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HERRAMIENTAS

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El Imperio y la CIA contra América Latina
Por ALTERCOM
Publicado digitalmente: 25 de febrero de 2005
América Latina, nuestra Patria Grande, es recipendaria de todos los problemas sociales, económicos, políticos y culturales que agobian al mundo; pero el mayor y más grave de los problemas que soporta se llama Estados Unidos de América, en sus actitudes y comportamientos imperiales. En Nuestra América han surgido gobiernos que libran duras batallas para rescatar la soberanía, independencia y dignidad. Esos pueblos son: Brasil, Venezuela, Argentina a los que paulatinamente se van uniendo otros como Uruguay, un poco Paraguay y algo Chile y Panamá, en tanto que gobiernos de la naturaleza y calaña de Colombia, Ecuador, Perú y la casi totalidad de centroamericanos y del Caribe mantienen condiciones de sumisión, humillación y desesperanza, porque decidieron alinearse con las geopolíticas de dominación de Washington y, naturalmente, aceptar los dictados e imposiciones del FMI, BID y de la tétrica CIA que han sembrado miseria, desolación y muerte en nuestras patrias.

América Latina, nuestra Patria Grande, es recipendaria de todos los problemas sociales, económicos, políticos y culturales que agobian al mundo; pero el mayor y más grave de los problemas que soporta se llama Estados Unidos de América, en sus actitudes y comportamientos imperiales.

Estados Unidos de Norteamérica, a partir de la década de los noventa del siglo XX, se ha convertido en la potencia hegemónica, unipolar, a escala global. En su rol imperial aspira a dominar al mundo y para ese objeto ha diseñado una serie de geoestrategias que en América Latina se concretan en interminables agresiones e intrusiones, en inaceptables ingerencias, en inacabables acciones de la CIA, DEA y demás servicios de inteligencia que cometen todo tipo de atropellos y crímenes en contra de nuestros pueblos, siempre, con extraordinario cinismo e ironía, en nombre de la libertad, la democracia y defensa de los derechos humanos.

Valores groseramente manipulados con el propósito de proteger los sacralizados intereses económicos y políticos estadounidenses. Para esos fines, Estados Unidos, a través de la CIA, ha intervenido directamente en los procesos electorales y democráticos de América Latina para lo que ha desarrollado planes de guerra sicológica en los medios de comunicación social e invertido millones de dólares, y así se opuso al triunfo de Salvador Allende en Chile, de Daniel Ortega en Nicaragua y lo mismo en Brasil, Honduras, El Salvador, Guatemala, por ejemplo. Para comprobar estas afirmaciones bastaría recorrer las páginas de los diarios de América Latina o recurrir a libros escritos por norteamericanos, latinoamericanos, europeos y asiáticos.

Estas son las conclusiones fundamentales a las que llegan numerosos estudios, ensayos, análisis, revistas, medios de comunicación social y obras realizados por diversos centros de documentación, universidades norteamericanas, europeas y latinoamericanas. Intelectuales de todo el mundo, profesores y académicos, politólogos, cientistas sociales, organizaciones de la sociedad civil de distintas ideologías, e inclusive ex agentes de la CIA y personalidades de las administraciones estadounidenses, inexorablemente, critican con dureza las actividades imperiales y, en particular, las operaciones clandestinas y encubiertas desarrolladas por agentes de los servicios de inteligencia a las órdenes de la Casa Blanca y del poder político y económico en todo el mundo, especialmente en América Latina, considerada como el «patio trasero» de Estados Unidos.

En nuestra América Latina han surgido gobiernos que libran duras batallas para rescatar la soberanía, independencia y dignidad. Esos pueblos son: Brasil, Venezuela, Argentina a los que paulatinamente se van uniendo otros como Uruguay, un poco Paraguay y algo Chile y Panamá, en tanto que gobiernos de la naturaleza y calaña de Colombia, Ecuador, Perú y la casi totalidad de centroamericanos y del Caribe mantienen condiciones de sumisión, humillación y desesperanza, porque decidieron alinearse con las geopolíticas de dominación de Washington y, naturalmente, aceptar los dictados e imposiciones del FMI, BID y de la tétrica CIA que han sembrado miseria, desolación y muerte en nuestras patrias.

La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, en 1963 derrocó al Presidente Carlos Julio Arosemena Monroy del Ecuador e instaló una tenebrosa Junta Militar que se caracterizó por el irrespeto a los derechos humanos: encarceló, exilió y mató a ecuatorianos progresistas y democráticos.

En 1981, al decir de su hermano político y ex Presidente Abdalá Bucaram y otros, la CIA saboteó el avión en que viajaba el Presidente Jaime Roldós, su esposa y su comitiva. Todos murieron.

En la actualidad Estados Unidos presiona -con chantaje de por medio- para que el Gobierno ecuatoriano firme otro convenio que exoneraría a tropas y civiles estadounidense de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio ante la Corte Penal Internacional. La impunidad ante delitos execrables, la impunidad ante el terror imperial es el objetivo de Estados Unidos administrado por Bush II.

Las Agresiones de estados Unidos a América Latina

Parece una interminable historia de horror y muerte. Hombres y mujeres considerados «peligrosos» para los intereses del Imperio han pagado con sus vidas el atrevimiento de denunciar los crímenes, vejámenes y humillaciones nacidos en las mentes prepotentes y expansionistas de la Casa Blanca, Departamento de Estado, Pentágono, o en las lujosas oficinas gerenciales de las poderosas empresas norteamericanas con pretensiones de dominación mundial, por medio del dólar y de las diversas formas de depredación de los recursos naturales de nuestros pueblos.

La política del garrote y de las zanahorias, del dólar y la corrupción, del engaño y la mentira, de las cañoneras y las agresiones militares, de la Seguridad Nacional de Estados Unidos, de la defensa de los sacrosantos intereses de las transnacionales, de la descarada injerencia en los asuntos internos de nuestros países, del chantaje y el soborno o repartición de coimas a gobiernos y vende patrias, han sido algunas de las estrategias de dominación imperial, que se reforzaron después de la II Guerra Mundial cuando en 1947, los expertos en espionaje y seguridad nacional, en invasiones militares y geopolítica de dominación, decidieron crear la Agencia Central de Inteligencia, CIA, que fue un engendro de la Ley de Seguridad Nacional de Estados Unidos de Norteamérica.

La CIA se ha convertido en todo el mundo y, en particular en nuestra América Latina, en Agencia Internacional del crimen. Fue dotada de facultades extraordinarias y violatorias de la misma Constitución Política de Estados Unidos. Tiene licencia para matar, conspirar, desestabilizar gobiernos, dar golpes de Estado, destruir la economía de las naciones, enseñar sofisticados métodos de tortura, encarcelar, perseguir, desaparecer personas. Tiene expertos en guerra sicológica, en armas de destrucción masiva, en sabotajes y terrorismo, en tráfico de armas y drogas estupefacientes y psicotrópicas.

Tiene un presupuesto de millones de dólares al año para destruir gobiernos, apoyar huelgas y paros, colocar bombas de alto poder explosivo, comprar conciencias, colocar agentes nacionales y extranjeros en puestos clave de los gobiernos, comprar espacios en medios de comunicación para manipular informaciones y hechos, para tergiversar y mentir. Carece de moral y no tiene ningún escrúpulo en el momento de liquidar a sus «enemigos». La CIA es el brazo clandestino del Imperio que «trabaja» en todo el mundo por medio de las tristemente célebres operaciones encubiertas. La CIA es una organización tétrica que siembra muerte y destrucción. En suma, es una organización de espionaje experta en violación de derechos humanos y libertades.

