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HERRAMIENTAS

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Eduardo Anguita - PRT ERP
Teníamos una revolución en marcha y el talón caliente de andar corriendo
Por Gabriel Martin
Publicado digitalmente: 24 de marzo de 2006
Eduardo Anguita nació el 5 de mayo de 1953 y se crió en el barrio de Flores, hasta que se mudó a Liniers y Palermo. Anguita es un extraño hiperactivo serenos, nunca pierde la calma cuando habla, o eso aparenta al menos. Tal vez esa calma la tuvo que aprender a la fuerza por su militancia, y por los largos años de prisión tras participar como miembro del ERP en el copamiento del Comando de Sanidad del Ejército el 6 de septiembre de 1973. Salió en libertad recién en 1984. A lo mejor algunas de las calenturas las suelta desde la platea de Boca, cada domingo que va a ver al auriazul a La Bombonera.

Había una palabra rectora que era “compromiso”

¿Cómo fue tu ingreso al mundo de la política?

Mira, en realidad fue una cosa que fue no intencional porque yo entre, mi hermano iba al Nacional Buenos Aires, entré justo en el ‘’66 y las clases empezaron marzo, y en junio fue el golpe de Onganía, y al mes fue la Noche de los Bastones Largos, que fue en la misma manzana donde estaba el colegio, con lo cual yo me fui enterando de todo casi involuntariamente y al poco tiempo, como yo era católico, una chica que ahora está desaparecida, Rosita Casilda Arrayán, iba un año mas que yo y había entrado en el 1965, que me dijo: “Nos juntamos un grupo para hacer catequesis los viernes en una parroquia en Tacuarí y Moreno” y el que organizaba todo eso era el padre Mujica con lo cual te digo al tiempo, pasaron los años y se hacían asambleas del colegio que no se podían hacer ahí entonces íbamos a la sede de la CGT de los Argentinos en Paseo Colón y entonces te cruzabas con un tipo llamado Rodolfo Walsh, para vos era Juan Pérez, un tipo de anteojos que hacía la revista de la CGTA, todo parecía color de rosas, no diferenciaba lo que era diversión, lo que era la fiesta revolucionaria, estaba todo mezclado. Crecí sin que mi familia formara parte ni de un núcleo híperpolitizado ni revolucionario, crecí en una cantidad de coordenadas que me invitaban constantemente a la militancia, cosa que muchísimos chicos del colegio no se lo tomaron tan a pecho, pero a mi sí se me dio y Jugaba al rugby en el club del colegio, mi grupo mas estrecho de amigos del colegio y del club la mayoría terminamos muy involucrados como “Pancho” Provenzano, Germán Gargano, yo y otros por ahí un poco menos integrados pero también muy ligados a todo esto.

¿Qué cosas vas incorporando en tus primeros pasos hacia la militancia en ese contexto político?

Creo que en realidad en esos años la política no tenía que ver con lo que hoy se habla como política, no había diputados, el peronismo estaba proscripto, el radicalismo estaba muy descalificado por asumir un gobierno sin la cantidad de votos suficientes, es decir todo eso que hoy se llama política no formaba parte de lo que a mí me llagaba como política, a mi me llegaba otras cosas, que eran valores éticos, las historia épicas que sucedían en otros lugares, temas filosóficos, un montón de cuestiones que no estaban planteadas en términos de la política como hoy se la entiende. En medio de eso había una palabra rectora que era “compromiso”, si uno iba a ser consecuente con aquellas cosas que le parecían bien y qué significaba ser consecuente con eso, así fue como ese debate me llevó a replantearme la cuestión de la religión, la cuestión del papel del estudio, de la identidad social una cantidad de cosas que en la adolescencia son como cuestiones que te agarran con mucha ductilidad para los cambios, nos forma la personalidad de una manera muy fuerte, muy marcada. Para mí el modelo del militante estaba más cerca del Che Guevara, que del dirigente obrero de la FORA.

Te debió haber influenciado algún hecho en particular, ¿o el ambiente cargaba todo junto?

Uno es una esponja y va absorbiendo cosas y que a esa edad, confundís el hecho de qué haces con tu timidez con una chica, y qué hacer al mismo tiempo con un decálogo sobre cómo hay que tener una familia y otras cosas. Es muy difícil separar una cosa de la otra, no se si hubo hitos, sí te puedo decir que lo más fuerte fue la muerte del Che y el Cordobaza. Pero en ese ambiente, el colegio una caja de resonancia y se hablaba de política igual que de un Boca-River o el Prode de la mañana.

Todo este contexto además estaba acompañado por lo que pasaba en Latinoamérica y el Nacional Buenos Aires siempre fue un ámbito del que salían militantes muy comprometidos.

