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Osvaldo Nemirovsci, presidente de la Comisión de Comunicación de Diputados
“En Argentina tiene que haber una radiodifusión que se democratice”
Por Gonzalo Magliano
Publicado digitalmente: 10 de abril de 2006
En 1980 se sancionó, en plena dictadura genocida, la ley de radiodifusión, la cual legisla las frecuencias de radio y televisión, que hoy, con algunas modificaciones, sigue vigente. El legislador del Frente Para la Victoria habló sobre el proyecto para una nueva ley que se está elaborando. Equidad entre los sectores privados, públicos y sociales, desarrollo de la industria nacional y democratización son algunos de los conceptos vertidos en esta interesante charla.

¿Qué significa para usted la modificación del artículo 45 de la ley de radiodifusión sancionada el año pasado?

No tanto en términos personales, que desde ya es una fuerte gratificación a la mirada que tengo de lo que debe ser la radiodifusión, pero me parece que significa más para los que durante muchos años pelearon por modificar el eje central de la inequidad de la ley 22.285 (de radiodifusión). El viejo artículo 45 impedía el acceso a licencias de radiodifusión a organizaciones sociales, de capital social, mutuales, sindicales, etc., es decir, solamente empresas de carácter comercial podían tener licencias. A mí me parece que ese es el eje de la definición ideológica de la ley 22.285. Atacando eso nos queda un camino más corto para la sanción de una nueva ley. Así que me puso muy feliz desde lo personal, lo celebramos con representantes de las radios comunitarias y con las cooperativas. Fue un año de mucho trabajo, de búsquedas de consensos, una ley que finalmente fue sancionada con el N° 26.053. Una ley equilibrada que reconoce a todos los actores de la radiodifusión y que a cada uno le da un lugar.

Hay un aspecto de la modificación que es criticada por varios sectores, entre ellos el Foro Argentino de Radios comunitarias (FARCO) que es la restricción al acceso a las licencias a las cooperativas de servicios públicos ¿Qué opina de esto?

Yo en realidad no estoy de acuerdo porque cuando salió de la Cámara de Diputados salió sin esa restricción. Pero yo mantengo una permanente relación con FARCO y ellos también entienden que esto es un paso adelante más allá que desde el Senado haya vuelto con esta restricción que les limita a las cooperativas de servicios públicos acceder a la licencia donde en el área de cobertura primaria hay un prestador. De manera tal que mi proyecto era más completo pero, bueno, la única verdad es la realidad. Y la realidad es que hay relaciones de fuerzas que hay que respetar o que hay que reconocer.

¿Qué ejes principales tendría el nuevo proyecto de ley que usted está trabajando?

Aclarados los términos legales de quienes pueden tener licencia, quedan algunos aspectos que hacen, por un lado, a definiciones ideológicas, es decir, la ley desde su impronta filosófica tiene que ser una ley que propulse la defensa de los derechos humanos, la reivindicación de la cultura nacional, el reconocimiento a la producción y los contenidos nacionales. En términos prácticos, tiene que tener una clara definición sobre la multiplicidad de licencias, esto es intentar que no haya concentración de medios porque a mi parece que es altamente peligroso para un concepto democrático de la radiodifusión. La radiodifusión no es un espacio de mercado, es un vínculo de comunicación entre la gente, es un instrumento de información que los pueblos tienen, es el cumplimiento hasta de los pactos internacionales como el artículo 13 del pacto de San José de Costa Rica. De forma tal que, si bien se contempla un espacio para la gestión privada con fines de lucro, no puede ser este el único motivo por el que uno legisle sobre la radiodifusión. De forma tal que la multiplicidad de licencias tiene que ver con democratizar el espectro radioeléctrico. Entonces esta ley contemplará definiciones ideológicas, un capítulo sobre los sistemas de medios públicos, es decir, como normamos la actividad del canal 7, Radio Nacional y 8 emisoras comerciales que están en manos del Estado y también habrá capítulos sobre contenidos, producción y multiplicidad de licencias.

¿Qué instrumentos le daría la ley al Estado para evitar la concentración de medios?

Legislarlo. Poner un número límite para que una persona física o jurídica pueda tener licencias. En la ley 22.285 del año ’80 en plena época de la dictadura habían puesto 4. En la época del menemismo se modificó y se llevó a 24. Yo reconozco que no podemos volver a 4 porque hay una realidad de mercado y cultural en la Argentina del siglo XXI que nos impide volver a ese número. Pero desde ya te puedo asegurar que voy a pelear para que no sea 24.

¿Cual es el número que usted cree razonable?

