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El crecimiento cotidiano del narcotráfico y los efectos en la sociedad
Narcotráfico y sociedad
Por Lic. Laura Inés Etcharren
Publicado digitalmente: 9 de agosto de 2006

El conflicto que el narcotráfico trae a las sociedades es de absoluta relevancia.
Evidencia la carencia de resoluciones por parte de las autoridades, además de manifestar una descomposición social agudizada en la pos modernidad.
Una pos modernidad unida a un desencantamiento del mundo. Desencantamiento que contribuyó a la creación de un espacio más sofisticado para la destrucción del tejido social como producto de la colocación del individuo en el centro de la escena. Así, las ansias de poder emergentes de la racionalidad, la intelectualidad y los avances tecnológicos se apoderaron del ser generando una vorágine de actividades delictivas. El narcotráfico.
Actividad que al mismo tiempo que opera como destructiva del colectivo social, se presenta como redituable y constructiva de un sector de poder vinculado a las mafias existentes en los distintos países del mundo.
Centroamérica, es una de las regiones más comprometidas. Habitada por maras y narcotraficantes, la sociedad centroamericana se debate entre la vida y la muerte ante la presencia de los carteles de la droga que realizan alianzas con mareros y ejércitos de elite.
Informes revelan la existencia de unidad entre ex fuerzas especiales militares de México y Guatemala -Zetas y Kaibiles- que operan en el crimen organizado dedicado al narcotráfico y al secuestro, lo que los convierte en una severa amenaza para la seguridad del país.
También se ha descubierto la relación entre esas fuerzas militares retiradas e integrantes de la mara Salvatrucha y la M18.
Maras entrenadas para enfrentarse con otras mafias, evadir la justicia y actuar de señuelos para la comisión de ilícitos.
Los carteles, en clara preservación, no se dedican a la realización de actividades de corte menor. Para ello, se encuentran las maras que en relación directa con los narco se dedican al cobro de deudas por droga.
Quienes no pagan son asesinados. A cambio, los mareros obtienen una remuneración muy baja o droga. Los ilícitos cometidos se llevan adelante portando armas para su defensa y se considera que ellos matan por placer.
El costo, en términos monetarios, es mínimo, aunque ciertamente alto a nivel social.
“De acuerdo con el investigador de este fenómeno y jefe de Relaciones Públicas y Difusión del Sistema Penitenciario de Guatemala, Nery Morales, los pandilleros son reclutados como sicarios por el narcotráfico porque cobran muy poco.”(Diario El Universal; Mx)
Suicidas y adiestrados para matar, los integrantes de las maras conforman un narcoterrorismo vinculado al narcotráfico y a otras actividades delictivas que ponen en cuestionamiento el orden social establecido.
Ya conocidas como soldados del narco, las maras, también son utilizadas por los carteles de la droga para el desembarco y distribución de la cocaína.
Maras y narcotraficantes se buscan.
Las maras, para tener acceso a las drogas y los narco, porque saben que las maras tienen un temible poder de coptación entre los menores y las mujeres.
Quienes son utilizados como distribuidores o camellos, en el caso de estas últimas.
El narcotráfico posee una estrecha relación con el narcoterrorismo y la narcoviolencia.
Tanto es así, que sociedades como la mexicana y la guatemalteca se encuentran sumamente comprometidas en este tipo de actividades.
Los riesgo de vida de las poblaciones son cada vez mayores y las posibilidades resolutivas se van diluyendo con el paso del tiempo, debido, entre otras cosas, a la corrupción de los gobiernos de turno. Que van perdiendo credibilidad y legitimidad por parte de las sociedades debilitadas en sus formas de vida y en sus construcciones de sentido.
Porque el problema de la delincuencia organizada no es selectiva.
Es decir, si bien existen blancos específicos, todos se encuentran en riesgo.
Por ende, la conformación de la subjetividad de los individuos se va condicionando en sus formas de actuar, pensar y sentir.
A lo que debe sumársele que, entre algunos de los efectos que produjo la industrialización; la explosión demográfica; el proceso inmigratorio; la prolongación de los barrios pobres; la crisis de la familia tradicional; la desinstitucionalización; y la debacle del sistema educativo, se encuentra también, la intrínseca modificación de las culturales juveniles y el crecimiento del delito como forma de vida.
Las maras, al igual que los narco y otros ex integrantes de los ejércitos de elite conforman una micro sociedad dentro de lo que es la sociedad macro.
Finalmente, ante el desencantamiento social, ellos encuentran el encantamiento de la violencia y la delincuencia como un espacio de expresión y toma de poder Vulnerando la seguridad y la tranquilidad de las regiones, se desplazan por el camino del delito.
Haciendo abuso de las zonas liberadas y marcando las rutas para un tráfico redituable, aunque peligroso y conspirativo.

Laura Inés Etcharren


© Laura Inés Etcharren
Todos los derechos reservados.
Para reproducir citar la fuente.
Ver otros artículos de la autora en http://lauraetcharren.blogspot.com/

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