costo guardar las apariencias, evitando que salgan a la luz los problemas que se generan entre los distintos miembros que componen el círculo familiar.
Porque independientemente de los lazos sanguíneos que puedan unir a los individuos, se debe tomar en consideración, que cada ser humano por una cuestión filosófica es único. Esa unicidad, implica pues, que no necesariamente compatibilice con el otro. Llámese madre, padre, hermanos/as, etc.
Los vínculos no son fáciles de entablar.
Las relaciones humanas no son sencillas, más en los tiempos que corren. Donde cada uno se encuentra al pendiente de sus propios problemas, abocado a sus proyectos y a satisfacer sus mismas necesidades.
Además, cabe destacar que, entre algunas de la situaciones que la modernidad ha profundizado, la de las relaciones egoístas es la más característica.

¿Qué es la familia?

El término familia es de uso común en las sociedades occidentales. Su definición es poco precisa debido a que la familia es la más universal de las instituciones sociales y sus formas históricas han sido demasiado diversas como para poder reunirlas en un mismo concepto.
No obstante, en líneas generales y aunque en condiciones ideales también, la familia designa a un grupo social constituido por personas vinculadas por la sangre, el matrimonio o la adopción.
Caracterizado en una residencia común, cooperación económica, reproducción y cuidado de la descendencia.
Tengamos en cuenta que con el correr de los años y sujetas a los imponderables de la vida, las familias, se van metamorfoseando. Cambian en su composición y muchas veces tienden a surgir resquemores delicadamente guardados.
Para ampliar el concepto, nos encontramos con distintos tipos de familia:
Según sus reglas de residencia estamos en presencia de una familia patrilocal. Cuando la pareja casada establece su residencia con los padres del marido; matrilocal cuando la residencia se fija con los padres de la esposa; y neolocal cuando la vivienda del matrimonio es propia e independiente.
También se forman otro tipo de familias, cuya conformación se encuentra sujeta a los usos y costumbres de cada cultura. Veamos: Familia monogámica caracterizada por la unión de un solo marido y una sola esposa.
Poligámica aquella familia en la cual uno de los cónyuges se une con dos o más del otro sexo.
Por último, nos podemos encontrar con aquellas familias compuestas de acuerdo a las relaciones de poder. Léase, patriarcal cuando el marido es dominante; matriarcal cuando el dominio lo tiene la esposa; o bien igualitaria.

Sociología de la familia

La mirada sociológica de la familia es relativamente reciente. Tardó en desarrollarse el estudio del matrimonio y las formas familiares y su influjo mutuo con la política, la educación, la economía o la religión.
Las primeras reflexiones acerca de los vínculos familiares y la sociedad vienen de la mano de Platón y Aristóteles. Pero hasta el siglo XIX no se producen los primeros esbozos de la sociología de la familia.
Dicha rama de la sociología encontró su impulso a raíz de los cambios sociales y familiares producidos como consecuencia de la Revolución Industrial y la Revolución Francesa. Es decir, cuando el proceso de secularización -propio de la modernidad- introduce a las familias a la experiencia del divorcio, el matrimonio civil obligatorio, la igualdad de derechos entre hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio, o la herencia igualitaria entre los hijos.
Pues también la emergencia de nuevas modalidad familiares contribuyeron para la invitación a la reflexión sobre el papel de la familia en occidente.
A Le Play (1806-1882) es a quien debe atribuírsele la introducción de la familia en el camino de estudio de la ciencias sociales para más tarde formar, la sociología de la familia.
El darwinismo ha tenido su aporte al nacimiento de esta sociología, dado que estudió los orígenes de la familia y sus posteriores cambios.
Otros contribucionistas fueron Spencer, Morgan, Maine y Engels. Todos centraron su análisis en la evolución histórica de la familia, situando la cuestión del cambio familiar en el núcleo de la nueva disciplina.
Tampoco debemos olvidar el fundamental aporte de los padres de la sociología: Comte, Durkheim y Weber. Todos ellos hicieron referencia a la familia en su obra. Sin embargo, fueron Durkheim, por la influencia de su escuela en la organización académica francesa y Marx, quienes han tenido mayor influencia en la evolución ulterior de esta sociología.
Ya en el siglo XX la desorganización de la familia adquiere relevancia central siendo objeto de estudio de investigaciones. Tanto es así, que a mediados del mismo siglo, Parson y Strauss realizaron sus aportes pertinentes.
El primero lo hizo a través de su análisis de los nexos entre la familia y sociedad industrial y las funciones de la familia contemporánea; y el segundo al plantear las reglas del matrimonio e incesto como arquetipo de las relaciones de reciprocidad subyacentes a gran número de instituciones.

