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Respuesta al lector Edgar Schmid
Acerca de Perón, el Bonapartismo y el nacionalismo oligárquico
Por Hugo Presman
Publicado digitalmente: 14 de agosto de 2006

Un viaje al exterior, el poner al día lo acumulado durante la ausencia, la búsqueda en los archivos para fundar lo que afirmo, han retrasado esta respuesta.

Tenía dudas sobre si enviar o no esta contestación. No provienen las mismas de la necesidad de debatir ideas, cosa que hago habitualmente, sino de las características de los debates que inicia habitualmente el lector Schmid, que suele proponer confrontaciones, donde a la ligereza de las imputaciones, las aseveraciones sin fundamento, las tergiversaciones de los dichos del oponente, se suma una adjetivación descalificatoria. Cuando finalmente es desenmascarado emprende la fuga realizando “la gran Menem”.

En otras ocasiones me ocupé de dejarlo al descubierto y al mejor estilo mitrista emprendió la retirada, reservando sangre para otra oportunidad. Schmid, que pierde indefectiblemente ante cualquier archivo con la misma ineptitud con la que Mitre perdió un desfile, supone ahora que tiene otra oportunidad.

Esta vez el motivo fue mi nota “A 32 años de la muerte de Perón” que fue recogida por la Pagina Web Investigaciones Rodolfo Walsh, por la Agencia de Noticias Argenpress, por la Página web del periódico Nueva Sión y recibida en la lista Reconquista Popular.

El lector Schmid dispara fuego a granel. Se le contestará en el terreno por él elegido.

No sin mala fe, afirma que esa es la opinión de Nueva Sión, y se refiere al autor sin mencionarme. Cabe señalar que el lector Luís Edgar Schmid no envió su replica a Nueva Sión, al que atribuye las posiciones ahí sostenidas. Cualquiera podría preguntarse a que se debe este mecanismo a todas luces desleal. Es muy simple. Como Schmid es un antijudío congelado en la década del sesenta donde transitó por Tacuara, supuso que quedaría mejor para argumentar y presuntamente descalificarme pasar mi posición como la oficial de “Nueva Sión”. Eso era más favorable a su ausencia de sustento argumentativo, que decir que mi trabajo, también infundadamente representaba la posición de las páginas “Investigaciones Rodolfo Walsh” o “Argenpress” Todas mis notas, publicadas en diferentes medios del país y del exterior reflejan exclusivamente mis puntos de vista y no necesariamente coinciden con los que creen conveniente publicarlas. Esto lo entiende cualquier lector de buena fe. Pero no es el caso de Edgar Schmid.

Solo contestaré lo que de la crítica haga centro en mi nota.

Empieza por poner entre comillas la “muerte” de Perón. Su escrito se titula “¿Murió Perón hace 32 años?”
Queda claro que mi nota no pone en duda la vigencia de muchos aspectos del pensamiento de Perón. Muy por el contrario hace un balance muy positivo del gobierno peronista. Si el lector Schmid supone una defunción ideológica, sería interesante que precise de donde infiere semejante deducción. Pero si decide cuestionar la muerte física de Perón, el debate lo tiene que dar con algún espiritista o especialista de algún neuropsiquiátrico.

Afirma: “El autor en algún momento negó el carácter evolutivo de lo nacional argentino y partía de que, por su origen oligárquico, el nacionalismo no puede ser revolucionario”.

Quisiera saber de donde surge esta opinión que el lector consigna de mi autoría. Creo que hubo un nacionalismo oligárquico, primos pobres de la oligarquía, que cumplieron un papel importante, como sostiene Schmid, en cuestionar la historia oficial, pero que cada vez que intentaron actuar en el campo político terminaron siendo funcionales a los liberales en los golpes de estado y finalmente expulsados por estos, y un nacionalismo popular en donde pueden inscribirse figura como Jauretche, Scalabrini Ortiz Homero Manzi etc que tuvieron una comprensión integral de los movimientos populares.

Luego me atribuye una frase: “el nacionalismo es oligárquico porque apoyó el golpe contra Irigoyen y nunca podrá ser revolucionario” No recuerdo haber escrito nunca esta frase, alejada totalmente de la forma que suelo plantear el análisis político. Como es habitual, el lector Schmid no cita fuente, ni fecha, ni título del artículo. Hasta que demuestre lo contrario afirmo que pone entre comillas una frase inventada y luego la rebate.

