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Sérpico
Crónica sobre un cobarde y el accionar de una pandilla militar
Por José Luis Zamora
Publicado digitalmente: 12 de febrero de 2005
Los actos de cobardía en los que incurrió, son innumerables. Hablan por sí solos. En su caso, para comenzar, se está obligado a destacar su rasgo más miserable, el que resalta anteponiéndose a cualquier otro, su extrema cobardía. El endemoniado rol de torturador, fue el que lo caracterizó como inhumano. Acción de la que hacía prevalecer su fuerza y su poder, frente a la indefensión forzada de numerosas víctimas que pasaron por las manos de responsables como él, en época de la dictadura militar, en el centro clandestino de detención, que funcionó en los luctuosos sótanos de la Escuela de Mecánica de la Armada, más conocida por sus siglas tenebrosas: ESMA. Otros detalles de su personalidad y proceder lo terminan por confirmar, pintándolo de cuerpo entero. Cuando intenta huir hacia la Argentina para reafirmar su impunidad o cuando desde la prisión en México y al enterarse de su inminente extradición a España, culpaba a la prensa de su “mala imagen”, creada, según él, sin razón por los medios. O cuando su cara palideció de golpe, mientras aguardaba silencioso junto a sus custodios, en un hangar, el arribo del avión que lo trasladaría hacia un posible proceso sin retorno y que por boca de su abogado defensor, hizo saber que había comenzado a sufrir “problemitas” de gastritis o irritación de colon por los nervios, aunque también, seguramente, por las incontables e incómodas veces que posó sus ahora gordas asentaderas en un inodoro. La frialdad que solía exhibir frente a sus víctimas cuando las torturaba comenzaba, ahora, a recorrer sus entrañas y sentir en carne propia lo que es el miedo cuando es visceral, incontenible porque no hay escapatoria y entonces supo, acaso, lo que es estar acorralado. O cuando estuvo frente a frente con el juez en Madrid y reclamó sus “derechos” amparándose en las jinetas prendidas de su uniforme cobardemente manchado de sangre. O cuando intentó comprometer al Gobierno actual del Dr. Kirchner, reclamando a Cancillería, sobre cuál debía ser su proceder para enfrentar la “obediencia” pasada. O cuando ya viendo todo perdido, al borde del sollozo y la depresión, dijo temer por su vida en prisión, primero en el Reclusorio Oriente, luego a sólo 30 km. de Madrid, en la cárcel: Soto del Real. Su nombre: Ricardo Miguel Cavallo, alias “sérpico”, alias “Marcelo”. Un siniestro capitán de corbeta, de la Armada Argentina. Supo tener aires de pretendido e inofensivo turista en dos oportunidades para despistar. No lo logró. La primera, cuando en octubre de 1999, ingresó a México. La segunda, en el 2000, en Cancún. Allí, en ese lugar de buen pasar, el día 24 de agosto, fue detenido cuando en un intento desesperado quería regresar a su país de origen: Argentina. Aquí, lo estaban esperaban las leyes del perdón, por ende la impunidad más vil y manifiesta de injusticia, único lugar en el mundo, al fin y al cabo, en donde se encontraría a gusto, más cómodo, inclusive más libre. Había sucedido lo impensado para él, el periodista del diario mexicano “Reforma”, José Vales, había puesto en descubierto su verdadera identidad. Hábilmente, este hombre de prensa, había exhibido la fotografía de la persona que se desempeñaba como director del Registro Nacional de Vehículos de México, a un miembro de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos. No existieron espacios para la duda o la vacilación, fue inmediatamente reconocido, se trataba del represor torturador, responsable principal de un sector de la ESMA, llamado “pecera” (1). ¡Cómo olvidarlo! Indudablemente se trataba de Cavallo. Así terminaba, a partir de ese momento, al ser llevado de regreso a una prisión en México, su aspirado salvoconducto hacia la oscuridad que lo hubiera sumergido, una vez más, en la más absoluta tiniebla de olvido. Ya no arribó a la ciudad de México como turista o empresario, sino como uno de los más buscados genocidas del pasado. Actualmente, se encuentra procesado por 264 desapariciones, 159 secuestros, 16 secuestros de mujeres embarazadas, sin contar los 100 casos de espantosas torturas que supo aplicarle a sus víctimas. Su historial no conoce de límites. Actuó bajo las órdenes del responsable directo del entonces dictador y comandante de la Armada, almirante Emilio Massera, alias “negro”, alias “comandante cero” (2), y también bajo la supervisión de otro canalla, el capitán de corbeta, Jorge Eduardo Acosta, alias “tigre”, “santiago” o “Aníbal” (3). Como se puede apreciar, todos los represores se ocultaban tras uno o varios motes ante sus víctimas, con el fin de ocultar su verdadera identidad y, eventualmente, no ser reconocidos. Por supuesto, de poco y nada les sirvió tal burda o torpe maniobra de apelar a poner en escena un carnaval compuesto por máscaras siniestras. La memoria, actúa, y no es un pequeño detalle, de muy diferente forma a la que ellos suponían y suponen, muy especialmente, como en estos casos en que las víctimas pasaban por circunstancias tan horrorosas como la que les tocó en suerte y poder sobrevivir a todo ello y así, hoy poder dar testimonio. Mas, por la incapacidad mental de la que disponen de por sí, sumado a la formación que se les brinda y contribuye a los uniformados de cualquier rama castrense, es para ellos chino básico, por lo tanto inalcanzable para un mutilado de ciertas neuronas, como históricamente se ha dado, en comprender situaciones de ciertos manejos por la que se rige la mente humana. Es por ello que, en el caso que nos ocupa, el de Ricardo Miguel Cavallo, no es precisamente una excepción a la regla. El sistema recurrente por ocultar su identidad en dos o más alias, nos habla y revela el de una personalidad desdoblada, enfermiza en la que, puede pasar de ser un temible e impiadoso torturador y asesino en las sombras, para volver a ocultarse tras otra máscara, posteriormente, de pretendido profesional hombre de negocios, haciéndose llamar o adoptando el falso nombre de “Miguel Ángel” (4), dado que esta última ocupación era a todas luces dudosa, oscura como el personaje que la ejercía. ¿Cuándo comenzó a rondar la última idea de virtual empresario en la cabeza del represor? ¿Cuáles sus orígenes de tal lucubración? Fácil. Dónde, no podría ser de otra manera, en la ESMA, y acompañado de la “colaboración” de otros socios. ¿Quiénes? Veamos. Con la ayuda de sus cómplices, el teniente de fragata Jorge Carlos Rádice, alias “ruger” o “gabriel” (5), Miguel Ángel Egea (6), el teniente de navío, Juan Carlos Rolón, alias “niño” o “juan” (7), siempre supervisados por el “tigre” Acosta, engrosaron las arcas de todos, pero en especial del “negro” Massera. Secuestraron, asesinaron, desaparecieron y saquearon al abogado Conrado Higinio Gómez, el 10/01/77, (8). El perjuicio final para la familia Gómez en términos monetarios, amén de la desaparición de la persona de Gómez, según estimaciones de uno de sus hijos, fue del orden de entre 8 a 12 millones de dólares. Por algo se empieza. Ya por ese entonces, el aparato represivo había sido prácticamente “aniquilado” , según el plan establecido por los altos mandos pertenecientes a la cúpula militar, la resistencia de los movimientos, llámese Montoneros, ERP, FAP, FAR, etc, dejaron de ser una razón de Estado, comenzándose a experimentar una sensación de relajamiento entre los torturadores. Debían, pensaron, poner la práctica de la tortura y la desaparición en una acción que les reportara ganancias para su beneficio personal. Ya el nacionalismo amenazado por los “subversivos” comunistas, prácticamente había desaparecido. Quedaba, entonces, en la mira de los marinos, aquellos que con sus fortunas personales pudieran engrosar sus “patrimonios” mediante los saqueos o extorsiones, perfectamente pergeñadas. Y hacia allí dirigieron sus cañones. Fue, en definitiva, el caso del abogado Conrado Higinio Gómez y de sus socios: Victorio Cerutti, Horacio Palma, y Omar Masera Pincolini. Uno de tantos otros sucesos de saqueos, extorsiones y espurios “negociados” al por mayor, en ese período de terror, perpetrados por la banda marinera. El mismo día del secuestro del abogado mendocino Gómez, cabe acotar que en otro operativo del grupo de tareas comandado por Cavallo, secuestraron al periodista Juan Gasparini (9). En los regulares tiroteos producidos contra las viviendas, previa entrada a las mismas, en este último caso, pierde la vida su compañera bajo una lluvia de balas, se llamaba: Mónica Jáuregui, también la de su amiga: Eva Aldalla. Como habían descubierto una veta de oro en la persona del abogado Conrado Gómez, quién poseía diversas propiedades y aproximadamente unos 35 caballos de carrera, más una cuantiosa cifra en dólares billete, y un automóvil Fairlane bordó en el momento de su