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HERRAMIENTAS

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Caso de tortura seguida de muerte: Gallardo, Diego
Torturas y Otros Argumentos Oficiales
Por José Luis Zamora
Publicado digitalmente: 16 de febrero de 2005
Caso: Diego Gallardo, muerto a golpes en crías 1ra y 3ra de Avellaneda. Pcia. Bs. As.

Los unos y los otros, una diferencia de criterios oficiales

Es cada vez más evidente que, cuando desde el poder oficial sistemáticamente se violan, se ultrajan en su conjunto la Constitución Nacional y leyes accesorias o auxiliares a ésta, en dónde se encuentran integrados los acuerdos recíprocos internacionales respecto de los Derechos Humanos, entre ellos el trato a los detenidos privados de su libertad en cárceles, comisarías o institutos tutelares del Estado, se pone de manifiesto a la vista de quien quiera ver, los fuertes intereses políticos operando en aras a que nada sea modificado en la práctica, sólo escasamente presente en el discurso, exponiendo de esta manera al peligro extremo, la seguridad e integridad física para unos ciudadanos y, en otros, el consensuado premio con el que se los beneficia abiertamente.

Esto se puede comprobar y apreciar en diario Clarín del 13 de enero último, pág. 41, en dos artículos. En ellos se puede apreciar como opera el sistema estatal; “los unos”, encuentran la muerte, “los otros”, el privilegio de la impunidad más descarada.

Los unos, en riesgo constante encuentran la muerte

El primer artículo mencionado trata sobre la muerte en la comisaría 3ra de Dock Sud, Avellaneda, de un muchacho detenido por un supuesto robo, el cual es sometido junto a otros compañeros a una golpiza tan feroz y aberrante por parte del personal policial de dicha dependencia, que en el caso de Diego Gallardo llegaron a provocarle estallido de estómago, riñones e hígado, más un traumatismo de cráneo tan severo que no pudo resistir. Tanta vehemencia y brutalidad puesta de manifiesto en el proceder de los represores involucrados en la paliza, provocaron su muerte.

Para saber el otro lado de la verdad sobre lo sucedido, dado que desde las declaraciones que se pudieron recoger de boca de sus verdugos no son más que engaños, que aplicando una vez más “un espíritu de cuerpo” enquistado en el proceder de “la familia policial”, distorsionan la investigación, nos dirigimos a la plaza Alsina de Avellaneda, en donde se reunieron familiares de víctimas de Gatillo Fácil, producto enarbolado desde la represión policial e institucional.

Se hicieron presentes en el lugar diferentes organizaciones de Derechos Humanos y piqueteros encabezadas por CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional). Todos se encontraban unidos codo a codo en la lucha por el esclarecimiento y castigo - una vez más - de los autores materiales e ideológicos de casos de brutalidad policíaca que, cada 48 hrs. Promedio, sacuden a la opinión pública con algún aberrante nuevo caso. La estadística indica que los casos producidos en 2004 superan ampliamente en cantidad al año anterior.

En este caso puntual, hay referencias que Diego Gallardo luego de la golpiza recibida, no fue atendido por personal médico y se practicó abandono de persona en situación de agonía. En una palabra lo dejaron morir tirado en un pasillo de la comisaría 1ra de Avellaneda.

Al frente de CORREPI, se hallaban sus representantes legales y militantes, el Dr. Daniel Stragá y la Dra. María del Carmen Verdú.
Justamente a ella, le consultamos sobre el particular y nos respondió:
“Diego Gallardo estaba detenido en la comisaría 3ra de Avellaneda, en la zona de Dock Sud y, el día 10 de enero, a raíz de un problema, aparentemente algunos presos habían intentado hacer un boquete para escapar, ocho de ellos son llevados a un patio interno y luego reingresados de a uno en los calabozos. En ese trayecto fueron ferozmente golpeados con palos, golpes de puño, patadas y, posteriormente, unas horas después se los trasladó a otras dependencias.
Diego Gallardo fue llevado a la 1ra de Avellaneda, donde pocas horas después, ya el día 11, su estado era “tan desesperante” que fue trasladado por la propia policía al Hospital Fiorito, al que ingresó ya muerto. La causa de la muerte fueron los golpes recibidos en el abdomen que le produjeron desgarros de distintas vísceras, por ejemplo del estómago, y un traumatismo encéfalo-craneano de gran magnitud, con un gran hematoma que era suficiente para causar la muerte.
Por la causa están detenidos 3 policías: el subcomisario Rubén Gómez; el ofic. principál Marcelo Fiordomo y el suboficial Julio Silva.
La familia lo que está reclamando es que se investigue a la totalidad de los responsables porque esto no lo hicieron sólo tres policías. Además, hay siete personas más golpeadas, afortunadamente sin que su vida corra peligro, pero además en la 1ra también fueron maltratados, hay evidencias que la paliza continuó allí”.