Habrá que buscar un promedio, pero de cualquier manera son números. También hay que poner un límite en la audiencia potencial sonora y de televisión abierta. Entonces vamos a garantizar que no haya posibilidades de que se influencie, ni siquiera lo digo desde el punto de vista de la ideología, pero por ejemplo con conceptos que habla a favor del aumento de tarifas o de determinadas cosas que puede afectar las necesidades de comunicación del Estado nacional. De manera tal que vamos a poner un límite en la audiencia y la multiplicidad de licencias.

Usted ha dicho que el presidente le ha dado un visto bueno al cambio de ley ¿Cómo se traduce esto?

No lo digo para esto específico que estoy hablando. Él reconoce en términos generales, primero, la necesidad de una ley. Si no hay ley impera la ley de la selva y cada uno hace lo que puede y el grande se come al chico. Y acá de lo que se trata es que el espacio radioeléctrico tenga reservado espacios para que todos puedan estar, pero con determinadas condicionalidades. Entonces van a tener que estar las radios municipales, las provinciales, las nacionales, las privadas con fines de lucro, las de gestión autónoma como las universidades por ejemplo, las privadas sin fines de lucro y las estatales. El presidente entiende esto. El presidente dice que no haya concentración de medios en función de lo que mencione de la multiplicidad de licencias y tiene muy claro de que tiene que haber, más que un modelo, un sistema de comunicación en la Argentina que sirva no al gobierno sino al Estado que garantice información veraz a la población, que llegue el sistema público a la mayor cantidad de gente, si es posible al 100 %, y a la gestión privadas que la reconocemos como necesaria y el presidente en esto lo tiene claro, sea una parte más de este sistema que coexista con los otros modelos. Yo en la ley propongo tres modelos o sistemas de radiodifusión: el estatal, el privado con fines de lucro y el sin fines de lucro. A partir de ahí se desprenderá donde cada uno se ubica en relación con los medios.

Usted ha dicho que está dialogando con varios sectores, entre ellos FARCO que está impulsando, entre otras organizaciones, una propuesta de 21 puntos ¿Cuáles de estos puntos tendría en cuenta para una nueva ley?

Yo soy firmante de los 21 puntos de la coalición por una radiodifusión democrática y de hecho me parece que en el modelo que estoy preparando, si no están contemplados los 21 puntos, están contemplados 20. Pero también te aclaro que hablo con FARCO pero también con los sectores de la gestión privada. Yo tengo que buscar equilibrio y consenso que garantice que la radiodifusión funcione. A parte yo intento defender espacios de mercado nacional. Si bien entiendo que la radiodifusión, insisto, es mucho más que eso, hay espacio de mercado de construcción nacional que ha creado fuentes de trabajo, acá hay canales de televisión, por ejemplo el 13, lo hace también el 11, aunque ahí no son capitales como los del 13, que han invertido por ejemplo, el 9 está avanzando en eso, en la televisión digital. Bueno, hay que respetar esa inversión desde ya porque tiene que ver con la innovación tecnológica necesaria que la radiodifusión precisa. En 10 años, probablemente no se puedan exportar contenidos si no están hechos en el formato digital. También hay que desarrollar una industria nacional de receptores y de televisores digitales que va a crear puestos de trabajo, va a garantizar rentabilidad. Yo también hablo con estos sectores. Entiendo que todos quieren estar dentro de la ley y estar mejor que otros. Bueno, el papel del Estado es equilibrar eso. Entonces yo escucho a todos. Tengo previsto hacer 5 ó 6, audiencias públicas en Viedma, Río Negro, Mar del Plata, en provincia de Buenos Aires , la Ciudad Autónoma, Posadas y Salta donde me reuniré con la gente, los radiodifusores, los privados, los públicos, los grandes y los chicos y escucharé opiniones. Ofreceré la propuesta de ley que tenemos nosotros y trataremos de incorporar la mayor cantidad de miradas.

Usted ha dicho que hay que terminar con el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) intervenido ¿Cómo se plasmaría esto en la ley?