Si, además de hecho era el colegio que se decía que se formaban los líderes, no los líderes de las empresas porque además en donde el Estado tenía un papel muy importante, el liderazgo tenía que ver con la ciencia, la academia, la política en el sentido que uno también el hecho de tener desaparecidos de ese colegio tiene que ver con que te empujaban un poco a sentir que era un colegio especial, diferente y fue diferente en ese sentido también intervinieron la Universidad tanto quilombo de pibes de 15, 16 años de ese colegio como de filosofía y ciencias exactas o arquitectura.

Incorporación política se te da con el acercamiento a dónde primero, cómo te vas acercando a algo ya más organizado?

Diría a finales del 70, tenía 17 para 18. A finales del ‘70 junto con “Pancho” Provenzano nos decidimos a hacer algo, empezamos a leer cosas, a juntarnos con otros amigos y compañeros del colegio y por esas cosas de la vida apareció un compañero nuestro del club que se había integrado hacía poco al ERP y tomamos contacto con el y al poco tiempo nos propusieron como armar la corriente secundaria el PRT. Nos pareció bien en la medida en que eso tenía que ver con un proyecto político, con un proyecto de estrategia, todo lo que significaba en ese entonces, había una oferta importante de agrupaciones de izquierda entonces uno tenía que saber si era un poco más trotskista, más guevarista, un poco más vietnamintista y bueno, nos pareció bien y le dimos para adelante.

Justo para tu incorporación a la política se produce el Aramburazo por Montoneros que fue un gran llamado a la militancia y de hecho esa organización dispara su crecimiento con semejante hecho, ¿cómo lo viste?

No tenía una posición tomada sobre la muerte de Aramburu, a mi no me gustaba mucho, tenía una cosa de simpatía con la guerrilla vietnamita que no era de golpes espectaculares ni tan violentos. Me gustaba más esta cosa de construir un accionar que tuviera más que ver con las necesidades de la base, más con Robin Hood que con un comando dispuesto a matar. Me parecía mejor la guerra de Vietnam que era esa guerra de lo popular, a lo grande, pero bueno tampoco era una cuestión de probar, ensayo y error. Por otro lado yo no era peronista, pero hoy me hablas de Juan José Valle y me saco el sombrero; pero en ese momento lo veía como un militar, encima peronista, el grupo de Montoneros que hace lo de Aramburu se llamó Comando Valle, no Che Guevara, no jodamos. Así que me parecía mucho mejor una cosa marxista-guevarista que la cosa peronista. Incluso en ese entonces la FAR no era peronista todavía, y la FAP tampoco se reivindicaba tan pro Perón, la FAP era más de la Resistencia. Después cuando empezó la figura del General Perón, no le tenía tanta simpatía.

Había que recorrer un poco para saber dónde militar, entre tanta oferta de agrupaciones teóricas ante las que optaban por una práctica revolucionaria concreta

En esa época había tanta oferta uno tenía cosas que le parecían más cercanas, a mi me parecía más cercana esta cosa de ser práctico, no tanta teoría, como el Che y otros grupos.

Cuando ingresás al PRT-ERP, la regla era que no todos los que entraban al ERP debían militar en el PRT, pero todos los que eran del PRT eran militantes del ERP...

Si, eso era por reglamento, por estatuto es así, de hecho yo me incorporé a la actividad del partido en una actividad primero estudiantil, después con otras actividades que tenían que ver con el trabajo de base en otros sectores pero digamos mis primeros años, por supuesto que hacías otras actividades, de entrenamiento y de algunas otras cosas más militar.

Y también estaba la cuestión que era habitual de pasar a militar en un frente y luego a otro según requiera la organización...

Si, por cosas que un buen día te dicen: tenes que pasar a tal frente y hacer tal cosa. Había gente en cana y pasaba todo, tan imprevisible, y un buen día te designaban a determinada actividad. Por supuesto que en cuestiones personales era una cosa mucho más conmovedora porque bueno uno sabía que estaba más comprometido. Y eso era un deber, era estar más cerca de los viejos revolucionarios.

Cuando te incorporás a la militancia ¿ya tenías en claro la cuestión de la lucha armada además e la política? ¿Tenías conciencia de las posibles consecuencias o la corriente te llevaba?