No hay un solo país latinoamericano que no haya sido víctima de algún tipo de agresión por parte de Estados Unidos de Norteamérica, en una cifra superior a las cien agresiones.

La Agencia Central de Inteligencia -CIA-, con sus acciones encubiertas derrocó al Presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz en 1954, simplemente porque Arbenz se convirtió en un Presidente nacionalista que dictó leyes sociales y, en especial, la de Reforma Agraria que perjudicó los intereses de la United Fruit.

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El pueblo venezolano con la Revolución Bolivariana.

El 28 de abril de 1965, la República Dominicana fue invadida por Estados Unidos. Previamente la CIA había logrado derrocar el gobierno legítimo de Juan Bosh.

Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú y Ecuador fueron las patrias sacrificadas ante el sagrado interés de Estados Unidos y de las transnacionales. América Latina se convirtió en el escenario de la campaña de Estados Unidos en contra del «comunismo internacional». Con ese pretexto organizó golpes de Estado, cimentó y protegió las dictaduras fascistas, estructuró las policías y ejércitos represivos que no se detuvieron sólo en matanzas colectivas sino que se esforzaron en la crueldad de las torturas, en asesinatos de inocentes, en la desaparición forzosa de millares de hombres y mujeres, de niños y jóvenes. La CIA y FBI participaron en la organización de la Operación Cóndor que durante los gobiernos fascistas se convirtió en una Internacional del Crimen de las agencias de inteligencia de los dictadores, que asesinó y torturó a miles de hombres y mujeres de nuestra América Latina.

El 11 de septiembre de 1973, Estados Unidos y la CIA desencadenaron el Golpe militar que derrocó y asesinó al Presidente de Chile Salvador Allende.

En la década de los 80, Centro América se convirtió en el campo de pruebas de la guerra contrarrevolucionaria de Estados Unidos. Miles de tropas y de agentes de la CIA del poderoso Imperio se desplegaron en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Por mano propia o por mano de centenares de mercenarios asesinaron y desaparecieron a cerca de 250 mil centroamericanos, según cálculos conservadores de organismos defensores de derechos humanos nacionales e internacionales.

En Nicaragua mataron a tanta gente que nunca se sabrá cuántos fueron. Con el pretexto de combatir a los sandinistas que derrocaron al sanguinario «Tacho Somoza» crearon los ejércitos mercenarios conocidos como la «contra» y por medio de ellos cometieron monstruosos crímenes en contra del pueblo nicaragüense. Para pagar a los mercenarios y contras, la CIA montó la infame operación conocida como Irán-Contras que vendía armas a Irán a pesar de la prohibición expresa del Gobierno y Congreso de Estados Unidos; luego compraban drogas para venderlas a los consumidores norteamericanos, para con las ganancias pagar armas y explosivos y los sueldos de los criminales mercenarios que asesinaban al pueblo nicaragüense.

Con estos hechos se demuestra la doble moral del Imperio y de sus agentes que luchan por «defender la democracia» cuando en realidad pisotean los derechos humanos y libertades de los pueblos.

En 1983, la pequeña isla de Granada se convirtió en víctima de la crueldad agresiva del Imperio. Previamente fue asesinado el Primer Ministro Maurice Bishop, naturalmente con la participación de la CIA.

En el caso de El Salvador se demostró que la CIA había penetrado en el gobierno venezolano de Herrera Camping, del COPEI, el que envió armas y vituallas a su homólogo Napoleón Duarte, hombre de Estados Unidos y la CIA.

En 45 años, Cuba ha sido víctima y mártir de las administraciones imperiales y de la tenebrosa CIA. Ha soportado con heroísmo el bloqueo genocida, la invasión armada por Playa Girón, sabotajes y todo tipo de actos terroristas, inclusive con el uso indiscriminado de la guerra químico-bacteriológica que provocó el dengue hemorrágico, la plaga del moho del tabaco, la fiebre porcina.

El Plan Colombia fue elaborado durante el gobierno de Pastrana, naturalmente con la asesoría, estrategias y órdenes del Departamento de Estado, CIA, Pentágono. Ese Plan fue «presentado» al gobierno de Estados Unidos, en una acabada muestra de sometimiento al poder imperial.
Inmediatamente el gobierno de Clinton entregó la «ayuda» militar y económica en más de 3 mil millones de dólares que sirvieron para desatar las fuerzas represivas en contra del pueblo colombiano. El pretexto justificativo de ese Plan fue el combate al narcotráfico que ocultó la verdadera intencionalidad del Imperio: liquidar a las guerrillas de las FARC-EP y del ELN.

El «Plan Colombia para la Paz» fue acogido por los senadores DeWine, Grassley y Coverdell que lo transformaron en Proyecto de Ley S 1758, para que sea discutido y aprobado por el Congreso de Estados Unidos que fue rebautizado con el nombre de Alianza Act.

Ese Plan, ahora incrementado con el «Plan Patriota» ha significado el aumento de la violencia, la limitación o pérdida de los derechos humanos, la expansión militarista, la intensificación del conflicto armado que ha convertido a Colombia en un escenario en el que se desarrolla una verdadera orgía de sangre, muerte y destrucción.

Pero lo más grave es que Estados Unidos ha convertido a Colombia en una inmensa base militar con la participación de centenares tropas yanquis, agentes de la CIA y DEA. Paulatinamente se internacionaliza la guerra y se pretende obligar a las fuerzas armadas de América Latina a intervenir directamente en el conflicto colombiano, regionalizar la guerra, nada menos para que los latinoamericanos defiendan los intereses geopolíticos de Estados Unidos en América del Sur.

Haití, el país más pobre de América Latina, es otra víctima recurrente del imperialismo imperial. En el reciente derrocamiento del Presidente Aristide que provocó el renacer de la violencia militar y paramilitar en contra del pueblo, fue un producto de un plan conjunto de Estados Unidos y Francia, acordado en el verano de 2003, afirma el periodista y escritor francés Thierry Meyssan en la Red Voltaire sobre el golpe en Haití, citado por el periodista cubano Eduardo González.

Estados Unidos creará una nueva base militar en Haití con el nombre de Centro Operativo de Avanzada (FOL, por sus siglas en inglés) que será complementario a otros centros existentes en el Caribe, con todos los elementos de plataforma portátil de militares emplazados por el Pentágono y la CIA en Aruba y Curazao. A estas se agregan las bases militares que posee en Comalapa en la República de El Salvador, la Base de Manta en Ecuador y la instalación de nuevas bases para la Fuerza Aérea Expedicionaria en Perú, Bolivia, Argentina, Chile y en la Cuenca Amazónica, las que deben estar conectadas con el Centro Espacial de Guerra ubicado en la Base de la Fuerza Aérea Schiever, en Colorado Springs en USA.

El objetivo final del Imperio es controlar en forma absoluta a esta parte del mundo, convertir a los pueblos de América Latina en neocolonias, forzar la concreción de las estrategias de dominación y, naturalmente, apoderarse de los recursos naturales y en especial de las grandes reservas de agua y oxigeno de la Amazonía, a más de ejercer mayores presiones políticas y militares sobre nuestros países.

