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HERRAMIENTAS

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Gatillo Fácil
Caso Lucas Ariel Roldán
Por José Luis Zamora
Publicado digitalmente: 20 de enero de 2005

Uno menos.
Para Elsa Elvira Rotela, madre de Lucas Ariel Roldan, éste era un trabajador.
Y, por los testimonios recogidos, no surge en todos ellos indicio alguno que pueda contradecir una afirmación filial tan contundente a la hora de expresar una de las virtudes del hijo que perdió.
Lucas, era como ella lo describe, un trabajador que en la esquina de las avenidas Sáenz y Centenera, en el barrio de Pompeya, jurisdicción de la cría. 34º de la Policía Federal Argentina, se ganaba la vida limpiando parabrisas.
Así como para el ing. textil: Juan Carlos Blumberg, alias "el hombre del año" en la Argentina, los chicos o muchachos que, desprovistos y negados a alguna posibilidad de proyecto futuro de vida, por unos centavos al día realizan la misma tarea que Lucas, son "todos subversivos", para los integrantes de las crías. 34º y 52º, también lo son. Y no sólo eso. Parece ser, que en los ratos libres, cuando los chicos cansados ya de recibir una magra entrada de dinero, deciden invertirlo en estupefacientes para recibir de ello abultadas ganancias extras y así de la mañana a la noche, "milagrosamente", se convierten en "peligrosísimos narcotraficantes".
A la hora de los descargos por su accionar en operativos que no dejan más que dudas o sospechas, la Policía Federal Argentina, descarga toda su artillería de “métodos” que demuestran a lo largo de su historial, la enquistada corrupción que reina impunemente en un gran porcentaje de quienes la representan.
Para la Brigada de Investigaciones de la cría 52º, Lucas era un peligroso delincuente, sin términos medios, ni atenuantes, era así.
De lo contrario, un diario barrial, de menor cuantía, no hubiera publicado al cierre de su edición el mismo día de los hechos: 06-03-03, sin investigar la versión policial, con el siguiente título: Uno menos, cayó en tiroteo un peligroso delincuente.
Para completar la desinformación que este diario poseía y queda al descubierto, hay que agregar que no contaban con datos personales de "tan peligroso delincuente", dado que en esos momentos y por los siguientes seis días, Lucas no era más que un NN.
¿Cómo podían afirmar rotundamente una especie de "primicia" de última hora, sin conocer acabadamente los datos personales del "peligroso delincuente" que, según parece, había osado enfrentarse en tiroteo con la "sacrificada" Brigada de la 52º, que de paso de milagro se habían salvado de la agresión que les habría infringido dicho delincuente?
Sólo de una manera, la única fuente de información que poseía este diario era la de los fusiladores de Lucas Ariel Roldan que, apresurados en justificar su accionar, no dudaron en dar a conocer una primera versión de los hechos ocurridos contradiciendo poco después todas las actas policiales y declaraciones testimoniales. Como cuando, por ejemplo, afirman que Lucas, luego de la detención del automóvil que supuestamente él manejaba, luego de disparar contra los uniformados, continuó su huida a pié parapetándose tras unas columnas de alumbrado público, pero que cayó muerto alcanzado por las balas policiales.
Las actas y declaraciones no dicen lo mismo ni por asomo.
A la vista está que con este artículo, comenzaban a aceitarse los engranajes de una gran parodia trágica con la favorita excusa de siempre: "el enfrentamiento armado".
Subterfugio empleado asiduamente ahora, como así también haciendo "escuela" en tiempo de la última dictadura militar, especialmente.
La lección, como se verá, fue debidamente aprendida y acatada.

Tiempo atràs, el capricho oficial.
