Página Principal
Página Principal Mapa del Sitio Resumen del Sitio Contactanos Suscribite a nuestro boletín informativo Página Principal
Buscar en el Sitio:  
www.rodolfowalsh.org > Opiniones > Peronismo Revolucionario





HERRAMIENTAS

 Versión para imprimir de: (¿Movimiento?)

 Generar una versión PDF de: (¿Movimiento?)




Sergio Villordo, intendente de Quilmes, sumándose a la Revolución Nacional

¿Movimiento?
Por Gabriel Martin
Publicado digitalmente: 22 de junio de 2006

Marcelo Koenig, responsable de Prensa del Movimiento Evita apunta con justeza que la cuestión de “definir la estrategia de un movimiento no es una cuestión sencilla”, para recurrir a la propia simplificación a la que llama a no caer, para calificar a la CTA como “alternativista” al mejor estilo del Peronismo de Base (se equivoca con las FAP al incluirlas dentro de esta bolsa alternativista ya que la liderada por Envar El Kadri acataba la conducción de Juan Domingo Perón).

El respeto que se ganó la CTA fue por la vergonzosa actuación de la CGT de Daer, Cavallieri (quien aún sigue), Barrionuevo (quien aún sigue) y demás execrables personajes, dentro del gobierno “revolucionario” de Néstor Kirchner.

Alude al brillante trabajo de Lucas Lanusse sobre el origen de Montoneros, es considerado por Koenig como sintetizador de las categorías que circulaban. Pasa por alto, que el trabajo de Lanusse era su tesis para la UCA y sólo se remitió a probar el origen cristiano tercermundista de la mayoría de sus miembros originarios, y cuánto tuvo que ver el desarrollo de los “Camilo Torres” y la influencia de la revista Cristianismo y Revolución en cuanto al establecimiento de vínculos entre militantes que lucharían por la recuperación de la libertad y la revolución socialista dentro del propio peronismo, y que los fundadores no fueron sólo aquellos doce mencionados en la revista La Causa Peronista, allá por 1974.. En tal ensayo, Lanusse identifica las corrientes movimientistas, la alternativa independiente, y a la tendencia revolucionaria.

Los primeros, como bien cita, creían en que el peronismo era revolucionario, como su líder, y que las diferencias eran secundarias. Efectivamente, no desconocían la existencia de traidores. Sería interesante que el Movimiento Evita ponga nombre y apellido a los traidores, o antirrevolucionarios (bajo el supuesto que estamos ante un gobierno revolucionario).

Entremos en el juego entonces, concediendo válidas esas concepciones como dice, para definir la estrategia de estos tiempos. Como dice, están los que desconfían aún de las intenciones de Néstor Kirchner y que no se animan a ser oposición, a diferencia de la izquierda boba.

Aquí se juega con un maniqueísmo en el cual no existe posibilidad alguna entre una u otra alternativa. Al mejor estilo de George W. Bush, “o están conmigo, o están con el enemigo”. Esto es, el espíritu crítico de la militancia debe borrarse para agachar la cabeza y punto, como le pasa a decenas de militantes de San Martín (provincia de Buenos Aires), que durante años pelearon contra Barrionuevo y ahora son enviados al matadero a conciliar con...Barrionuevo. Bienvenidos a la revolución.

Efectivamente, no se puede definir al campo nacional y popular en abstracto, tal cual señala, no debe ser la política del Movimiento Evita, del cual el dueño escriturado es Emilio Pérsico.

Pero esto es justamente lo que hace el gobierno con la militancia popular (descartamos al resto de la payasada de café). El campo popular se define por los que están del lado de la Patria y trabajan por ella desinteresadamente, y por el otro la oligarquía y sus salieris neoliberales. Que Néstor Kirchner tenga pretensiones hegemónicas y eso escandalice al medio pelo, es una ridiculez. Como político y mandatario, está para eso, para construir poder y llevar adelante los planes que considera correctos. Ahora bien, algo muy distinto es considera que todo aquel que, aunque forme parte del campo popular, si no está encolumnado en su proyecto, y no acepta la licuación en el Movimiento Evita, pase a ser lisa y llanamente miembro del enemigo, ubicando así a miles de militantes populares en la misma trinchera que Sobisch, Macri, López Murphy y demás. Una cosa es la funcionalidad de la izquierda vernácula que compara a Kirchner con Videla, una barbaridad que se llegó a escuchar en la Plaza de Mayo el pasado 24 de marzo, y otra cosa es querer llevar a toda la militancia a la chatura de no cuestionar.