El periodista argentino Carlos Fazio, citado en un artículo de Liberation, sostiene que las medidas, procedimientos y acciones militares y políticas se encubren con el apoyo de la ultraconservadora Fundación «Heritage», con gran influencia en el Partido Republicano, que recomendó fortalecer el papel del Comando Sur en el Caribe ante la amenaza «terrorista» de Cuba y Venezuela. Pero al igual que ocurre con el Plan Colombia e Iniciativa Regional Andina en América del Sur, la base FOL de Haití servirá no sólo como rampa de lanzamiento de una eventual agresión militar contra Cuba y Venezuela, sino como garante de la «seguridad» de Washington en el Golfo de México, rico en petróleo y gas natural.

El mundo conoce del horror de las guerras y sabe perfectamente que cada guerra de agresión de Estados Unidos es la negación absoluta de los derechos humanos, libertades, soberanía e independencia garantizados por el derecho internacional. ¿Hasta cuándo el mundo, va a soportar la presencia omnímoda del Imperio y sus correrías depredadoras por toda la tierra?

El sacerdote Ernesto Cardenal, poeta y revolucionario nicaragüense, en El Nuevo Diario de Managua, el 23 de abril de 2004, afirmaba que Venezuela con el Presidente Chávez a la cabeza ha iniciado una nueva Revolución en América Latina. Sostiene que «Chávez tiene en contra a todos los medios de comunicación privados, y también a los extranjeros. La oposición además recurre al terrorismo. Sus manifestaciones políticas son vandálicas»; pero como Bush decidió que Chávez es enemigo del Imperio, esos terroristas no son terroristas, sino luchadores por la democracia y la libertad. En el doble discurso y doble moral de Bush, el emperador y señor de la guerra y la muerte y verdadero peligro para la humanidad y el propio pueblo estadounidense, así mismo califica de terroristas a las guerrillas de las FARC y ELN de Colombia. Y tampoco los fundamentalistas chechenos que asesinaron con extrema crueldad a los niños de una escuela en Beslán, en el norte del Cáucaso en Rusia, son terroristas. Cabe afirmar que quien siembra odios cosecha odios, e indudablemente, Bush es el mayor terrorista de todos los tiempos.

Dignidad, Soberanía y Revolución en Venezuela

Para Bush, el Presidente Chávez que lidera la Revolución Bolivariana, es un peligro para la «democracia y la libertad» al estilo del Imperio y, como es amigo de Fidel Castro, se constituye en grave amenaza para los sacrosantos intereses de Estados Unidos, las transnacionales monopólicas y las oligarquías venezolanas. En consecuencias, hay que acabar con Chávez y la Revolución Bolivariana, al precio que sea necesario, sin que importen los derechos legítimos del pueblo y con total irrespeto a la soberanía, autodeterminación e independencia garantizados por el Derecho Internacional.

Para liquidar al sueño revolucionario de Chávez, el Imperio cuenta con la sanguinaria CIA y a esa agencia del terror y espionaje universal, le ha encomendado que encabece la oposición venezolana y así fue como tuvo activa participación en el golpe de Estado de 2002, en la organización del sabotaje petrolero, en los diversos y múltiples atentados terroristas, en la conspiración armada ocurrida antes, durante y después de la recolección de firmas en el referendo revocatorio, en la organización de paros y huelgas, de manifestaciones violentas y de asesinatos contra dirigentes populares y últimamente del Fiscal que investigaba el golpe de Estado y execrables actos criminales de la oposición patrocinada por la CIA.

La Red Voltaire, en el mes de noviembre de 2003, publicó un estudio documentado del periodista e intelectual venezolano Pacho Villamar, en el que sostiene: «Ahora la CIA es la principal protagonista de la oposición al gobierno de Chávez y dado su extraordinario poder, basado en Estados Unidos, marca el paso de una oposición diversa y fraccionada por intereses económicos, sociales y políticos internos, en muchos casos antagónicamente opuestos. Hábilmente la CIA los manipula para su propósito esencial: destruir la democracia en Venezuela y someter al país a la tutela colonial del capital estadounidense».

Villamar afirma que en este camino la CIA ha trabajado en la satanización del Presidente Chávez. En la izquierda pretenden desprestigiarlo presentándolo como un populista, gorila y una amenaza a la democracia. Ocultan que el gobierno de Carlos Andrés Pérez, para imponer las medidas draconianas del Fondo Monetario Internacional, ordenó la masacre de 7.000 ciudadanos en la revuelta conocida como «Caracazo» y que la oposición a este crimen fue el origen de la insurrección de Chávez contra el sangriento «demócrata» preferido de Wall Street.

En la derecha, presentan al Coronel, como la extensión de Fidel Castro. Pero no pueden vencer la realidad, Chávez es el Presidente que goza de la más activa simpatía popular en su país y en el continente, incluido el pueblo de Estados Unidos. Y sin duda, una de las causas de su popularidad internacional, es la constatación de que la CIA se opone a él.

Aspecto al que se suma el que no pudo vencerlo en el golpe del 11 de abril de 2002, diseñado como una versión actualizada del pinochetazo del 11 de septiembre de 1973, en el curso del cual ni siquiera los 2.000 allanamientos ejecutados en un día, pudieron detener la insurrección popular que lo restituyó en el poder. Y que tampoco pudo vencerlo en el sabotaje petrolero más agresivo de la historia.

En la Revista Temas (del 19 al 25 de marzo de 2004) se refiere que el congresista José Serrano, Representante demócrata del Estado de Nueva York afirmó que Estados Unidos financia a grupos de oposición con el fin de debilitar la democracia en Venezuela.

Lamentó que el gobierno estadounidense no respete a Presidentes electos democráticamente. «Se trata (Chávez) de una persona que ha sido electa dos veces. No podemos continuar diciendo que la democracia es buena y después no apoyarla». El congresista denunció que Otto Reich quiere tumbar a Chávez por su amistad con el Presidente Fidel Castro. Serrano enfatizó que «si alguien tiene de cualquier forma o cualquier manera una relación amigable con Castro, (Otto) Reich lo botará».

Usando los medios de comunicación que se prestan en muchos casos por dinero, prensa escrita, radiodifusión y televisión de propiedad privada de los grupos de poder económico y político de Venezuela, tal como ha ocurrido en América Latina, la CIA, con el propósito de desprestigiar la actividad gubernamental de Chávez, por primera vez desnuda los rostros de la miseria, como si esta fuera el producto del último gobierno y no el resultado del despiadado saqueo de la riqueza petrolera venezolana por el capital transnacional.

Denuncia también la violencia de la delincuencia en el mismo sentido, como si no hubiera sido producida por el mismo capital transnacional y las oligarquías locales. Así también calla con desvergüenza, que el pueblo venezolano fue condenado a la miseria por los gobiernos de la burguesía que contaron con el apoyo de Estados Unidos en sus corruptelas sembradoras de pobreza.

Nada dicen, por ejemplo, que en 1999, el 85 % de la población era pobre La CIA ignora lo que el gobierno bolivariano está haciendo: la entrega de tierra a los campesinos, la alfabetización masiva de quienes el viejo régimen mantuvo en la ignorancia, sus programas de salud, la recuperación para el beneficio de su país de la industria petrolera y lo que la gente siente y las estadísticas revelan, una disminución de la delincuencia.