La familia en los tiempos modernos

Las familias han cambiado mucho. Desde su composición hasta las percepciones respecto de la misma.
Decir que “cada casa es un mundo” o que “cada familia es un mundo“, es nada más y nada menos que caer en un lugar común, ya que el tema de la familia hoy, representa un fenómeno mucho más complejo. Porque ahora, las familias se encuentran compuestas por los tuyos, los míos y los de ambos.
Y si bien, por supuesto conservan rasgos particulares que las distinguen de otras familias, dejaron de representar un mundo privativo debido a que se encuentran sujetadas a la vorágine de los cambios sociales que han impregnado a las sociedades modernas.
Sujetas a interesantes denominadores comunes, las familias se van componiendo a partir del matrimonio, por poner un ejemplo y luego atraviesan diversas instancias.
El divorcio o la mera separación genera, cuando los ex cónyuges forman nuevas parejas, la conformación de “nuevas familias” o “familias paralelas” De ello se desprende la diversificación de la composición familiar y por ende de su concepto. Un concepto que si bien no es absolutamente preciso, como se mencionó, es claro cuando se observa a los padres junto a sus hijos o se realiza una retrospectiva hacia las sociedades tradicionales.
Ocurre que todo ha cambiado y mucho. Los padres de ahora no son como los de antes y la concepción de las edades ya no se mide de la misma manera.
Por ejemplo, antes, una mujer a los cincuenta años era considerada una geronte mientras que hoy está pasando por una etapa esplendorosa. Siempre dependiendo de las condiciones socio/ económicas por las que haya tenido que atravesar.
Hoy en día, reunir a toda la familia cuesta. Antes aparecía, desde un punto de vista psicológico, la ley. O sea, el padre o quien fuera el alma dominante de la familia.
Ahora, las familias no se reúnen, o bien porque hay roces entre los integrantes de la misma; o bien porque los tiempos de los adolescentes no son los tiempos de los adultos. Incluso suele suceder que a los adultos ya no les interesa como antes la clásica reunión familiar. Por lo cual, las convocatorias familiares son menos y en muchos casos han pasado de ser un placer y un disfrute a ser una lamentable carga.
Por otro lado, los demenciales horarios nocturnos que sorprenden la noche de Buenos Aires hacen que los domingos pasen a ser un día fantasma para muchos chicos que frecuentan los boliches religiosamente.
Entran a las tres de la mañana a bailar y retornan a sus hogares, como muy temprano, a las ocho de la mañana. Entonces, la tradicional mesa de los domingos, en muchas casas ha quedado en el olvido.
Los adolescentes parecen querer jugarle una carrera a la vida. No quieren perderse de nada. Pero sí se pierden la posibilidad de entablar lazos familiares.
Porque durante la semana, es mucho más complicado reunir a la familia. Los horarios de trabajo, el colegio de los más pequeños, etc. hacen que los tiempos tengan otro ritmo. También la televisión ha dispersado la conversación familiar.
La noche suele reunir, por lo menos a la familia núcleo, a cenar. Sin embargo, el encendido de la televisión dispersa la conversación, cuando no termina por abolirla.
En síntesis, las observaciones realizadas no apuntan a que todos deban llevarse bien con todos, entablando relaciones de tipo idílicas o hipócritas.
Lo expuesto intenta demostrar que la pérdida del “concepto” tradicional de familia (unión familiar) agudiza en gran medida los problemas diarios, puesto que la crisis por la que atraviesa la sociedad; la pérdida de lazos al interior de las familias, como reflejo de la fragmentación social; la construcción de relaciones más impersonales; la falta de comunicación y los imponderables cotidianos fueron dando lugar a nuevas enfermedades sociales.
Porque evidentemente, la modernidad, ha traído consigo las denominadas enfermedades modernas; las de la prisa, o cardiovasculares; las degenerativas; las de pérdida de sentido y las depresivas. Así es como nos encontramos ante una sociedad rota en sus ritmos de la naturaleza y de sus ecosistemas, puesto que también, tales enfermedades inciden en el entramado de las relaciones y hasta en la reconstitución del tejido social en quiebre, cuyo ejemplo más claro se encuentra dado por la familia.
Es decir, la triste creación de lugares comunes y las construcciones de sentido, literalmente vacías de pensamiento crítico pero excedidas de frivolidad, demuestran la manera de vivir dentro de la sociedad moderna; sociedad fragmentada, parcializada, estresada e interesada principalmente en los crecimientos cuantitativos.