Toda esa cita fabricada le sirve para descalificarla correctamente y demostrar la evolución posterior de Perón que participó en el golpe del 6 de septiembre de 1930.

Negar la posibilidad de cambio va contra todo el análisis marxista que utilizo, y contra las posiciones de análisis histórico de la izquierda nacional a las que adhiero. Así para tomar un ejemplo, hay dos Alberdi: el muy joven banal y frívolo y el Alberdi maduro, posiblemente el más notable analista político de la segunda mitad del siglo XIX, que dejó al desnudo el poder oligárquico y a su político e historiador: Bartolomé Mitre.

Incluso Mariano Moreno escribió en menos de dos años, dos documentos totalmente diferentes: “La Representación de los Hacendados” y “El Plan Secreto de Operaciones”.

A partir de la cita apócrifa, Schmid desarrolla una larga perorata donde rebate a alguien surgido de su imaginación donde puede ubicar el único ejemplo que conoce, reiterado hasta el hartazgo, del perrito, la bicicleta y la moto.

Dice Luis Edgar: “Para ’Nueva Sión’ es inconcebible - ’pecado original’ - un Perón que se supera y por eso deja de mencionar al capitán Perón como ’uriburista’ y en lugar de la ’película’ - desde su inicio antes de 1930 - solo ven la ’foto’ de su muerte”.

La nota se publicó el 1 de julio recordando los 32 años de la muerte de Perón. No es una biografía, sino un análisis estructural de Perón y el Peronismo. Un buen crítico es el que analiza lo expuesto, no lo que al crítico le hubiera gustado escribir. En el caso de Schmid ni siquiera se da aquello que un mal escritor puede ser un buen crítico por la misma razón que un mal vino puede ser un buen vinagre.

Luego arremete contra la caracterización de Bonapartista del peronismo. Al párrafo en que digo: “Muchos sectores de clase media, en el período 1945-1955 lo combatieron por fascista. Y los hijos de aquellos antiperonistas lo apoyaron de 1968 en adelante por socialista. Perón no fue ni una cosa ni la otra. Si fue un líder bonapartista, representante de una burguesía nacional débil y precaria, que comprendió la necesidad de un mercado interno vigoroso, para lo cual era necesaria una clase obrera con importante participación en el ingreso nacional, es decir, con un nivel de vida inédito hasta entonces, y nunca superado con posterioridad. Fue un caudillo nacionalista que comprendió la importancia del desarrollo de una política industrial en el marco de una visión latinoamericana y de una política exterior alejada de los dos polos de poder de la época.”

El lector Schmid contesta: “Y Perón no era ni Bonaparte, ni Mussolini ni Stalín: era Perón nomás y no se lo puede ver con ojos europeos”. En un seguidor de Charles Maurras, resulta “sorprendente” lo de los ojos europeos pero tiene todo el derecho de discutir esta apreciación.
Lo llamativo es que Schmid sabe que esta es la caracterización del peronismo realizado por la izquierda nacional. Durante los dos años largos que permaneció en la lista Reconquista Popular, auspiciada por un sector de esa corriente política no recuerdo que haya cuestionado esta caracterización, a pesar que participó en numerosos debates. Otra exteriorización de sus comportamientos ladinos. ¿Por que entonces, si lo hace conmigo o con “Nueva Sión”? ¿Para quién está escribiendo?

A mero título ilustrativo, dice Jorge Abelardo Ramos, en el Subcapítulo El Capital extranjero en la industria, de “Revolución y Contrarrevolución en la Argentina”, página 619, edición Plus Ultra:

En los países semicoloniales... ...las fuerzas de la burguesía nativa y el capital extranjero, están desproporcionadamente a favor de éste último, que cuenta con el apoyo de la prensa, de los partidos políticos, la oligarquía y hasta sectores de la pequeña burguesía privilegiada y embrutecida por la falsificación de la historia y la tradición cultural. En los momentos de crisis, las formas del bonapartismo aparecen como una solución radical de las fuerzas nacionales reprimidas que tienden a expresarse a través del Ejército, la burocracia y la policía para enfrentar a poderosos enemigos interiores y exteriores. Para asumir plenamente su papel, el candidato a Bonaparte no puede esgrimir un programa puramente burgués. Como el que expondría la Confederación General Económica, por ejemplo. Está imperiosamente obligado a levantar banderas obreras y populares. Al satisfacer las aspiraciones elementales de las clases más oprimidas y postergadas, puede lograr con su movilización revolucionaria una base de masas lo suficientemente enérgica como para enfrentar con éxito a los adversarios de la burguesía nacional. Esta misma está aterrorizada y se repliega entre sus adversarios, pero el contenido económico y social del movimiento nacional es esencialmente el que persigue un desenvolvimiento del capital nacional. De este modo el bonapartismo surge de las contradicciones irresolubles de la semicolonia en condiciones propicias para su liberación: convoca a veces a la ’revolución social’, pero ni siquiera logra llevar hasta el fin la ’revolución nacional’”.
Dice Jorge Eneas Spilimbergo en “Nacionalismo Oligárquico y nacionalismo revolucionario”, Ediciones Amerindia, página 103:
“De ahí que el peronismo para cumplir las tareas históricas de una burguesía nacional que se negaba a ser, y militaba contra si misma, tuviera que apelar a una vasta movilización de las masas, efectuando al proletariado sustanciales concesiones económicas, sindicales y políticas. Esto confirió al gobierno de Perón un singular carácter bonapartista: para llevar a cabo la política de la burguesía nacional y resistir la formidable presión del imperialismo, tuvo que apoyarse en las masas obreras de la ciudad y del campo, en la pequeña burguesía pobre y en los sectores populares del interior pre- capitalista. Pero todo bonapartismo, por indirecto que sea su contenido de clase, no lo pierde sin embargo, y el de Perón fue, para decirlo en una fórmula, un bonapartismo nacional - burgués con base obrera y popular”.
El odio, que es mal consejero, termina llevando al lector a calificar a posiciones de la izquierda nacional como izquierda mitro- sionista. Lástima que no lo hubiera hecho durante los dos años largos en que en el papel de Tartufo, hacía elogios a lo mismo que hoy critica.

Más adelante afirma: “La conciencia nacional es dinámica pero siempre debe partir de la correcta versión de la historia... ...El nacionalismo, oligárquico como fue en su inicio, tiene el mérito de haber comenzado a desmontar la mentira mitrista, y aportar a la resistencia peronista. Si luego la Izquierda Nacional tuvo gran influencia es porque los Ramos, los Spilimbergo, Puigrós o Hernández Arregui, eran pocos pero lo supieron ver con claridad”

Varias veces cita Schmid a Ramos y Spilimbergo. Veamos lo que estos autores sostenían sobre el nacionalismo oligárquico al que defiende nuestro ignoto refutador:

Escribe Jorge Abelardo Ramos en “Revolución y Contrarrevolución en la Argentina”, edición Plus Ultra Tomo II, Subtítulo La inteligencia setembrina en el 4 de junio:

...pues lo distintivo de este nacionalismo reaccionario y semifascista nacido de la contrarrevolución, será enancarse en los golpes militares que sospecha lo bastante reaccionarios, para ser despedidos sin ceremonias al día siguiente, sin agradecer los servicios prestados. Es una especie de signo fatídico que, cosa curiosa, no ha logrado decepcionar a los nacionalistas de sus intrusiones en la política, después de 30 años de infortunio” (Pagina 547).

... Una idea dominará a los nacionalistas oligárquicos en sus juicios históricos, la que el proceso histórico argentino cesa de fluir al caer Rosas. Ramón Doll resume claramente el concepto: ’Así en 1853 se interrumpe la historia argentina para comenzar una humillante crónica de la recolonización europea en la Argentina’”.

El nacionalismo ganadero tendrá, según se verá, interpretes extranjerizantes y adversarios de la industrialización. Salvo alguno que otro de los intelectuales nacionalistas (sobre todo en el período peronista) el rasgo constante será una especie de romanticismo conservador y una glorificación de todas las contrarrevoluciones de la historia universal. No ocultan su devoción por Burke, el sórdido inglés, enemigo implacable de la Revolución Francesa, cuyas injurias al grandioso acontecimiento alimentarán el despecho feudal de la vieja Europa durante décadas.¡Un nacionalista argentino encuentra su modelo en Burke, en Maurras, en Bainville, en los enemigos de la Nación y del Nacionalismo de la Europa moderna! En este rango puede filiarse el origen oligárquico y reaccionario del ’nacionalismo’ argentino, esto es, en su odio al nacionalismo genuino y en su ignorancia despreciativa de la cuestión nacional” (Páginas 547, 548 y 549).

