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Osama Bin Laden, ¿holograma?. De la CIA a.....la CIA

HERRAMIENTAS

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El fracaso de Al Qaeda y la vuelta a Hezbollah
Desde Medio Oriente al Iberá
Por Gabriel Martin
Publicado digitalmente: 18 de septiembre de 2006

El 11 de septiembre de 2001, con la asistencia de organismos de inteligencia estadounidenses, el ¿ex? agente de la CIA en la guerra de Afganistán contra la Unión Soviética, Osama Bin Laden, ejecutó los atentados a Nueva York y Washington que sirvieron de pretexto para la nueva doctrina de seguridad, de la “guerra preventiva”, para dejar caduca la impuesta por Bill Cinton y sus “guerras sanitarias”, que tuvieron lugar en la desmembrada ex Yugoslavia y Somalía.

Los medios, instigados por la unilateral línea de sus directores, vinculados estrechamente con el poder estadounidense y mundial, pertenecientes a los selectos grupos de poder (Club Bildelberg, Trilateral Comission, Council of Foreing Relations), vendieron al mundo un invento increíble: la “red” Al Qaeda. No se niega la existencia de la misma, sino el latiguillo transmitido luego de cada atentado terrorista: “vinculado a la red Al Qaeda”, “parte de la red Al Qaeda”, etc… Así, Bin Laden y Al Qaeda parecieran ser más que una organización, un servidor de internet con páginas vinculadas, porque claro, de este modo, siendo una red, todo es Al Qaeda.

Pasados los años, con la ocupación de Afganistán (sólo la parte que interesa, esto es, los recursos gasíferos y petroleros), como de Irak y sus campos petroleros junto a la política de atomización del Estado hacia la conformación de pequeños feudos sunníes, chiítas y kurdos, el pretexto de una red etérea -como se presentó mundialmente a Al Qaeda-, empezó a demostrar las falencias para la justificación política de la guerra imperialista encabezada por Estados Unidos y Gran Bretaña.

Al final, “La Red”, lo era todo y era nada. Fue brevemente perfecta, una red que está en todas partes y en ningún lugar. Como Dios, Al Qaeda está en y entre nosotros, pero…no se la ve, y sólo esporádicos y dudosos videos que “oportunamente” envían los talibanes a los medios, dan señales de la existencia del grupo terrorista, calificado en los ’80 por Estados Unidos, como un grupo de liberación nacional contra el yugo soviético.

“La Red”, fracasó y va camino a la extinción. Bin Laden, pasó de ser la encarnación de Satanás en un enigma, en una persona que se transformó en holograma, siendo esta la única explicación de por qué, los mayores servicios de inteligencia del mundo, no tienen ni idea dónde se encuentra, ni detectan movimientos del mismo. En definitiva, ¿existe Bin Laden? ¿Está vivo? A esta altura, suena más a un cuento de fantasmas para niños, mientras que para los “grandes”, es la cobertura perfecta del culpable indefendible que justifica toda acción de represalia, sea dónde sea. En cambio, el famoso “Eje del Mal”, según George W. Bush y demás fundamentalistas que se sientan a la mesa del gabinete de la Casa Blanca, es palpable. Saddam Hussein existe, Kim Jong-il, presidente de la atómica Corea del Norte también; Mahmud Ahmadinejad, el presidente islamita de Irán cumple con todos los requisitos para ser una amenaza ultrarreligiosa, antioccidental y, para colmo, potencia militar; y obviamente, el nuevo miembro de la maldad mundial, Hugo Chávez, tiene cuerpo y cara.

Estos nombres, son más entendibles para el común de la sociedad estadounidense, para ser visualizados como “enemigos de la Seguridad Nacional”. Todo aquello que atente contra la estabilidad del sistema estadounidense, es titulado en los documentos como asunto de “National Security”, sean estos militares, o recursos estratégicos como el petróleo o el agua, por citar dos ejemplos. Por eso, un partido político con un brazo armado, como Hezbollah, es mucho más creíble que ese extraño engendro cibernético de Al Qaeda. Así como los millones de judíos del mundo aportan a “la causa del Estado de Israel”, ya sea particularmente o por sus instituciones, también en el mundo están desperdigados millones de árabes, hombres y mujeres comunes. En el caso de la comunidad judía internacional, con actividad cuasimilitante con la causa israelí, pasan a ser eventuales informantes del terrorista instituto de inteligencia, Mossad, cada árabe dónde sea que esté, es una potencial, y casi segura, “célula dormida”.