Algunas anotaciones finales

Volver a la tradición requiere de mucho esfuerzo conjunto.
Pensar que todo tiempo pasado fue mejor, al típico estilo conservador es un poco nostálgico. Mejor pensar que cada tiempo viene aparejado de nuevos usos y costumbres; de nuevos modismos; de nuevos gustos.
Reivindicar la familia sería una tarea más que interesante. Porque aunque uno haga referencia a los días domingo, se es familia todos los días, fundamentalmente cuando el amor que une a los miembros de la misma es sólido y no líquido.
Por eso, es que regular a la sociedad es más complicado que regular a la familia. Independientemente de que el afuera, inexorablemente, influya en el adentro.
Interesante sería mejorar el manejo de los códigos. Comenzar a movernos mediante la variable respeto y así construir más y mejores lazos de solidaridad.
Es decir, tratemos de pensar a la familia como a un sistema autopoiético. Pero a la familia sola, no en función de la locura del afuera.
Ya que todo no es pesimismo, aún existen familias que siguen compartiendo el concepto tradicional de la misma.
Quizás sean las menos, pero por lo menos las hay. Y si las hay, podemos pensar que pudieron sobrellevar los tiempos modernos por haberse manejado como una institución descreída del sujeto, de la acción, de la racionalidad. Familias, que tal vez se manejaron como un sistema de autorregulación con clausura operativa. Esto es, cerrado hacia el exterior. Y hasta que no llegaron a lograr su centro de estabilidad, para acomodarse en esta complicada modernidad -ya ultra- modernidad- no se abrieron al exterior para convertirse sí, en un sistema abierto al afuera.
En un sistema, lo suficientemente sólido y firme que impidiera la contaminación en las relaciones finamente cuidadas y fomentadas, así como en las tradiciones debidamente conservadas.

Artículos
. Carta de un teólogo ecuatoriano a la Venezuela bolivariana
. La Revolución Rusa
. Rodolfo Walsh: Su pensamiento político
. Arequito: El Ejército se identifica con el pueblo
. El inicio de la lucha contra la viruela por el Canónigo Saturnino Segurola
. Qué se dijo sobre el 17 de Octubre
. Don Bernardo de Irigoyen
. El Legado de Jorge Abelardo Ramos
. Israel y Palestina: Antecedentes
. Los intelectuales y la utopía
. Friedrich List: Poder Nacional en las raíces del pensamiento de Perón
. Hernández Arregui, ese lanzallamas
. Los límites del pensamiento de Jaguaribe
. «Populista», un nuevo insulto
. La integración de América en el pensamiento de Perón
. La Unidad de la América Indo-Española
. Hans Küng: el fígaro de Cristo
. Hegel, Marx y la Diálectica
. Hamlet: La lucha del ser y el poder de las pasiones
. El Liberalismo o el egoísmo como móvil de la actividad humana
. En nombre de Alá
. Los locos de adentro y la locura de afuera
. El Mundo Árabe
. El regreso de un doxósofo
. Las Maras: Panorama callejero centroamericano
. De la tradición gauchesca a la emergencia de la ciudad
. Historia de la Sociología en Argentina
. Respetar la diversidad cultural
. La independencia política en la independencia semántica
. América Latina: sus tradiciones populares
. Carta abierta a Norberto Galasso
. El problema de la revolución socialista en los países atrasados
. Spilimbergo y su mirada alternativa sobre la "Comunidad Organizada"
. China: El Partido Comunista en el poder (1949-1960)
. La Revolución China
. Güemes y la "gente decente" de Salta
. "¡Hay que olvidarse del peronismo!".... (¿hay que olvidarse del peronismo?)
. El año uno de la era Latinoamericana
. El Eurocentrismo
. El Materialismo Vulgar
. La Revolución de Mayo
. San Martín no fue masón
. La simbología nazi del Imperio
. Historia Universal de la infamia
. De Nixon a Bush II: para entender al Imperio
. El imperio en 2005
. No hay choque de civilizaciones
. Carta Abierta a José Saramago
. Jornada Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles
. Contra el burocratismo
. La teoría de los doxósofos
. Ayudar a los pobres beneficia a los ricos
. Tilingos
. De la caminata a la revolución
. Un replanteamiento sobre la maldición de los recursos
. La base económica del poder imperial
. Estamos viviendo en un imperio sin fronteras
. Apuntes para la Militancia
. "¿Globalización, imperio o imperialismo? Un debate contemporáneo?"
. Apuntes para una introducción y una iniciación en el estudio de la filosofía y de la historia de la cultura
. Los ojos del Duce
. El Control de los Medios de Comunicación
Ir a la sección: Artículos

 
Investigaciones Rodolfo Walsh