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China sobre Hipasam
Minerales al rojo
Por Gabriel Martin
Publicado digitalmente: 1ro de diciembre de 2005

En el mes de noviembre la gira del mandatario chino Hu Jintao, por Brasil, Argentina y Chile, suscitó una serie de elucubraciones que fueron desde las más afiebradas referidas a que una increíble bondad de la potencia oriental saldaría la deuda externa, hasta las más escépticas que poco más veían en el viaje de la comitiva una suerte de paseo turístico sin apreciar que junto al presidente de la República Popular China venía un centenar de empresarios quienes, obviamente, vinieron a hacer negocios.

Más allá de la dantesca danza de los “20.000 millones de dólares” que traían en generosa valija, que como era de esperarse, finalmente es un monto anunciado a invertir en nuestro país a lo largo de los próximos diez años. Los medios, rentados por los lobbystas internos, hablaban de la “invasión” de una industria con la cual es imposible competir, cuando en realidad las manufacturas chinas entraron a la Argentina y a todos los rincones del mundo desde hace años, inclusive de la manos de nuestra famosa “burguesía nacional” que prefirió abandonar la producción porque la importación realizada por ellos mismos era mucho más redituables, persianas bajas y chimeneas apagadas mediante.

En todo caso, lo importante a dilucidar sobre este desembarco chino en el patio trasero del Imperio estadounidense entretenido en Oriente Medio, tiene puntos en común sobre los intereses que tienen puestos en Argentina, Chile, y en menor medida Brasil, que serán ejecutados con celeridad y no se verán demorados por la famosa paciencia china. En concreto, los recursos naturales no renovables (mineros) en particular, y los renovables en general, corren un nuevo peligro de desnacionalización, esta vez, en manos del país que en tres décadas será la principal potencia militar, industrial y económica del mundo, desplazando del centro (lo que no es “desaparecer”) a los propios Estados Unidos.

Desde hace veinte años, el PBI chino (sin restar las externalidades negativas ocasionadas por la producción) creció de modo sostenido a un 9% anual, siendo el país de mayor crecimiento económico y tal tendencia, unánimemente calculada por todos los economistas del mundo, se mantendrá a ese ritmo por otras dos décadas. Para tener un panorama concreto del crecimiento: la tasa de urbanización crecerá de 150 millones en el 2001 a 206 millones de viviendas en el 2010, y en la próxima década deberán construirse diez nuevas ciudades para 10 millones de habitantes, es decir, en una década urbanizarán por el total de la población argentina.

Si bien semejante país se mantuvo en gran parte bajo la explotación intensiva de recursos propios, no es menos cierto que, con una población de 1.569.968.000 de habitantes (43.6 veces más que la argentina), tales recursos internos están amenazados bajo la consigna de extinción por el agotamiento de los mismos, es decir, por las externalidades negativas. Ante tal situación, el viceministro chino de Tierras y Recursos Naturales, Wang Min dijo a mediados de noviembre: “Debemos seguir el principio de utilizar recursos tanto internos como externos”. Durante el período 2003-2004, China debió gastar 102.000 millones de dólares en importación de minerales para sostener el crecimiento industrial. “China promueve la prospección y la explotación conjunta de petróleo, gas natural, hierro, cobre y zinc, entre otros recursos minerales, mediante la cooperación internacional”, señaló Wang. Tales tratados de cooperación son los que fueron negociados en Argentina y Chile.

El nuevo nombre de quienes serán dueños de los mayores recursos naturales para desarrollo industrial en los dos países del extremo sur de América es la estatal China Minmetals. Esta compañía tiene dos objetivos primordiales en Sudamérica: el complejo minero de la ex Hipasam (Hierros Patagónicos) de Sierra Grande, provincia de Río Negro; Pachón Argentina) y El Morro, dos de los más importantes de reservas de cobre de Chile.