secuestro y aún no habiéndose retirado de las oficinas, que a su vez fueron saqueadas, discutieron entre sí, con el “tigre” Acosta a la cabeza y demás integrantes de la gavilla marinera, que hacer con la fortuna que se les presentaba ante sus ojos. Se encontraban presentes, además del jefe mencionado, su segundo, el capitán de corbeta: Francis William Wahamond, alias “duque” o “pablo” (10), el teniente de navío: Antonio Pernías, alias “rata”, “trueno” o “martín” (11), el teniente de corbeta: Miguel Ángel Benazzi, alias “manuel”, “turco salomón”, “carlos guevara” y “jorge varela” (12), el teniente de navío: Jorge García Velazco, alias “dante” (13), el capitán de corbeta: Alberto González Menotti, alias “luis” o “gato” (14), el capitán de corbeta: Jorge Perrén, alias “puma”, “octavio” , “morris” (15). Resultado: Gómez, una vez en cautiverio en la ESMA fue obligado a firmar un poder a nombre de Héctor Juan Ríos, nombre que figuraba en los documentos falsos, preparados para tal efecto al represor, Juan Carlos Radice para que completara la maniobra de estafa y robo. Gómez fue desaparecido, la caballada que se encontraba en la localidad de Paso de los Libres, pasó a manos del jefe mayor, el comandante Massera. No pasó por alto a Cavallo y sus secuaces el hecho de que Gómez integraba una sociedad junto a Víctor Cerutti, Horacio Palma y Omar Masera Pincolini, en la empresa Cerro Largo S.A, con tierras en Chacras de Coria y de la bodega Calise. Secuestrados todos sus socios y desaparecidos, formaron una especie de empresa inmobiliaria, radicada en Mendoza, bajo la denominación de “Wil-ri” (16). En ella, se encargaron del botín de guerra “operado” a Gómez, administraron, lotearon, urbanizaron y pusieron a la venta las 25 hectáreas de Chacras de Coria. Se encontraban al frente de Wil-ri: Mario Alberto Cedola, un contador de La Plata, amigo de Massera y Manuel Campoy Gutiérrez. Fueron asistidos en las truculentas operaciones, por el escribano Arnoldo Dárdano (17), quién el 28 /01/77, certificó ante el Jockey Club argentino que la firma de Gómez era auténtica, no como es de suponer arrancada bajo amenazas con una pistola en la cabeza o bien las acostumbradas torturas. Otra participación activa, la desempeñó la jueza en lo contencioso administrativo: Emilia Martha García (18), quién como síndico suplente administró para los represores, los bienes robados en Chacras de Coria. De las, aproximadamente, cinco mil personas que pasaron por el CCD ESMA, sólo pudieron sobrevivir un puñado de ellos. Éstas estimaciones de la CONADEP hacen suponer que el botín de guerra alcanzado por los delincuentes que conformaban el Grupo de Tareas 3.3.2 se “hicieron” de una fortuna que podría llegar a rondar los 50 o 70 millones de dólares. En el año 1988, el torturador Cavallo crea la empresa denominada Talsud, es poseedor del 33% de las acciones y opera por cuatro años en la provincia de Mendoza. Luego vemos como siguen ligados entre sí los torturadores de la ESMA. Seal Lock S.R.l, y Seal Lock Identificación S.A, Martiel S.A, son empresas en la que tiene participación Juan Carlos Rádice, compañero, como vimos, de andanzas junto a Cavallo. Talsud y Seal Lock, se conectan con otro de su compañerito ampliamente conocido, Miguel Ángel Egea, quién había creado la empresa: Arpetro S.A. Otra empresa que entra en el “conglomerado empresarial” es la sociedad Sheun, cuyo fundador y presidente es el empresario Luis María Casero (19). Creada la Unión Transitoria de Empresas (UTE), adquirieron en 1995, una turbia licitación en Mendoza para el servicio de licencias para conduci,r de la mano del gobernador Rodolfo Gabrielli del Partido Justicialista. A partir de allí siguió un largo camino de “negociados” varios también en la provincia menemista de La Rioja. Recala también en El Salvador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y México. Llegamos allí, al punto de partida con que comenzamos su historial, cuando, finalmente es descubierta su verdadera identidad, al momento que desarrollaba, creyéndose impune de sus crímenes, una flamante ocupación: la dirección del Registro Nacional de Vehículos. Fue el final de un vasto camino andado del torturador: Ricardo Miguel Caballo, alias “sérpico”, cuando el juez español Baltasar Garzón, le dijo: “Ud. no está en España como representante de las FF.AA de su país, sino como presunto genocida.” Y entonces, el represor al juez, no le pudo sostener la mirada.