Ahora preparan un nuevo asalto contra la democracia en Venezuela, que es un nuevo atentado contra la autodeterminación y la soberanía de América Latina, dice Villamar.

En la Venezuela de la Revolución Bolivariana, la CIA y el Imperio han actuado con extraordinario dinamismo para enviar centenares de espías, entrenar en el manejo de armamento sofisticado a policías de gobernaciones y municipios que orquestan la oposición, como si se prepararan para una guerra civil.

Es más, la CIA ha introducido aviones y fomenta la «desobediencia civil», manifestaciones en contra del Comandante bolivariano y la más grande oposición mediática que no se detiene ante nada, ni siquiera ante los límites de la ética periodística. Nunca antes se ha insultado tanto a un Presidente por medio de la televisión, de la radio y la prensa escrita y, sin embargo no hay ningún medio de comunicación clausurado, periodista detenido o presos políticos.

La abogada estadounidense, especialista en derechos humanos. Eva Golinger denunció que el gobierno de Estados Unidos «para el financiamiento de actividades conspirativas en Venezuela, aproximadamente la «inversión» en dólares pasaría de los USA $ 1.136.000». Golinger en su análisis refleja «la entrega de un millón 136 mil dólares a Cedice y a la CD para el financiamiento de foros y actividades en contra del proceso bolivariano», según reportaje especial de la periodista Wendy La Rosa, publicado por el Diario caraqueño VEA en la edición de 17 de abril de 2004.

Antonio José Herrada Ávila, en la Revista Temas de Venezuela del 18 de diciembre de 2004, expresa que el imperialismo ha movido sus fichas en contra de Venezuela y que por ejemplo ha «comprado el seso del embajador de Venezuela ante la ONU para que diga que el gobierno de Venezuela está cometiendo asesinatos.

Asesinatos que han sido previamente planificados por la oposición al ver que su Plan Guarimba no logró el objetivo deseado». Denunció que los medios de comunicación sirven a los planes geopolíticos de Bush en contra del proceso bolivariano. Las pruebas están en Venevisión, Televen, RCTV y Globovisión que «presentan mensajes cada 15 minutos, con imágenes violentas, colocando la bandera de Venezuela llena de sangre y acusando al Presidente Chávez de asesino».

La CD (Coordinadora Democrática de oposición financiada por Estados Unidos) dice Herrada, «está tratando de buscar más muertos con la intención de crear un conflicto armado entre hermanos de un mismo país, tal como un guión de película escrito por la CIA».

Un coro de dueños de periódicos, revistas, radiodifusoras y canales de televisión de América Latina y de Venezuela se ha levantado para protestar contra la nueva Ley de Comunicación y Prensa aprobada constitucionalmente, pero nada dicen sobre que esa Ley ha sido diseñada y establecida para proteger al pueblo y, en especial a los niños venezolanos de tanta infamia difundida en aras de la libertad de prensa y que se refieren a la violencia social, al crimen, al terror, violencia intrafamiliar y violaciones sexuales.

En el diario VEA de 11/febrero/2004, se denuncia que millones de dólares recibe la oposición para financiar el derrocamiento de Chávez. Afirma que Fundaciones (ONGs) encubiertas de la CIA y el Departamento de Estado han suministrado millones de dólares para pagar la campaña mediática y las operaciones contra Chávez. Las revelaciones han sido posibles gracias a documentos obtenidos por el periodista norteamericano Jeremy Bigwood, provenientes de los propios archivos de la CIA.

Bigwood dijo al periódico británico The Independent, en artículo reproducido por VEA que el financiamiento a la oposición a Chávez por parte de Estados Unidos [«repite el patrón que se desarrolló en Nicaragua en la elección de 1990 cuando Estados Unidos invirtió 20 dólares por elector en ese país centroamericano para conseguir la derrota del Presidente sandinista Daniel Ortega. Hacer tal cosa en nombre de la democracia es muy hipócrita»].

Estados Unidos y la CIA utiliza diversas organizaciones tipo ONG, para desarrollar operaciones encubiertas. Una de ellas es la National Endowment for Democracy que juega un papel protagónico en contra de Chávez, ya que a través de ella se reparten millones de dólares entre los opositores.

Esa organización no gubernamental distribuye unos 40 millones de dólares, anualmente, entre grupos y entidades no gubernamentales, que en América Latina y en otras partes del mundo, tratan de imponer sistemas con «valores impulsados por Estados Unidos». La NED expresa Bigwood, es una de las principales organizaciones encubiertas de la CIA, dedicadas a desprestigiar a Chávez para lograr su derrocamiento.

Ante pruebas contundentes, según sostiene la periodista Rosanna Rodríguez desde Washington, el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, reconoció que el gobierno de Estados Unidos a través del Instituto Nacional Demócrata (NDI) ayuda financieramente a grupos supuestos a fortalecer la democracia en Venezuela. De acuerdo con los documentos de la CIA, Estados Unidos ha enviado millones de dólares a líderes de la oposición en Venezuela, a fin de financiar operaciones de desestabilización contra el gobierno legítimo del coronel Chávez. [«Los documentos reflejaron que NED pagó más de un millón de dólares a los llamados grupos antichavistas con el fin de que estos contribuyeran a imponer en Venezuela una democracia al estilo norteamericano»].

Más aún, Ariel Floril en la Revista Temas de Venezuela de 25/marzo/2004, sostenía refiriéndose a Bigwood que había afirmado que la NED utiliza «ramas operacionales» como el Instituto Internacional Republicano, el Instituto Nacional Democrático para Asuntos Internacionales, el sector de Relaciones Extranjeras de la organización sindical AFL-CIO y el Centro Americano para la Solidaridad Laboral Internacional, para enviar fondos a la oposición venezolana. AFL-CIO, desde hace décadas es utilizada por la CIA para penetrar en el movimiento sindical de América Latina.

Omar Gómez, en el Diario VEA de 14/marzo/2004, afirmaba que la embajadora estadounidense en Brasil y anterior embajadora en Venezuela en los días previos al golpe de Estado, Donna Hrinak solicitó al gobierno de Brasil que endureciera su posición con Venezuela. El parlamentario venezolano Saúl Ortega denunciaba que «Hrinak, siendo embajadora en Venezuela se fue un mes antes del golpe de Estado, después de hacer todos los preparativos para esa acción».

Gómez señalaba que es «interesante recordar a Steve Kangas en su artículo Memorial de atrocidades de la CIA, publicado en Rebelión en diciembre de 2003, en el que escribía que la Asociación para el Disenso Responsable estimaba que para 1987, seis millones de personas habían muerto como resultado de las operaciones encubiertas de la CIA.

El ex funcionario del Departamento de Estado William Blum llamó a esto correctamente un «Holocausto estadounidense» (Coleman McCarthy, The Consequences of Cover Tactics Washington Post, December 13, 1987). Este «Holocausto Estadounidense» debe llevarnos a reflexionar sobre la titánica tarea que le espera a Venezuela y enfrentar una amenaza gigantesca como la que representa la CIA, hasta el terrorismo mediático llevado a cabo, principalmente, por las televisoras comerciales de Venezuela».

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El hambre de los niños del Brasil.