Mi incorporación era de una plena conciencia que era un camino que podía terminar con el fin de la vida, con la cárcel absolutamente y además desde mi incorporación asumí en términos prácticos inmediatamente cuando me incorporé, en una dosis menor pero si cuando me incorporé sin ninguna transición. Por otro lado era el cánon de la época, pero yo personalmente no lo dude, por ahí otros compañeros se tomaron un poco más de tiempo pero después tenés tu proceder y muchas veces el resultado dista de lo que vos te proponés, por suerte no fue mi caso. Pero si, es una actividad que se extraña, cuando empezas a vivir cosas así te da miedo, no sabes como desenvolverte, yo no se si es bueno o es malo, pero lo asumí con bastante naturalidad.

¿Cómo tomó la Masacre de Trelew donde mueren muchos compañeros del ERP? Porque eso también influenció en muchos militantes con la idea de devolver el golpe.

Yo no sabía que se iba a producir la fuga, me enteré en un momento en que yo vivía un compromiso muy alto y una participación muy alta y pensé que íbamos a entrar ahí si en una cosa golpe por golpe y en ese momento el compañero que estaba dirigiendo el partido, Benito Arteaga, en el país, un tipo, desde mi punto de vista, con mucha visión política dijo: “Acá hay que responder de acuerdo con el ánimo de la gente”. Y eso me dio tranquilidad, tranquilidad porque me pareció la manera de construir y después lo vi cuando fueron, imaginate que en ese momento todo era muy clandestino lo que hacíamos, los velorios y la actividad que se desarrolló en muchos lugares se vivía una cosa de cierta adhesión de sectores populares muy tibiamente, se expresaba con mucha tibieza de los sectores populares a las organizaciones revolucionarios como tales. La persona hacía suya una bandera de la FAR o del ERP y eso no era una cosa que yo estuviera habituado a verla, me enteraba de Tucumán, de Córdoba pero acá no era así, era todo un circuito muy clandestino y actividades de superficie se asumían con cierta identidad partidaria en el ámbito estudiantil o de profesionales, en los frentes barriales no. Una actividad de superficie era una actividad de educaciones que no se identificaban con la organización armada con la guerra revolucionaria. Hay como un especie de hito recién se vio esto el 25 de mayo del 73 que fue la marcha de Montoneros, mucha más gente hacía suya una bandera. Los peronistas tuvieron una delantera muy grande en Buenos Aires respecto de nuestra organización, FAR y Montoneros habían logrado colarse en el cotidiano de muchos más militantes. En cambio al PRT se nos veía como una cosa mucho más de secta, quizás mucho más misterioso, como si fuéramos más profesionales. Pero visto desde el apoyo popular más difícil de vernos.

¿Por cuáles frentes de militancia pasaste?

Pase por todas las que tenía que pasar en función de que yo viví toda la época de Lanusse, mucha clandestinidad, muchas casas que caían entonces había que acompañar y tapando agujeros. Naturalmente los que teníamos una actividad más política, que teníamos una formación más con la cosa de la teoría y que podíamos escribir volantes y demás fuimos ocupando esa cosa de origen de pequeño burgués, pero que éramos una orquesta como le decíamos entonces, que teníamos que estar en todos lados. Y de hecho como yo no había pasado a la clandestinidad aunque me había ido de mi casa y que tenía sospecha de que mi ficha podía estar, pero nunca estuve buscado, por lo cual tenía muchísima actividad en la cual a gente que le vendí el periódico, tenía mucha actividad política.

Era el Estrella Roja y El Combatiente, las publicaciones del PRT-ERP

Los periódicos, y todo lo que era el material de propaganda nuestro.

¿Cómo vivió la escisión del ERP-22 de Agosto que planteaba un acercamiento al peronismo?

A mi no me parecía mal, me parecía bien como postura política, estaba mucho mas de acuerdo con eso que con la postura de Santucho, pero la postura de Santucho era como indiscutible. Incluso a un compañero que yo quería mucho, era uno de los tipos más inteligentes que yo conocí en la organización que se fue al ERP-22, me dijo: “No te equivoques que acá el único que puede construir una organización de izquierda es el Negro Roby (Santucho) y no el tipo de gente que estamos nosotros, esto es una pena”, me llamó la atención y eso me confirmó que me tenía que quedar en la organización y después como mucha de la gente que se fue al ERP-22 era de frente militar...

Tuviste que pasar al frente militar. ¿Cómo lo tomaste?

Como un acto, te diría, normal, con todo el miedo que significa asumir algo de lo que estas convencido, tampoco te deja muchas oportunidades de pensar, estas con la adrenalina a un nivel que... después hacíamos un entrenamiento suficiente como para poder cumplir, estamos hablando de cosas no muy sencillas, tenes que tirotear, cubrir a otro compañero. Ese entrenamiento lo hacíamos acá.

¿En ese momento había algún tipo de discusión en tu ámbito en relación a lo que estaba pasando con el resto de las organizaciones armadas?