Bueno, el proyecto de ley contempla la creación de una Comisión Federal de Radiodifusión. Vamos a cambiar de Comité a Comisión. Nosotros proponemos una Comisión de 7 miembros, designados por el Poder Ejecutivo, un presidente nombrado por el Poder Ejecutivo y 6 que representen de manera federal y la representación política de ambas cámaras (Diputados y Senadores) con lo cual tendríamos garantizado una suerte de federalismo y representación política por la mayoría y la minoría. Bueno, esa será la autoridad del COMFER y al momento que se defina esto se acabará la intervención. No hago juicios de valor. Hay interventores que han trabajado muy bien, mejor que algunos que no fueron interventores. La actual intervención del COMFER a mí me satisface bastante. Pero me parece que dentro de la ley tenemos que contemplar de una verdadera Comisión Federal de Radiodifusión que tenga a su cargo, no solamente las actividades que tiene por ser el órgano de aplicación de ésta ley, sino incorporar nuevas que hoy están en manos de otras aéreas del gobierno como por ejemplo el plan técnico. La definición de un plan técnico, que no es ni neutro ni inocente de cómo es el espectro, se puede concluir que puede ser más grande o más chico, más o menos frecuencias y eso obedece a definiciones políticas e ideológicas. Me parece que el COMFER está en condiciones de hacerlo desde una mirada acorde con que este gobierno propugna en otras aéreas: de participación y de democratización. Este es un gobierno que ha desarrollado, desde los números de la macroeconomía, y en algunos en la cotidianidad también se aprecia, una baja de la indigencia de 57 puntos a 28, el empleo bajo de veinte y pico a 10.2, etc. Todo esto tiene que tener una radiodifusión acorde. A un país que se va democratizando, que va modificando la matriz del ingreso, también tiene que haber una radiodifusión que se democratice y modifique pautas culturales del desarrollo de la radiodifusión. En ese sentido me parece que tenemos que contemplarlo en la ley y me parece que el COMFER, como órgano de aplicación, tendría que hacer un plan técnico que respete eso. Digamos una ecuación de bandas, frecuencias, potencia, innovaciones tecnológicas y digitalización que permita que todos los que puedan estar en el espectro sin molestar a otro y sin interferir condiciones de información en algunos lugares de mercados puedan estar.

¿Cómo lee el decreto presidencial que renovó el año pasado todas las licencias de radio y televisión? ¿No lo ve como una contradicción a la democratización del espacio radioeléctrico?

Lo primero que digo es que, a diferencia mía, el gobierno tiene una visión macro que yo no tengo. Yo tengo una visión más chica: atiendo los asuntos que legislativamente interesen a mi provincia y a mi comisión de comunicaciones. Y si yo valorizo lo que este gobierno está haciendo y me inscribo políticamente en la conducción del presidente lo primero tengo que reconocer es que hay una visión macro que excede la mía y que por algo las cosas se hacen. Si me tengo que referir en términos de lo que a mí me gusta yo hubiera preferido otra forma, inclusive de garantizar determinada continuidad en algunas inversiones que tienen los medios de gestión privada que recibieron el beneficio del decreto 527 de la suspensión del conteo de las licencias. Esto se tomó como una forma de darle previsibilidad y certeza a este espacio de mercado. Bueno, tienen 10 años, inviertan, garanticen contenidos, hagan innovación tecnológicas, eso fue lo que le dijo el presidente. Bueno, es una forma. Por ahí no es la imagen que toda la radiodifusión cree que es lo más democrático, pero bueno, es una realidad de la radiodifusión argentina y, bueno, se ha hecho.

¿Cuándo cree que se va a poder tratar el proyecto de ley y por qué cree que tardó tanto en modificarse?

Hace 26 años desde la sanción y 22, por lo menos, en democracia que está en vigencia. A mí me parece una mora inaceptable. La ley que rige los destinos de la comunicación en la Argentina, desde el punto de vista de la radiodifusión, se rija por lo que firmaron Videla, Martínez de Hoz y algunos otros asesinos. Habría que preguntarles a algunos parlamentarios de estos años de democracia por qué no se modificó, pero como yo no quiero, como dicen en el campo, escupir para arriba porque cuando vuelve te moja, porque a lo mejor yo no logro hacerlo y los que vienen después van a decir que hay que preguntarle los diputados anteriores incluyéndome a mí. A mí me cuesta entender que pueda pasar por la presidencia de la Comisión de Comunicación sin hacer una ley nueva. Quiero creer que a otros presidentes de la comisión les pasó lo mismo. Entonces digo, habría que preguntarles a ellos por qué no lo hicieron. Me parece leer que en un escenario de fuerzas poco favorable para los intereses populares durante 20 años esta realidad. Y ahora, con la conducción del presidente Kirchner y su manifiesta posición a favor de la dignidad nacional, la soberanía popular y los intereses de la gente, hay relaciones de fuerza para hacerlo. Además porque creo que ahora hay una etapa donde todo el mundo quiere ley. Entonces tenemos que tener ley. Discutiremos algunos términos y todos tendrán que ceder algo porque para eso está el Estado, para eso estamos los diputados, para hacer una ley que equilibre o que equipare desigualdades que hay en la radiofonía. Que las hay. Entonces nosotros tenemos que poner una ley que no satisfará 100 % a todos, pero llegará al 65 o 70% para todos y podrán estar todos bastantes satisfechos. Y él que no está satisfecho tendrá que cumplirla igual. Yo me doy como plazo este año y el que viene que es mi mandato, pero me imagino que este año podremos estar discutiéndola en la Cámara de Diputados.

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