Página Principal
Página Principal Mapa del Sitio Resumen del Sitio Contactanos Suscribite a nuestro boletín informativo Página Principal
Buscar en el Sitio:  
www.rodolfowalsh.org > Dossiers > Especial 30 años > Protagonistas









HERRAMIENTAS

 Versión para imprimir de: (

 Generar una versión PDF de: (



Eduardo Pérez - FAP
"Esta historia termina con la derrota del Pueblo en general, y de la clase obrera en particular"
Por Gabriel Martin
Publicado digitalmente: 24 de marzo de 2006

¿Cómo ve el proceso político de los ’60 y ’70?

Las formas de ver esa historia de tan poco años, fueron diez años que van desde, por poner una fecha, 1966 a 1976, en los que confluyeron un montón de personas y personajes, se van modificando a medida que transcurre el tiempo. Con algunos antecedentes previos, pero que estuvieron muy entroncados con la historia argentina. Todo ese proceso, que fue muy vital -sobre todo en países como la Argentina y el Uruguay- el tipo de prácticas armadas, con guerrilla pero sin foco, con foco primigenio, que rápidamente se abandona, tiene que ver con las particularidades del país, que había evidenciado un desarrollo industrial muy fuerte, potente, una oligarquía que venía en decadencia, una clase media que necesitaba ascenso social, otra ubicación en el reparto de bienes, y una clase obrera muy numerosa con una tradición muy fuerte -anterior al ’45, durante el ’45, y posterior al derrocamiento de Perón- de lucha. La visión en la cual van perfilando las FAP a partir del ’70, ’71, va orientada a recuperar esa experiencia histórica del movimiento peronista y de la clase obrera. Lo cual se hace tardíamente. Esta historia termina con la derrota del Pueblo en general, y de la clase obrera en particular.

¿Cuando ingresó a las Fuerzas Armadas Peronistas?

Ingresé en las FAP en el año ’69, poco después de la experiencia de Taco Ralo, que obedeció a una coyuntura particular de un grupo de activistas de la resistencia, y de activistas que no estuvieron en la Resistencia, pero que se insertan rápidamente en ese proyecto. En la conformación de las FAP, confluyeron militantes de muy diversas procedencias: del Movimiento Revolucionario Peronista (MRP), del Movimiento Juventud Peronista (MJP), de militantes pertenecientes a grupos cristianos, que desarrollaban su práctica militante en las villas, de militantes provenientes de la Tacuara Revolucionaria, que habían empezado a utilizar al marxismo como herramienta de análisis de la realidad de nuestro país, y de grupos separados de agrupaciones trostkistas, como, por ejemplo, Palabra Obrera. Un artículo de Gustavo Rearte, quien fuera un notable cuadro gremial y político, publicado en el periódico En Lucha, sirvió como disparador de las discusiones. Estamos hablando de “Violencia y tarea principal”, donde Rearte apuntaba que la lucha guerrillera contra la dictadura de Onganía, si bien debía ser apoyada, tenía sus límites, corriéndose el riesgo de un aislamiento y posterior aniquilamiento de las fuerzas revolucionarias. La idea de la lucha armada no era una novedad hacia el interior del activismo peronista. Sí era novedoso la estructuración como “fuerzas armadas” y, tiempo después, como “organización”. Tenemos antecedentes en el foco guerrillero de Uturuncos, en el año ’59, y en una multiplicidad de acciones como desarme de policías, ocupación o toma de guardias y puestos de vigilancia (con el fin de recuperar armamentos), hasta el asalto al Policlínico Bancario producido en el ’64.

¿Mantenían algún tipo de relación con las otras organizaciones revolucionarias?

Por aquellos años, estamos hablando de 1969/1970, la relación con otras estructuras orgánicas era bastante fluida. Las FAP, para ese entonces, fueron el único grupo político realmente organizado para la lucha armada, con una organización hecha a la medida de ese propósito. Tuvimos un muy buen vínculo con las FAR, que era un grupo de origen marxista, con varios compañeros provenientes del Partido Comunista, como el “Negro” Quieto y Marcos Osatinsky. Ellos realizaron una operación de gran envergadura para el año ’69, como lo fue el incendio a 13 supermercados “Mínimax”, operación que no firmaron. Se mantuvieron periódicas reuniones con estos compañeros, con un alto nivel de discusión; en alguna medida, nosotros influimos en su proceso de peronización. Se lograron acuerdos muy importantes, y la relación se mantuvo hasta julio del ’71, en donde las posiciones de ambos grupos van distanciándose. Las FAR estuvieron más cerca de la postura de Montoneros en cuanto a visualizar la coyuntura como propicia para intentar una inserción en el movimiento peronista. Con quien hubo muy buena sintonía fue con el compañero Carlos Olmedo, su caída en un enfrentamiento en Córdoba, nos privó del interlocutor con quien mejor nos entendimos. Con Montoneros tuvimos diferencias de concepción. Nosotros vimos el “aramburazo” como un hecho más para culminar un proceso que para empezarlo. De hecho, nosotros les dimos una mano muy grande para cuando fue la toma de La Calera (localidad cordobesa); ellos salieron de esa acción muy mal, sin un desarrollo de infraestructura que les permitiera salir sin sufrir demasiados percances. Guardamos a quienes estaban siendo buscados por la policía, y pusimos a su disposición toda la infraestructura que teníamos. Con Descamisados también existieron contactos. Los acompañamos y apoyamos en sus primeras acciones, dándoles armas y apoyatura logística.

A partir de entonces aparece la idea de la Alternativa Independiente que planteaba la articulación del campo popular más allá del liderazgo de Perón...

A partir de la experiencia de lucha de más de 16 años, y estamos hablando de los diferentes períodos de la Resistencia Peronista, vimos la necesidad de construir una herramienta política propia, en la que los burócratas, los traidores y los advenedizos no estuvieran. Vimos la necesidad de construir esa herramienta para que no fuera utilizada por reformistas, electoralistas o golpistas (es decir, aquellos que sostenían que Perón podía volver al poder mediante un golpe encabezado por militares peronistas), una construcción política que posibilitara capitalizar aciertos y errores para dar “armas a nuestra bronca, organización a nuestro coraje y estrategia a nuestra confianza”. Esta frase la utilizaremos en muchos de los volantes y documentos que dimos a conocer como FAP y PB. Esta propuesta de Alternativa Independiente, tuvo una aceptación mediana dentro del activismo peronista. Sí fue bien recibida por aquellos sectores que mantuvieron una consecuente práctica antiburocrática dentro del peronismo. Entre ellos, podemos mencionar al Peronismo de Base de Córdoba, a los restos de la CGT de los Argentinos (Raimundo Ongaro, Jorge Di Pascuale), un grupo de militantes de Mar del Plata, que serán el origen de esa regional de las FAP, entre otros.

. Protagonistas
. . “El poder económico tuvo una responsabilidad directa en promover al Golpe de Estado”
. . Walsh reflejó una corriente importante del pensamiento montonero de base
. . Santucho dio su vida para la unidad revolucionaria con Montoneros
. . Teníamos una revolución en marcha y el talón caliente de andar corriendo
. . El PRT y Montoneros apostaban principalmente al movimiento de masas
. Ir a la sección: Protagonistas

Investigaciones Rodolfo Walsh