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HERRAMIENTAS

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Ni bananas ni bananeros
Zonceras argentinas
Por Gabriel Martin
Publicado digitalmente: 31 de enero de 2007

Ya es escandaloso el coro de idiotas útiles hablando estupideces sobre nuestro defectuoso país. Sí, anda para la mierda, los rosqueros sobran y aplastan al pueblo, las alternativas políticas son cuanto menos, triste; y para el supuesto progresismo de los partidos de la izquierda ¿revolucionaria? argentina cabe un consejo: compren un diccionario español-trosko/trosko-español porque nadie les da pelota. Pero veamos algunas analogías para la afirmación que titula este artículo.

Según periodistas como Lanata, Morales Solá, Mariano Grondona, Fontevecchia (bueno, perdón por llamarlos periodistas), este país es una mierda.

Para empezar, por ejemplo, se escandalizaron cuando, lamentablemente, muere de frío un indigente en Constitución. Es una tragedia, obvio. Pero en la ejemplar Francia mueren 40 en una oleada invernal y decenas en aquellos países que conocemos como “del primer mundo”.

Si, los argentinos somos unos forros que tuvimos de presidente al satánico Carlos Saúl Menem, nada más ni nada menos que por una década. Como dicen estos periodistas intelectuales, “los argentinos tenemos los presidentes que nos merecemos”.

Queridos, Italia, país miembro del G-8, eligió tres veces como primer ministro a Silvio Berlusconi, un hombre de la mafia del norte de Italia, donde los escándalos de corrupción eran tan grandes que hasta María Julia Alsogaray se escandalizaba.

Tampoco hablemos de la evolucionada España, que tuvo a Aznar dos veces presidente, que de sólo oírlo hablar, Menem parecía un literato al nivel de Borges y con una pronunciación del inglés capaz de recitar las obras completas de Shakespeare.

Los Argentinos somos fachos”, es otro de los latiguillos. Pero en la Argentina, a Biondini y a la banda desenmascarada de nazis no los apoya ni la familia; mientras que los secesionistas de la Padania italiana cosechan el 11% de los votos; en la locomotora europea, Alemania, la policía encubre a los skinheads que prenden fuego los edificios donde viven inmigrantes turcos que terminan calcinados; Austria, país modelo si los hay, llevó a Haider, un defensor público de Hitler, a lo más alto del poder; y en Francia, el 42 por ciento de los galos votaron al abiertamente hitleriano Jean Marie Le Pen.

Por no hablar, de las órdenes del rey Juan Carlos de España, de envenenar pozos de agua de Marruecos, matando a miles de casi-inmigrantes que iban a cruzar el charco del Mediterráneo para buscar una vida tal vez mejor.

En Argentina, diez idiotas fogoneados por una radio facha, la emprendían contra los bolivianos. Terrible. Ahora, los jóvenes españoles que utilizan los mensajes de texto para coordinar los raids de los sábados por la noche para apalear a los inmigrantes ecuatorianos, es todo un símbolo de la tolerancia forjada en la España post franquista. Los argentinos nos escandalizamos por aquel muro que partía a Berlín en dos, cuando todavía existía la Unión Soviética, pero todavía nadie condenó el muro que el imperio estadounidense está levantando en la frontera con México. Ni hablar, que aunque un mexicano cruce clandestinamente la frontera, tiene que atravesar a la velocidad de un rayo 50 kilómetros, porque en esa franja, racistas de la más vieja democracia tienen derecho legal a matar a los inmigrantes. ¿Qué bonito no?

En la Argentina, las relaciones carnales con Estados Unidos fueron un escándalo, y en gran parte, lo siguen siendo. Pero los afganos secuestrados son trasladados a una base que la CIA tiene en Alemania, admitida por la propia Cancillería alemana.

Tenemos relaciones carnales, pero el Tratado de Libre Comercio es llevado adelante por la ejemplar Bachellet, en un país donde la desigualdad social triplica a la brecha entre ricos y pobres de la Argentina.

Y sin ir más lejos, Japón permite la instalación de bases “de defensa” estadounidenses. Japón, por el momento, sigue siendo el mismo país que hace 51 años recibió dos bombas atómicas contra civiles por parte de….Estados Unidos. Pero los japoneses son distintos, es cierto, son mucho más eficientes, inclusive para la carnalidad bilateral.

De hecho, con todas las agachadas, en la Argentina los dictadores tuvieron un juicio y ningún represor como Astiz puede caminar tranquilo por la calle. En cambio, en esa sociedad tan avanzada como la chilena, Pinochet partió un día de Gran Bretaña en silla de ruedas, y una vez en Santiago de Chile, bajó con la misma silla y se paró, para mostrarle a los chilenos y a todo el mundo, que nadie le iba a tocar el culo.

En Chile la dictadura al menos llevó el desarrollo económico y no había corrupción”, es otra de las frases hechas hasta hace bien poco, cuando comenzaron a aparecer por el mundo entero cuentas secretas de la plata que el patriota Pinochet, le robaba a sus compatriotas.

En esta Argentina de mierda, a Videla y Massera, salvo las bestias convocadas por Cecilia Pando y el gato saunero de Mar del Plata, tienen una condena pública absoluta. De hecho, al menos fueron juzgados y otros represores van a prisión. En Chile están van a cubrir la mierda pinochetista con el bronce ecuestre que le dedicarán los democráticos chilenos.