Por qué Hezbollah y Hamas

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Triple Frontera: base CIA, base de los Marines, guardianes de la ecología

A cinco años de los (auto)atentados del 11 de septiembre, Hamas y especialmente Hezbollah son dos organizaciones casi perfectas para los intereses estadounidenses en Medio Oriente y América Latina. Aunque Israel tiene a doscientos (al menos reconocidos) prisioneros libaneses y palestinos, el estado sionista lanzó una guerra contra el Líbano por dos soldados detenidos, en vez de entablar negociaciones para el intercambio y liberación de prisioneros.

¿Qué buscó Occidente con esto? El avancé israelí sobre el sur libanés implicaba la extensión de las fronteras del estado judío, pero como sería obvio, entrarían en acciones las fuerzas de resistencia libanesas.

En lo militar, se evidenció una resistencia encabezada por Hezbollah que Israel dice no haber esperado. Lo único que no esperó Tel Aviv fue que, gracias a los medios de comunicación árabes y electrónicos, se viese la barbarie por ellos desatada sobre la población civil. Pero es poco serio pensar que la principal potencia nuclear de Medio Oriente, desde que un comando del Mossad, utilizara a un comando kidon para robar en altamar, pleno Mar Mediterráneo, doscientas toneladas de uranio enriquecido en 1968 para conformar su arsenal de más de 150 bombas atómicas, “perdiese” contra un racimo de Katiushas. Israel se replegó para pedir lo planeado en la conferencia Bildelberg, en julio del pasado año, que durara cinco días y celebrada en el pueblo de Rottach Egern: la conformación de las NATO Response Force, una task force compuesta por 20.000 efectivos de elite al mando del general británico Jack Deverell, de inmediata acción, que deben estar prestos a partir de septiembre-octubre de 2006 “con el objetivo de desplegarse en cualquier lugar del mundo para afrontar todo tipo de crisis o amenazas, como el terrorismo o la proliferación de armas de destrucción masiva” El despliegue de las fuerzas de la ONU coinciden con la fecha en que la OTAN debía tener operativo NRF: octubre de 2006.

Lo que se buscó y logró fue poner el centro de la escena a Hezbollah, como el grupo radical, musulmán y fundamentalista más importante, y radicalizar aún más las posiciones de la sociedad libanesa, tal como hiciera Israel con la intransigencia a negociar con Yasser Arafat, que derivó en un apoyo social masivo hacia Hamas, poniendo más tensas las relaciones en la región. Israel, un país que recibe anualmente miles de millones de dólares de contribuyentes estadounidenses para mantener su capacidad bélica, es una pieza clave en el tablero de los planes expansionistas en la región: Hezbollah está fuertemente vinculado a Teherán, y el objetivo final yanqui es el control de las reservas petroleras y gasíferas del corredor Irak-Irán-Afganistán-Pakistán (gobernada por una dictadura adicta a Washington), tanto por los recursos como para la geopolítica ya que así puede condicionar a la economía china, dependiente de la importación de hidrocarburos para mantener su crecimiento industrial, que pone en peligro a las economías occidentales.

Los medios de comunicación masivos mostraron, falsamente, a supuestos contingentes de decenas de miles de iraníes que partían al Líbano para enrolarse en Hezbollah y desatar la madre de todas las guerras contra Israel. Esta mentira, tuvo las patas más cortas que otras, pero Hezbollah es el pretexto concreto que intentó usar Estados Unidos para justificar una nueva intervención militar, luego de las payasezcas apariciones de Colin Powell con frasquitos de ántrax y fotografías satelitales que evidenciaban la supuesta fabricación de armas nucleares por Irak.

En esta oportunidad, al menos por ahora, la excusa de Hezbollah no funcionó, pero no quiere decir que no sea operativa para los intereses del Pentágono.

Así como no es casualidad que las relaciones de Hugo Chávez con Irán y Corea del Norte sirvan de pretexto para ubicar a Venezuela, el país con mayores reservas petrolíferas del mundo, dentro del “Eje del Mal”, la manipulación política sobre Hezbollah ya rindió sus frutos a Washington.

Pese a que Irán y Hezbollah desmintieran haber perpetrado los atentados en Buenos Aires contra la Embajada de Israel y la AMIA, desde aquel entonces Estados Unidos instaló que la base operativa financiera de Hezbollah estaba anclada en la Triple Frontera, más precisamente en Ciudad del Este, Paraguay.