El precio del cobre

No sólo el oro despierta las mayores codicias. Más allá de haber sido un duro revés para Estados Unidos que en Chile se haya instaurado un gobierno socialista, como el de Salvador Allende a principios de los ’70, que determinó la nacionalización de los recursos naturales, entre ellos el cobre, que estaba en manos de empresas estadounidenses, este hecho se constituyó en uno de los

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Accesos a Sierra Grande.

principales motivos por los cuales el ex presidente Richard Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger (ideólogo del Plan Cóndor que contribuyó al genocidio perpetrado en los años 70 del siglo XX, y laureado equivocadamente con el premio Nobel de la Paz), plantearon y financiaron el bombardeo del palacio gubernamental y el asalto que terminó con la muerte del Presidente chileno, había sido la nacionalización de los recursos nacionales, entre ellos el cobre que se encontraba bajo manos de empresas estadounidenses. Chile es, pese a su pequeño territorio, el principal productor de cobre del mundo, dando al planeta 3.686.900 toneladas al año, significando el 30% de la producción global. El decreto ley que nacionalizó este recurso, tuvo como vuelto el asesinato de un presidente y la instauración de la dictadura de Augusto Pinochet, que obviamente, volvió las cosas a su viejo orden.

Tres décadas más tarde, Chile mantiene esta posición privilegiada en la explotación y producción de este metal. La China Minmetal explotará el yacimiento del Pachón (sobre la frontera con Argentina) y El Morro, junto a la canadiense Noranda. Sólo estas dos tienen reservas de cobre calculadas como mínimo en 1.680.000.000 de toneladas. Para ello invertirán 700 millones de dólares.

Mucho antes de la gira de noviembre del mandatario chino, se había instalado en Santiago de Chile desde el 16 de marzo pasado una delegación del Ministerio de Tierra y Recursos Naturales, encabezada por Yen Dongsong. El botín, no es menor y de la socialización de estos recursos quedarán afuera los de siempre: los trabajadores. La prenda de cambio será la aspirina momentánea de inversión y un leve ascenso en el empleo, aunque en condiciones precarias dada la baja calidad tecnológica que China aplica en la minería.

La producción de cobre en China apenas supera el millón de toneladas anuales, mientras que para el 2010 calculan que necesitan como mínimo unos 2 millones de toneladas y para el 2020 2.5 millones de toneladas de este mineral. A causa del agotamiento de estos yacimientos, el gobierno chino estimó que necesita una importación anual de 400 mil toneladas de cobre en forma de concentrados, cátodo, esmaltados y scrap.

El discurso respecto a la creación de empleo sobre el cual se montó el neoliberalismo menemista para la extranjerización de los recursos argentinos (a propósito, el Congreso debería dictar una nueva ley de minería y derogar la escandalosa normativa de la ley Menem-Massa vigente) , tienen números irrefutables si se mira los índices chinos, que con 141.514 emprendimientos mineros (de los cuales 140 son pequeñas empresas), apenas emplean a 9.8 millones de trabajadores. En todo caso, el ejemplo a imitar de China, sería el de la organización de una empresa completamente nacional para la explotación de recursos estratégicos, en lugar de la débil ENARSA creada por el Gobierno Nacional Argentino. En China, el 25% del PBI proviene del procesamiento de los recursos mineros.
Destacamos esto, sin avanzar en las implicancias ambientales de la explotación minera con tecnología China
.
La urgencia china sobre estos recursos naturales se debe a que el actual gobierno planifica cuadriplicar su economía para el año 2020, en base a los planes quinquenales que vienen ejecutando desde 1998, para concretar lo cual sus reservas minerales no son suficientes para lograr el objetivo de la expansión industrial programada. Es por ello que invertirán en el minería, especialmente en Sudamérica, 98 mil millones de dólares, con los que también se incorporarán al menos 10 yacimientos de metales en Bolivia.

Hierro caliente

Un puñado de países ostenta en sus manos el 70.6% de la producción de hierro del mundo. Esta lista está encabezada por China, con 250 millones de toneladas anuales, seguida por Brasil con 188 millones, Australia, Rusia y la India.
Argentina no integra esta lista simplemente por no tener en actividad el complejo minero de Sierra Grande, la reserva de hierro más grande de América Latina, que bajo una producción a ritmo medio desplazaría a Brasil del segundo lugarEn agosto 1997, el entonces ministro de Geología y Recursos Mineros, Song Ruixiang afirmó que China podría satisfacer el crecimiento de la demanda en forma barata invirtiendo directamente en empresas en el extranjero (desde el punto de vista ambiental, transferencia de externalidades negativas) ya que “el proceso de privatizaciones en África y América Latina se presentaban como excelentes oportunidades para las inversiones chinas”.

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Planos del Yacimiento Sur de Sierra Grande.

