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HERRAMIENTAS

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La Guerra en Irán
Petróleo y conquista económica-militar de Eurasia
Por Gabriel Martin y Mónica Alvarez
Publicado digitalmente: 11 de mayo de 2006

En los últimos días del mes de abril y principios de mayo, las noticias sobre la posible cercanía de un nuevo conflicto armado en la región del Oriente Medio se han acentuado, perfilándose al mismo tiempo las posturas de la Unión Europea, Rusia y China.

La zona es un polvorín y, en algunos casos, las escaramuzas parecieran tender a mantener la ilusión de peligrosidad de las regiones invadidas por las tropas occidentales mancomunadas. Afganistán e Irak son zonas a las que ha llegado la democracia de la mano de las balas y los misiles pero, en razón de los rebeldes, el flamante ropaje es débil y amenaza quedar en harapos mientras los paises se vuelven girones.

Sin embargo, todos los países de la zona, con excepción de Israel, son blancos actuales o futuros de Estados Unidos y sus aliados. Independientemente del fantasma generado luego del ataque al World Trade Center, la necesidad de control de la actual adminstración estadounidense y la soberbia con la que la misma actúa, se impone un análisis más profundo para intentar comprender la situación actual. Ello no quiere decir que el tema quede agotado o que en estos marcos se llegue a una verdad absoluta y contundente.

Los elementos más importantes a tener en cuenta son la riqueza en recursos energéticos (petroleo y carbón), la pérdida de ingresos en concepto de compra de uranio enriquecido, aumento de la competencia, necesidad de evitar la formación de bloques regionales fuertes que desestabilicen los ingresos y el viejo enemigo de la Guerra Fría.

La zona ha sido codiciada en todos los tiempos por su alto valor estratégico; quien domine el pasillo euroasiático domina militar y económicamente la misma. Los griegos, Napoleón, Hitler entre otros intentaron llegar al Cáucaso invadiendo Rusia; los pueblos asiáticos en expansión hacia Occidente utilizaban esta ruta.

La actuación a los ojos de los Estados Unidos está justificada y respaldada por la doctrina Monroe que lejos de ser la tan manida “América para los americanos” significa intervenir en todos aquellos conflictos o situaciones donde los intereses estadounidenses se encuentren o peligren.

Teóricamente, Samuel Huttington [1] sirve para fortalecer la necesidad de la cruzada contra el islam y la doctrina de Zbigniew Brzezinski [2] sobre el valor y la necesidad de dominar el pasillo euroasiático se combina con la del actual jefe de Defensa Donald Rumsfeld [3], que actualiza los planes estratégicos en función de la extraordinaria superioridad militar norteamericana respecto de todos sus oponentes a nivel mundial, preconnizando ataques intensivos sobre puntos neurálgicos con misiles “inteligentes”, para lograr la desmoralización del enemigo y la preservación de los blancos no deseados - no confundir con población civil -. También en este sentido Paul Wolfowitz [4] legitimiza la necesidad de “librarse de las ataduras” de la ONU y los tratados internacionales, convalidando o generando el pensamiento de Rumsfeld sobre el poderío militar.

Para Brzezinski la supervivencia y la prosperidad del imperio es la conquista de Eurasia. Ello implica varios movimientos: la desestabilización de las regiones fronterizas, es decir las repúblicas independizadas de la ex-Unión Soviética, en función de evitar la consolidación de Rusia como pivote de un amplio eje de colaboración euroasiática y su control de los recursos energéticos del Cáucaso. En 1997 Brzezinski afirma que el interés primero de EE.UU, como primera potencia verdaderamente global, es «asegurar que ninguna potencia rival llegue a controlar Eurasia» [5].

Mediante la provocación de una «guerra de civilizaciones» [6] se produciría una reacción en cadena de Occidente contra el mundo musulmán. Esto es una réplica del «Gran Juego» [7] cuando el Imperio Británico en el siglo XIX le disputa a Rusia el dominio de Asia Central. En todos los casos, Afganistán en una posición destacada en el plano estratégico.

El 11-S es el Pearl Harbour moderno. Justifica el ataque a Afganistán [8] y, a partir de ese momento se pondría en juego el segundo paso: la restricción de los derechos civiles, aceptados en mayor o menor grado gracias al miedo inducido. En base a estos mismos hechos, la participación activa de Gran Bretaña y la ayuda de la Naciones Unidas, convertidas en vocero de EU, se expande esta restricción a los países de Europa y todo el continente americano consolidando la doctrina de la seguridad nacional.

Creada la estrategia, y alegando el principio de autodefensa, se hará uso de la fuerza preventiva -aunque existan dudas sobre la presunta agresión del adversario- antes de que ocurran ataques contra territorio estadounidense. En su discurso al asumir su segundo período en la Casa Blanca, en enero de 2005, George W. Bush anuncia un cambio en la estrategia de la lucha contra el terrorismo por la extención de la libertad y la democracia en el mundo, poniendo fin a las tiranías, haciendo una clara alusión a Latinoamérica, allí donde cojeara la otra pata.

