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HERRAMIENTAS

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Contradicciones en Latinoamérica
Los apocalípticos de la integración
Artículo de La Vanguardia y Comentario IRW
Por El Equipo
Publicado digitalmente: 11 de mayo de 2006

Comentario IRW
Artículo de ’La Vanguardia’

Equipo de Investigaciones 'Rodolfo Walsh'Comentario IRW

Nótese que el autor desde el subtítulo ya manifiesta su posición. Al lamentarse por la inviabilidad de la "deseada integración continental" -no latinoamericana- nos evidencia que lo hace desde el punto de vista del ALCA, y no desde el MERCOSUR o la Comunidad Sudamericana de Naciones. Entre los "escollos" que señala se encuentran, sorprendentemente, la actitud de Chávez (Mayor difusor de la concepción "bolivariana") y la nacionalización de los hidrocarburos por parte de Evo Morales (Recuperación de la soberanía "regional" sobre recursos energéticos estratégicos).

El artículo encierra una serie de falsedades, que parten de considerar que el proyecto al que aspiran los pueblos latinoamericanos es "continental", siendo que tal afirmación es temeraria, ya que los pueblos de la región difícilmente deseen compartir su destino con EEUU, donde de antemano se sabe el rol que históricamente le ha asignado Washington a dichos pueblos.
EEUU es el único país en toda América (con su proyecto del ALCA) que pretende dicha "integración continental". Y para analizar las posibles consecuencias de dicha "integración continental", basta mirar a México, y los resultados de su incorporación al NAFTA.

Las crisis motivadas por conflictos de interés no pueden ser alegremente asimiladas a aquellas que se derivan de diferentes concepciones en cuanto a la integración regional, y mucho menos con aquellas crisis que son producto de la herencia histórica de la región, como son los diferendos limítrofes o los reclamos territoriales.
A su vez, en la mayoría de los casos, actualmente los conflictos de interés entre dos países devienen de haber asumido como un dogma el discurso neoliberal con respecto a la gestión de estado, que establece que los gobernantes no deben aspirar a concretar la felicidad de los pueblos (so pena de convertirse en "populistas") sino la rentabilidad de las empresas.

Todo el artículo está plagado de exageraciones y de omisiones históricas. Conflictos de interés, de soberanía e ideológicos existieron durante todo el proceso de formación de la UE y en muchos casos EEUU (con una actitud similar a la del columnista de ’La Vanguardia’) sentenció la muerte de la entonces Comunidad Económica Europea debido a supuestas controversias insalvables. La realidad probó que los "desinteresados" análisis estaban equivocados y situaciones "imposibles", como la coexistencia de dos unidades monetarias dentro del mismo espacio común, hoy son tenidas como naturales. Sería, por otro lado, como decir que la UE no se iba a materializar por el diferendo entre el Reino Unido y España por la soberanía de Gibraltar. Un absurdo por allí, que se quiere vender como natural por aquí.

Evidentemente al columnista le molesta las consecuencias que para las empresas y consumidores españoles puede desencadenar la "cacareada integración". ¿Temerá, acaso, tener que pagar el costo real de la gasolina en Barcelona cuando REPSOL deba mostrar si es realmente competitiva? ¿O será quizás el temor de que bancos como el BBVA y el Santander Hispano comiencen a cobrarle las mismas tarifas e intereses que no podrán cobrar en Latinoamérica? Ni que hablar de las consecuencias para Telefónica, que compensará seguramente sus menores ganancias incrementando los abonos en su mercado de origen.

El articulista, disfrazado de bombero, viene a echar más leña al fuego. En realidad pretende que se materialicen sus deseos, que no son otros que cuando expresa: “la unidad era sólo un espejismo... ...los dos bloques son irreconciliables”.

Finalmente confiesa, indirectamente, su afinidad con los gobiernos que representan una "izquierda dócil" a la que contrapone con la "vieja tradición del populismo latinoamericano", tan políticamente incorrecta.

Queda claro que los medios dependientes de los centros de poder (y sus escribas) han decidido profundizar las contradicciones menores entre los pueblos latinoamericanos con el manifiesto objetivo de exacerbarlas, introduciendo cuñas que obstaculicen la integración regional y les faciliten el discurso a los gobernantes que aún pretenden una relación de sometimiento frente a las naciones más desarrolladas.

El Equipo

La crisis de un proyecto

América Latina se rompe en disputas

Intereses e ideologías enfrentadas bloquean la deseada integración continental
La actitud de Chávez y el comercio con EE.UU. son los mayores escollos
El último órdago lo ha lanzado Bolivia al nacionalizar sus hidrocarburos
La Vanguardia
Por Joaquim Ibarz Enviado especial LA PAZ
Publicado: 08/05/2006

En la historia reciente de América Latina, no había habido nunca una situación tan de enfrentamiento entre sus miembros como la actual. La esperada integración continental ha mutado en un cruce de acusaciones y tensiones que se harán manifiestas esta semana cuando los países latinoamericanos se reúnan con la UE.

EL ESPEJO ROTO DE LA UE
La reciente Comunidad Sudamericana de Naciones no tira adelante
UN ROMPECABEZAS
Prácticamente no hay un país en la región que se lleve bien con sus vecinos

América Latina nunca había estado tan dividida. Prácticamente no hay un país que se lleve bien con sus vecinos. La tan cacareada integración continental se ha convertido en un rifirrafe que, como en una familia mal avenida, se enfrenta a toda clase de acusaciones. En la reunión que celebrarán a finales de esta semana en Viena con la Unión Europea, los países de América Latina mostrarán tensiones que no sólo obedecen a diferencias ideológicas, como las que pueden enfrentar a Venezuela con México, Perú y Colombia.