Notas:

(1) Denominación dada al sector de archivos y documentación en CCD ESMA. R.M.C. se desempeñaba como encargado, entre otras “tareas”, como la de secuestrador, torturador o ladrón de bienes.

(2) Almirante de la Armada Argentina. Comandante de la Junta Militar que condujo el golpe militar en 1976 contra el gobierno de la presidente de entonces, María E. De Perón, después de la muerte del líder Juan Domingo Perón, ocurrida el 01/07/74. Massera, fue condenado en el juicio a la Junta en 1985, a prisión perpetua e inhabilitación absoluta. Se lo encontró culpable de 3 homicidios agravados por alevosía, 69 privaciones ilegítimas de la libertad, 12 tormentos, 7 robos. Posteriormente fue indultado por Carlos Menem. Arrestado por el juez Adolfo Bagnasco por su responsabilidad en la apropiación de menores en la “maternidad clandestina” que funcionó en la ESMA, bajo sus órdenes. Su abogado defensor: Miguel Ángel Arce Aggeo. Posee varias propiedades, entre ellas, una casa quinta en Talar de Pacheco con pileta de natación, dos canchas de tenis y un terreno arbolado de 9 mil metros cuadrados. Fue adquirida en 1977, plena dictadura, por su testaferro: Roberto Castellanos en nombre de una empresa en formación denominada Luz del Sur S.A. Según consta, le habría sido vendido por APADI (sin expediente en los registros oficiales), integrada por tres personas que incluso alegan no conocerse entre sí. La escritura fue firmada por Roberto de la Lastra y Fernando Mitjens El primero, pareja de la cuñada de Massera. El segundo, participó en todas las compras del dictador. Además, cabe señalar que Massera desarrolló actividades en la Armada, tales como: en 1955 en el Servicio de Información Navales (SIN), pasó, para no ser menos, como tantos otros represores-dictadores, por Panamá en la famosa escuela de la tortura: “Escuelas de las Américas.” A su cómplice en la Junta, Rafael Videla, lo consideraba un oligofrénico. Junto a Radice, Juan Carlos, concertaron operaciones de venta de armamento al dictador nicaragüense: Anastasio Somoza. Junto al capitán de fragata: Jorge Vildoza, alias “gastón”, conducían en Londres, la Comisión Naval de Vauxhell Street, para el negocio de repuestos de fragatas y equipos bélicos por un valor aproximado de 200 millones de dólares. Tuvo hasta la osadía de intentar crear un partido político, denominado: “Democracia Social”. Puede apreciarse del mesianismo, de la ambición sin escrúpulos y del cinismo, sin límites con el que cuenta su personalidad oscura.

(3) A cargo del Grupo de Tareas 3.3.2 del 76 al 79 ESMA. Colaborador del almirante Emilio Massera, acompañándolo en el proyecto político. Imputado en robo de bienes pertenecientes a secuestrados/desaparecidos. Imputado por robo de bebés. Ordenó personalmente rrojar a las monjas francesas: Alice Domon y Leonie Douquet, en el Delta del Tigre. Responsable de la desaparición de la familia Tarnopolsky. También, acusado de torturas reiteradas y de la posterior desaparición de las siguientes víctimas: Hilda Noemí Actis Goretta; Lisandro Cubas; Carlos Alberto García; Ricardo Coquet entre otros innumerables crímenes. Integrante del COPECE (Central de Información sobre la Represión). En 1981, en Sudáfrica se desempeñó como asesor en lucha contrainsurgente. Fue responsabilizado por un par suyo: capitán de navío, Yon, Enrique alias “cobra” o “sergio”, dijo que era él quien manejaba todo lo que ocurría en la ESMA.

(4) Testimonio de Víctor Basterra. Ex detenido en la ESMA: “tuve que confeccionar credenciales a él, con el nombre de Miguel Ángel.

(5) Hijo de un obrero zapatero. Contador. Manejaba el dinero. Hombre de confianza de Massera. Ejecutó operaciones con el teniente de navío Hugo Berrone, alias “el alemán”. Se casó con Ana Duatman (recuperada - según jerga militar). Secuestró a la diplomática Elena Holmberg. Asesinó a Fernando Branca. Asesinó a Dupont Marcelo (hno de Gregorio, que investigaba el caso Holmberg). Participaba en sesiones de torturas. Participó en el grupo operativo que secuestró a las monjas francesas. Integró la conducción del grupo de derecha: “Guardia de Hierro”. Se desempeñó como asesor en el bloque de Herminio Iglesias. Se vinculó a Alberto Kohan en época del menemismo. Poseía un despacho en las oficinas presidenciales.Alguna vez el “Tigre” Acosta le reprochó haberse embolsado un vuelto de 125 mil dólares, producto de la reventa de toda clase de bienes menores, como electrodomésticos, ropas, muebles, etc, de los detenidos/desaparecidos.

