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HERRAMIENTAS

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Eduardo Astiz - Montoneros 17 de Octubre
La lucha contra la dictadura fue un ejemplo de heroicidad y entrega
Por Gabriel Martin
Publicado digitalmente: 24 de marzo de 2006
Vive en un pueblito cercano al monstruoso México DF, la selva de cemento a la que trata de visitar lo imprescindible. Eduardo Astiz militó en Montoneros sin conocer que su primo Alfredo “El Angel” Astiz peleaba desde el bando contrario como oficial de inteligencia de la ESMA. De toda su militancia se destaca lo que escribió en un libro: su participación en la Contraofensiva Montonera. Hoy disfruta su vida entre cuadros y una galería de arte que lo cobija.

¿En qué año se acercó a la militancia y a qué organización?

A fines de 1968 me acerqué a la militancia pesadita, es decir, la lucha armada. En un principio era armada con pistolas calibre .22 y revólveres de calibre .38. La primera organización era un conjunto de ocho compañeros que provenían de las Fuerzas Armadas Peronistas, FAP, las Fuerzas Armadas de Liberación, FAL y los que nos venìamos integrando. Las acciones consistían, en mi caso, en corte de avenidas y actos relámpago. Luego comenzaron los asaltos a bancos. Pero yo comencé militando en Villas Miseria e Inquilinatos.

¿Qué lo movilizó?

El motivo principal que motivaba a los compañeros era la situación insostenible en la que, quienes tenìamos casi 30 años habíamos vivido bajo dictaduras militares desde hacía casi 15 años, con una democracia inexistente y la proscripción permanente del peronismo.

¿En cuanto lo afectó el hecho histórico del Bombardeo a Plaza de Mayo y la proscripción del principal sujeto político (pueblo) argentino?

Cuando se produjo el bombardeo a Plaza de Mayo en 1955 yo era cadete en el Liceo Militar General San Martín de manera que la lectura que pude hacer estuvo dirigida por la ideología de los militares golpistas, unido esto a que mi familia era antiperonista.

Su militancia en los ’60 como fue? Qué lo empujaba de afuera y adentro (movimientos de liberación, onganiato...)

Mi militancia durante los ‘60 estuvo centrada en el activismo universitario, ya que estudié Psicología y luego Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Pero durante el “onganiato” todas las posiciones de la militancia se fueron radicalizando.

¿Cuando, cómo y por qué ingresó a Montoneros? Cómo sintió el golpe del aramburazo, la creciente represión, Trelew como “vuelto”?

Mi ingreso a Montoneros se produjo en 1971 y la causa fundamental fue que Montoneros presentó una posición correcta de lucha armada y peronismo, a pesar de los tintes “cristianos” de sus orígenes. El aramburazo que marcó el comienzo de las acciones montoneros fue un salto cualitativo y nos conmocionó a muchos marxistas, nos hizo comprender que la lucha no era facciosa sino del pueblo en su conjunto. La Masacre de Trelew fue, por otra parte, una derrota y nos impulsó a muchos a un compromiso mayor.

Los vaivenes de Perón como repercutían en su ámbito de militancia? Qué tipo de discusión se daba?

Y...los vaivenes de Perón de los años ‘60 -que a muchos nos desconcertaban porque no los entendíamos- en los ‘70 fueron menos significativos, ya teníamos posiciones más claras y confiábamos en que eran “maniobras” del general. Ya sabíamos que “manejaba un dispositivo de conjunto” que nos incluía a los montoneros y a la derecha sindical. Cada uno debía hacer su juego y el general capitalizaba las acciones. Pero sí creo que fue inconsecuente con la abnegada y heroica lucha de la”Juventud Peronista”.

¿Cómo fue mutando la discusión política?, ¿se fue cerrando hacia la acción directa ante el crecimiento represivo del lopezrreguismo.