En el Subtítulo El romanticismo conservador de los nacionalistas:
Raúl Scalabrini Ortiz formado en la tradición del nacionalismo democrático dirá de ellos: ’Los nacionalistas hicieron todo lo posible para demostrar que estaban dispuestos a servir a Imglaterra. Atacaron al doctor De la Torre cuando denunciaba a los manejos de los frigoríficos, defendieron la Coordinación, acusando de vendidos a la Standard a os que se oponían a ella’

Hijos de un conservadorismo rural en crisis los nacionalistas emplearán un clericalismo delirante para imbuir de eternidad su poesía del atraso. Catolicismo y conservatismo se combinaban a veces admirablemente... ...los nacionalistas que ayudaron a la proscripción del yrigoyenismo, ingresaron al detestado ’régimen’ de Justo en cátedras, reparticiones, ministerios, gobernaciones... ...La reacción triunfaba en toda la línea, entre los liberales cipayos, la izquierda antinacional y el nacionalismo fascista” (Páginas 549 y 550).

En el Subtítulo Martín Fierro y los nacionalistas:
De este modo el nacionalismo oligárquico perdía hasta el rastro del único nacionalismo histórico del país, el nacionalismo popular que encontraba sus orígenes en Mariano Moreno, las montoneras federales, el nacionalismo provinciano, José Hernández, el ejército roquista, el radicalismo yrigoyenista... ...Pero sin duda el ejemplar más típico del nacionalismo oligárquico de la época es Héctor Sáenz Quesada. Antisemita, antiitaliano, antigauchesco, antiprovinciano, Quesada resume en sus epigramas la razón de ser del nacionalismo o, mejor dicho, su superfluidad histórica” (Página 551).
En el Subtítulo El gorrión, el gringo, el fascismo:
“En su libro ’Vida de muertos’ Anzoátegui observaba que ’Sarmiento trajo tres plagas al país: los italianos, los gorriones y las maestras normales... ...Ramón Doll ...juzgaba a la Argentina dominada por “el imperialismo ’anglo-judeo-masón’ con el designio secreto ’de impedir a toda costa el poderío económico de cualquier país católico’ Hacia un elogio del arte de injuriar, que atribuía a Rosas y al rosismo ya ’que no nos privamos jamás de la paleta estercolaria, del plastrón que registra esos colores deprimentes, amarillo - billosos - que tornan cetrina la faz del que siente las primeras bascas, en la inminencia de un vómito calamitoso como una tempestad”

“...En todo lo demás, la doctrina de los cavernícolas era genuina. El 4 de junio les proporcionó una oportunidad más amplia que el 6 de septiembre. Son estos mismos caballeros y sus seductoras ideas las que se instalan en el aparato político del gobierno militar, ante la alarma creciente de los virtuosos soldados. En el momento decisivo, el coronel Perón los apartará fríamente del poder, que hacían peligrar, pronunciando su célebre aforismo: ’Estos piantavotos de Felipe II’ (Páginas 553, 554 y 555).