En Uruguay, “el país con mejor tradición democrática” de la región, los Tupamaros tratan de explicar como se bajan los pantalones ante el Ejército que reprimió y desapareció a compatriotas, sin avanzar un milímetro en la búsqueda de Justicia.

Los punteros manejan las elecciones en Argentina”, y eso es cierto. En Estados Unidos, también. O sino, que le pregunten a los negros y latinos de La Florida si los dejaban votar en contra de Bush. También es cierto que el Poder Judicial responde al poder político. Pero al menos, en Argentina, represores como Bussi y Patti no pudieron asumir por sus prontuarios.

En Estados Unidos, pese a que se comprobó un fraude electoral presidencial (no de un intendente, no de un concejal), la Corte Suprema repleta de amigos de un ex presidente, les dijo a los Demócratas que no rompan las pelotas y le dieron la corona a George W. Bush.

Acá todos los diputados levantan la mano a lo que dicen los Presidentes”, es otro lugar común, que carece de falsedad. Todos levantan la mano, igual que en parlamento británico para otorgarle permiso al primer ministro para ir a la cola de Estados Unidos e invadir un par de países llenos de petróleo. O, en el Capitolio, en Washington, también levantan todos la mano para entregar al Ejecutivo el presupuesto récord para ser gastado en armamento haciendo recortes en los hospitales.

También somos un país bananero, claro está, con presidentes que hacen el ridículo. También Bill Clinton se ponía a tocar el saxo delante de cancilleres y mandatarios, porque, claro, creía que llevaba el blues en las venas.

En Argentina no hay libertad de prensa”, es algo bien común el día de hoy. Sobre esto, dos aclaraciones: ojalá todos los periodistas fuesen perseguidos como los que denuncian ser perseguidos, así cada uno tiene una casa de medio millón en Punta del Este, y abrir fideicomisos para manejarlos a discreción mientras los dueños “perseguidos” de esos medios censuran a sus periodistas y les pagan salarios de miseria. También es extraño que ante tal persecución, todos esos periodistas “contestatarios” tengan cada vez más espacio en los medios. Por el contrario, en España, un 12 de marzo de 2005 el diario El País, el más reputado de lengua hispana, culpó a la ETA por el atentado en la estación de trenes de Atocha, por orden directa del entonces presidente Aznar. Todos los medios repitieron la consigna hasta que una semana más tarde, Al Qaeda se hizo cargo del atentado y el presidente español fue señalado como quien habló directamente con los directores de los medios.

En cambio, en Gran Bretaña despidieron periodistas por no apoyar la invasión a Irak, y en Estados Unidos los medios son directamente controlados por el Pentágono, los directores de las principales cadenas (Fox, NBC, ABC, CNN) tienen reuniones semanales con hombres del gabinete para apuntalar la imagen presidencial y censurar imágenes que lleven a la opinión pública a estar en contra de la guerra.

Por “bananeros”, ocurren tragedias como las inundaciones en Santa Fe, por no cuidar las defensas de los ríos. Pero en el primer mundo, New Orleans queda sepultada porque hacía una década que no realizaban mantenimiento a la presa, y la madre del presidente, Barbara Bush, dijo que “los negros viven mejor en los refugios del estadio de football que en las casas que tenían”. El New Orleans Arena fue un centro de evacuación donde estuvieron hacinados miles de víctimas del huracán Katrina, sin agua potable, sin baños, sin calefacción.

"Reina la inseguridad" en la Argentina y las olas de secuestros parecen imparables. Los medios llegaron a comparar a la Argentina con una suerte de "colombianización" (¿?). Por extraño que parezca, todavía no se fundó ninguna empresa que construya los "panic rooms", habitaciones blindadas antisecuestros, una de las industrias de mayor crecimiento en Manhattan, New York. De hecho, Buenos Aires está entre las diez ciudades más recomendadas para vivir del planeta, no sólo por el tipo de cambio, sino porque, a comparación de otras, es más segura. Al menos, por ahora, la excepción es que un chico entre con una MAC-10 y dispare 50 balas contra estudiantes, y ni hablar del hecho de pensar en que un avión nos deposite cómodamente, y calurosamente, en una oficina ubicada en un piso alto de una torre.

También tenemos políticos de cuarta que falsean su amor al pueblo. Reutemann se sacaba fotos con los inundados para luego salir disparado. Bush apenas sobrevoló en helicóptero la ciudad bajo agua…seis días después.

Y obviamente, en este país de cuarta, cualquiera llega a cualquier cargo. Palito Ortega, un cantante berreta, llegó a gobernador de Tucumán, y el motonauta Scioli alcanzó la vicepresidencia. Por el contrario, en el primer mundo encabezado por Estados Unidos como máxima potencia, Arnold Schwarzenegger luego de la secuela Terminator, es gobernador de Los Angeles, la tercer economía más grande de Estados Unidos, por no hablar de un cowboy patético, que fue dos veces presidente y considerado un bronce para los conservadores hasta hoy en día: Ronald Reagan.

Gente, dejémonos de giladas y zonceras. Ni bananas ni bananeros. Argentinos.

Ah, y acuérdense, que somos un país periférico muchachos y Suecia, está a 17.000 kilómetros.

Gabriel Martin
Periodista
Buenos Aires, 31 de enero de 2007.


© (2007) Gabriel Martin
Todos los derechos reservados.
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