El tema de López Rega no motivó grandes discusiones porque estaba claro que era la continuación histórica de la reacción, de las posiciones que no querían una “patria socialista”, pero tampoco una verdadera “patria peronista” sino una “patria entregada”. Las acciones que debimos tomar fueron las de cuidarnos porque además de asesinos, estaban infiltrados en el seno del pueblo, los sindicatos, las Villas Miseria y otras cosas más.

¿En qué frente militaba? (obrero, militar...estudiantil no porque por lo que cuenta ya estaba “pasado de edad”, je) En que regional militaba?

Desde mis comienzos y hasta 1974 milité en frentes marginales: Villas Miseria del Bajo Belgrano y Colegiales, y en el Movimiento de Inquilinos Peronistas de Belgrano, en la zona Este de Capital.

No todos tuvimos la claridad política y estratégica de Rodolfo Walsh

Se murió Perón, ¿y ahora qué? Qué evaluación personal tuvo, que evaluación tuvo en su ámbito, ¿hubo discusión con la postura de la organización o se estaba de acuerdo?

El tema de la muerte de Perón está muy unido a la movilización popular del 1ª de mayo en que la mayoría de los asistentes mantuvimos una posición muy crítica. Nosotros gritábamos “no rompan más las bolas, Evita hay una sola” y él nos tildaba de”imberbes”, “acelerados” y todo culminó en una batalla campal en la que toda la franja de la catedral fue zona de guerra en la que rompimos los palos de los carteles y los tirábamos como lanzas contra los militantes sindicales y ellos nos los regresaban. Creo que fue allí cuando se fracturó, en los hechos, el peronismo. Muchos “perejiles” como yo pensamos que había que romper definitivamente con Perón y esto motivó que tuviéramos algunas charlas con el Comandante Roberto Quieto en el local de la calle Chile. Ése fue un punto de quiebre que culminó con un sordo proceso de descomposición que incluía errores de conducción de Perón y horrores garrafales nuestros como la “Operación Traviata” que consistió en la ejecución de Rucci y marcó la ruptura definitiva con el General. Creo que la muerte de Perón fue, a pesar lo que venía ocurriendo, un momento de gran dolor, un gran dolor que puede resultarle incomprensible a los jóvenes actuales, pero para quienes habíamos vivido casi toda nuestra vida en relación -de adhesión u oposición- con él, vivimos el momento de mayor trascendencia en nuestra militancia. Tu pregunta Gabriel era la que nos formulábamos todos ¿y ahora, qué? y en alguna medida nos unía en el dolor y la incertidumbre.

¿Cómo evaluaban la inminencia del Golpe?. Todos coinciden en que se sabía inminente, ni hablar del anticipo de Walsh.

Desde octubre de 1974 yo formaba parte del Ejército Montonero de manera que la inminencia del golpe militar del 24 de marzo no nos preocupaba mucho. Tiempo después comprendimos algunos, que era soberbia, ignorancia acerca de las consecuencias y falta de claridad política. Pensábamos que éramos imbatibles. Recuerdo perfectamente que la misma mañana del golpe tuvimos una reunión de programación de acciones militares en una cafetería de la Avenida Santa Fe. Para muchos de nosotros “la cosa por fin estaba clara, al fin que estamos en guerra, ¿no?” y continuamos con las operaciones tácticas. No todos tuvimos la claridad política y estratégica de Rodolfo Walsh, el Capitán Neurus.

¿Qué relación mantenía con los militantes de superficie?

Después del golpe militar la relación con los compañeros de base se resintió dado que perdimos o dejamos de tener, relación con ellos. En mi caso personal se mantuvieron las relaciones “personales” como cuento en mi libro, Panchita, el Negro, el Paraguayo.

¿Cuando salió del país y a dónde?