En el Subtítulo La política cultural de la revolución de junio:
“...Jadeantes de victoria, los nacionalistas del 4 de junio se propagaron como peste sobre la Universidad masónica, liberal y cipaya. Se oponían así en los claustros, los agentes de los dos colonialismos. La juventud universitaria debió replegarse bajo el manto raído de la Reforma y las libertades democráticas entre las filas del profesorado oligárquico: la bandera del violín-violón, de Santo Tomás y de ’Dios, Patria, Hogar’ esgrimida por los nacionalistas policíacos, helaba la sangre en las venas de la clase media... ...los más importantes contribuyentes a este galimatías fueron los nacionalistas uriburistas, cuya insensatez política rayó a gran altura. La Universidad del Litoral era intervenida: el Interventor era el maníaco medieval Giordano Bruno Genta. Sus primeros discursos bastaron para convertir la Universidad en un campo de batalla. Se bajaban los retratos de Sarmiento y se alzaban los de Rosas, sustituyéndose la historia liberal por la historia rosista con el método crítico de la escalera (Páginas 555 y 556).
Y en el Subtítulo El mito y el hacha:
“Se impone leer dos veces, para comprobar que no es una alucinación retrospectiva, los discursos y mensajes del nacionalismo oligárquico en el poder. Pues a continuación del General Anaya, pasaron por el Ministerio de Instrucción Pública sucesivas tandas de ministros, que dejaron su flagelo por la maltratada cartera. Gustavo Martínez Zuviría, el mediocre folletinista, antisemita, enfermizo y pólipo del presupuesto, que instaura la enseñanza religiosa en las escuelas, Alberto Baldrich, fascista contumaz (luego peronista-fascista) y el doctor Rómulo Echeverry Boneo, católico más moderado” ( Página 557)
Dice Jorge Eneas Spilimbergo en “Nacionalismo Oligárquico y nacionalismo revolucionario”, Ediciones Amerindia:
“Porque catolicismo -en su acepción etimológica y en su acepción práctica- se contradice con el nacionalismo, a menos que los católicos acepten romper con el papado”

“A quienes nos acusen de hacer propaganda antirreligiosa les respondemos: como políticos, lo único que nos interesa es señalar que la Iglesia -no la religión católica- tiene un programa terrenal que consta de dos puntos: defensa del capitalismo, defensa del imperialismo contra los movimientos nacionales en los países sometidos. Ambos puntos de este programa son esencialmente antipopulares. O se está con el pueblo o se está con la jerarquía papista. En buena hora aparezcan los católicos que prefieran al pueblo

“La crisis del nacionalismo comienza en 1945, cuando la clase trabajadora reinicia la revolución popular, cuyo anterior ciclo se había cerrado con la caída de Yrigoyen” (Páginas 8 y 9).

La ruptura entre Perón y el clero era necesaria, en cuanto abría el camino a un esclarecimiento ideológico de la clase trabajadora; e inevitable, en cuanto ...la Iglesia es instrumento antinacional, arma del privilegio, pilar del imperialismo (Página 14).

“El nacionalismo de las clases oligárquicas se manifiesta en la Argentina desde las primeras décadas del siglo, no para emprender una cruzada contra el imperialismo, sino como respuesta al incipiente movimiento de la clase trabajadora” (Página 19).

“(Los nacionalistas oligárquicos) jamás plantearon el problema nacional del continente; fueron nacionalistas argentinos” (Página 20).

¿Quién es Luís Edgar Scmid?

A lo largo de todo su escrito, el lector Schmid pretende darme lecciones sobre lo nacional, el nacionalismo y el peronismo. Yo lo he calificado en otro ámbito como nacionalista en segunda instancia. Su primera bandera es la del Vaticano. Católico ultramontano, seguidor de Julio Meinville, admirador del fascismo a quién sigue reivindicando como lo demuestran los correos que adjunto al final, es un Tacuara en estado puro, ejemplar extinguido que como el virus de la viruela solo puede encontrarse como objeto de estudio en laboratorio.

Tacuara fue en la década del sesenta una escuela de cuadros en donde se mezclaba el nacionalismo económico, el revisionismo histórico, el clericalismo, simpatías hacia el fascismo y el odio antijudío. Esa mezcla heterogénea llevo a que al implosionar, sus antiguos cuadros se dispersaron integrando muchos de ellos los grupos guerrilleros de izquierda como Montoneros y FAR e incluso Joe Baxter fue dirigente de alguna fracción del ERP. Otros quedaron en la extrema derecha peronista y algunos posiblemente integraron la Triple A. Schmid es un Tacuara de laboratorio modelo 1960, en donde están en versión original, las simpatías fascistas, el antijudaísmo, el clericalismo, el desprecio de todas las minorías ya sean gay, ecologistas, organismos de derechos humanos, judíos, etc. Llegó a sostener que un subsidio para las Abuelas de Plaza de Mayo era una dádiva para Estela de Carlotto, lo que dio origen a una de las varias polémicas que sostuvimos.

Pero vayamos a sus lecciones de peronismo. Schmid ha declarado que en 1955 hubiera estado con los fusiladores por el incendio de las iglesias y en 1975 reivindica el accionar del brigadier Capellini, al que considera un militar nacionalista, quién se levantó contra el gobierno constitucional de Isabel Perón el 18 de diciembre de 1975.