Cuando le preguntamos cual había sido el descargo de las autoridades policiales, nos respondió:
“La policía lo que está queriendo plantear es: “fueron trasladados en perfecto estado de salud”, incluso “aparece” un certificado médico absolutamente falso diciendo que todos los presos fueron retirados en perfecto estado de salud de la comisaría 3ra. Pero sucede que los propios familiares que estaban en la puerta para entregarles la comida los vieron salir con marcas de golpes, incluso Diego ya casi “no caminaba”, tenía un traumatismo de cráneo muy severo, le permitía desplazarse por si mismo.
Lo que plantea la defensa policial es que en realidad hubo una pelea de presos en la 1ra y que fueron los demás presos los que le pegaron, aquí es donde entrar a jugar el certificado médico trucho. La historia de siempre, de buscar un chivo expiatorio en los más desvalidos”
- nos termina de agregar la Dra. Verdú.

Luego de dialogar con la hermana de Diego, Claudia, podemos seguir constatando que como en todos los casos, al manoseo que sufren las familias que tienen la desgracia y el pesar a tener que soportar el dolor de la pérdida de un ser querido, se le suma la tortura del ocultamiento, a todo precio, de la verdad, este caso no fue la excepción.
Como lo más natural del mundo -policial- la notificación de la muerte de Diego por parte de las autoridades a la familia llega muchas horas después de ocurrida.
Claudia, a grandes rasgos, relata que su madre había ido a la comisaría 3ra a visitar a su hijo, pero él ya se encontraba muerto en la 1ra. No fue notificada. Dicen los testigos detenidos, haber escuchado a Diego - poco antes de morir - pedir por su mamá. No se dignaron en avisarle a ésta siendo que tenían todos los datos familiares, inclusive el número de teléfono. Estos testigos vieron como dejaban a Diego abandonado en un pasillo de la 1ra sin asistencia médica.

“Ahora, -dice Claudia- quieren culpar a la médica del Fiorito, pero mi hermano ingresó muerto”. Estando ya fallecido, a otra de sus hermanas, le avisaron que Diego se “encontraba enfermo”, nunca comunicaron oficialmente el deceso de Diego.

Bertoloto, Intendente interino de Avellaneda, pronto al “resguardo de las instituciones”, salió al cruce de la familia de Diego y, en una “operación” de claro ocultamiento para que no salga a la luz la verdad de los hechos, citó a la madre de Diego para “ofrecerle un asesoramiento legal”. No sólo ello, también, compulsivamente, se deshizo en mostrar el lado perverso de la maniobra o estratégica política, no dudando en “ofrecer”: subsidios, indemnizaciones, trabajos para miembros de la familia y otras yerbas, en aras, claramente, de conseguir, primero, el silencio y por consiguiente el ocultamiento encubierto de los hechos y luego, el abandono de toda acción legal de la familia.

Pero, hasta el momento, nada indica que se pueda doblegar la voluntad de la familia Gallardo. Muy a pesar de las necesidades que puedan estar sufriendo, no está en el ánimo del conjunto de la familia dejarse influenciar por estas autoridades. “Mamá no va a renunciar al inicio de un juicio penal, primero; para más tarde, comenzar con el civil”.
“Queremos -agrega Claudia - que la carátula de “homicidio simple”, con la que se encuentra actualmente, sea cambiada como corresponde, a “tortura seguida de muerte”.
Agrego, más abandono de persona al momento de agonía y muerte.

Los otros, libres como pajaritos

Para poder destacar que entre una y otra nota, como dijimos publicada en diario Clarín, navega una fragante injusticia en mares de arbitrariedades, contradicciones y descaros mayúsculos y escandalosos, transcribo acotadamente la noticia de la excarcelación de policías bonaerenses “por falta de lugar”.

“Con el argumento de que las comisarías del conurbano están superpobladas, un juez de San Martín le concedió la excarcelación a tres policías bonaerenses. (...) el juez de garantías Oscar Quintana consideró que como los acusados eran policías no iban a fugarse ni a entorpecer la investigación en la que se los acusa de “extorsión y privación ilegal de la libertad”. (...) los defensores pidieron la excarcelación extraordinaria y quintana se las otorgó: “La carencia de antecedentes, su condición de funcionarios policiales y el grado familiar continente permiten suponer que no eludirán la acción de la Justicia “ -agregó - “el conocido contexto de superpoblación y hacinamiento que afecta a las seccionales departamentales, extremo que lleva indefectiblemente a evaluar pormenorizadamente casos como el presente, se hacen viable el otorgamiento de la libertad de los encausados”.

El juez de garantías Oscar Quintana, de un plumazo, nos sigue demostrando con descaro que, cuando se deja permite la posibilidad en la Justicia de poder emitir fallos como el precedente, se niega de raíz la democratización del proceso judicial, dando la espalda a una igualdad de criterio en la Justicia, sin reconocer una amplitud legislativa acorde tanto a “un grupo” como a “otro grupo” de actores. Parecería que si todos participáramos por igual y pudiéramos ver de que se trata, nos encontraríamos como en estos dos casos, finalmente, con la cruda realidad de frente.
Sabríamos, en definitiva como dice un amigo mío:
Cuales son las verdaderas prendas del emperador

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