Si, se discutía. Había un acercamiento muy grande, todo esto que derivó en el ERP-22 era que muchos teníamos un acercamiento muy grande a esta idea de la FAR de ser un nexo entre lo mejor de la izquierda surgida después de la Revolución Cubana que mantenía un origen legítimo en la Argentina por desprendimiento del PC, del Partido Socialista , había muchos grupos que constituían lo que se llamaba la Nueva Izquierda y entre esos grupos estaba la FAR, su ideólogo era Carlos Olmedo, también del Nacional Buenos Aires, era un tipo súper inteligente que tenía una visión muy marxista y al mismo tiempo asumía la condición nacional, ciertas cuestiones de la ideología de origen peronista y demás como un emergente del proceso revolucionario argentino y no como un lastre como lo veía dogmáticamente el PRT. Había todo un debate, lo que pasa es que eran debates que no tenían mucho margen para discutir por la clandestinidad, aunque yo no pasé nunca a estar clandestino. Tenes una organización en la clandestinidad con nombres supuestos, pero yo siempre tuve mi documento, circulaba con mi documento legal.

En cuanto a las grandes manifestaciones populares, más allá de estar en el PRT que estaba enfrentada a Perón, ¿te dieron ganas de ir a Ezeiza con semejante movilización?

A Ezeiza no fui, el 20 de junio, porque estaba enfermo, y yo estoy convencido de que parte de eso era una cosa de la convulsión que me significaba estar en una organización que le daba tan duro a la figura de Perón, que más allá de la caracterización histórica era ponerse a contra pelo de lo que percibías en todos lados. Yo hubiera ido y hubo muchos compañeros que fueron, no se cagaron a tiros entre ellos porque era la derecha la que se metió. En ese sentido yo creo que el PRT tenía por un lado había una línea oficial y luego la voluntad de uno.

¿Cómo vivías esas contradicciones del peronismo, la balacera dentro de sectores que estaban dentro del mismo movimiento?

Nunca vi el peronismo fuera del movimiento popular y en todo caso veía las dificultades que teníamos nosotros como parte de un movimiento popular de tener vasos comunicantes con todo ese tejido, que era el tejido que emergía después de 18 años después del golpe del ‘55 , el fusilamiento de Valle, la Resistencia, todo eso emergía y nosotros con una cosa totalmente legítima con cuadros políticos de primera magnitud estábamos como mucho menos potenciados. Yo nunca vi eso como fenómeno, para mi eso siempre formó parte de la Argentina, de Latinoamérica, no esta en mi manera de pensar esa cosa de que la izquierda era ajena al peronismo porque el peronismo era pueblo, peronismo revolucionario del pueblo y ellos o los peronistas revolucionarios estaban tan castigados por la derecha peronista como nosotros.

¿Percibiste que el ambiente se complicaba tras la muerte de Perón y el accionar desembozado de la Triple A?

Yo voy preso a fines del ‘73 por lo que la muerte de Perón me agarró en la cárcel, mi propia percepción de la situación estaba acotada, no tenía mucho margen estando preso. Te diría mi visión política va más allá de mis experiencia personal, mi visión política en ese entonces no difiere de lo que percibía muchísimo en la Argentina del año entre mayo del ‘73 y julio-agosto del 74, no fueron 12 meses, fueron 20.000 años. Fue una cosa impresionante como emergieron actores políticos, sociales, ideológicos e institucionales. Argentina venía dormida desde el 17 de junio del ’55, la imagen se había congelado, fue un año impresionante pero, en los términos personales el tipo de militancia que teníamos nosotros se parecía más a los compromisos, los votos que puede tener un monje que la visión de un político actual, vos asumías en ese entonces la militancia, a parte salían estadísticas, los boletines internos , el 70% de los compañeros caen presos, al 50% se lo tortura las estadísticas eran...

Perturbadoras

Uno no estaba pensando dentro de 10 años voy a estar estudiando, trabajando, era una picadora de carne. No había en lo colectivo, con lo bueno y lo malo que tiene el tejido colectivo, que te inhibe más los estímulos individuales, por lo cual tu individualismo esta disminuido al máximo y bajo tu deseo, el deseo individual no tiene mucho lugar, lo otro que tenés es “me retiro de la organización”, pero mientras estás tu deseo individual desaparece, pero vos trabajas para que eso se inhiba como trabaja cualquiera cuando tiene un deseo más fuerte, un amor más fuerte que es individual, en ese entonces se acalla, los chicos dicen “Yo tengo muchas novias pero estoy casado con la revolución”, ese tipo de cosas mas populares expresaban lo que filosóficamente era un compromiso mucho mas profundo. Siempre uno tiene desde una visión mas ampliada y seguro que podes explorar otras capas de la cebolla que quedaron dormidas en términos individuales pero también tiene que ver con el deseo que uno puede tener hoy de aquel de interpelarse hacia aquel pasado. Yo estoy conforme con mi elección de la militancia, no estoy conforme con los resultados que obtuvimos, no estoy conforme con las estrategias que elegimos, con el lenguaje político que teníamos, con la manera de construcción, con el determinismo, con el fatalismo, con un montón de cosas no estoy conforme, pero tampoco me desespera porque aunque vos veías otros procesos revolucionarios que toman ese temor y la mayoría son así.