El escritor y profesor universitario de la Universidad de los Andes de Venezuela, José Sant Roz en su último libro: La CIA en Venezuela (Kariña Editores. Mérida Venezuela) pone al descubierto a los personeros de la política venezolana, empresarios, sindicalistas y religiosos relacionados directa o indirectamente con la Agencia Central de Inteligencia -CIA- y demuestra que existen venezolanos que hasta sin tener conciencia de lo que hacen o dicen, prestan servicios de variada naturaleza a la CIA y sus planes desestabilizadores ya sea en calidad de acuciosos informantes, mediante paga en dólares, venta de trabajos intelectuales en degenerada actitud o entrenamiento pagado para realizar sabotajes, preparar asonadas, planificar asesinatos y otras barbaridades propias de la CIA.

Sant Roz llama «agentes o sirvientes» a los personajes venezolanos que intervienen activamente en la oposición a Chávez y que siempre van de la mano de la CIA y menciona a los «líderes» Gabriel Puerta Aponte, Ángela Zago, Carlos Andrés Pérez, Pompeyo Márquez, Oswaldo Álvarez Paz, general Raúl Salazar Rodríguez, Douglas Bravo, Américo Martín, y muchos otros, entre ellos, algunos personajillos que en un tiempo fueron comunistas o dirigentes de la izquierda venezolana y hasta guerrilleros víctimas de la misma CIA.

El profesor Sant Roz, también denuncia el financiamiento del National Endowment for Democracy -NED- a distintos medios de comunicación opositores al gobierno del Presidente Chávez y expresa que «las acciones de la CIA muy pocos la conocen. La CIA, dice, puede estar derrumbando las bases de un Estado a través de una inocente competencia de fútbol, por ejemplo.

Sus laboratorios cuentan en Venezuela con fotógrafos, maquilladores, barrenderos, profesores universitarios, limpiabotas, heladeros, mensajeros, etc.» Es seguro que en la mayor parte de las veces, esta gente ni siquiera se entera de que está siendo usada por la CIA.

Revela la existencia de un «consorcio» que intenta desde Washington dominar al mundo. En él están: George Bush, James Wolfenshon (Banco Mundial), el Rey Juan Carlos de España, Henry Kissinger y sus títeres Jimmy Carter y César Gaviria, quienes tienen la encomienda de «arreglar a Chávez».

Las ONGs de derechos humanos y varias de la «sociedad civil» son otra punta de lanza de la CIA en la activa oposición a la Revolución Bolivariana y, para servir a la CIA y a los intereses del Imperio, no podía faltar la Iglesia Católica y sus sacerdotes como fue el caso de Baltasar Porras, Presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela.

El Presidente Chávez denunció ante organismos latinoamericanos y mundiales, la injerencia de Estados Unidos y de la CIA en Venezuela. En el mes de septiembre de 2003, mientras más dura era la actitud golpista de la opositora empresarial y política, sostuvo que tenía en su poder un video que sus fuerzas de seguridad grabaron secretamente en el que, agentes de la CIA daban instrucciones a venezolanos. Burlándose de la CIA expresó: «La técnica no debe haber sido muy buena, puesto que logramos filmarlo».

El propio Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el Vicepresidente y varios de los Ministros de Estado, ante diversos foros internacionales, han denunciado en forma reiterada a la CIA implicada en actividades clandestinas en Venezuela, antes, durante y después del golpe de Estado, en el proceso de recolección de firmas para el referendo revocatorio del mandato, durante las elecciones, en el uso de los medios de comunicación social, en el financiamiento de las actividades opositoras, en los atentados criminales y en los diversos estratos poblacionales; pero la CIA hasta ahora ha fracasado en sus intentos provocadores que aspiran a derrocar al Presidente Chávez, o asesinarlo como lo ha hecho con otros líderes mundiales que resultaron molestos a los planes expansionistas y de dominación imperial.

La CIA, el brazo clandestino de los gobiernos de Estados de Estados Unidos, viola todos los principios del Derecho Internacional en la República Bolivariana de Venezuela; pero no sólo la CIA conspira contra la democracia venezolana y el Estado de Derecho, sino otras agencias como la National Endowment for Democracy (NED), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y otras que suministran logística y millones de dólares a la oposición empresarial y burgués-oligárquica. Un claro ejemplo está en el uso y abuso de los medios de comunicación social privados que, al servicio de la Agencia, calumnian, engañan y mienten tratando de desprestigiar al Presidente Chávez.

A fines de marzo de 2004, el embajador de Venezuela ante el Consejo Permanente de la OEA, Jorge Valero, denunció la conspiración de Estados Unidos y de la CIA para derrocar al Jefe de Estado venezolano: Con pruebas contundentes demostró la injerencia imperial en financiamiento de actividades de desestabilización, reconocimiento automático del gobierno dictatorial surgido del golpe de Estado de abril de 2002, promoción del referendo revocatorio del mandato, etc.

Naturalmente que el representante de Estados Unidos ante la OEA, el ex embajador en Venezuela, John Maisto negó todos los contundentes hechos expuestos por Valero y con el cinismo imperial de siempre dijo que las acusaciones son: «irresponsables y falsas»; pero la realidad existente y la historia de las actividades clandestinas de la CIA que violan todos los derechos y libertades de los pueblos son innegables e irrefutables.

Estados Unidos sueña con el ejercicio omnímodo de poder único en América Latina. Brasil, desde los inicios del gobierno de Lula, es un escollo que hay que vencer. En los denominados High School Junior se enseña a los escolares estadounidenses una nueva geografía de América del Sur. En el texto oficial se afirma que Estados Unidos tiene el deber de administrar la Cuenca Amazónica para bien de la humanidad ya que si es la región más rica en biodiversidad, en agua y oxígeno de la tierra, no puede ser administrada por pueblos ignorantes, salvajes, primitivos, narcotraficantes y violentos. En el libro escolar se mutila el territorio brasileño y de ocho países latinoamericanos para configurar la zona que debe estar bajo el poder de Estados Unidos.

Estados Unidos y la CIA contra Brasil

Estados Unidos, con la CIA, ha penetrado en los más importantes círculos estatales de Brasil y en todos los niveles del poder político, económico y cultural, Bajo la cobertura diplomática, los agentes de la CIA se mueven a placer y desarrollan una serie interminable de operaciones encubiertas con el propósito controlar al país más grande de América Latina. No vacilan en gastar millones de dólares en la industria, particularmente electrónica, en bancos y financieras, en fuerzas armadas y policiales, en partidos políticos y sindicatos de las derechas, en medios de comunicación. No es sólo la CIA la que trabaja activamente en los planes estratégicos de control a Brasil. Otras agencias como la DEA y FBI juega un importante papel bajo el pretexto del combate al narcotráfico y lucha contra el terrorismo internacional.

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El "eje" que Langley pretende abortar.

La publicación brasileña CartaCapital en su edición de 31 de marzo de 2004, en amplio reportaje demuestra la penetración de los servicios de espionaje de Estados Unidos en todas las esferas del gobierno de Brasil. Señala que los agentes de los servicios de inteligencia operan bajo la cubierta de Agregados Civiles, Consejeros para Asuntos Regionales, Agregados para el combate contra las drogas o simplemente Agregados de la Embajada de Estados Unidos en Brasilia. Todos los agentes secretos sean espías, policías, de la CIA, DEA, de la NAS, agentes de Aduana, trabajan sin ningún control, bajo la cobertura de los servicios diplomáticos, muy a pesar de los acuerdos y convenios internacionales vigentes acerca del estatuto diplomático.