Y justamente es en el espíritu crítico, donde la política crece, de donde surgen los mejores militantes. El que no cuestiona se transforma en un burócrata que regentea el poder que le presta la oligarquía.

Según el análisis de Koenig, traer a nuestros días el dogma de la Tendencia Revolucionaria supondría un apoyo total a Kirchner, y rivalizar contra la “burocracia”. El error histórico aquí es mayúsculo: aludiendo a la Tendencia Revolucionaria, estamos hablando de Montoneros, la única organización política que, bien o mal, acertada o desacertadamente fue un día a la Plaza de Mayo para decirle en la cara, al propio Juan Domingo Perón, las diferencias. Se habían tolerado demasiadas agachadas hasta que un día el agua colmó el vaso.

Y estamos hablando de una organización político-militar que aceptaba el rol y la conducción de Perón. Pero fue el mismo Perón el que había dicho que “al enemigo ni justicia”, pero:
a) No ordenó investigación alguna sobre las violaciones a los Derechos Humanos durante la Dictadura de Onganía.
b) No ordenó que se impartiera justicia sobre los ejecutores y autores intelectuales de la Masacre de Trelew.
c)Tras la Masacre de Ezeiza, donde toda la patota peronista cargó a balazos contra una marcha desarmada (no hay registro alguno de heridos de la derecha), encabezada por el CDeO (Comando de Organización), parte de la CGT y servicios de inteligencia.
d) El mismo Perón que no avanzó en la justicia para los 360 muertos en los bombardeos de Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955.
e) Es el mismo Perón que amparó a López Rega y se reunía con miembros de la Triple A (fundada durante su gobierno) en la residencia presidencial, y casualmente horas después algún “zurdo” era asesinado por la banda paramilitar.
f) Estamos hablando de la burocracia que rajó por la puerta trasera al presidente Héctor J. Cámpora, el único gobierno revolucionario desde 1955 hasta la fecha (y en este listado se encuentra el breve período de Perón antes de su muerte).

Es decir, que todo esto son apenas “diferencias secundarias” que no valen la pena discutir ante un proyecto estratégico, según el Evita.

Por lo tanto, a la hora de hablar de esta suerte de “tendencia”, merecería al menos el respeto por las decenas de muertos desaparecidos que estos sufrieron.

Es claro el planteo que dentro de una estrategia movimientista, se debe convivir con otros sectores devenidos ahora en “kirchneristas”, teniendo un compromiso táctico con aquellos del pejota que avalaron la destrucción de los ’90.
Pero guarda, esta convivencia táctica, supone tener límites si espera diferenciarse del pejotismo oportunista, porque esto llama a compartir un proyecto con:
1.Felipe Sola, vicegobernador de un miembro de la Triple A como Carlos Ruckauf, secretario de Menem cuando acuñara la famosa frase: “Para permanecer en el poder hay que hacerse el boludo”. Flor de revolucionario.
2.Los duhalistas que fueron los primeros antikirchneristas y a la hora de elegir entre perder la caja y la impunidad, eligieron cruzar el jordán y transformarse en “Pingüinos”.
3.Intendentes del conurbano cuyos prontuarios delictivos exceden la cantidad de páginas de las obras completas de Cortazar.
4.Gobernadores como Insfrán, que reprime a los indígenas.
5.Gobernadores como Romero, que regente en nombre del ingenio Ledesma de la oligárquica familia Blaquier, por no hablar de sus vínculos fronterizos.
6.Gobernadores como el propio Kirchner en su momento, que si bien es cierto manifestó su oposición a Menem, celebró también la privatización de hidrocarburos. ¿O acaso no trajeron de los pelos a un diputado en un avión sanitario para garantizar que en el Congreso se imponga la entrega a cambio de la caja de las regalías por los recursos?