Ya sabemos que Lucas se ganaba la vida limpiando parabrisas en una esquina del barrio de Pompeya. También, agregar que se encontraba en la plenitud de su vida, contaba con 29 años. Que, a pesar de su pobreza le peleaba a la vida trabajando decentemente. Que de algún modo demostraba encontrarse feliz. Pensaba que la pobreza a pesar del trato de rudeza y desarraigo con que trata a quienes tienen el infortunio de padecerla, no se corresponde a un estado de infelicidad sino a una situación de vida que èl seguramente pudiera llegar a revertir en un futuro. Creía en eso, en su familia, en sus dos hijos. ¿Cómo aseverarlo? Existe una razón de vida muy simple de explicar, muy sencilla.
Lucas desde el año 1993 convivía con su mujer: Verónica Noemí Herrera.
Diez años de vida en común dan cuenta de ello, diez años lo testimonian.
¿Se puede ser infeliz durante tanto tiempo?
El testimonio que ella brinda, al igual que otros testigos a lo largo de esta crónica, nos van a ir encaminando por el espinoso sendero de los porqué Lucas cae asesinado por el sgto. Lucio Montero, alias “el paraguayo”, uno de los cuatro integrantes de la Brigada de Investigaciones de la cría 52ª que, junto a otro sgto, llamado Rubén Solares, alias “el percha”, operan y operaban a modo de “escuadrón”, el fatídico día 06 de marzo de 2003.
Verónica cuenta que un tiempo atrás a que lo fusilaran vilmente, exactamente el 06 de febrero, ella al salir de su casa se dirigió, primeramente, al Hospital Gutiérrez para luego visitar a Lucas en el lugar habitual en el que desempeñaba su trabajo.
Al llegar, se entera que Lucas se encontraba, para su sorpresa, a media cuadra de allí sin poder trabajar. El motivo de que ésto pudiera suceder se debió a que un Oficial perteneciente a la cría. 34ª, había increpado despóticamente bajo insultos y amenazas, tanto a su compañero de trabajo como a èl, para que se retiraran de la zona.
Luego, cuando junto a Verónica intentaron mediante el diálogo hacer entrar en razones al uniformado sobre la necesidad imperiosa que tenían de seguir trabajando en esa esquina, dicho Oficial de la Policía Federal Argentina, al cual Verónica recuerda como una persona morruda, alto, de tez oscura, sin bigotes ni anteojos, de aproximadamente 35 años, les dijo:
“Si yo me encapricho, vos no trabajás más. Es más, me encapriché y vos acá no trabajás más. Sos un negro gil y pancho.”
Y ahí, desde ese instante para Lucas comenzaron los problemas.

La rubia misteriosa.
La última vez que Lucas fue visto por alguien en vida, lo corrobora su compañero de trabajo y amigo personal: Luis Norberto, 24 años, domiciliado en Matanza. Èl, también sostiene que con los integrantes de la cría. 34ª tenían inconvenientes dado que permanentemente trataron de desalojarlos de la zona. No tenían horario fijo para desarrollar la tarea pero recuerda que se encontraba con Lucas como siempre cuando a las cinco de la tarde se detiene una camioneta color azul, marca Peugeot Parner manejada por una mujer rubia.
Lucas, cuenta Luis, acudió a prestarle su servicio a dicha unidad mientras èl se dirigió a otro vehículo detenido más atrás.
En la Partner observó que además de “la mujer rubia” se encontraban “otras” personas, a las cuales no pudo individualizar debido a que la camioneta poseía los vidrios polarizados de un tono oscuro. Agrega, que pudo ver a Lucas ingresar a la misma, pero lo que no pudo sospechar es que èsa serìa la última vez que lo vería con vida.
Otro testigo, Marisa, quien realizaba venta ambulante en la misma esquina de Sáenz y Centenera, le indicó a la esposa de Lucas en los momentos de su desaparición, que investigara en la cría 52ª y sobre la misteriosa mujer rubia, le indicó que era conocida, ya que habitualmente pasaba por la zona.