¿En la cárcel te tenían como preso político o como regular?

No, me trataban como un preso político, vivimos y digo en plural porque siempre estuvimos con el grupo de compañeros, el colectivo de presos políticos tenían las mismas vicisitudes nada más que después en la época de la dictadura por ahí hacen categorizaciones de más peligroso, menos peligroso. Siempre viví por suerte con compañeros de militancia ya sea de la organización u otros grupos...

La cuestión de continuar la lucha armada durante el gobierno de Cámpora y posterior eso es hablar con el diario, eso cómo lo veías en ese momento, la cuestión de seguir enfrentando al ejército...

Si, yo no estaba de acuerdo con accionar en el contexto democrático. Me parecía que había que tomar otro camino, pero era mi parecer, por eso te digo que yo en ese momento estaba más... me parecía una táctica “mejor” lo que habían planteado la gente que se fue al ERP-22. Lo que pasa que tampoco me parecía bueno fraccionar la organización.

¿Cuándo saliste de la cárcel? ¿Adentro seguías militando? ¿Qué te pareció la disolución del partido desde la prisión?

Salí el 24 de julio del 1984, y nosotros teníamos siempre, teníamos una actividad partidaria por decirlo de algún modo y también teníamos una actividad como presos políticos, compartíamos ámbito porque estábamos en la cárcel no solamente miembros de nuestra organización, compartíamos nuestras actividades con otros presos recreación, cursos de todo lo que tuviera que ver con la vida propia cotidiana de la cárcel. Y después teníamos nuestra propia estructura y bueno, pasé todas las épocas en las distintas condiciones pero siempre como miembro de la organización y por supuesto que en un momento a mediados del año ‘78, que nosotros ya sabíamos que la organización estaba destruida, nos planteamos lo que podíamos hacer sobre eso hubo debates de cómo seguir nuestra actividad y en general había consenso más allá de interpretaciones distintas y consideraciones sobre como continuaba la historia de la Argentina, si había consenso de que desarticular la organización que nos dio origen, aunque no tenía mucho sentido por las condiciones. Así que con distintos matices siempre hasta último momento integré lo que era el grupo de militantes del ERP, en algunos momentos habían divisiones en algunos momentos. Eran cosas propias de la cárcel y de todos modos recuerdo que el último tiempo, no recuerdo cuanto más o menos un año, lo que pensaba y esto no era una idea mía sino que era algo consensuado entre muchos otros, la idea era salir de la cárcel en condición de seguir aportando al proceso social, político, alguna idea revolucionaria pero no el compromiso de te espera fulano en una cita para...

¿Qué tipo de relaciones se podían entablar dentro de la cárcel y cómo era el contacto con la organización?, teniendo en cuenta que caíste en el ‘73 y se va endureciendo al año siguiente. ¿Llegaban líneas de discusión para debatir lo que pasaba afuera?

Si, teníamos debate, la relación era una relación secreta como siempre, se hacían a través de canales que uno no difundía o sea eso forma parte del circuito de la clandestinidad, entraba por embute, por personas que uno no sabía, con la lógica propia de la conspiración se mantenía una relación fluida con el exterior y por supuesto a medida que llegó el golpe nuestra relación comenzó a disminuir, escasa sobre todo después de la muerte de Santucho la relación con la conducción de los guerrilleros con un cuerpo que no existía y una cabeza que no se sabía cual era. Pero siempre hubo, dentro de las posibilidades, los presos mantuvieron su contacto con el exterior.

Les llegaban a hacer evaluaciones o podían aportar algo, ponele acontece lo de Monte Chingolo, estabas adentro con otros presos, debatían qué pasó?

Si, se conversaba pero eso no tenía una incidencia en la línea partidaria.

O sobre tal posición de cuando esta Isabel y el PC tira un gobierno militar, Montoneros llamaba a elecciones a 60 días que después Santucho propone una Asamblea Constituyente.