Como no uso el “método Schmid” de efectuar aseveraciones imaginarias transcribo los correos públicos en donde figuran dichas afirmaciones:

El correo público en la lista Reconquista Popular del 29-08-2005, donde lo trascripto en negritas son mis preguntas, dice:

En 1955, entre Perón y la Iglesia ¿en que bando te ubicás?

Si me queman las iglesias, con la Iglesia. (Edgar Schmid)

En 2005, entre Kirchner y Baseotto ¿en donde te posicionás?

Con Baseotto. (Edgar Schmid)

¿Apoyaste o no al terrorismo de Estado?

No. (Edgar Schmid)

Con relación al elogio a Capellini, Schmid se basa en la peregrina hipótesis que lo hizo para evitar el golpe del 24 de marzo. Este es su correo del 29-09-2005:
“Ya no intervendrían en golpes liberales. En dic75 se amotinó parte de Fuerza Aérea con el objetivo de impedir el 24mar76. Pueden preguntar a Julio González que era parte de eso, además de Secr. Legal y Técnico de la Presidencia.”

A esto le contesta con precisión, el moderador de la lista, Nestor Gorojovsky:
“No me hace falta, yo la viví y no me la contaron. Era el Brigadier Cappellini. Y era un nacionalista católico oligárquico, Edgar”

Y el colistero Outebeirón, luego de relatar los hechos expresa:
“Dicho de otro modo: para empezar de nuevo, hay que entender muy en profundidad porqué uno metió la pata hasta el punto de transformarse en perejil del generalato más gorila. Y recordar al Quijote: "Peor es meneallo, Sancho."

Schmid opta alinearse con los que derrocaron a Perón, por su adhesión a la Iglesia. Cita a Spilimbergo sin haberlo leído o si lo hizo no lo entendió. Escribía Spilimbergo:
“A quienes nos acusen de hacer propaganda antirreligiosa les respondemos: como políticos, lo único que nos interesa es señalar que la Iglesia -no la religión católica- tiene un programa terrenal que consta de dos puntos: defensa del capitalismo, defensa del imperialismo contra los movimientos nacionales en los países sometidos. Ambos puntos de este programa son esencialmente antipopulares. O se está con el pueblo o se está con la jerarquía papista. En buena hora aparezcan los católicos que prefieran al pueblo.”

A mi entender, Edgar es un católico que critica al poder por Internet y lo apoya en circunstancias decisivas.

Queda claro, entonces, que cuando un gobierno popular se enfrenta a los sectores concentrados de la economía y al imperialismo, los nacionalistas en segunda instancia como Schmid (primero está la bandera Vaticana), no dudan en asociarse a la Sociedad Rural, a la UIA, a las multinacionales, a la Iglesia que los bendice, al imperialismo, para luego despotricar contra la Revolución Fusiladora y llorar sobre lo que contribuyeron a forjar. Perón los conocía bien. De ahí el comentario de Abelardo Ramos:
“En el momento decisivo, el coronel Perón los apartará fríamente del poder, que hacían peligrar, pronunciando su célebre aforismo: ’Estos piantavotos de Felipe II’

El “nacionalista” del campo popular apoyó teórica o concretamente los dos derrocamientos del peronismo, y aún lo sigue haciendo a 56 años del 16 de septiembre y a 30 años del 24 de marzo. Pero increíblemente pretende dar cátedra sobre el peronismo.

Como se ve, Schmid no es capaz de llevar a las práctica sus citas: La supervivencia depende de identificar correctamente al enemigo (Carl Schmitt).

Lo que hace Schmid es lo que en psicología se conoce como proyección. Su panfleto lo tituló “’Nueva Sión’ contra el peronismo”. Desconozco si Nueva Sión tiene alguna posición sobre el peronismo. En cambio está clara la del lector Schmid. Por eso se podría subtitular su libelo, no por lo que parlotea sino por lo que dijo y en algunos casos hizo: “Edgar Schmid, el nacionalista en segunda instancia, contra el peronismo”

En mi caso, afirmo enfáticamente que en 1955 hubiera defendido inclaudicablemente el gobierno peronista como lo hicieron los máximos referentes de la izquierda nacional y en 1975 forme parte de la dirección metropolitana del Frente de Izquierda Nacional, desde donde defendimos la continuidad del gobierno, más allá de sus significativos errores, y alertamos sobre lo que se venía.