Por órdenes del Partido Montoneros salimos de Argentina, Sylvia, (La Flaca) y nuestro primer hijo, el 26 de marzo de 1977, fecha coincidente con la desaparición de Rodolfo- recibí instrucciones en México e instalamos una base de operaciones en Santiago de Chile, que funcionó hasta que la levantamos. Luego fui requerido como asistente del Comandante Raúl Clemente Yäger, Roque, número tres de Montoneros.

¿Cómo recibió la propuesta de participar de la Contraofensiva? Qué evaluaciones hacía y hace del contexto? Lo discutió con otros militantes o directamente tomó contacto en Argentina con los que participaron de la acción? ¿Por qué consideraban a la Contraofensiva como la acción correcta o mejor posible como señal de existencia de una fuerza resistente a la dictadura oligárquico-militar?

La orden de participar en la contraofensiva estratégica de 1979 no significó para mí nada especial. Era oficial de las tropas Especiales de Combate, de manera que estaba dispuesto a participar en todo lo que decidiera la Conducción Nacional de Montoneros. Lo discutimos en reuniones formales entre los compañeros, pero no se discutió abiertamiente ya que la mayoría ocultó o minimizó las posibles discrepancias. En términos generales se aceptaba la posibilidad de lanzar la campaña a partir de que la dictadura no consolidaba su posición económica, ni lograba “legalizarse” ante el pueblo. Los obreros continuaban su lucha reivindicativa, que culminó en el Paro General del 27 de abril de 1979, aunque la decisión de lanzar la contraofensiva fue muy anterior.

¿Qué papel desempeño en la Contraofensiva? Por lo que cuenta en su libro, realizaban una serie de interferencias programadas, pero luego recibían la sorpresa que otros grupos realizaban las mismas acciones por fuera del marco organizativo, por lo que en los barrios obreros no estaban tan aislados sino que generaba un efecto rebote y animaba a otros a ofrecer resistencia? ¿En qué consistían las interferencias y que grabaciones y consignas pasaban?

En la Contraofensiva Estratégica Carlos Hobert tuve que entrar un cargamento de fierros para los cuatro grupos de las Tropas Especiales de Agitación II, repartirlos y fui responsable de uno de los pelotones. Nuestra tarea consistía en operar los Radio Liberación TV, RLTV, que eran unos aparatos electrónicos de fabricación montonera. Estos equipos (un modelo para c/u de los cuatro canales) se montaban sobre la onda portadora del canal, neutralizaban la señal de horizontal y vertical (que relacionadas entre sí permiten las imágenes) y la onda de FM. Es decir toda la señal. Pero con una casetera se transmitía una consigna política. Llevábamos unas antenas portátiles que debían ser orientadas en el mismo sentido que el canal, es decir en sentido contrario a las de los espectadores. De manera paralela a las transmiciones “orgánicas” se dieron otras de grupos aislados a cargo de compañeros que desconocíamos pero dado que nunca se supo si alguien había caído, se puede suponer que era compañeros capacitados. Las TEA I y TEA II, transmitíamos una proclama convocando al lanzamiento de una contraofensiva obrera que era liderada por Montoneros. Cuando murió en combate el Comandante Horacio Mendizábal, Hernán, El Lauchón, Mendycrim, (de quien me consideraba amigo), mi compañero Emiliano y yo salimos a transmmitir por la libre una proclama ideológica en homenaje a él y el compañero Croatto.

¿Cómo vio la llegada de las TEI (Tropas Estratégicas de Infantería?

Las Tropas Especiales de Infantería, TEI, fueron creadas para atacar el centro de gravedad del proceso económico de la dictadura en lo económico. Hasta acá no tenía ninguna discrepancia, pero por el tipo de acción que realizaron en la casa de Walter Kein, alto jerarca de economía, en la que se derrumbó la casa y peligraron los hijos que estaban escondidos en el sótano, no estuve de acuerdo porque consideré que esa operación fue de corte “terrorista”.a esa campaña ya que no estaban dadas las condiciones para lanzarla, el pueblo luchaba sí, pero no se sumaba de manera creciente. Además, las bajas fueron muchas, prácticamente nos aniquilaron. Pero en este aspecto hay que reconocer que la contraofensiva fue un desastre, pero la combatividad de las compañeras y compañeros fue heroica y emocionante.