Los agentes de Estados Unidos «invierten» millones de dólares en sus labores de espionaje a través de equipamientos en computadoras, tecnología para escuchas de telecomunicaciones, por ejemplo.

Las cabezas prominentes de los servicios de inteligencia de Estados Unidos han sido importantes personalidades como Jack G. Ferraro que actúa como Consejero para Asuntos Regionales; Thomas Harold Lloyds, Primer Secretario e la Embajada USA, encargado de los Asuntos de Combate a las Drogas; Mark Kenyon Edmondson, Director de la DEA en Brasil, Agregado diplomático para el combate a las drogas, el Agente de Aduanas Julio Vélez que aparece como Agregado Diplomático.

La referida publicación presenta una larga lista de agentes encubiertos de la CIA que han desarrollado sus maléficas actividades en Brasil. En la década de los 90, Vicente Chelotti era Jefe de la Policía Federal al servicio del Jefe de la CIA Bramson Brian, seguido por Craig Peters Osth. Hoge comandaba la compañía Tera Brasilis y Jack G. Ferraro actuaba como Consejero para Asuntos Regionales, según la lista diplomática de la Embajada de Estados Unidos en Brasil, El segundo de la CIA fue William A. Constanza que encubría sus actividades bajo la designación de Primer Secretario para Asuntos Regionales.

En el año 2003 quedó al descubierto la cobertura diplomática de los agentes de la CIA en Brasil al descubrirse las actividades de los agentes Daniel Mac-Laughlin y Kenneth Joseph Wilkinson. Otros cuatro agentes de la CIA que actuaban con registro diplomático fueron denunciados y lógicamente fueron reemplazados por otros espías y en la sustitución estuvo Carlos Costa que trabajaba para el Jefe del FBI. Los agentes descubiertos dejaron la Embajada o comenzaron a actuar bajo otra cobertura en Brasil.

Bajo la cobertura diplomática desarrollan sus actividades clandestinas, unos 30 «consejeros», analistas y otros funcionarios «diplomáticos» con la misión de espiar a políticos del gobierno de Lula, a empresarios, directores de compañías extranjeras y simples funcionarios del Gobierno, según el informe de CartaCapital.

El actual Jefe de la FBI en Brasil, Donald Kleg esconde sus actividades bajo la cubierta de Consejero Agregado Civil de la Embajada USA. El segundo hombre del FBI es Richard Cavalieros. Julio Vélez es el Jefe de los Agentes de Aduanas, pero tiene el estatus diplomático de Agregado en la lista diplomática de 2003. Como auxiliar Agregado aparece John Lee Wooley que es el segundo de Vélez.

De CartaCapital se obtienen pruebas suficientes para demostrar las actividades clandestinas de los servicios de inteligencia de Estados Unidos que se han incrementado notablemente para intervenir en el gobierno de Lula da Silva tratando de controlarlo y someterlo a los dictados e intereses del Imperio, sobre todo porque Lula se opone radicalmente al ALCA que es el mayor proyecto anexionista de Washington en la administración de Bush II, razón por la cual el ALCA fue rebautizado como «Área de la Libre Colonización de las Américas». «Se trata, en resumidas cuentas, de la consumación de la Doctrina Monroe (1823) y del Corolario de Roosevelt (1904), que pretende convertir a la Patria Grande de Bolívar en una maquiladora regional militarizada de Wall Street, a fin de ganarle la carrera por el plusproducto mundial a la Unión Europea» sostiene el politólogo alemán Heinz Dietrich Steffan, en un artículo titulado: «La CIA contra Venezuela», publicado el 1 de noviembre de 2003 en la Revista electrónica Rebelión.

Lula da Silva se convirtió en el Presidente latinoamericano más peligroso para los intereses geopolíticos del Imperio, porque representa el reinicio del proyecto nacional que convertiría al Brasil en una república realmente libre e independiente, autónoma y soberana, un ejemplo claro para los demás países de América Latina. La preocupación de Estados Unidos por la presencia de Lula en el poder fue resumida por el Secretario del Tesoro, Paul O’Neill cuando afirmó que «Lula debe demostrar que no es un loco», en tanto que los expertos de la CIA decidieron calificar a Lula como un hombre decisivo en el proyecto independista de América Latina, sumamente peligroso y de extrema amenaza para los intereses estratégicos coloniales del Imperio.

El Imperio y la CIA se muestran muy activos en contra de Lula porque saben que es un líder de masas y, sin duda, un líder regional de gran capacidad intelectual y política. Ha demostrado que tiene la suficiente entereza para tratar de unificar a Latinoamérica para enfrentar con posibilidades de éxito a Estados Unidos y su poder imperial. Estableció que está dispuesto a hacer prevalecer la independencia de Brasil al no someterse a las órdenes del Pentágono y de la Casa Blanca, durante la VI Conferencia de Ministros de Defensa que se efectuó en Quito, en el pasado mes de noviembre.

La administración de Bush II y de la CIA entre sus objetivos inmediatos tiene desprestigiar y liquidar al Gobierno de Lula porque Brasil es demasiado importante no sólo en América del Sur sino en el mundo. Representa el 40% del PIB en la Región, concentra casi la mitad de la inversión extranjera y sin embargo padece de extremas desigualdades sociales y económicas debido al ejercicio del poder por parte de las oligarquías sumisas al dictado de Estados Unidos.

Brasil, históricamente ha sido un escenario de pruebas de la política injerencista de Estados Unidos y posee el más grande ejército de América, después del de Estados Unidos, ejército que ha sido controlado por el Pentágono y la CIA y que gobernó a sangre y fuego al Brasil, tras derrocar a Joao Goulart en 1964 con el apoyo y padrinazgo del Imperio que experimentó allí el primer gobierno fascista de América del Sur.

En Brasil, la CIA y el FBI asesoraron a policías y fuerzas armadas para organizar y ejecutar la represión monstruosa, los asesinatos selectivos, las torturas más crueles, la desaparición forzada de seres humanos de todas las edades, la práctica aberrante de humillaciones y degradaciones a hombres y mujeres acusados de subversivos, comunistas, izquierdistas. La «contrarrevolución preventiva» se convirtió en el primer golpe de Estado organizado bajo los fundamentos teóricos y prácticos de la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos, aprobada por J. F. Kennedy en 1962 y que posteriormente colmaría de gobiernos fascistas a la mayor parte de América Latina.

La historia demuestra que esos gobiernos militares fueron engendros de Estados Unidos para liquidar la insurgencia que ansiaba patrias libres y por ese delito, en nombre de la libertad y la democracia se perpetraron los más horrendos crímenes de lesa humanidad que, hasta hoy, permanecen en la impunidad.

Bajo la Presidencia de Luiz Inacio da Silva, Brasil enfrenta al Imperio y esa decisión basta para que la CIA, con su extraordinaria experiencia pretenda desestabilizar al gobierno. Parafraseando a Marx, expresa el periodista Augusto Zamora R. en el periódico La Insignia, «contra Lula se alinearán en una sacrosanta cacería el emperador y el gran capital, la oligarquía y las transnacionales, los empresarios europeos y estadounidenses, la CIA y la cúpula militar. Tendrá que tejer fino, Lula, un hilo como el de Ariadna, para subsistir a la magnitud de sus adversarios...». Pero el Imperio y los enemigos internos y externos de Lula, tendrán que entender que es un líder que cuenta con el respaldo de su pueblo y del pueblo latinoamericano porque Brasil va camino de convertirse en el centro del rescate de la dignidad, soberanía e independencia de Latinoamérica, en la concreción de los ideales de integración y unidad, soñados por los libertadores de nuestros pueblos.