Para asegurarse las reservas de hierro necesarias, cabe resaltar que China no comenzó recién ahora a aprovechar la pulverización de los Estados para hacerse de ellos. Shougang Corp., uno de las mayores siderúrgicas chinas, compró Hierro Perú en la privatización de 1993 por apenas 120 millones de dólares, por una producción anual de 2.88 millones de toneladas.

China Baoshan Iron and Steel (Baogang) avanzó en sociedad con dos empresas brasileñas el ingreso a dos minas de hierro en Brasil en el área de Caraja, que tiene reservas por 16.000 millones de toneladas. Las importaciones de hierro por parte de China crecieron durante la década pasada al 13% anual, y dadas las proyecciones al crecimiento pautado para el 2020 llegarían al 17%. Esto explica por qué China se hará de la mayor mina de hierro de América Latina, Sierra Grande, por apenas 6.4 millones de dólares.

El 15 de septiembre de 2004 trascendió desde los pasillos de la Secretaría de Minería, que un holding japonés, asociado a una empresa China, buscaría hacerse de los recursos del complejo minero Sierra Grande, Río Negro. El saqueo instaurado por Videla y Martínez de Hoz, y que el menemismo y su corte decidió en los años 90 profundizar a límites escandalosos es conocida. Resulta al menos contradictorio el discurso oficial sobre los recursos naturales de nuestro país: por un lado, se impulsa la creación de ENARSA, que de existir voluntad política sería el primer paso para recuperar algo de la soberanía perdida; pero por otro lado, Ernesto Urcera, presidente de Hiparsa (Hierro Patagónico Rionegrino SA), se pronuncia alegre ante los medios por el avance de las tratativas para la concesión del complejo minero de Sierra Grande a la empresa privada china A Grade Trading Ltd.

El complejo minero de Sierra Grande es la reserva de hierro más grande de Latinoamérica, con 96 kilómetros de túneles explotada solo en un 20 por ciento. Especialistas señalaron, ante la consulta de IRW, que en los yacimientos de hierro colateralmente se puede extraer fósforo y cobalto, este último mineral esencial para la producción de armamento nuclear, en lo que China también es potencia.

Tampoco puede pasarse por alto que China es la potencia económica y militar que pondrá, en las próximas décadas, en jaque a la posición hegemónica de Estados Unidos, donde ya en 1901 el senador Adams señaló que EE.UU. debía avanzar sobre los recursos naturales y materias prima antes que sus competidores para consolidar una posición dominante. Pero más allá de la geopolítica en la cual Argentina se encuentra en los márgenes de la periferia, hay un dato clave: la inversión para poner en marcha la mina de hierro de Sierra Grande que haría el consorcio chino-japonés, es de apenas 22 millones de dólares, y quedaría, por la legislación vigente, exento de casi todo tributo tras la zanahoria de la creación de empleo.

De avanzar y prosperar las negociaciones (prosperar hacia capitales extranjeros), la responsabilidad directa de esta nueva entrega será del actual gobierno nacional. En semejante situación crítica, es el Estado quién debe hacerse cargo de la inversión y puesta en marcha de uno de los yacimientos de hierro más ricos del mundo, para revitalizar la región, revivir al pueblo de Sierra Grande y explotar los recursos en beneficio del pueblo argentino, en el marco conceptual del desarrollo sustentable.

Entre las inversiones chinas confirmadas, una es la ampliación del puerto de aguas profundas, de San Antonio Oeste, y el de Punta Colorada, de exclusivo uso para Sierra Grande, mientras que para el transporte del producto de la mina y el resto de las materias primas que explotarán en el territorio, ya sea granos o petróleo, en sociedad con “Enfarsa”, será el paso de Aguas Negras, desde San Juan a Chile, con 14 kilómetros de extensión de vía férreas, siendo un corredor para la navegación directamente desde el Pacífico, que posibilitará obviar las dificultades del paso por la carretera del Cristo Redentor. De allí el interés en la inversión en ferrocarriles. Como hace un siglo y medio atrás los británicos desarrollaron sus ferrocarriles coloniales apuntados al puerto de Buenos Aires, ahora China aceitará las rutas hacia el Pacífico.
Tal vez el siglo que viene alguna pingüinera de la Antártida abra otro abanico y si los coyas reviven el incario y se transforman en potencia económica, finalmente tendremos un país integrado por los ferrocarriles, como cualquiera que pretenda la integración regional, tal como sucede en Francia, Gran Bretaña, o la misma China.

