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HERRAMIENTAS

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Líbano
Cambios de estrategia
Por Mónica Alvarez
Publicado digitalmente: 15 de agosto de 2006

(Estocolmo - Especial) No más conocerse la posibilidad de un alto el fuego las fuerzas israelíes utilizan el sabat para anectar territorio en espera de la cobertura que le pudiera dar la llegada de los cascos azules para continuar la ocupación. Un periodista sueco, Niklas Ekdal, que vivió en el Líbano primero como oficial de las fuerzas de las Naciones Unidas y luego como reportero, escribe en la editorial del Dagens Nyheter (1) del día sobre el fundamentalismo y sus abogados, haciendo referencia a que el odio hacia Estados Unidos e Israel pueden llevar a cualquier tipo de conclusiones y lealtades y deja deslizar el cliché de “guerra santa” de los chiitas y el Hezbollah, la lucha islámica, Jihad, contra el capitalismo y la democracia.

Si bien es cierto que reconoce que Israel ha utilizado un exceso de fuerza que va en contra de su objetivo y que lleva adelante una guerra que no puede ser ganada, disculpa el accionar de los israelíes porque el débil gobierno libanés ha permitido un estados dentro de su estado y no ha podido cumplir la única y razonable exigencia de evitar ataques contra su vecino, marcando que desde el 2000 no han ocupado territorio libanés y que, cualquier país reaccionaría cuando ocho de sus soldados son muertos, dos secuestrados y misiles caen sobre nueve de sus poblaciones.

En este análisis se pasan por alto muchos factores interesantes además del costo en vidas humanas libanesas. En primer lugar, el energético que necesita retroceder al Oriente Medio a lo que fuera al final de la Primera Guerra Mundial, reemplazando los protectorados europeos por uno local. En segundo lugar, la excusa para destruir cualquier foco de resistencia en la zona, acabando con los enclaves donde pueda concentrarse el poder de fuego, sin tratar de igualarlo con el poderío militar norteamericano e israelí, que dificulten estas aspiraciones: Siria e Irán, el tema económico y, por último, aunque no necesariamente en este orden, en que cualquier incursión de un ejército regular en otro país es una declaración de guerra.

En sus actuaciones en los Balcanes ciertos miembros de los cascos azules llevaron acciones contrarias a las de una fuerza de paz. En Iraq, le abrieron las puertas a las unidades norteamericanas ya que la ONU custodiaba la paz en esa frontera y ahora se propone un nuevo contingente para defender a los libaneses, ¿de si mismos?, protegiendo y pacificando la frontera.

Lo nuevo en este caso, es que no serán tropas de interposición sino que harán operaciones de “limpieza”. En este plano, no hubo negociación; toda resistencia deberá ser destruida como destruído ya está el país al que, se intenta devolver a aquellos que han logrado huir utilizando los medios que les fueran puestos a su alcance por esa comunidad internacional. Pero un millón de desplazados es un costo adicional muy grande.

Antes de la guerra contra Iraq, se podía jugar con la hipótesis que el imperio había cambiado de táctica y que no necesitaba de la ocupación territorial. A partir de allí, y dado que ni Afganistán ni Iraq han podido ser domesticados y que el regreso triunfal y crecimiento económico para las empresas estadounidenses y las agraciadas en la invitación a la reconstrucción de esos países, dan para largo y no es lo que se esperaba, es necesario abrir nuevos frentes y volver a la vieja y probada presencia en el terreno. Para cuando las reservas energéticas se consuman habrán encontrado una nueva estrategia. Y esto de que la guerra no está resultando el paseíto imaginado también se aplica en el caso de Israel, acostumbrado a acciones que recuerdan aquella de los seis días y a su rapiña posterior.

En la guerra los que ganan son aquellos que comercian con las armas. Unos y otros necesitan de balas y repuestos para mantener el fuego y, unos y otros, las consiguen. Pese a lo manido, se debe mencionar que la norma de no vender a los países en guerra no se sigue y que la interpretación de James Knox Polk (2) de “América para los americanos” es muy actual.

Tampoco se debe minimizar los intereses encontrados de Rusia y Estados Unidos y de la Unión Europea en este mismo tema. El posicionamiento territorial norteamericano en el continente euroasiático habla de su intento de jaquear cualquier intento de expansión económica en el tema hidrocarburos de Rusia, que ya tiene clientes como China y Alemania.

Tanto Estados Unidos como Israel tienen una gran crisis económica. A ésta se suman los costos de las “cruzadas” y sólo en ésta que lleva un mes las cifras muestran un costo de cinco mil millones de dólares en périda, sin tomar en cuenta las pérdidas mucho mayores del Líbano, que ya ha sido devuelto a la situación que se encontraba hace treinta años.

La idea estadounidense, apoyada por Blair, es lograr que Siria se separe de la política de Irán y, si fuese necesario, permitir que se reproduzca la situación iniciada por la administración de Bush padre, donde Siria recupera su provincia. La diferencia: esta vez ésta sería sólo una parte de la maniobra ya que, Siria no es confiable y, el socio marcado como fiable es Israel quien comparte con Estados Unidos una misma simpatía por Irán. Beirut queda a muchos kilómetros del río Linates que demarcaría la frontera sur de los israelíes; sin embargo, la capital libanesa ha sido y es bombardeada. Esta situación que según Estados Unidos sería una declaración flagrante de guerra, no es considerada como tal por las Naciones Unidas ni por los países del Consejo de Seguridad.

La resolución de alto el fuego que entrará en vigencia el lunes 14 de agosto a las 8 de la mañana y que fuera aceptada con reserva por el Líbano y algunos países árabes, conlleva el desarme de cualquier grupo armado y no sólo del Hezbollah, dos mil efectivos de las Naciones Unidas y quince mil efectivos libaneses que contarían con el apoyo norteamericano. Los israelíes han marcado que hasta que esta fuerza no llegue a destino - en algún momento de septiembre - permanecerán en el territorio ocupado. Frente a esta situación, la fuerza militar libanesa,que deberá compartir territorio con los israelíes, se convertiría en verdugo de su propia población. Una situación que ya se ha dado en el pasado cuando se ha incitado el enfrentamiento entre cristianos y musulmanes como peones en una partida de ajedrez. Es de entender que los miembros chiitas del gobierno libanés encuentren peros a la hora de enviar esos efectivos.

Sumado al papel de las fuerzas internacionales que deberán haber tomado partido, el paso a una nueva conflagración mundial donde el cebo y el cordero serán los libaneses, es pequeño. Quienes decidieron la definición de la resolución con su derecho al veto, son muy concientes que sólo aumentan los créditos para el Hezbollah pero que es necesario para cumplir los otros objetivos. Y los civiles seguirán siendo daños colaterales.

Israel actúa con la misma desfachatez del Tercer Reich al avanzar sobre el corredor de Dantzing en su política de expansión en 1939 con la diferencia que actúa como disparador y continuador de la política “libertaria” de los Estados Unidos puesta en marcha desde el 11-S buscando, al igual que las hienas, ganar su bocado cuando las grandes fieras satisfagan su hambre.

Mónica Álvarez
Periodista,
Estocolmo, 15 de agosto de 2006.

1.Matutino sueco. Editorial del 13 de agosto de 2006
2.Presidente norteamericano (1845-1849)


© (2006) Mónica Alvarez
Todos los derechos reservados.
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