Estados Unidos y la CIA contra Argentina

Los Presidentes Chávez de Venezuela, Luiz Inacio da Silva de Brasil, Néstor Kirchner de Argentina y Fidel Castro de Cuba, son el «eje del mal» de América Latina porque son una creciente amenaza contra la seguridad del Imperio y sus intereses de dominación neocolonial en esta parte del mundo, según la óptica de la CIA.

En la visión de la CIA, Pentágono y Departamento de Estado de Estados Unidos, los cuatro Presidentes son una «nueva amenaza terrorista y geopolítica» porque han despertado las simpatías de los pueblos latinoamericanos y porque pretenden congregar a su alrededor a los comunistas y terroristas de América Central, del Sur y del Caribe.

En consecuencia, también el Presidente Kirchner de Argentina ha pasado a ser blanco de los ataques del Imperio y de la CIA. Constantine Menges, quien fue Asesor del Presidente Bush II para Cuestiones de Seguridad Nacional y destacado agente de la CIA sintetiza el pensamiento de Washington respecto de Kirchner al decir que pertenece al grupo del populismo radical que socava el proceso democrático, reduciendo en lugar de incrementar, los derechos individuales. En ese mismo sentido se pronunció quien hasta hace pocos días fue Jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general James T. Hill.

Hill decía que «la crisis económica argentina ha provocado que muchos cuestionen la validez de las reformas neoliberales, tal como se manifestó en el consenso de Buenos Aires» en especial por parte de los Presidentes Kirchner y Lula que, además, exigieron que se respete a los países pobres.

En Argentina, Estados Unidos y la CIA impusieron las sanguinarias dictaduras fascistas que ocasionaron el asesinato y desaparición forzada de más de 30.000 argentinos. Hoy, la CIA y sus agentes copan aparatos policiales y fuerzas armadas, sindicatos y medios de comunicación y cuidadosamente penetran en el gobierno de Kirchner a través del uso de agentes locales, con paga de por medio o por odio a las ideas antifondomonetaristas expresadas por el Jefe de Gobierno.

La CIA en la Argentina, como en el resto de América Latina, tiene a sus agentes bajo la cobertura de agentes diplomáticos, miembros o funcionarios de USAID, de los Cuerpos de Paz, de Caritas y CARE, de infinidad de organizaciones oficiales y de algunas ONGs privadas nacionales o estadounidenses.

El Imperio y la CIA pretenden descalificar a Kirchner al bautizarlo como el peor de los populistas que, en palabras de Hill, es una amenaza que surge cuando se radicaliza para confundir a la población.

Néstor Kirchner aspira a devolverle a su patria la calidad de patria libre en la economía, soberana en la política y socialmente justa. Junto a Lula promueve la unidad de América del Sur y ha expresado con claridad que no se someterá a las políticas del Fondo Monetario Internacional, a los dictados-órdenes de la Casa Blanca y menos a prestarse para que ejerza el control político y económico en Argentina.

Al negarse al alineamiento dentro de los objetivos de la política exterior estadounidense y más bien convertirse en contradictor de la Casa Blanca, el Presidente Kirchner se ganó la antipatía del Imperio y por ende la CIA que ahora dedica todos sus esfuerzos para desestabilizarlo por medio de acciones que van desde la guerra sicológica y la propaganda hasta la organización de atentados, huelgas, paros, manifestaciones, que surgen de las condiciones de pobreza creadas por el sistema de explotación capitalista y por los gobiernos de la burguesía y las dictaduras fascistas que prefirieron servir los intereses de las transnacionales, del FMI-BM, de Estados Unidos y de las oligarquías monopólicas y vende patria de Argentina, antes que atender las demandas del pueblo.

Para desprestigiar, descalificar y finalmente desestabilizar al gobierno de Kirchner, la CIA intenta demostrar que se ha alineado con el terrorismo global creado por los propios Estados Unidos y sostiene con desvergüenza y cinismo que Kirchner tiene conexiones con ETA, las FARC, el MRT, con los Centros Bolivarianos de Venezuela y lo critica severamente por su simpatía hacia las Madres de Plaza de Mayo.

La CIA afirma que Kirchner ha dado un extraordinario giro al marxismo y que quiere volver a la década de los setenta. La amenaza recurrente se refiere a que si Argentina desea insertarse en el mundo global debe entender el papel hegemónico de Estados Unidos que ayudará a Argentina para que recupere su rol protagónico en América del Sur y que en caso contrario, se demostrará que la patria de San Martín es parte del «eje del mal» porque ampara al terrorismo internacional.

En la tétrica mirada de la CIA está Kirchner, lo que significa que, otra vez el Imperio, podría propiciar el retorno de las dictaduras militares, hecho probable bajo la administración de Bush II. Si llega el caso, Argentina y América Latina, tendrán que sufrir los horrores de perder los derechos humanos y la libertad y, nuevamente, asistirá el mundo a los tormentos de las dictaduras fascistas y su insaciable sed de muerte y sangre.

El terrorismo imperial

El escritor y periodista Carlos G. Rivodó, en la Revista Question, en la edición de marzo de 2004, afirma que Estados Unidos está intoxicado por el pensamiento maniqueo, simplista y teológico-militarista de George W. Bush II y su séquito de halcones. En el más clásico sentido de «divide y vencerás», añade, Estados Unidos se ha enganchado ya en una campaña sistemática de desestabilización geopolítica:
1) Incremento de la violencia en Colombia,
2) Militarización y posible intervención en la Triple Frontera,
3) Inflar el diferendo territorial Bolivia-Chile por la salida al mar,
4) Combate frontal a la oposición popular en Ecuador y Bolivia,
5) Desestabilización permanente a los gobiernos integrantes del BRP.

Para prevenir y amedrentar la posible profundización de las relaciones Brasil-Argentina, el León del Norte se ha sacado de la manga a los «terroristas que operan en la Triple Frontera» (Brasil, Argentina y Paraguay), utilizando a Paraguay con ese propósito. Las pruebas son contundentes e irrefutables: «En Afganistán, los servicios de inteligencia estadounidenses encontraron carteles de las cataratas del Iguazú en las paredes».

Esas pruebas se las encuentra en diferentes fuentes de información de la CIA y hasta en publicaciones calificadas de serias, como la revista «Foreing Affairs», en la que la periodista Jessica Stern sostiene que el Hezbollah y Al Qaeda tienen nexos y redes que se extienden hasta la Triple Frontera donde «representantes de los dos grupos se han encontrado en Paraguay». Así, el camino está desbrozado para una intervención directa del Imperio en América del Sur, puesto que «esa región se ha convertido en la nueva Libia, un lugar de terroristas de las más dispares ideologías (rebeldes marxistas colombianos, supremacistas blancos estadounidenses, Hamas, Hezbollah y otros) se encuentran para intercambiar mercancías».