De todos modos, no queda a resguardo chino el negocio ferroviario, pero sí estará a su servicio. El pasado 12 de noviembre se anunció oficialmente desde Neuquén la creación de la estatal Patagonia Ferrocanal SA, para la construcción de 58 kilómetros de vías entre Zapala y Las Lajas y que será completado con el cruce a Lonquimay, Chile, bajo el auspicio del pretendido nuevo líder de la derecha argentina, Jorge Sobisch, gobernador neuquino, y su decreto 2220.

¿Qué es Sierra Grande?

La cuenca minera de hierro de Sierra Grande, en Río Negro, ubicada a 30 kilómetros de la costa atlántica, fue descubierta en 1945 por Manuel Reinero Novillo, quien luego de realizar los estudios de campo acudió al Banco Industrial (BI)en búsqueda de un crédito para explotar el yacimiento.El BI se asoció en el proyecto, adquiriendo los derechos de Novillo a través de la Dirección de Minas de la Nación. En la nueva etapa, la exploración es iniciada por Jorge Valdano y el BI transfiere los yacimientos a la Dirección General de Fabricaciones Militares (FM) a quien, por Ley correspondía la explotación de hierro. FM, había sido creada el 9 de octubre de 1941 por la Ley 12.709, encomendó completar los estudios para la explotación de Sierra Grande, a MISIPA (Minera Siderúrgica Patagónica), creada en 1959.

Entre 1961 y 1965, MISIPA realizó los estudios de factibilidad de la mina, pero no cumplió con los objetivos, por lo que FM volvió a tomar en sus manos el proyecto, según Ley 17-731 del 5 de julio de1967, y elevó un informe de factibilidad al Ejecutivo, siendo el mismo aprobado en 1969 por el Decreto 4045, que dispuso además la creación Hierro Patagónico de Sierra Grande S. A. M. (Hipasam). Esta inició sus actividades en los yacimientos Norte, Sur y Este de Sierra Grande, con un estimado de reservas de 263 millones de toneladas de Hierro, emprendimiento de envergadura sin precedentes en el País. Las reservas, exploradas hoy con mayor tecnología, son sustancialmente mayores.

La planificación no dejó nada librado al azar. Fueron instaladas las maquinarias para la Trituración Primaria, Secundaria y Terciaria, Depósitos, Concentración, construcción del Ferroducto, pelletización de la producción, y la infraestructura del embarcadero, entre otra asociada al proyecto. Además, se proyectó una ciudad que viviría al calor de la mina, con talleres, almacenes y supermercados, líneas de comunicación, red domiciliaria de agua, energía eléctrica redes eléctricas, escuelas primarias y secundarias, hospitales: se estimó que la población de la ciudad llegaría a un total entre los 500 mil y 1 millón de habitantes, es decir a un enclave en la Patagonia del tamaño de Córdoba o Rosario.

Nada de esto pasó, ya que en 1987 Sierra Grande tenía alrededor de 20 mil habitantes. ¿Qué hubiese significado Hipasam?. Entre otros efectos:

• Abastecimiento local de materia prima para la industria siderúrgica nacional.
• Nacimiento de un polo industrial y población en la meseta norpatagónica.
• Descentralización industrial.
•Abastecimiento de repuestos e insumos que en aquél entonces importados.
• Ahorro de divisas despilfarradas en la importación por no aprovechar los recursos propios.
• Crecimiento de la marina mercante de cabotaje.

Hipasam, ahora llamada Hiparsa (Hierros Patagónicos Rionegrinos SA), fue visitada por una docena de técnicos chinos encabezados por el ingeniero Yiping, y recibidos por los directores de la mina abandonada, Ernesto Urcera, Raúl Severino y Demetrio Almeida.