¿Cómo fue la espiral del debate interno que deriva en la división de Montoneros y M-17? ¿Por qué se plegó a esta facción montonera? ¿Cómo se sentía la militancia fuera del país, ganas de volver, sensaciones e intercambios entre militantes...?

Un grupo de compañeros solicitamos formalmente la realización de un congreso interno para discutir la línea político-militar, la conducción negó la realización y formamos la organización Montoneros 17 de octubre en la que la fecha histórica ponía de manifiesto nuestra intención de seguir siendo montoneros con mucha más presencia de lo popular, reivindicativo y no tanto lo militar. La militancia en el exterior antes de la contraofensiva estaba muy animosa, incluso algunos quisieron regresarse por la libre e incluso compraron armas en México, el gobierno se enteró y el Loco Galimberti tuvo que ir a devolverlas a la Secretaría de Gobernación. Después de la contraofensiva los compañeros ya no estaban tan dispuestos porque el desastre era inocultable.

Bajo tortura uno puede entender la quebrada , pero también estuvieron los traidores que se pasaron al bando enemigo. ¿cómo impactaba esto entre los militantes que lo arriesgaban todo? ¿Se avisoró la debacle de la Dictadura? ¿Qué se debatía?

La “Teoría de los dos demonios” es un engendro del enemigo

La existencia de traidores que se pasaron al bando enemigo y salían a “dedear” (señalar) por la calle y “lanchear” (en lanchas de la yuta), lógicamente desmoralizaba, provocaba desprecio de nuestra parte y finalmente algo de temor a toparse con alguno, porque no lo podíamos prever. En todo momento se avisoró la derrota de la dictadura, quizás nunca fue posible, pero la apuesta consistía en combatir para acorralarla y no permitirle su consolidación en un proceso “en paz”. También se apostaba al fracaso económico.

¿Qué evaluación hace de toda la experiencia de lucha y la apatía impuesta luego con la democracia?

La evaluación que hago de toda la lucha es altamente positiva, emocionada, la lucha contra la dictadura fue un ejemplo de heroicidad y entrega como nadie lo había desarrollado antes. Fue una generación y media (mi hermanito Alejandro Marcos, desaparecido en 1977 tiene 20 años menos que yo) que se la rifó en las calles, sindicatos, universidades y en todos lados. Respecto a la “apatía” que mencionas puedo ni debo opinar nada porque yo no estuve.

En cuanto a la Contraofensiva, ya sabe de la teoría de los dos demonios hasta que hace poco tiraron que la CN actuó en connivencia con Massera, a lo que yo bauticé “teoría de un demonio de dos cabezas”, buscando bastardear más aún a la militancia (2003). ¿Qué reflexión le merece?

La “Teoría de los dos demonios” es un engendro del enemigo de clase, no creo que los que intentamos un proceso revolucionario, debamos discutir el pensamiento del enemigo. Debemos sí, hacer lo que estamos haciendo, yo escibiendo un libro, ustedes investigando, otros en actividades de gobierno o legislativas, pero desde un pensamiento, una reflexión y una autocrítica propia.

¿Cuando se enteró que tenía al primo que tiene (Alfredo Astiz? Nunca supo que estaba en los Grupos de Tareas de la Armada? Cuándo se enteró? ¿Qué sintió?

Me enteré de la existencia de Alfredo Astiz, primo segundo mío, en el vuelo hacia España en que acompañé a Jaime Dri luego de su fuga de la ESMA, en la frontera con Paraguay, cuando él me dijo “el que es un verdadero hijo de puta es ese Alfredo Astiz”. No dije nada en ese momento pero lo registré.

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