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Nota de actualidad
Pekerman y Kirchner ¿Destinos cruzados?
Por Hugo Presman
Publicado digitalmente: 11 de julio de 2006

Los dos son provincianos. Entrerriano uno, santacruceño el otro. Futbolista sin notoriedad, el ex director técnico de la selección transitó sin mayor repercusión por los generalmente atildados equipos de Argentinos Juniors, tradicionalmente sostenedores de un respeto muy elogiable por el buen tratamiento de la pelota.

El Presidente fue un militante de base de la Juventud Peronista en su época universitaria y luego del 24 de marzo se refugió en su provincia para “hacer dinero”, camino indispensable en su visión para transitar por las divisiones inferiores políticas en la Intendencia de Río Gallegos y jugar en primera al acceder a la Gobernación de Santa Cruz. Una provincia que en términos políticos es menos que Argentinos Juniors en escala futbolística.

José Pekerman accedió al gran conocimiento público como entrenador de juveniles, en su antiguo club de jugador, luego en Chile, en el Colo-Colo y posteriormente con notables campañas en las selecciones juveniles argentinas.

Néstor Kirchner concretó una proyección nacional interesante aunque insuficiente desde una provincia de una población equivalente a los concurrentes a cuatro River - Boca jugados en el Monumental. En los noventa se subió al menemismo, versión política de lo que en el fútbol es el bilardismo. Así fue el principal impulsor desde las provincias petroleras para privatizar YPF. Hizo un manejo rígido de las cuentas públicas, haciendo del superávit presupuestario un principio rector, poco frecuente en gobernadores con poder omnímodo en su territorio.

José Pekerman convirtió a los planteles juveniles en embajadores de excelente disciplina y comportamiento dentro y fuera de la cancha. En el terreno de juego sus equipos desplegaron un juego vistoso y efectivo.

En la crisis del 2001, luego de la renuncia de Adolfo Rodríguez Saa y al asumir Eduardo Duhalde le ofreció a Kirchner la jefatura de gabinete. El gobernador santacruceño no la aceptó.

A la renuncia de Daniel Pasarella, Julio Grondona le ofreció a Pekerman la dirección técnica, que el entrerriano rechazó quedando en un nebuloso cargo de manager en el período de Marcelo Bielsa.

Néstor Kirchner autoproclamado candidato a presidente para las elecciones del 2003, recorría la Provincia de Buenos Aires en actos minúsculos televisados por el canal Crónica, donde apostrofaba al ex gobernador bonaerense.

Eduardo Duhalde intentaba confusamente encontrar un candidato para derrotar en las urnas a Menem.

Kirchner y Duhalde hicieron de la necesidad virtud y sellaron una alianza en donde uno ponía su figura y sus pocos sufragantes y el otro su poder político y los votos.

La crisis económica del 2001, tuvo su correlato futbolístico en el fracaso de la selección argentina en el Mundial de Corea - Japón, en el 2002, donde fue como firme candidato y quedó eliminada en su zona. El Director Técnico Marcelo Bielsa fue confirmado en su cargo, pero después de triunfar en los juegos olímpicos presentó la renuncia.

El candidato “natural” era el director técnico de Boca Carlos Bianchi, a quién se le atribuía por su asociación con la suerte de poseer el celular de Dios. Pero el ex goleador de Vélez se caracteriza por su fuerte temperamento al punto de haberlo dejado hablando sólo a su empleador, el Presidente de Boca Mauricio Macri.

Julio Grondona al que llaman El Padrino, necesitaba alguien “manejable” y pensó en José Pekerman, que ya integraba el plantel de la AFA.

Eduardo Duhalde, al que muchos denominaban “El Padrino”, necesitaba un Presidente “manejable” y propuso y apoyó a Néstor Kirchner.

José Pekerman y Néstor Kirchner fueron descalificados como chirolitas de sendos padrinos: Julio Grondona y Eduardo Duhalde.

El longevo y eterno presidente de la AFA, envidia de presidentes y gobernadores, tiene como axioma una frase: “Todo pasa”, gravado en el anillo.

Eduardo Duhalde practicaba la amnesia y reafirmó las leyes de obediencia debida y punto final. Ambos soñaban, desde su papel de dedos omnipotentes, postulando a Kirchner y Pekerman, a repetir lo que el padrino que interpreta Marlon Brando, le dice a un subordinado: “Cuando quiera conocer tu opinión, te la daré”, en la exitosa versión fílmica de la novela de Mario Puzzo.