Con relación al terrorismo de estado, efectivamente, Schmid no lo reivindica. Pero apoya a quienes si lo hacen, como Baseotto o Cecilia Pando.

Sobre ésta envió varios correos con estos significativos títulos:

Esposa de militar y entiende de fútbol (10 de Junio de 2005)

Juana de Arco entiende de fútbol (10-06-2005)

Después de ardorosas defensas de la impresentable Cecilia Pando, que justifica hasta el secuestro de bebes, nuestro preclaro lector se desanimaba de su Juana de Arco cuando aceptó integrar las listas de Carlos Menem. Escribió entonces, el 3-09-2005:

“Acabo de leer en "Klarin” que la Sra María Cecilia Pando encabezará una lista de Alianza entre Menem y no me acuerdo que otro.
Lástima.”

Con relación a Baseotto escribía, entre varios correos similares, el siguiente del 26-05-2005:

MISA EN LA CATEDRAL

“Y también estábamos Ricciardelli, yo y otros de la ’ultra-derecha cristianuda’”

Y si hace falta otro testimonio más, acá va otro de los correos del lector Schmid:

Retiro Espiritual: Baseotto

Para tanto hereje y descreído que pulula la Lista R-P, no le vendría nada mal algo de Retiro espiritual con tan santo varón.

Aunque se de muchos que preferirían un retiro con Mons. Maccarone... este país está lleno de putos.

Lugar: Casa de Retiros "San Alfonso", Combate de los Pozos 2073
Duración: viernes 28 de octubre de 2005 a partir de las 18;00 hasta el Domingo 30 de Octubre al mediodía.
Costo: $ 50 (total)
Inscripción: Obispado Castrense, Subof. Principal Alí.,br> Tel. 43119113 26-10-2005”

Sobre su adhesión a Meinvielle y al fascismo, su propio aporte, correo del 28-10-2005:

“Eso es para que Ud. vea lo que era la educación secundaria cuando ud. viajaba entre la gónada izquierda y la gónada derecha de su señor padre.

Era lo que nos metían las profesoras "sarmientudas" del Carlos Pellegrini y, que todavía nos duran, a mí y a otros compañeros de Tacuara. (Después íbamos a misa con el padre Meinvielle y luego a repartir cadenazos)

Fascistas sí, ¡pero qué cultos!”

Si una cosa debo agradecerle al cura Meinvielle (QEPD), es que me enseñó que el mensaje de Cristo no es una "opción", como dicen nuestros obispos "amariconados" sino una OBLIGACION”. Correo del 1-09-2005

“Para conocer cual es la utopía del Sr. Edgar, nada mejor que leerlo: “Soy utópico, muy utópico. Mi Utopía es un mundo sin “progres” ni “sarmientudos”. Yo se que voy a morir sin haber visto realizada mi Utopía. Pero mientras tanto sigo rompiendo las caramañolas a Goro como Moderador y a otros colisteros”. Correo del 8-09-2004

Tal vez soy injusto con el lector Luís Edgar Schmid. No todo en él ha permanecido inmutable. No en todos los aspectos es un ejemplar único como el virus de la viruela que sólo puede ser encontrado en algún laboratorio. En la despedida, dejo esta perlita.

Allá por el 24-11-2004, comentando mi nota “Oteando el horizonte”, escribía Luís Edgar Schmid:
“Hugo - como siempre - excelente al describir las consecuencias. En ese sentido, 10 puntos.
Y si nos empezamos a preguntar el ¿Porqué?, quizás tengamos alguna oportunidad de actuar sobre las Causas en lugar de quejarnos por las consecuencias. Creo que Hugo, con su indudable inteligencia, podrá hacer grandes aportes en este sentido.

Edgar el Fascista”

Hugo Presman


Antecedentes del debate:

A 32 años de la muerte de Perón, artículo de Hugo Presman publicado el 1º de Julio de 2006.

¿Murió Perón hace 32 años?, respuesta de Edgar Schmid al artículo de Hugo Presman el 5 de julio de 2006.


© (2006) Hugo Presman
Todos los derechos reservados.
Para reproducir citar la fuente.

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