La tensa relación entre dos países cercanos, Uruguay y Argentina, gobernados por presidentes de centroizquierda, demuestra que el problema es más complejo, refleja la existencia de intereses nacionales contradictorios y la ausencia de un serio proyecto de integración. Bolivia y Chile no mantienen relaciones diplomáticas por la exigencia de los gobiernos de La Paz de tener una salida soberana al océano Pacífico.

Sólo 16 meses después del nacimiento de la Comunidad Sudamericana de Naciones, que tenía a la UE como meta que alcanzar, la región está muy enfrentada. La decisión de Perú de presentar en la Organización de Estados Americanos (OEA) una queja contra Venezuela por su intromisión en las elecciones presidenciales muestra fisuras que estremecen alianzas y vecindades. En la mayoría de los casos, Hugo Chávez es el promotor de las divisiones.

El conflicto entre Caracas y Lima se desató tras las acusaciones de que Chávez financia al nacionalista Ollanta Humala, que ganó la primera vuelta con el 30,6% de los votos. La crisis se trasladó a la OEA, donde Perú denunció la "inaceptable injerencia" de Chávez en los asuntos internos del país, en un intercambio de acusaciones en la sesión ordinaria de su Consejo Permanente. El embajador peruano quiso presentar un vídeo sobre las insultantes declaraciones del presidente venezolano. La demanda fue rechazada porque Chávez, gracias al regalo de petróleo, se ha ganado el voto incondicional de los países caribeños.

El desencuentro de Venezuela con Perú se suma a los ocurridos con la República Dominicana, Costa Rica, Colombia, Nicaragua, El Salvador y, especialmente, Chile, por la imprudente declaración de Chávez de solicitar el mar para Bolivia. El incidente más grave se vive con Perú, porque hasta ahora ningún jefe de Estado había amenazado con romper relaciones diplomáticas si algún candidato (refiriéndose a Alan García) gana las elecciones.

Chávez sorprende con donaciones y acuerdos de cooperación con comunidades y países, improvisando apoyos millonarios a candidatos populistas. También el presidente de Nicaragua, Roberto Bolaños, se queja de la financiación por Chávez de la campaña del sandinista Daniel Ortega. Frente a lo pactado en el Caribe insular, donde Venezuela da petróleo en condiciones ventajosas a sus gobiernos, en El Salvador y Nicaragua es para asociaciones de izquierda.

En México, Chávez es pieza de confrontación electoral. El candidato del gobernante PAN, Felipe Calderón, acusa a su competidor populista, Andrés Manuel López Obrador, de querer seguir los pasos de Chávez, por lo que denuncia en su propaganda que es un peligro para México. "Acusan a López Obrador de recibir dinero de Venezuela. Corre la fama de que Chávez financia con mano generosa a todos los candidatos del continente que se ponen la camiseta de la izquierda", señaló el escritor Sergio Ramírez, ex vicepresidente de Nicaragua.

En ese marco, se produjo la fisura en la Comunidad Andina de Naciones (CAN), formada por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, después de que Bogotá y Lima firmaran tratados de libre comercio con Washington. Chávez anunció "la muerte" de la CAN, con el argumento de que los tratados con Estados Unidos vulneran el bloque. Venezuela se retiró de la CAN y sus relaciones con México y Perú están congeladas. Más al sur, Uruguay y Argentina atraviesan el peor conflicto de su historia reciente por la instalación de plantas papeleras en un río fronterizo. Los dos países han apelado al Tribunal de La Haya, lo que aumenta las tensiones.

Otra trifulca surgió al decir el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, a sus socios Lula da Silva y Néstor Kirchner y al propio Chávez -todos de izquierda, como él- que el Mercosur ya no sirve, por lo que se retirará de la alianza si se le impide negociar un tratado comercial con EE.UU. La última pelea surje de la decisión del presidente Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos, por lo que envió al ejército a los lugares de extracción. Lula se molestó con la medida porque Petrobrás, la compañía de Brasil, controla el 49% de los yacimientos, al igual que el argentino Kirchner, cuyo país recibe buena parte del gas boliviano.

La aparente buena relación que existía entre los gobiernos de izquierda de América Latina, que son mayoría, se transformó en un cruce de acusaciones que evidencia que la unidad era sólo un espejismo y que los dos bloques son irreconciliables. Tras las broncas de las últimas semanas, queda claro que por lo menos hay dos izquierdas en la región. "Una es moderna, de mente abierta, reformista e internacionalista y florece de la izquierda dura del pasado", escribe el ex canciller mexicano Jorge Castañeda en la revista Foreign Affairs. La otra, surgida de líderes como el argentino Perón, el brasileño Vargas o el peruano Haya de la Torre, "nació de la vieja tradición del populismo latinoamericano, nacionalista, estridente y cerrado de miras".



Artículo original (.pdf en castellano):

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La Vanguardia
América Latina se rompe en disputas
Por Joaquim Ibarz.

Publicado originalmente en ’La Vanguardia’ de Catalunya:
http://www.lavanguardia.es/web/20060508/51256649145.html.

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