No sólo ella lo sabía. Coincide también con otra confesión. Quien se desempeñaba como fotógrafo en la propia cría. 52, el cabo 1ª Fernando Colinto, le manifestó a Verónica que “esa rubia” se dedicaba a “la pesca” de los chicos de la calle, ya que los introducía en el submundo de las drogas, que tenía “un par” de “caídas” y que él la conocía de cuando prestaba servicios en la cría. 34ª. Dicho ésto, el suboficial calló abruptamente para no comentarle al respecto nada más, ya que se les aproximaba un oficial principal.

De la pobreza al derroche.
Hasta aquí sabemos, pero reiteramos una vez más, para su total aclaración, que Lucas subsistía a su pobreza limpiando parabrisas. Que, si ésa era por lo tanto su salida a una verdadera lucha diaria para la obtención de unas monedas, lejos, a años luz rondaría en su imaginación pensar que con unos pocos pesos, nada puede deducirse, pudiera adquirir con ello un kilo y medio de drogas diversas, para de pronto pegar el gran salto del sueño de los bolsillos llenos de plata.
¿Tenía en su poder ese día en que se dedicaba a limpiar parabrisas por unas monedas, nada menos que unos U$S 4.000,00 o tal vez más en sus bolsillos, por si llegaba en algún momento de su vida la oportunidad de efectuar un gran negocio?
¿Tanta ganancia de la limpieza d parabrisas en una esquina de Cap. Fed.?
Aunque el sentido común y la realidad nos indiquen que no, que no es posible, que ni la más osada de las imaginaciones puede llegar a siquiera suponer algo tan inverosímil, para la Brigada d Investigaciones de la cría. 52ª, para quienes se movilizaban, ese día negro, en un automóvil Ford Falcon sin identificación, todo es posible, hasta ésto.
Es más, “el olfato” policial del que se vanaglorian sutilmente en sus declaraciones testimoniales el sgto. Lucio Montero, alias “el paraguayo”, el sgto. LaLoggia, alias “el 22”, el sgto. Solares, alias “el percha” y el insp. Monteyru, les permitió “suponer” que, al ver conducir a Lucas un Fiat Duna con su torso desnudo, llevando puesta una gorra visera, se trataba de “un peligroso delincuente”. Versión improbable, dado que Lucas no sabía manejar. No sólo eso, según el informe efectuado en el Laboratorio de Toxicología de la Morgue Judicial, documento firmado por el Dr. Josè Luis Lorenzo, da como resultado de la investigación de fármacos en hisopado nasal, que no se registró la presencia de cocaína en Lucas, ni siquiera el más alto nivel d presencia de alcohol etílico en sangre. De los cuatro períodos correspondientes a una intoxicación alcohólica aguda, se comprobó en Lucas el más bajo, de 0,5 a 1,5. En definitiva, nada.
Este “peligroso delincuente”, según la Brigada “escuadranera” , parece ser no se drogaba y su único “vicio” consistió en tomar, cuando podía, algún que otro vaso de cerveza.

Miradas que matan.
Esto último, que Lucas manejara un automòvil, sòlo figura en las actas y declaraciones de los involucrados en la ejecución; y no únicamente en la creativa imaginación de todos ellos, sino también se encuentra incluida la del Jefe de la cría. 52ª, el comisario Guillermo Carlos Sodini, quien sin sospechar ninguna irregularidad de su fiel personal, avala todo lo actuado.
A fs. 2 y 3 del acta de fecha 06/03/03, a las 19:40 hrs, dicho comisario suscribe que los hechos sucedidos se corresponden a un “enfrentamiento armado” en la av. Escalada frente al Nª 4267 con dirección hacia la av. Fernández de La Cruz. Refiere que sobre el costado derecho de la av. Escalada se encontraba un Fiat Duna (RJL-975), detenido y con su lateral derecho (prolijamente) sobre la vereda. Que, yaciente sobre el asfalto, al lado del vehículo del lado del conductor, se encontraba el cuerpo de una persona de sexo masculino que vestía un short color azul, zapatillas color blanco, con su torso descubierto y herido de bala en posición de costado sobre su lado izquierdo. Esto es lo que suscribe el comisario a primera vista.