Sierra Grande fue testigo de un hecho histórico: en el lanzamiento del jeque al servicio de la oligarquía que reinó en el país durante una década, entiéndase el prófugo Carlos Menem, anunció en la mina que “desde los socavones de Sierra Grande nacerá la revolución productiva”. Una vez en el gobierno, los cambios en la legislación minera no se hicieron demorar en su impacto: por decisión gubernamental fueron cerradas las minas de Pirquitas (estaño y plata, en 1990), Cerro Castillo (plomo, cobre, oro, plata y cinc, en 1992), y en 1991 cesó la explotación de hierro en Puesto Viejo, 9 de Octubre, Altos Hornos Zapla y Sierra Grande. La revolución menemista fue el hambre y la desocupación: con el cierre de los yacimientos de hierro, la balanza comercial de minerales arrojaba un ridículo 60% de déficit por el cierre de estos yacimientos. En 1990 Argentina produjo, según datos oficiales de la Secretaría de Minería de la Nación, publicados en 1994, 443.945 de toneladas de hierro. Bajo el Gobierno de Menem, Dormí, María Julia Alzogaray, Massa, entre otros no menos culpables, la producción de hierro cayó a las 2502 toneladas producidas en 1992 haciendo al país dependiente de la importación. Los habitantes de Sierra Grande continúan hambreados sobre un cofre de oro. Nuevamente asistirán esperanzados a inauguraciones con discursos centrados en la reactivación y la creación de empleo, aunque los propios ingenieros chinos que visitaron Sierra Grande, admitieron que emplearán a 700 obreros, totalizando 1500 dentro de cuatro años, y confirmaron que la mayor parte del personal será de origen chino. La inversión será de 22 millones, pero por la licencia de explotación pagarán escasos 6.4 millones de dólares.

"El presidente de la Cámara de Comercio China se fue muy asombrado. Es un hombre que recorre el mundo, se asombró que un monstruo esté paralizado", afirmó Alberto Lobos, negociador neuquino con empresarios chinos.

IRW tuvo acceso a un documento secreto referido al desguace de Sierra Grande y de toda las explotaciones mineras bajo la órbita de FM, fechado desde la Dirección General de Fabricaciones Militares el 1 de junio de 1992, bajo el amparo de la Ley 23.679 de Emergencia Económica, Ley 23.696 sobre Reforma del Estado, Decreto 2476/90 de Racionalización del Estado, Decreto 1757/90 por Reforma Estatal, y la Ley 24.045/91 de Privatizaciones de Fabricaciones Militares. La finalidad del documento es el “Plan Global de Transformación Empresaria”.

El mismo da cuenta que, desde la perspectiva militar, mantener determinado recursos en manos del Estado depende de “una decisión política” (de Menem), ya que comprometerse con dichos recursos estratégicos implica sostener instalaciones no rentables. En otras palabras, si la soberanía no da ganancias, bien vale venderla al mejor postor. En el inciso 4.2.1, sin pudor alguno, señala que “las producciones de uso civil, pueden y deben privatizarse de la forma más rápida posible”. Este contemplaba la “privatización total de Altos Hornos Zapla”, por parte de María Julia Alsogaray, que poco tiempo después iría de paseo por Sierra Grande donde se encontró con el actual ministro de Planificación, Julio De Vido.

Otro de los puntos sobresalientes del arribo de capitales chinos para la explotación sobre recursos naturales pone en alerta no sólo a las reservas mineras. China tiene, dado su tamaño poblacional, tiene necesidad imperiosa de expansión y por ello evalúa la explotación de tierras fértiles de la Patagonia, Córdoba, Mendoza, La Pampa y Santa Fe, para la producción de granos. De allí el proyecto del tren rápido Buenos Aires-Rosario-Córdoba-Mendoza. El interés chino tampoco está exento de las grandes reservas de agua potable, que desde hace años viene procurando el estadounidense Tompkins y empresarios británicos, ámbito en el que China pretende participar del reparto.

Sobre esto hay un dato significativo. Según fuentes de inteligencia militar, las Universidades de Mendoza y San Juan (como quien dice, las Universidades al servicio del Pueblo. Claro que no se aclara de cual pueblo de la tierra) poseen estudios y fotografías satelitales que prueban que el hierro de Sierra Grande no es tan sólo el enclave cercano al Atlántico, sino que la misma veta llega hasta la Cordillera de los Andes, con lo que la licencia de explotación en manos de los chinos implicaría una entrega de una lonja de tierra que se extiende por todo lo ancho de la Patagonia. En los departamentos de Geología de ambas universidades no emitieron comentario a la consulta, pero tampoco negaron poseer tal información, y se calcula que las reservas de Sierra Grande alimentarían al mercado interno (civil, industrial y militar) y un alto nivel de exportaciones por alrededor de 200 a 300 años.

¿Hacia un cambio de dueño?