Por lo tanto, el Movimiento Evita, en su concepción movimientista, define que su suerte está bajo la conducción de Kirchner así como su destino. Acaso no dijo Perón que “la organización está por encima de los hombres”. Bueno, puede entenderse esta confusión ya que Perón nos legó a otra revolucionaria: Isabel Perón. Pero guarda, para ser peronista, no hay que cuestionarlo a Perón. El que lo cuestiona, es el enemigo, aunque este sea un militante de una villa miseria.
Supuestamente el “movimientismo” ubica la contradicción fuera del kirchnerismo y tirándola dentro del pejotismo.

JPEG - 20.8 KB
Amigos son los Amigos (Villordo-Pérsico)

Entonces ¿que hace un ex montonero asumiendo como secretario de Derechos Humanos de Quilmes, bajo el mando de Villordo, conde territorial de Aníbal Fernández, burócrata de carrera.

La contradicción estaría dentro del propio kirchnerismo en todo caso, porque el más kircherista (más que la propia Cristina Kirchner) es Alberto Fernández, un ex cavallista (¿se acuerda de Cavallo, aquel de la convertibilidad trucha, el blindaje, la entrega, el mismo que nacionalizó la deuda de la oligarquía sobre la espalda de los argentinos?). Alberto Fernández fue elegido por el propio Kirchner, a no confundirse, porque a ese engendro no lo heredó del duhaldismo, como a Lavagna, por citar un ejemplo.

La estrategia movimientista llama a asumir la conducción de Kirchner, sin oportunismos ni medias tintas.

Oportunismo es en todo caso lo que sobra, ante la falta de argumentos políticos, cuando en muchos casos la construcción territorial se da en base a los planes sociales y el reparto de comida discriminadamente. Porque Sergio Berni, hombre fuerte de Desarrollo Social, ordenó cortarle esta asistencia a las organizaciones políticas que no se encolumaban dentro del Movimiento Evita, y esto no perjudica a los dirigentes y militantes de esas organizaciones, porque eso sí es secundario: repercute inmediatamente en la cacerola vacía de miles de apaleados por el hambre que necesitan de la protección del Estado, luego del salvajismo instaurado con la desmantelación del país desde 1976.

A no confundirse, los Derechos Humanos no dejaron de ser violados en diciembre de 1983.

Ser crítico, no implica bajar las banderas de la Justicia Social y la Liberación Nacional. Ser crítico es aportar a la superación y construir una nueva correlación de fuerzas que permitan cambios que no se dan.

Asumir que una sola persona, en este caso Kirchner, va a solucionar todos los problemas del país, es repetir la historia en comedia. Ya se agachó la cabeza pensando que una sola persona nos salvaría...así salió la historia.
Pensar en un superhéroe es el esquema liberal, cultura yanqui donde un oficinista gris sale volando para impartir justicia.

Oesterheld, bien definiera, la cosa pasa por el héroe colectivo. Dicho en la jerga peronista: “Sólo el pueblo salvará al pueblo”.

El proyecto nacional se patentará el día en que los recursos naturales sean nacionalizados.
Se hará realidad el día que la banca sea también nacionalizada y se ponga coto a la expoliación ininterrumpida durante décadas.

El día en que ese proyecto abarque un plan de desarrollo industrial. Un plan transformador de la Educación y la Salud, porque no basta con discutir si el inútil de Lerer gana 3.000 o 5.000 pesos en el Garrahan sino cuántos hospitales más hay que construir para que cientos de miles de argentinos puedan recibir esa protección innegable por parte del Estado y no deban someterse a los piratas que lucran con la salud.

La estrategia movimientista es la que incluye, pese a las diferencias, a los que están de este lado de la raya, del campo popular, y no hace como Teddy Roosevelt, aplicando la “política del garrote”, para disciplinar a los “disidentes”.

El campo popular está. Y la política movimientista es aquella que acepta incluir a los que trabajan por el pueblo, aunque disientan con ciertas cosas, y prefieran mantener las banderas en alto y no bajarse los pantalones.

Gabriel Martin


© Gabriel Martin
Todos los derechos reservados
Para reproducir citar la fuente.

. Peronismo Revolucionario
. . Al enemigo ni justicia
. . Acuerdos y diferencias políticas
. . Directrices Invariables
. . Opinión Militante
. . ¿Movimientismo, Tendencia Revolucionaria o Alternativa Independiente?
. Ir a la sección: Peronismo Revolucionario

Investigaciones Rodolfo Walsh