Luego, 55 minutos más tarde, a fs. 1, suscribe y agrega algo que pareciera se le había pasado por alto: que el Fiat Duna era de color bordó, que la puerta del chofer se encontraba abierta, que en el lugar notábase gran cantidad de sangre y que el móvil no identificado de la Brigada, se encontraba, por detrás del Fiat Duna a unos l5 metros.
¿Por etapas va recordando el comisario? ¿Las fichas, no se fueron ubicando dentro de ese lapso de tiempo de 55 minutos, como para que quede todo armadito? La “mirada” del comisario no se le arrima a la de sus subordinados, y está visto porque en dicha acta el insp. Monteyru le dice:
“Que siendo las 17:35 hrs, en momentos en que se hallaban recorriendo el radio jurisdiccional en el mòvil “asignado” marca Ford Falcon y haciéndolo por la av. Roca hacia av. Sáenz, parando en la rotonda, observa gran cantidad de tránsito a esa hora, cuando “de improviso” (sic) (en lugar de imprevisto) , por Roca en dirección hacia Gral. Paz, transitaba un automóvil particular marca Fiat Duna, color bordó, tripulado por un masculino con quien “cruzó la mirada”, acelerando luego de ello la marcha”.
A todo ésto no puede uno dejar de preguntarse:
¿No es que a esa hora había gran cantidad de tránsito? ¿Cómo pudo Lucas cruzar la mirada con uno d los cuatro ocupantes de un móvil policial - no identificable – y así darse por descubierto, tan tontamente, y entre tanta aglomeración de vehículos como manifiesta Monteyru? ¿Será que de tanto limpiar parabrisas y ganar mucha, mucha plata, Lucas había logrado desarrollar también, al igual que Monteyru, el instinto de persuasión que puede provocar una simple mirada al pasar?
¡Qué susceptibilidad la de este muchacho sin experiencia delictiva!
¡Qué sagaz el “olfato policial” y la “vista” de las brigadas de la P.F.A.!
Parece determinarse con ésto que, cuando posan la mirada sobre una persona descubren las intenciones perniciosas que ésta alberga!
Es verdad, después de todo, no cabe duda de algo… hay miradas que matan.

Persecución y un singular tiroteo.
Siguiendo la ilación de los hechos veremos como se continúan tejiendo en actas policiales y declaraciones arteras, un inacabado telar de gruesa falsedades e inexactitudes amparadas en el cinismo, el engaño y una “asegurada impunidad”.
Luego de ese fatal “cruzamiento” de miradas que, según. Monteyru sostuvo con Lucas, tomaron una prudencial distancia, de unos 30 metros.
Agrega, que consultó a la Div. Comando Radioeléctrico respecto del dominio del rodado y que rápidamente informaron que poseía pedido de secuestro del día de la fecha, hora 00:30, a solicitud de la cría. 38ª.” robado” juntamente con un “peligroso delincuente” a su volante, que no sabía conducir.
Manifiesta, que hacen uso de la sirena y de la baliza del móvil lFord Falcon –no identificable – y que atento a ello, a pesar de la voz de alto, Lucas hace caso omiso acelerando la marcha, momento en el cual el Fiat Duna se desestabiliza al tiempo que escuchan detonaciones de arma de fuego, sintiendo el personal que lo acompañaba impactos en el móvil.
Hasta aquí, ni en ningún momento, dicen haber observado el movimiento en que Lucas, de haberlo efectuado, extrae el arma por la ventanilla con la mano izquierda – dado que era netamente zurdo – apunta y dispara en una posición sumamente incómoda e imposible de realizar, al tiempo que con la derecha, se supone, manejaba.
¡Qué puntería la de Lucas, que nunca había manejado un arma, para que desde 30 metros de distancia y en movimiento acertara en la cubierta delantera y la parrilla del Falcon!