Mirá, cualquiera que fuera miembro del PRT tenía derecho estatutariamente de escribir en el boletín interno, pero no lo hacía nadie. La organización que Santucho podía consultar con lo que les parecía más importante, era una organización comandada, solía suceder con organizaciones clandestinas o guerrilleras que partidos de clase obrera.

¿Cómo venías la cuestión política del PRT en cuanto a la búsqueda de la conducción de la clase obrera?

Si vos lo pensás fuera de la lucha armada el PRT era uno de los 15 o 20 o 30 organizaciones argentinas que pretendían desde la izquierda conducir la clase obrera, la izquierda en total podía gravitar en un porcentaje que no excedía el 30% con las mejores notas de la clase obrera argentina, ¿de qué estamos hablando?. Ahora que no podía haber una revolución si no se planteaba eso, como hubo una revolución vía lucha armada no era porque los soviets iban a tomar el poder, era una revolución con insurrecciones, con guerrillas que podía derivar un una hecatombe y en una toma de poder a partir de la cual se reconstituyeran las organizaciones los trabajadores. Las organizaciones de la conducción de los trabajadores tenía que tener una plantilla, tampoco podías decirle al resto: “Che, nosotros somos un embrión”, porque si le decís eso no te dan pelota. El problema es que después te lo terminas creyendo, cuando haces el balance y hay gente que todavía habla de el partido como si estuviera hablando del partido de la clase obrera, hay gente del PRT o gente que fue del PRT que sigue hablando de esa manera, yo los respeto, en términos de la política no tengo nada de que hablar vamos en direcciones completamente distintas.

También te jugaba la impotencia de no estar en libertad para participar...

Esto en realidad uno tiene que ver la militancia como un cruce entre los sentimientos, las convicciones y una visión política y el compromiso con la línea política, los cuatro factores. Si partís de la base que la emoción tiene que estar relegada respecto de la línea política entonces uno adscribe y contribuye en una línea política y lo emocional queda en el terreno de lo personal, pero la realidad es que mucha gente se iba de las organizaciones porque su convicción política no le daba lo suficiente como para sostener una diferencia política o sostener los golpes abrumadores que la reacción le daba no solamente al PRT, le daba a todo el campo popular, entonces es muy difícil. Por otro lado, visto a la distancia, si vos ves decís entre la encrucijada de retirarte y abandonar la militancia y continuar aún en condiciones desventajosas de relación de fuerzas y de desgaste moral y yo te digo: mira la historia demuestre que los revolucionarios son esas personas que curiosamente tienen todas las capacidades intelectuales en cierto momento y todo el voluntarismo en otros momentos, qué te quiero decir con esto, que tienen mucho talento y mucha creatividad cuando el viento es a favor y tienen toda la dureza en el momento en que las cosas van para mal. Entonces yo te diría si vos pudieras descarnar una historia en donde la voluntad no puede hacer nada, aparece el período de infiltración, aparece el factor disidencia, aparece el no contacto con el pueblo, el factor no cumplir con todos los requisitos tan exigentes de la organización clandestina, entonces estaba plagado, no se leía ni en los periódicos ni en, quizás, los boletines internos, eso fue minando las posibilidades de respuesta. Por darte un ejemplo durísimo, cómo te explicas que en un proceso de desgaste que había arrancado en noviembre del año 74 cuando el Oso Ranier comienza a castigar con la infiltración, cómo podes ver vos que un año y medio después en marzo del año 76 Santucho titulara su editorial con “argentinos a las armas”, pudo convocar un pueblo a tomar las armas cuando si una organización de cuadros había sido infiltrada y golpeada que tampoco era la CIA. Vos con ese ensayo en todo caso lo que podes decir es bueno vamos a mejorar, vamos a hacer más eficientes en la clandestinidad pero no convocar a un pueblo a que se cague a tiros con una dictadura. Aún con los huevos que tenía Santucho que tenía la mayoría de la dirigencia del PRT, no lo huevos en sentido machista sino de entrega revolucionaria, factor fundamental estamos hablando de un partido revolucionario, factor fundamental. Sin decisión y capacidad de saber que la vida es una variable más en un proceso revolucionario cuando a parte tenes la vanguardia, el hecho de que tengas esa condición y entrega no te puede quitar lucidez para darte cuenta que no podes proponer a otro lo que vos no estas en condiciones de sostener no por ánimo o por...

Sino por lo que es la organización...

Por los resultados, si vos tenes 100 y te agarran 50, flaco o 10 no podes decir a la gente que no es de la vanguardia, que no es conspirativa, que no es clandestina que salga a cagarse a tiros porque nosotros que andábamos con documentos falsos que nos entrenábamos y que se yo nos cagábamos a tiros y no nos iba bien porque nos infiltraban, le vas a ir a decir a un tipo de la comisión interna: “argentinos a las armas”?, “argentinos a las armas” no era una metáfora, es flaco para la fábrica y te llevo 10.000 fusiles y repartilos 1.000 entre los obreros y el resto a tus vecinos, eso es “argentinos a las armas”.