Cuando se afianzó en su puesto de Presidente, Kirchner se dispuso a erosionar y jubilar al mentor de su apoyo original.

En los meses anteriores al campeonato mundial de Alemania, Grondona tuvo actitudes desdorosas para el director técnico, dejando la certeza que él supervisaba y digitaba los jugadores seleccionados.

La exclusión del arquero Germán Lux y la no inclusión de Sergio Agüero, el talentoso delantero que jugaba en Independiente, fueron sorpresas para Grondona y la imagen que se había creado alrededor de Pekerman.

Durante el Mundial, y contra la presión generalizada, mantuvo a Leonel Messi en el banco.

Pekerman y Kirchner ¿Destinos cruzados?

Pekerman se proyectó al máximo cargo futbolístico a partir de un concienzudo trabajo en planteles juveniles. La casi totalidad de los jugadores del plantel que compitió en Alemania pasaron por las distintas sub- selecciones.

Kirchner se afianzó con elecciones indefinidas en Santa Cruz, conformando un plantel de colaboradores que actualmente integran su “selección” más confiable.’

Pekerman demostró buen ojo para detectar jugadores con buen pie.

Kirchner confía en un plantel donde varios están cuestionados por pegarle fuerte, para adelante y con los tobillos, teniendo bolsillos insaciables.

Ambos llegaron a la cumbre. Pekerman sobre una camada de muy buenos jugadores a quién eligió y ayudó desde que ingresaron a la adolescencia.

Kirchner tiene excepcionales condiciones internacionales y aprovechó “las depuraciones” económicas realizadas por la devaluación de su antecesor Duhalde.

Pekerman pasó a los octavos de final con momentos memorables como la goleada a Serbia - Montenegro.

Kirchner consolidó un interesante poder con decisiones impensables como las referentes a los derechos humanos, la negociación de la deuda, los jueces de la Suprema Corte de Justicia, la depuración en las Fuerzas Armadas y de Seguridad, un retorno a un papel más activo del Estado, algunas estatizaciones, una política externa con vocación latinoamericana, entre algunos importantes goles, perdón aciertos.

Pekerman demostró cierto exagerado conservadorismo, cuando el equipo retrocedió exageradamente en los últimos veinte minutos con Costa de Marfil o cuando hizo una exagerada retención de pelota en el primer tiempo con Alemania, olvidando el arco adversario.

Kirchner es un jugador muy tribunero, que tiende a hacer fulbito en lugar de fútbol.

Pekerman desaprovechó el momento de rematar el partido con Alemania después del gol de Ayala y cuando el equipo local estaba mucho más cerca de recibir el segundo gol que de lograr el empate.

En el fútbol como en la política, las oportunidades que no se concretan en el arco de enfrente, se padecen luego en el arco propio.

Kirchner navega sobre las condiciones favorables y no aprovecha para concretar los goles que podrían consolidar la situación por encima de alternativas coyunturales: recuperación de la renta petrolera, reforma impositiva, determinación de un perfil industrial, cambiar la distribución del ingreso, instrumentar el sueño fallido del siglo XIX: Los Estados Unidos Latinoamericanos. Alguno de los posibles goles para una victoria memorable.

Pekerman tenía el plantel y la oportunidad. El error de conservar lo obtenido en lugar de consolidarlo lo dejó fuera del Primer Mundo de los cuatro mejores.

Kirchner no tiene el plantel pero si la oportunidad. Y la alta probabilidad que la hinchada lo apoye si decide hacer goles antes que preocuparse en evitarlos.

Pekerman renunció luego de quedar eliminado, convirtiendo una derrota en un triunfo en la consideración pública.

Kirchner parece no admitir derrotas, situación común a los que ejercitan el poder cuando el viento a favor parece eterno. Tal vez sorprenda con alguna jugada en algún punto similar a la de Pekerman: renunciar a presentarse a una reelección con altas probabilidades de triunfo pero digitando a su sucesor, su propia mujer la senadora Cristina Fernández.

Kirchner y Pekerman, en muchos aspectos, entrecruzan sus destinos.

Por no aprovechar el momento oportuno ¿Quedaremos afuera de esta oportunidad?

¿Se entrecruzarán hasta en ese punto los destinos de Kirchner y Pekerman?

Hugo Presman
08-07-2006


© Hugo Presman
Todos Los Derechos Reservados
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