Alega, que debido a ésto, el móvil se descompuso parándose de golpe a unos l5 metros de distancia del Fiat, que en ese momento ya se encontraba con el lado lateral derecho sobre la vereda y la puerta delantera abierta.
Con los dos coches detenidos se da fin a la persecución, para dar paso a un singular tiroteo.
A fs. 1, en el acta que suscribe el jefe de la cría. 5ºª avala lo dicho por Monteyru, quien dice como primera versión, ya que fue efectuada a las 20:30 hrs. del día de los hechos, que:
“Haciendo la totalidad del personal pié a tierra y escuchando 2 o 3 detonaciones, buscan cobertura por ambos lados del móvil, y en ese lapso de tiempo el sgto. Montero avanza “por medio de la calzada” hasta llegar “perpendicularmente” a la puerta del conductor del Fiat Duna. Agrega: Desde el interior del auto el delincuente efectúa varios disparos. Es cuando entonces el sgto. Montero repele la agresión con “varios” disparos de su arma reglamentaria hasta observar que el delincuente cae al suelo en la posición en que fue hallado.”
Eso en Acta, pero, ¿Qué declaran el 22 de agoto del mismo año los integrantes de la Brigada bajo declaración testimonial?
El conductor del móvil policial, sgto. Soto LaLoggia, contradice en su declaración lo dicho por Monteyru. Recordemos que éste último declara que al recibir el móvil un impacto de bala en la parrilla y otro en la cubierta delantera, éste se descompone parándose de golpe; LaLoggia dice en cambio que un impacto de bala dio en la rueda delantera izquierda, no pudo dominar el rodado, mas pese a ello “lo frenó”.
¿Frenó el móvil como afirma o se descompuso de golpe, según Monteyru?
Existe una sustancial diferencia. En principio, de distancias, porque, si frenó, quiere decir que de alguna manera dominó al móvil, pudiéndolo haber ubicado en donde LaLoggia le parecía más conveniente, ¿a l5 metros?; si se descompuso de golpe, es llamativo no haber quedado parado en el medio de la avenida.
Sigue declarando LaLoggia: “Que por un reflejo, al escuchar detonaciones que provenían del Fiat Duna “se agachó” y cuando se incorpora los tres restantes ya habían descendido del auto.”
¿No habían efectuado pié a tierra todos a la vez como suscriben en acta a fs. 1 y ratifican en un todo los integrantes de la Brigada en sus declaraciones testimoniales?
Agrega LaLoggia: “Que al mirar hacia el Fiar Duna observa a Montero que hace como “una media luna” y se coloca casi a la par del auto “dando la voz de alto”, produciéndose un intercambio de disparos, entre 5 o 7.”
“Que también observó que sus otros dos compañeros egresaban del vehículo dando la vuelta por detrás de éste y colocándose en el boulevard; quedando él luego “agazapado” detrás de la puerta del conductor, la cual abriera previamente.
Primero, Monteyru declaró que había visto a Montero avanzar “por medio de la calzada” hasta llegar “perpendicularmente” a la puerta del conductor, LaLoggia en cambio dice que vio a Montero hacer como “una media luna” hasta colocarse casi a la par del auto. Dos versiones diferentes.
Segundo, si por instinto al escuchar los disparos se agachó – se supone que dentro del automóvil ya que venía conduciendo - ¿Cómo hizo para observar todo lo que describe? ¿Tiene ojos en la nuca el sgto. LaLoggia, alias “el 22” para poder ver al mismo tiempo en que se encontraba “agachado” y posteriormente “agazapado” a sus compañeros Monteyru y Solares dar vuelta por detrás del móvil al igual que a Montero en su accionar?
¿También ver salir a Lucas herido del auto al tiempo que contaba los disparos, entre 5 a 7, mientras que en otra de las grandes diferencias de apreciación que demuestran entre ellos, Monteyru contó entre 7 a 10 los disparos y Solares, mucho más “humilde y precavido” alcanzó a contar una cantidad mucho menor, entre 4 o 5? ¿Les habrán enseñado a contar a los integrantes de la Brigada de Investigaciones de la cría, 52ª de la P.F.A.?