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A través de Afganistán, se dominan los países transcaucásicos, a la vez que delinda con Paquistán, China e Irán. Para lograr el control de la zona hasta el Mediterráneo se necesita democratizar y liberar del terrorismo la zona de la Península Arábica. Para ello cuenta con sus socios, el estado de Israel y Arabia Saudita, donde el primero podría contener las reacciones de Siria y Líbano así como decapitar el incipiente estado Palestino, jaqueado por sus pares musulmanes y por la Unión Europea.

El ataque contra Iraq representa una movida de ajedrez. El país tiene también su propia importancia estratégica en la zona para avanzar sobre los otros productores de petróleo del Golfo Pérsico [9], en especial Irán. La importancia radica en la existencia de grupos étnicos, integrantes de antiguos países atomizados e incorporados a los países dominantes que servirían de fuerzas desestabilizadoras y de apertura de puertas junto con las comisiones de inspección de la ONU, que generarían la brecha por donde las fuerzas de tierra estadounidenses ingresarían al territorio. Esta fue la forma en que se ingresó a Iraq, declarándose la guerra desde el mismo territorio iraquí, con las consecuencias conocidas de destrucción y barbarie sumadas a la resistencia de un pueblo que se niega a dejar de ser tal.

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Irán ha reconocido que puede ser atacado en cualquier momento, desde Iraq o desde Israel. Los mismos elementos que en el caso anterior están dados y todos los elementos de la telenovela también. Dictadura, enriquecimiento de uranio con fines guerreristas, negación de finalizar la investigación, etc. A esto se suma el traspaso de sus reservas a euros.

La UE se suma al juego de Estados Unidos esta vez de la mano de la canciller alemana Angela Merkel, quien en los últimos días de enero de este año, declarara que Irán es el nuevo enemigo y que no se puede aceptar su postura de desconocer la voluntad de las naciones. Blair no se puede permitir en este momento una segunda cruzada con dudosas aseveraciones pero salvo Rusia y China, el resto de los integrantes y probables futuros integrantes de la Unión, van por el petróleo.

En la zona Israel, Paquistán e India han desarrollado armas atómicas. La gira de Bush en marzo por India y Paquistán ha tenido como objetivo lograr el apoyo del primero a la idea de que Irán no debe tener armas atómicas así como convencerlo de que separen sus programas atómicos militares de los civiles y que acepte la inspección; a cambio de esto y de la irreversibilidad de aquellos reactores calificados como civiles, el Congreso podría conceder la autorización de exportación de tecnología nuclear extranjera. Paquistán es ya un aliado de Estados Unidos.

Irán sabe que su aceptación de visitas sorpresivas de la Comisión de Energía Atómica (IAEA) es sólo una maniobra dilatoria. Rusia, que también ha solicitado el papel de negociador con la esperanza de fortalecer su postura política y económica, intentó disuadir al primero de la empresa, ofreciéndole venderle uranio enriquecido. En todo caso, Irán sigue adelante con sus planes.

La intención de conquista del territorio iraní, al menos como se viera en Irak y Afganistán, de los campos petroleros y recursos naturales, responde a la lógica geopolítica de presionar sobre China (e indirectamente sobre Corea del Norte), y también sobre Rusia.

En el caso de Irak, donde el saqueo repartido entre Gran Bretaña (campos petrolíferos de Basora y sudeste iraquí), y Estados Unidos en el resto del país, no se condice totalmente con la estrategia regional hacia China y Rusia, sino que responde a la conformación del control total sobre el corredor asiático.
Irán y Afganistán son los principales proveedores de gas y petróleo de China, Rusia y la India, como así del este europeo. Sobre Pakistán, nunca hubo problemas para la administración Bush ya que, al mejor estilo de la Doctrina de Seguridad Nacional, impera un dictador adicto a Washington como Prevés Musharraf. La India, China y Rusia, claro está, son potencias nucleares, con dispar desarrollo en la materia, pero la sombra que busca extender Estados Unidos sobre los mismos no puede ser realizada mediante una invasión claro está. A la hora de las negociaciones, Estados Unidos tendrá como arma el control de los grifos de los hidrocarburos indispensables para el desarrollo industrial de estos países, especialmente China, que es altodependiente de la provisión de Oriente Medio.

Por ende, la preocupación de Moscú y Beijín sobre la cuestión iraní los hace ingresar inevitablemente en la contienda y no pueden mantenerse al margen como hicieran con Irak, más allá de la dialéctica.

Al mismo tiempo, Irán se encuentra en una encrucijada. Los medios de comunicación venden “la locura nuclear” de Teherán como peligro para el equilibrio del mundo. Pero Irán sabe que si no desarrolla su potencial nuclear, corre el riesgo de una conquista inminente y prepotente como aconteciera en Irak y Afganistán, mientras que si efectivamente desarrolla las armas de destrucción masiva que detentan los dueños del mundo con exclusividad de copyright, le estarán dando la excusa para una intervención militar respaldada por lo que queda de aquello que, alguna vez, se llamó ONU.