Estados Unidos no desaparecerá del centro de la escena mundial, pero sí se verá desplazado de su actual lugar en el podio industrial-financiero por el gigante asiático, que concentrará más del 40% de las manufacturas del mundo. China, por su inmensa población y su gigantesco desarrollo industrial está llamada a ocupar el principal lugar en el podio internacional. Pero si algo hay que tener claro es que esta nueva China no es la revolucionaria de Mao Tse Tung, sino la de un comunismo degenerado por el pensamiento occidental de la “propiedad privada” y que tiene a alrededor del 60% de su población trabajadora sometida a un alto grado de explotación bajo condiciones inimaginables.

En esta nueva versión de “capitalismo, etapa superior del comunismo”, los burócratas del Partido Comunista Chino (PCCh) no conducirán al mundo hacia el bienestar colectivo sino, como es de esperarse, procurarán satisfacer plenamente sus intereses. Puntualmente, para la explotación de Sierra Grande, el comunismo chino decidió asociarse a capitales de Japón y, primordialmente, de Estados Unidos.
La urgencia es declarada a viva voz por el gobierno chino, como quien ruega por un vaso de agua en el desierto. “Existen contradicciones entre el veloz incremento económico y el consumo en grandes volúmenes de parte de los recursos minerales, y es considerable el déficit del suministro del petróleo, minerales ricos de hierro y cobre”, comunicó el gobierno chino, admitiendo que en el 2002, el 18% de las importaciones (110.000 millones de dólares) fueron destinadas primordialmente al petróleo crudo, hierro y cobre; y el Estado decidió aplicar una importante política para “explotar los recursos minerales foráneos”. Todo esto está sentado en el Libro Blanco de Política China de Recursos Minerales.

Ante esto, el temor no debería distraerse por la cortina de humo sobre la invasión de juguetes chinos, que llegan desde hace décadas, ni por los gritos de la oligarquía portuaria que seguirá beneficiándose con las migajas de un nuevo imperio. Lo peligroso está, una vez más, en la nula planificación del aprovechamiento de los recursos naturales que el País posee, y si es China el que necesita imperiosamente de ellos, que sea nuestro País quien los comercialice directamente con el Estado Chino, o en el mejor de los casos, con el bloque sudamericano unido. No por nada aceleran las negociaciones ante una Sudamérica que aún no dio pasos serios hacia la integración política integral. A fin de evitar los abusos que cometen algunos gobernantes provinciales respecto a la comercialización de los recursos naturales localizados en sus jurisdicciones, es necesario que el Congreso de la Nación dicte las leyes reglamentarias de las normas constitucionales concernientes al tema.

Si en la segunda mitad del siglo XX los Estados Unidos manejaron al Fondo Monetario Internacional como ariete extorsivo sobre el Tercer Mundo, China está posicionándose de un modo tristemente similar. En noviembre se exhortó al FMI a impulsar “mejores monitoreos para garantizar la estabilidad macroeconómica monetaria y financiera en todas las regiones del mundo y debe continuar apoyando la reforma estructural a los países subdesarrollados”. Esto no lo dijo Anne Krueger, sino el gobernador del Banco Popular de China, Zhoy Xiaochuan, en la décima reunión del Comité Internacional Monetario y Financiero del órgano planificador de políticas del FMI.

La política de China para reducir costos en su industria minera implicó una reducción a menos de la mitad de los 21 millones de mineros que tenía el país en 1996.

Mientras tanto, como diría un fiel representante de la “burguesía nacional”, Walter Klein, “es lo mismo producir caramelos que acero”. Con este panorama, el hierro seguirá transformándose en acero en las calderas chinas, mientras argentina sigue en la inaprovechada producción agrícola-ganadera, más allá del histriónico Oscar Parrilli, hoy paladín de Enarsa, ayer impulsor de la entrega de YPF, que celebró con champagne francés en algún rincón de la Patagonia. Así, mientras Repsol-YPF celebra su crecimiento del 40%, sustraído de las venas argentinas, Hipasam será explotada por una inversión de tan sólo 22 millones de dólares; los empresarios chinos ya anunciaron al gobernador sanjuanino José Luis Gioja el interés por la mina de oro de Valadero, la más grande del mundo sin explotar, y están dispuestos a comprar Bajo de la Alumbrera, una de la minas de oro más grande de América, enclavada en Catamarca. China explota, el Estado recauda y el PUEBLO espera el pan que se le niega u otorga de las sobras de mesas bien servidas. Así y todo, funcionarios de Presidencia escucharon de boca del propio Kirchner decir que, con estas inversiones y la salida del default, los argentinos deberán colgar su retrato junto al del libertador José de San Martín. ¿No será mucho?

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