Insisto: ¿Todo ésto pudo observar LaLoggia, primeramente “agachado” dentro del auto y luego “agazapado” detrás de la puerta del mismo, actitudes éstas se supone por temor a recibir un balazo? ¿Cómo hacía, si esa era la situación para mirar “todo” en “detalle”? Raro.
¿Qué declara el sgto. Rubén Néstor Solares, alias “el percha”? ¿En cual punto se diferencia sustancialmente con las declaraciones de sus colegas?
Si bien más adelante veremos de quien se trata “el percha”, éste demuestra ser más cauto en su declaración o bien no existió voluntad de repreguntar.
Aporta muy poco, pero en algo se equivoca.
Declara que cuando junto a Monteyru se posesionan en el boulevard central con el fin de protegerse, observa que en ese momento el conductor del Fiat caía herido “hacia atrás” del coche y ve al sgto. Montero “agazapado” en posición de repeler la agresión supuesta.
Según croquis a Fs. 204 y actas, Lucas no cayó herido de muerte “hacia atrás del coche” sino supuestamente de ser ello veraz, todo lo contrario, cayó hacia delante de la puerta del conductor a metro y medio de distancia y en posición de costado sobre lado izquierdo.
Según estos integrantes de la P.F.A. , cuando Lucas recibe los impactos de bala le provocan la muerte instantánea dado el tipo de lesiones, se encontraba dentro del auto, sentado. Todos los disparos los realizó Montero y, según declaración testimonial del integrante del Cuerpo Médico Forense de la C.S.J.N., Dr. José Ángel Patitó, éste se hallaba ubicado al momento de efectuarlos, por delante y hacia la izquierda de la víctima.
Esto último también lo encontramos reafirmado en el informe pericial de Gendarmería Nacional.
Si tenemos en cuenta lo declarado por Monteyru, cuando dice que aclara que Montero “sobrepasó” al Fiat Duna como para posesionarse frente a éste, nos encontramos con que si efectivamente fue así, cuando “aclara” todo se vuelve más negro. Montero entonces se ubicó sobre el lado derecho de la víctima y no sobre el izquierdo. Y si a esta declaración de Monteyru, tan enfática ella, le agregamos que Lucas recibió, según certificado por autopsia, al menos, tres balazos mortalmente desbastadores, que alguien explique cómo Lucas pudo salir por sus propios medios del automóvil y no quedó su cuerpo tendido dentro del mismo, sobre el asiento del conductor, ya que como veremos existen respecto de ello otros detalles que llaman poderosamente la atención.
Por ejemplo, siguiendo el informe de G.N., éste nos rebela:
“Tenemos presente que el vidrio del lado del conductor estaba roto y no se observan restos de vidrios en la parte externa del rodado, con lo que se podría decir que “la puerta estaba cerrada”, “estando el conductor sentado en la butaca” y “el tirador por delante y hacia la izquierda”.
¿Cómo hizo Lucas para salir del auto herido mortalmente, sin dejar rastros de sangre dentro del mismo, con la puerta cerrada y por si esto fuera poco, alcanzar a tomar una remera, que supuestamente cae abultada a sus pies?
Porque si no, alteraron la escena antes de la llegada de los peritos, ahora bien, si como corresponde actuar, no tocaron absolutamente nada, ¿La remera se ubicó sola? O nos quieren hacer creer que Lucas la tenía hecha un bollo, enrollada entre sus tobillos.
Esto último, lo dice el informe del examen pericial de la Dra. Spinetti, cuando dice: “Viste un short azul, gorra con visera, zapatillas y tiene “una remera hecha un bollo a sus pies.”