De este modo nos encontramos con un “Asia para los Americanos”, que es la pretensión de Bush y su gabinete petrolífero que contrabandean petróleo de la región para vender el barril de crudo a 70 dólares y en ascenso. Siria queda como último espacio a tomar, una vez garantizado el control sobre el resto del corredor. La Península Arábiga, conformada por países monárquicos adictos a Estados Unidos (en Arabia, Yemen y Qatar están los cuarteles generales que operan sobre Irak), Irak, Irán, Afganistán, sumado a la neocolonia de Pakistán, Estados Unidos no sólo se hace del control de casi todo lo que queda del petróleo en el mundo, sino que se hace de herramientas suficientes para negociar con más fuerza sobre potencias industriales competitivas como China y la India, y tener injerencia en las negociaciones de Rusia como potencia de cara a su ingreso a la Unión Europea (determinando así una presión desde el Este sobre los países del Báltico, Escandinavia y Europa Oriental).

Es por ello que Irán amenaza entonces con transformar al Muro de los Lamentos en añicos ante un ataque imperialista. Y esto es altamente factible dado que en 1991, Irak atacó a Israel con insignificantes misiles Scud. La diferencia es que el desarrollo balístico de Irán podría alcanzar hasta un radio que involucra al sudeste europeo, y en vez de pequeños misiles sobre Tel Aviv y Jerusalén, puede desatar un verdadero infierno.

Por este motivo, y por la conformación de las tropas regulares iraníes, que nada tienen que ver con la endeble defensa militar que opuso Irak, Estados Unidos todavía no se lanzó a la conquista total. Pero mientras tanto obtiene consenso. Francia, que encabezó una fuerte disputa política contra Estados Unidos por la Guerra de Irak, se pronunció por boca del presidente Chirac, que si Irán perpetraba cualquier atentado en territorio galo, no vacilarían en apelar a las bombas atómicas. De Gran Bretaña no hace falta esperar el pronunciamiento, ya que es el socio de todos los embrollos desatados por Estados Unidos. Y la amenaza sobre Israel es vital ya que de no existir, tampoco vacilarían en bombardear con armas de destrucción masiva a los iraníes.
Esto, evidentemente sería una masacre, casi, sin precedentes. Cuando la Segunda Guerra Mundial estaba definida, el presidente estadounidense Truman no dudó en arrojar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagazaki y la consecuente extinción de cientos de miles de civiles, que por aquel entonces no eran llamados “víctimas colaterales”. Con esto, Truman dando el primer paso de la Guerra Fría le mostró a los Soviéticos que estaba dispuesto a todo. Bush y su gabinete de guerra y conquista, marcha por el mismo camino.

Mónica Alvarez
Gabriel Martin

NOTAS:

[1] Ex-consejero de seguridad nacional y autor del libro ”Choque de Civilizaciones”.

[2] Fundador de la Comisión Trilateral de Carter y consejero de seguridad y política exterior en los gobiernos demócratas, con estrategias de dominio global.

[3] Miembro del Centro de Estudios Estratégicos e Internacinales desde 1962 siendo miembro del Congreso.

[4] Ex-subsecretario de Defensa y presidente del Banco Mundial. Calificado como el “Kissinger de Bush”, por ser el ideólogo de éste. Es defensor de la política israelí e impulsor de la guerra contra Iraq en 2003.

[5] “The Grand Chessboard: American Primacy and its Geostrategic Imperatives”, Zbigniew Brzezinski, Basic Books, 1997.

[6] “La guerra de civilizaciones”, Thierry Meyssan, Voltaire, 7 de diciembre de 2004.

[7] “Beslán: la responsabilidad del ataque genocida apunta a los anglosajones”, Marivilia Carrasco, Voltaire, 19 de septiembre de 2004.

[8] La desestabilización de Rusia por la manipulación de tensiones políticas entre las poblaciones islámicas de las repúblicas de la Federación y de los países del Cáucaso y Asia Central está en la pauta de los círculos hegemónicos del eje Londres-Washington-Canberra desde la época de Jimmy Carter que desembocó en la invasión soviética a Afganistán y la jihad entre 1979 y 1989. También fue el «campo de entrenamiento» de las redes de mujaidines organizadas, financiadas, entrenadas y mantenidas por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudita y Pakistán, de donde provienen gran parte de los «terroristas islámicos» con la denominación genérica de Al-Qaeda.

[9] Los suministros procedentes de Rusia y del Mar Caspio y la creciente producción de crudo en África Occidental son cada vez más relevantes; el futuro del petróleo se define no tanto por los niveles de producción actual sino por la dimensión de las reservas de crudo que estaría en manos del Golfo Pérsico. “Geopolítica del petróleo en Eurasia”, Robert E. Ebel, Instituto Elcano, 17 de octubre 2003.



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