Después Santucho plantea una rectificación, pero bueno ya...

Si, te digo construyamos un obelisco, no te estoy diciendo arreglemos la vereda, “Argentinos a las armas” es un llamado a la guerra civil. Esto tiene, son las evidencias de que había un desfasaje entre la enunciación del discurso político y el discurso político muestra la textura entre los cuadros, la organización, la inserción en el pueblo, la capacidad de nuclear agrupaciones es un proceso tan incumplible y si se hubiera podido cumplir en un porcentaje mínimo hubiera sido una masacre.

Todo esto lo iba recibiendo adentro por supuesto, ¿ahí qué debates tenía con los compañeros?

Mira estas cosas se hablaban siempre con el debido respeto porque nosotros teníamos una revolución en marcha y el talón caliente de andar corriendo porque nos perseguían. Vos tenes tu capacidad de interpretación, sobre todo sos un cuerpo que esta caminando en una vereda que cada vez más se acortaba más y más, cuanto todo esto te lo guardabas para no minar también la moral de tus compañeros, lo guardabas porque era una manera también de no demostrar flaqueza, cuando lo compartías lo hacías con cuidado si alguno hacía catarsis con estas cosas era un pelotudo porque le estaba dando pasto a las fieras. Cuando el enemigo te detecta en un proceso de queja permanente es cuando la leona ve la manada y dice ahí va el ciervo rengo, va a ir a correr eso y bueno ahí en la cárcel...

Era lo mismo

Si, con toda la paciencia del mundo, nosotros teníamos tiempo, el tiempo jugaba a nuestro favor salvo que nos mataran. La dictadura iba a estar en algún momento en una encrucijada, preservamos para nosotros una política revolucionaria; ahora el enemigo también tenía tiempo y en ese tiempo te observaban. Todo esto no lo podes sacar de las coordenadas de actualidad que tenía cada uno de los rivales.

En el debate dentro de la cárcel con miembros de otras organizaciones se hacían aportes o terminaban a los sillazos por posiciones encontradas?

Si. Dependía de las épocas, de los humores, de los regímenes carcelarios y también de las propias posiciones, yo nunca fui antiperonista, nunca fui peronista pero tampoco fui antiperonista y muchísimos militantes del PRT eran fundamentalmente antiperonistas, te digo Santucho era uno, vos lees las editoriales y Santucho con un análisis marxista clásico también hay una palabra viva respecto de temas clave de la historia argentina, eludir evita constantemente es una manera de no entrar por la puerta en la cual el peronismo o el populismo invitaban a la izquierda marxista a encontrar un espacio común. Por eso te digo, todo esto también dependía de todas estas cosas, siempre los Montoneros, había gente que vio con simpatía esa gente o porque eran de la FAR, venían de esa cosa emblemática de ese espacio común que había en ese entonces entre los movimientos populares y vanguardias revolucionarias marxistas que se daban todo el debate en Latinoamérica de derecha a izquierda a este y oeste.

¿En que prisión sentiste más cerca el peligro de muerte?

Bueno, en la cárcel de La Plata estuve 2 años que era rehén por lo cual a muchos los mataron, a muchos nos mataron a nuestra familia porque no podían ejecutarnos a nosotros y finalmente safamos aunque nos iban a matar a todos, pero safamos por una interna entre ellos. En 1977 y 1978 los pabellones 1 y 2 de La Plata eran un lugar muy jodido. Pero también fueron así los meses en la cárcel de Córdoba, en la cárcel del Chaco, hubo en las cárceles legales también varias muertes.

¿Organizaron alguna vez el intento de fuga?

Sí, los primeros años todo el tiempo teníamos posibilidades operativas, entonces estábamos con planes y el enemigo detectando y desarticulando.

Y cuando se produce el golpe, las condiciones ya estaban jodidas obviamente, la Triple A ya venía operando fuerte. ¿El 24 de marzo de 1976 pensaste que se iniciaba una cacería sin cuartel?

Ya desde antes se pintaba como venía después se fue dando gradualmente. Tampoco cuando fue el golpe estaba tan claro como iba a ser, como era, nosotros ya vivíamos un clima donde las organizaciones habían sido muy golpeadas, las persecuciones, las torturas, los enfrentamientos, se vivía ya un clima de guerra para los militantes de las organizaciones no escapaba a eso.