En otra de sus partes dicho informe prosigue: “Se trata de una muerte violenta, homicida y que el mecanismo es por disparos de proyectil de arma de fuego múltiples, en regiones corporales, con daño de estructuras intra-toráxicas “vitales” y de cuello, con hemorragia interna y externa.”
Respecto de ello, en el informe de autopsia Nª 594, hora 08:00, del dìa 07/03/03, en la parte de las lesiones, nos instruye diciendo:
a)“En región pre-auricular izquierda, a l,5 cm por delante del lóbulo del pabellón auricular, se ve herida contusa, redondeada, de 9 mm de diámetro con halo excoriatívo equimótico de 3 mm de ancho. El proyectil en su recorrido desgarra las partes blandas de la región posterior del cuello, dando infiltración hemática, y sale al exterior por una herida irregular, de bordes evertídos de 20 mmm por 11 mmm, ubicada en la cara posterior lateral derecha del cuello a 9 cm y 8 cm por detrás de la inserción del pabellón auricular.
La dirección del proyectil ha sido hecha de adelante hacia atrás, de arriba hacia abajo, y de izquierda a derecha.”
b)“En la región dorsal de la muñeca izquierda se ve herida contusa redondeada de 15 mm de diámetro con halo excoriativo equimótico de entre 3 mm y 4 mm de ancho. El proyectil en su recorrido atraviesa las partes blandas y sale al exterior en la cara antero-interna, tercio distal del antebrazo, dando una herida irregular a labios evertidos de 20 mm de diámetro.
La dirección del proyectil ha sido de atrás hacia delante, de abajo hacia arriba y de afuera hacia adentro.
c)“En la cara externa, tercio medio del brazo izquierdo, se ve herida contusa redondeada de 10 mm de diámetro con halo excoriativo equimótico de 3 mm de ancho. El proyectil fractura el húmero y sale por la cara interna, tercio medio del mismo brazo a 2 cm por debajo del orificio de entrada, dando una herida irregular, a labios evertidos, redondeada de 15 mm de diámetro. El proyectil ingresa en el tòrax por su cara lateral izquierda sobre la línea axilar media y a nivel de la línea mamilar, dando una herida contusaredondeada d 10 mm de diámetro, con halo equimótico de entre 1 mm y 2 mm de ancho, dando así una lesión con características de orificio de entrada de proyectil de arma de fuego. El proyectil penetra en el tórax atravesando el 5ª espacio intercostal y fractura el arco lateral de la 5ª costilla. En su recorrido desgarra la pleura izquierda y la base del lóbulo superior del pulmón izquierdo, originando derrame intra-pleural de sangre y coágulos de mil quinientos centímetros cúbicos. Luego de atravesar el pulmón, el proyectil fractura y atraviesa el cuerpo de la 11ª vértebra lumbar, de dónde se lo extrae.
La dirección del proyectil ha sido de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo y levemente de adelante hacia atrás.”
d)“A 2 cm por fuera de la espina ilíaca antero-superior izquierda, se observa herida contusa redondeada de 17 mm de diámetro con halo excoriativo equimótico de entre 2 mm y 8 mm de ancho. En su recorrido el proyectil desgarra las partes blandas de la región, dirigiéndose hacia la región glútea izquierda, alojándose en dicha zona, en la mitad superior y en la unión d los cuadrantes interno y externo, desde dónde se lo extrae. La dirección del proyectil ha sido de adelante hacia atrás, de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha."
Cuando veamos “las distancias” tomaremos en cuenta la dirección de los proyectiles. Por ahora, no me canso de preguntar: ¿Es posible que con todas estas heridas determinantes como para producir en cualquiera un deceso instantáneo, sin tiempo a nada, Lucas haya podido abrir la puerta del coche, pararse y todavía tener suficiente resto de fuerzas y conciencia como para ese simple, pero no menos significativo detalle, que es el de tomar entre sus manos una remera, abultada luego a sus pies, avanzar luego metro y medio fuera del auto, para recién ahí caer muerto?