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El filantropo Douglas Tompkins

Evidentemente, el comercio de “bagayos” y marcas falsificadas es tan lucrativo que le permite a un grupo armado comprar un arsenal a Rusia, de tal magnitud que es capaz de derrotar al ejército de Israel, capaz de entablar, sostener y ganar una guerra contra cuatro países en simultáneo.

Con esta excusa, el presidente Duarte Frutos habilitó a los Estados Unidos a abrir un enclave en la zona de la Triple Frontera para el asentamiento de una base del Southcom, y recientemente a los marines que “controlan” a la zona del narcotráfico y del terrorismo, se sumó el permiso oficial para el establecimiento de una estación de la CIA en el mismo lugar.

Es más que obvio que tal enclave es de vital importancia operativa para los Estados Unidos ya que monitorea, desde un punto estratégico, a Paraguay, Argentina y Brasil. Pero más importante es que de este modo, a cambio de la condonación de parte de la deuda externa paraguaya, la CIA y los marines custodian al acuífero guaraní, la mayor reserva de agua potable del mundo, mientras que del lado argentino, el empresario y ¿ex? agente de la CIA, según los servicios secretos suecos, SÄPO (Säkerhetspolisen), Douglas Tompkins es dueño de las 200.000 hectáreas que abarcan los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes, donde el supuesto filántropo y protector de ecosistemas, semiprivatiza los recursos naturales estratégicos y se sirve de los medios de comunicación para defender su imagen de jubilado millonario que quiere hacer el bien en la Argentina y Chile. Es llamativo, que la revista Noticias no sólo lo saque en portada sino que en una extraña entrevista, y sin ninguna sospecha sobre Tompkins, la primera pregunta que le realizaron directamente era justamente, si pertenecía a la CIA, con la increíble ingenuidad de esperar que un agente secreto, devele su rostro así nomás. La Säpo, si bien no pudo entablar vínculos directos con Tompkins, según un relevo que hicieran sobre agentes de la CIA luego del asesinato del primer ministro Olof Palme, el 28 de febrero de 1986, habrían identificado al ecofilántropo como agente de Langley.

Según en esa edicicón, Tompkins es llamado “el custodio del agua” que “se convirtió en un gurú ecologista: un místico que come lechugas y tomates”, y para terminar de pintarlo lo describen: “Hay que decirlo, se descubre un hombre frágil, sensible a los ciclos de la naturaleza, un Robinson Crusoe pero autoexcluído en su paraíso”. Según Noticias, los nacionalistas “juraron que es testaferro de la Asociación Judía Mundial y que detrás de la tierra comprada está la intención de instalar un nuevo Israel”. Nacionalistas o no, Tompkins realiza negocios con la familia Braun, judíos provenientes de Rusia, que desde fines del siglo XIX se hizo con gran parte de la Patagonia y llegaron a soñar, décadas antes de que se pensara en que podía acontecer algo como la Segunda Guerra Mundial, que el sur de la despoblada Argentina podía ser la “tierra prometida” para el pueblo elegido.

PRIVATIZADOS: Esteros del IberaNo sólo acá Noticias, revista bandera de Fontevecchia, de fuertes vínculos con la embajada de los Estados Unidos, juega sobre la cuestión Tompkins: en el número publicado el 6 de septiembre de 2006, Noticias la emprende desde la portada contra Luis D’Elía, funcionario que tuviera la osadía de avanzar sobre las propiedades de Tompkins, vinculado a la familia Braun, cuyo uno de sus vástagos es alto directivo de una fundación que recibe financiamiento externo por parte de la fundación de la CIA, la NED (National Endowment Democracy), que aporta directamente dinero a los partidos y organizaciones de la oposición a Chávez en Venezuela. Dicha fundación, controla además al IRI (Instituto Republicano Internacional, Partido Republicano) y al CIPE (Center for Internacional Private Enterprise). La NED y dos de sus subagencias (IRI y CIPE), contribuyen a la transparencia de la gestión pública financiando al CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), fundada por Sonia Cavallo (h) a instancias de su padre Domingo Felipe Cavallo (quien ingresara a la Trilateral Commission de la mano de Henry Kissinger) y que tuviera en sus filas electorales al actual jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a la sazón, principal detractor del accionar de Luis D’Elía en el gobierno de Néstor Kirchner.

Gabriel Martin
Periodista
Buenos Aires, 18 de septiembre de 2006.


© (2006) Gabriel Martin
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