Mencionabas que Santucho, en unas condiciones de catástrofe organizativa total y con un reflujo de masa absoluto y demás, hace un planteo de insurrección popular de “Argentinos a las armas”, estando adentro compartías con miembros de otras organizaciones y también se produce en el 78-79 la cuestión de la Contraofensiva Montonera que tenía unas características bastantes similares, se caracterizaba un reflujo de masa...

Fijate, curiosamente cuando Santucho saca esa consigna, los Montoneros dicen: ustedes están locos y cuando los Montoneros sacaron esa consigna nosotros les decíamos, nosotros fuimos muchas veces a contramano, ahora nos encontramos y compartimos ese espacio como una familia pero en ese momento teníamos diferencias muy grandes. Yo personalmente cuando Santucho sacó esa consigna me daba una pena bárbara.

Cuándo y qué fueron las conclusiones que fuiste sacando cuando después se patentó la derrota, se disgregó todo, la dictadura siguió.

Mira yo rescato una cosa, nosotros tratábamos de hacer todo colectivamente, tratábamos que los debates en vez de ser conservadores fueran menos terminantes, entre otras cosas porque era parte de una cultura revolucionaria y la cárcel no es un lugar para discutir, es un lugar donde vos das un paso en falso y te vas a la mierda. Entonces saber caminar la cárcel, lo que sabes lo sabes, lo que podes discutir no siempre es mucho y todo eso.

¿Lo que pudiste sacar lo empezaste a elaborar más claramente afuera?

No, estas cosas uno las tenía pensada o las ibas compartiendo, las cosas se van cocinando a fuego lento. Hubo debates en el 78, nosotros tuvimos un plenario en el pabellón 2 de La Plata pese a que estaban matándonos, eran debates muy cuidadosos donde uno trataba de no personalizar las cosas, tratar de que esto nos diera más oxígeno a todos.

Pero a qué conclusiones pudieron llegar respecto del proceso revolucionario que no llegó a buen puerto, a nivel personal o colectivamente ¿qué pasó?

Mira en lo personal yo siempre rescate y sigo rescatando la historia de esa organización como parte de la historia de mi vida, de la gente que yo mas quise y de la que más aprendí. Ahora también en determinado momento cuando nos preparábamos para salir a cada uno le dejábamos esa posibilidad de encontrar en su propio derrotero los vínculos que lo hicieron sentir que la militancia era algo que tenía para dar con un sector social, con un sector político, con la vanguardia revolucionaria, cada uno se apropiaba de esa experiencia como podía o como mejor le iba. Entonces cada uno hizo lo que hizo y cada uno tiene su historia, los que no hicieron nada es porque les pareció que no tenían nada que hacer, y los que tratamos de hacer algo están las cosas a la vista. Lo único que me parece es que hubo un momento en el cual, visto retrospectivamente, en el cual cualquier expectativa de un proceso de revolución se quebró y eso fue ya a mediados del ‘75, lo que pasó después fue el gran esfuerzo de grupos revolucionarios de invertir las cosas pero junio-julio del 75 es un reflujo de masas, miedo, descomposición de la política y avance de lo que se había concentrado las Fuerzas Armadas, la derecha en la Iglesia se quedaban con el país.

De la militancia quedó la voluntad

Y te digo, si uno cuando se propone hacer una sociedad es tan necio que no sabe mirar en qué condiciones operan las fuerzas que tiene resulta otra cosa. Si vos miras todos los documentos de los años ‘60 donde todos se reconocían como embriones pequeños y demás todos estaban buscando una sombrita bajo el sol cosa que no los chamusque de entrada. Unos pocos años después ya nos estábamos disputando si éramos un Che Guevara o un Lenin, entonces hubo una cosa juvenil, de infantilismo, de guerrillerismo, todas estas cosas que son propias de una etapa adolescente de desarrollo político. Esa etapa de desarrollo político coincidió con la etapa de mayores posibilidades de cambios revolucionarios en Argentina, nos toco estar en los dos lados de ese mostrador. Ojalá hubiéramos tenido tiempo de construir una fuerza política representativa, ordenada con cuadros de la ciudad y después ir al combate frontal si es que se justificaba, no nos toco, la historia no te da para elegir. Por algo somos lo que somos.

. Protagonistas
. . "Esta historia termina con la derrota del Pueblo en general, y de la clase obrera en particular"
. . “El poder económico tuvo una responsabilidad directa en promover al Golpe de Estado”
. . Walsh reflejó una corriente importante del pensamiento montonero de base
. . Santucho dio su vida para la unidad revolucionaria con Montoneros
. . El PRT y Montoneros apostaban principalmente al movimiento de masas
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Investigaciones Rodolfo Walsh