Después de ver por intermedio del informe de autopsia el destrozo que estos proyectiles provocaron dentro de su organismo en su brutal y alocado recorrido en milésimas de segundo, si se puede llegar a medir, ¿Es posible? ¿Es posible?.

Distancias.
Si seguimos ahondando en todos los informes aludidos anteriormente, veremos que es lo que nos indican sobre los disparos efectuados por Montero respecto de su posición y distancia del “peligrosísimo delincuente.”
El Dr. Patitó, dice:
1)“Que teniendo en cuenta las características de los orificios de entrada de los proyectiles de arma de fuego constatado durante la autopsia Nª 594/03, la distancia que fueron efectuados los mismos, ha sido superior a los 50 cm, no pudiéndose establecerse mayores precisiones.”
2)“Que desde el punto de vista médico legal es posible dar mayores precisiones respecto de las distancias de los disparo, cuando éstos son efectuados a una distancia menor a la indicada, ya que en esos casos puede visualizarse incrustaciones de granos de pólvora, quemaduras y ahumamiento, elementos que hacen más precisa la estimación de la distancia”.
Gendarmería Nacional indica: “Que la distancia entre ambos no superaría los cinco metros.”
Veamos entonces, si pudimos determinar aunando éstas dos apreciaciones: Una distancia no menor a los 50 cm y una no mayor a los 5 metros, que nos impide sospechar que Lucas pudo haber recibido los impactos a una distancia, por ejemplo, de 1 metro. Ya que, si además, está comprobado que los mismos fueran efectuados: de arriba hacia abajo, nos indica que el brazo ejecutor de Montero, debería haber estado ubicado por encima de la posición que se corresponde a lo declarado, que es: él en posición de “semiagazapado” y Lucas sentado dentro del Fiat Uno, como aseveró G.N. A no ser que las balas de Montero en su trayectoria suban y de repente bajen abruptamente, de ninguna manera podría haberse sucedido. Además, si se encontraba a la izquierda d Lucas, ¿Cómo fue que una de las balas dio en el parabrisas del Fiat Duna?
El informe de la Dra. Spinetti dice: “Cuenta con el parabrisas astillado por completo.” Por lo tanto, en este aspecto, la ubicación de Montero debería de haber sido por delante del frente del Fiat, todo lo contrario a lo que se declara.
¿Doblan las balas de Montero, además de subir y bajar abruptamente en una distancia no mayor a 5 metros? Raro.
Como resultado final nos queda como hipótesis más próxima que, Lucas recibió los balazos “arrodillado” (costumbre del “percha”), de arriba hacia abajo. El balazo recibido en la cara posterior de la muñeca izquierda y el recibido en el antebrazo, nos está indicando que a modo de protección, ante el inminente fusilamiento, él, que era zurdo neto, quiso protegerse.
El último proyectil aludido ingresa en el tórax provocando destrozos dentro del organismo. Otro ingresa en la ingle y el último en el cuello a modo de remate.
Ésa es la posible secuencia de de los disparos efectuados por Montero a “corta distancia”. De lo contrario que se explique como pudo ubicarse a tan sólo 5 metros de distancia en tiroteo con un delincuente peligrosísimo y armado, sin que ninguno de sus compañeros disparen un sólo tiro. Uno, asustado detrás de la puerta del Falcon y los otros dos, detrás de unos árboles.
¿Es la manera de protegerse entre ellos? Raro.
Todo indica que la “protección" fue otra. Que en realidad, se correspondió a un enfrentamiento fraguado, a un frío fusilamiento con armado de escena, plantación de arma de fuego y drogas, más un robo de automotor la noche anterior.
Las causas de un proceder tan nefasto se podría corresponder con: desde un favor a los colegas de la cría. 34ª hasta una constante, el buscado ascenso mediante el incremento en la estadística de una comisaría o la negación rotunda de Lucas a “entrar” en el staff de “pibes obligados” a robar para el sgto. Solares, “El Percha”.

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