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La campana K
Pingüinos sueltos en Nueva York
Por Gabriel Martin
Publicado digitalmente: 20 de septiembre de 2006

En el marco de la cumbre de mandatarios en las Naciones Unidas, el presidente Néstor Kirchner fue a buscar inversiones en la Argentina, particularmente en el sector energético el cual atraviesa una cada vez más profunda crisis, pese a que hace más de un año el propio gobierno dio por controlada la situación energética gracias a la creación de Enarsa, la compañía paraestatal que hasta ahora se dedida a la exploración de reservas que serán explotadas mayoritariamente por Repsol. Al mismo tiempo, Argentina canjeó 11.000 millones de dólares de deuda externa que Paraguay mantiene con el país a cambio de un pago en especias, por la provisión de suministro adicional de energía eléctrica de la planta de Yaciretá por cuatro décadas.

En tal sentido, Kirchner debió dar señales de confianza a los famosos “mercados”, para mostrarse como un presidente confiable en medio de un continente “azotado” por los huracanes populistas. Mientras la hija de la pareja presidencial se sumó a la comitiva y paseaba de shopping por las calles de Manhattan, esquivando toda comparación con las salidas noventistas de Zulemita Menem, uno de los encuentros de mayor relevancia fue el que mantuvo brevemente Kirchner con su par italiano, Romano Prodi, donde surgió nuevamente la problemática de los bonistas italianos, aunque el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, señaló que Kirchner afirmó que “este es un tema terminado para la Argentina”. No obstante, se resaltó por ambas comitivas que el clima de las relaciones se distendió luego de la tensión mantenida con el ex mandatario Silvio Berlusconi, socio de bancos que vendieron bonos argentinos quebrados a jubilados italianos.

Mientras Geroge W. Bush utilizó su tribuna para amenazar nuevamente a Irán sobre su plan nuclear, y una posible reacción militar por parte de los Estados Unidos, Néstor Kirchner decidió cambiar los ejes de sus discursos previos, teniendo en cuenta que la primera vez que compareció ante la cumbre anual de la ONU en la que se presentó como “hijo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”, ahora en la 61º Asamblea General de la ONU, centró su discurso en mostrar a la Argentina como un país atractivo y confiable para las inversiones extranjeras, dentro de un marco de crecimiento sustentable.

Por su parte, el ministro de Planificación Federal Julio De Vido, se reunión en el hotel Waldorf Astoria, para demostrar la autonomía energética argentina, en el Bussines Council for International Understanding, ante John Morgan, de Occidental Oil and Gas Corporation; Guillermo Fiad, de Duke Energy Argentina, y directivos de Exxon, Gas Corporation, Texacto, AES Corporation y Chevron.

De Vido, en el marco de un plan de crecimiento nacional y popular demostró a las transnacionales que la tasa de retorno por dólar invertido en la Argentina, es superior a la de cualquier otro país desarrollado del mundo, gracias, entre otras cosas, al modelo de convertibilidad 3-1 que permite la explotación de la mano de obra a valores regalados.

Finalmente, la ya habitué de la School University de Nueva York, la presidenta honoraria del mismo, Cristina Fernández de Kirchner, disertó en el Observatorio Argentino sobre América Latina, donde también habló sobre los progresos en la región, como el trabajo en negro que alcanza el 44.1 por ciento, la pobreza afecta al 32 por ciento (ingresos que no alcanzan el presupuesto de la canasta básica alimenticia), y la indigencia, la mano de obra más barata, o mejor dicho, la reserva de trabajo que garantiza los salarios bajos, afecta a más de cuatro millones de argentinos. Cristina, no obstante, destacó que “con el capitalismo se crece”.

En un discurso claramente populista y revolucionario, Cristina Fernández de Kirchner se mostró a favor de la economía de mercado y afirmó que “el capitalismo es una mejor idea que el comunismo y si el capitalismo se distingue frente a otras doctrinas es por la idea del consumo".

Se lanza la campana revolucionariaLa senadora y Primera Dama, además tuvo tiempo para defender la presencia activa de Néstor Kirchner tocando la campana de apertura de operaciones del día del epicentro de las finanzas mundiales, la bolsa de comercio de Wall Street: “Debe ser muy duro ver a un progresista (sic: Revolucionario, según las organizaciones adictas a Kirchner) tocando la campana en Wall Street". En la comitiva, afirman periodistas que viajaron en el avión presidencial, se desesperaban por buscar una foto de Perón o Héctor Cámpora tocando la campana sobre la bandera de los Estados Unidos en Wall Street. Mientras tanto, en Buenos Aires, para frenar la inflación de la harina, se estudia ponerle el IVA....al pan.

Gabriel Martin
Periodista
Buenos Aires, 20 de septiembre de 2006.


© (2006) Gabriel Martin
Todos los derechos reservados.
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