Nada raro sería que el Imperio de Bush II y sus halcones encuentren el pretexto del combate al terrorismo internacional, para invadir militarmente la zona de la Triple Frontera y de paso acabar con los gobiernos de Brasil, Argentina, Uruguay y reforzar su poder en Paraguay y el resto de América Latina, tal como Rumsfeld y sus títeres ansiaban realizar en Quito, en la VI Conferencia de Ministros de Defensa, mediante la conformación de un ejército multinacional con fines de poder intervenir en los asuntos internos de los países de América Latina.

Las acciones de la CIA y del Imperio contra Cuba, Venezuela, Brasil, Argentina, Colombia, Ecuador, Bolivia, Uruguay, son verdaderos actos de terrorismo tenaz, despiadado y cruel que menosprecian los principios del Derecho Internacional y que ponen en peligro la paz y, si la penetración militar llega, no cabe duda que los pueblos de América Latina perderán todos sus derechos y libertades; pero al mismo tiempo, nuestras Patrias podrían convertirse en dos, tres Vietnam que proponía Ernesto Che Guevara. Entonces el terrorismo imperial habrá llegado a su fin.

Juan Gelman, escritor e intelectual argentino, en un artículo titulado «Militarismo: Las Cifras del Escándalo», difundido por la agencia de prensa Altercom el 31 de agosto de 2004, refiere que el gasto militar de Estados Unidos para el año fiscal 2004-2005 ascenderá a 500.000 millones de dólares; es decir, 1.360 millones por día, 56.6 millones por hora, más de 940.000 dólares por minuto y casi 16.000 dólares por segundo. Bush aprobó una partida de 417.000 millones que se invertirán en construcciones militares, unos 20.000 millones de los programas en ese ámbito ejecuta el departamento de Energía y alrededor de 60.000 millones que insumen la guerra y ocupación de Irak y Afganistán. Con seguridad, esa desmesurada cifra aumentará en miles de millones de dólares si, finalmente, Bush y sus halcones deciden atacar a Irán, Corea del Norte o Cuba, conforme con planes militaristas y guerreristas del Pentágono y la CIA.

El planeta, dice, alberga -o padece, según- a 6.000 millones de habitantes, de los cuales 2.800 millones tienen un ingreso inferior a los dos dólares diarios, conforme cifras del Banco Mundial. (Esto significa que la mitad de la población mundial vive en condiciones de pobreza e indigencia).

¿Cuál es el rostro del terrorismo imperial? Natalie J. Goldring, Directora del Proyecto de Seguridad Global y Desarme de la Universidad estadounidense de Maryland informaba en el transcurso de una Conferencia sobre esta problemática realizada en la sede universitaria, en mayo de 2003, según reseña CEPR, que «Estados Unidos produce hoy alrededor de la mitad del gasto militar global, invierte en él casi lo mismo que todo el resto del mundo». Mientras tanto, los pobres del mundo son cada vez más pobres y mal viven en la ignorancia, insalubridad, desnutrición, desesperanza y miedo.

Gelman afirma que al terminar el año 2003 había en América Latina y el Caribe 20 millones de pobres más que en 1997. Repitiendo los cálculos se observa que la pobreza creció a razón de 9.100 latinoamericanos por día, 380 por hora y más de 6 por minuto.

Otras cifras de espanto: El 44,4 por ciento de los latinoamericanos y caribeños -227 millones- viven bajo la línea de la pobreza y un 97 por ciento de ellos -177 millones- son niños y adolescentes o jóvenes menores de 20 años. El número de indigentes llega a 100 millones, un 19,4 por ciento de los habitantes de la región. La mitad de los mayores de 60 años no percibe ingreso alguno. A fines de la década pasada, el 11 por ciento de la población de América Latina y el Caribe, -55 millones- sufría algún grado de desnutrición, aguda en el 9 por ciento de los menores de cinco años y crónica en el 19,4 por ciento de los niños hasta esa edad. Latinoamérica es la región de la iniquidad y de la mayor injusticia en la redistribución de la riqueza ya que el 20 por ciento más rico se queda con el 60 por ciento de la riqueza generada.

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Fosa común de la dictadura argentina.

El Informe de 30 páginas elaborado por un grupo de 16 expertos militares convocados por la ONU y que fue presentado ante la 59 Asamblea General del organismo, titulado «La relación entre desarme y desarrollo en el contexto internacional actual» sostiene que «En una época en que la erradicación de la pobreza y el desarrollo en todo el mundo son metas no alcanzadas por la falta de fondos necesarios, el aumento de los gastos militares globales constituye una tendencia inquietante...». «Al terminar la guerra fría, se esperaba que la disminución del gasto militar y una atmósfera internacional menos conflictiva liberarían recursos financieros, tecnológicos y humanos para los fines de desarrollo». Pero a pesar de las propuestas, la Comunidad Internacional no ha sido capaz de alcanzar un acuerdo que limite el gasto militar o fije un porcentaje de ese gasto para destinarlo al desarrollo nacional. Tal vez así sea porque los gobiernos belicistas con el estadounidense a la cabeza, su complejo militar-industrial, las Fuerzas armadas, los conglomerados petroleros y otros intereses conducentes forman parte de la comunidad internacional, finaliza Gelman.

CONCLUSIONES

1. El terrorismo internacional más despiadado, inhumano y cruel está en la situación de pobreza y miseria que sufre el mundo. Estados Unidos es el mayor responsable de esta realidad y, en este sentido, es el primer terrorista del planeta tierra.

2. Estados Unidos en su avanzada fase imperial y en su calidad de potencia militar y política hegemónica pretende dominar exclusivamente a América Latina para uso de sus recursos naturales.

3. Para el cumplimiento de sus objetivos geopolíticos combate a los gobiernos de Cuba, Venezuela, Brasil y Argentina. Para ello ordena la intervención de la comunidad de inteligencia que desarrolla actividades clandestinas y encubiertas por medio de agentes de la CIA, DEA, Aduanas, NAS, que se cobijan bajo el estatuto diplomático.

4. Estados Unidos actúa con total impunidad en América Latina debido a que no existe decisión política de otros bloques europeos y de otras partes del mundo que, por lo menos, pretendan impedir la consumación de sus planes de dominación neocolonial.

5. La violación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales en los pueblos de América Latina son consecuencia de las actividades depredadoras de los agentes de la CIA, DEA, FBI y otras agencias norteamericanas.

6. El establecimiento de bases militares de Estados Unidos en América Latina, la ejecución del Plan Colombia y Patriota con el pretexto del combate al narcotráfico, en realidad esconden el verdadero objetivo militar y político del Imperio: liquidar la resistencia popular para imponer la voluntad omnímoda de la administración de Bush II en esta parte del mundo.

7. Estados Unidos se opone a la organización y desarrollo de la Unión Sudamericana o Comunidad Sudamericana de Naciones, conforme con el modelo europeo ya que una organización supranacional de esa naturaleza se convertiría en un obstáculo para los proyectos geopolíticos de las transnacionales monopólicas con predominio de capital estadounidense. Para ese objeto no importan los valores de la democracia, de los derechos humanos y libertades que proclama y, por tanto, si hay gobiernos que se muestren libres y soberanos, bien podrían ser sustituidos por dictaduras sanguinarias, tal como ocurrió en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta que asolaron a América Latina.

¿No será la hora de detener tanta barbarie?


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Quito - Febrero 2005
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