(6) Posee causas por estafas reiteradas. Creador de Martiel S.A. Socio del “Tigre” Acosta, en los astilleros “ASTILSUD” producto de una importante estafa al Banco Central. Secretario privado del brigadier: Raúl Laccabane. Responsable del crímen de Marcos Osatinsky en sus andanzas por la Triple “A”. Se relacionó con el represor de “La Perla” el capitán Vergéz. Relacionado a Julio César Aráoz funcionario de Menem y en la campaña proselitista de Duhalde. Con, otro funcionario menemista, Alberto Kohan, “trabajó” para la Fundación de Estudios para la Argentina en Crecimiento. Asociado al grupo Vila, en el cual uno de sus ejecutivos: José Luis Manzano, fuera ministro del Interior del gobierno de Carlos Menem.

(7) Torturador, fue su tarea habitual en ESMA. En 1977 viaja a Venezuela para el operativo y secuestro de personalidades argentinas, entre ellos: Julio Broner.

(8) Abogado. Peronista. Mendocino. Había militado en el PC. Defensor de presos políticos. Colaborador del área de finanzas de Montoneros. Poseía sus oficinas en la av. Santa Fe entre Callao y Rodríguez Peña. Al momento del secuestro se encontraba con otros miembros de Montoneros de menor rango. El represor Jorge Perrén era el responsable del operativo. Se efectuó de madrugada, después de haber sido vigilado durante varias horas desde el día anterior, el lugar. S e supone que los encontraron dormidos.

(9) Periodista. Militante Montonero. Reconoció a R.M.C. ante el juez español Baltasar Garzón.

(10) Actuó como jefe de guardias del CCD ESMA. Segundo del “Tigre” Acosta. Torturó como otros con su amada picana eléctrica, quemaduras de cigarrillos y golpes. Sus víctimas: María Imaz de Allende; Carlos García; Silvia Labayru; Graciela Daleo; Lisandro Cubas; María Milia de Pirles y Andrés Castillo.

(11) Torturó con picana eléctrica, quemaduras de cigarrillos y simulacros de fusilamientos a: Carlos García; Graciela Daleo; Ricardo Coquet; María Emilia de Pirles, entre otros. Como se puede apreciar sobre un detenido “operaban” diversos represores, no siempre el mismo. Acusado de 22 delitos. Uno de los responsables de las desapariciones de las monjas francesas y de los familiares de desaparecidos/secuestrados en la iglesia Santa Cruz, en diciembre de 1977, a quienes, además, torturó. Responsable del asesinato de los curas palotinos: Pedro Dufau; Salvador Barbeito; Alfredo P. Kelly; Alfredo Leaden; José Berbati.

(12) Torturador. Participó en secuestros. Actuó en el Centro Piloto de París, fue detectado. Asesor de inteligencia en Bolivia.

(13) Torturador. Participó en secuestros.

(14) Torturador. Participó en secuestros de monjas francesas.

(15) Jefe del grupo operativo de secuestros en ESMA, responsable directo. Torturador. Participó en el secuestro de Elena Holmberg. Actuó en el Centro Piloto de París, creado para acallar exiliados y “mejorar” la imagen en el exterior de la dictadura.

(16) Con el nombre falso de “Héctor Juan Ríos”, Rádice robó la caballada de Gómez y formó la empresa Will-ri, sigla dada por los nombres de sus representantes, el represor William Wahamon y Ríos.

(17) Acusado de asociación ilícita. Supresión ilegítima de la libertad individual. Desapoderación extorsiva de bienes. Falsificación de documentos públicos y privados en perjuicio de: Victorio Cerutti; Omar Masera Pincolini; Horacio Palma y Conrado Gómez.

(18) Ídem cargos suministrados a Arnoldo Dárdano. Una resolución de la Sala II de la Cámara Federal excluye al robo de los bienes de los desaparecidos, de los beneficios de la ley de obediencia debida.

(19) Empresario. Director del Banco Mendoza en tiempos de Raúl Moneta. Gerente general holding Vila-Manzano, conglomerado multimedia que reune a canales de televisión, radios y los diarios “Uno” de Mendoza y “La Capital” de Rosario.

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