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Traducción del Financial Times y Comentario IRW
Argentina establece un peligroso precedente
Renegociación eleva el riesgo en el préstamo a los emergentes y debe empujar las tasas de interés sobre las deudas de esos mercados sobre las deudas de esos mercados.
Por El Equipo
Publicado digitalmente: 9 de marzo de 2005
Lo que sigue a continuación no merece mayores comentarios.
Es tan obvio y tan burdo el posicionamiento del Financial Times (De conjunto, no olvidemos que se trata de un "Editorial"), y son tan transparentes sus "sentimientos" (Si se puede hablar de sentimientos en algo que es gestado en las entrañas mismas del poder financiero mundial), que todo comentario sobra.

Dejamos al lector con la traducción del artículo original para que él mismo pueda sacar sus propias conclusiones.

El Equipo

Argentina establece un peligroso precedente

Financial Times
EDITORIAL
Publicado: 7 marzo 2005 02:00 | Última actualización: 7 marzo 2005 02:00

El Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo exigencias duras para la concesión de nuevos prestamos. La Argentina pagó para ver, y la apuesta salió bien. Al instar a los acreedores privados a que aceptaran un acuerdo patético para la reestructuración de su deuda de 100 mil millones de dólares, el país modificó las reglas del juego para los mercados financieros emergentes. La Argentina probó que los países deudores tienen bastante poder de regateo con los poseedores de sus títulos de la deuda. Eso eleva el riesgo envuelto en el préstamo a mercados emergentes y debe empujar las tasas de interés sobre la deuda de esos mercados.

Ahora la Argentina y el FMI precisan decidir lo que hacer a seguir. El Fondo debe dejar claro que solo va a volver a prestar a la Argentina bajo condiciones estrictas. La Argentina debe dejar de manipular en cuanto está en situación favorable, y hacer las paces con el sistema financiero internacional. Sin la normalización de las relaciones financieras en el exterior y las reformas estructurales en casa, su triunfo tendrá corta duración.

La prioridad principal es lidiar con el 24% de los acreedores que se rehusaron a firmar el acuerdo. Reestructuraciones pasadas de suceso generaron tasas iniciales de aceptación del orden del 95%. Esos 24% detentan títulos de la deuda por un valor de 20 mil millones de dólares, o 25 mil millones de dólares con intereses. La Argentina amenazó repudiar esa deuda. Tal estrategia ruinosa sería una invitación para décadas de litigio. El Fondo tendría que alejarse. Sería mejor rehacer la oferta por un período limitado. Tal oferta debería ser hecha a todos los acreedores, y no solo a los inversores italianos cuyos apuros generan condolencias, pero que deberían ser investigados para determinar porqué compraron títulos de alto riesgo de la deuda Argentina.

Si la Argentina se ocupa bastante de la cuestión del no cumplimiento de los plazos, el Fondo deberá querer discutir un novo programa. Pero la reestructuración exitosa de la deuda es una condición necesaria, pero no suficiente. Tal programa debería incluir metas plurianuales de superávit primario - vergonzosamente omitidas la última vez, bajo presión norteamericana, para gran perjuicio de los acreedores. Será necesaria la reforma estructural en los sectores de servicios públicos y bancarios, además de que la Argentina pase a ser obligada a pagar parcelas substanciales de su deuda al Fondo, de aproximadamente 14 mil millones de dólares. Tal vez algo en torno de mil millones de dólares anuales. Habiendo desplumado a sus acreedores privados, la Argentina tiene ahora aliento para hacer eso.

Y la Argentina debería conformarse en acatar esos términos. El país viene recuperándose desde 2002, pero su crecimiento solo fue posible debido a la capacidad ociosa que siguió a la profunda recesión. Ahora la economía está chocándose con las restricciones de capacidad, y precisa de reformas estructurales y nuevas inversiones. Roberto Lavagna, Ministro de Economía argentino, parece entender ese hecho. Ya Néstor Kirchner, su presidente, no.

Si la Argentina dice no, el Fondo no debe ofrecer mas préstamos. Mantener la situación existente por temor a que la Argentina declare la moratoria de su deuda multilateral (una posibilidad remota) destruiría la credibilidad del Fondo como financiador. De cualquier forma, algún capital privado extranjero puede retornar para la Argentina. Pero sin el apoyo del Fondo es probable que eso se dé en la forma de hot money, o capitales de corto plazo. Tales inversores harán una apuesta. Los Estados Unidos pueden resistir ese escenario, temiendo impulsar Kirchner para los brazos de Hugo Chávez, el presidente antiamericano de Venezuela. Pero existen mejores maneras de amenizar el desorden del déficit de atención de los Estados Unidos con relación a América Latina, que no sea perturbando el sistema financiero internacional.

Lo que la Argentina hizo tiene grandes implicaciones para los mercados emergentes. El país no demostró que los mercados pueden ser desafiados impunemente (La Argentina pasó por un purgatorio para conseguir lo que quería). No obstante, reveló que el costo de la moratoria es menor de lo que previamente se pensaba y el beneficio en términos de potenciales reducciones de la deuda es mayor. En la mejor de las hipótesis, eso animará países que están a punto de declarar la moratoria a tomar la decisión final.

Como si esto fuera poco, la Argentina estableció un nuevo marco para estimar cuanto los acreedores pueden esperar perder con la moratoria: cerca de 70% del principal. Eso es bastante mas que las reducciones conseguidas en las reestructuraciones anteriores de las deudas.

La teoría nos dice que el precio de cualquier préstamo es determinado por la probabilidad de "default" y por la pérdida esperada con tal "default". El ejemplo de la Argentina aumenta tanto la posibilidad de que otros mercados emergentes sigan el mismo camino en el futuro cuanto la previsión de pérdidas devenidas de esos "defaults". Eso debe elevar las tasas de interés cobradas sobre las deudas de los mercados emergentes.

En el pasado, en la mayoría de las veces, las altas tasas de interés compensaron a los inversores en mercados emergentes por los altos riesgos. Un inversor que compró una cartera de títulos de la deuda de mercado emergente en 1996 triplicó desde entonces su inversión, mismo si se tiene en cuenta el episodio de la Argentina. Pero los actuales estrechos márgenes de interés no llegan a compensar el riesgo del default. El nuevo marco establecido por la Argentina podrá resultar en varios puntos porcentuales de mas en las tasas de interés.

Si, los mercados emergentes cuentan, en general, con mas credibilidad que en el pasado, tanto en términos absolutos como relativos, de cara mundo desarrollado. Y, si, la Argentina es un caso especial. Pero hay tendencia de diseminación y actualmente no todos los mercados emergentes parecen estar bien parados. La deuda de los mercados emergentes no se constituye en el único factor cuyo precio esta mal evaluado: el mundo está repleto de liquidez que busca ganancias a cualquier precio. Pero es una liquidez que tiene todas las posibilidades de explotar cuando la tendencia de los intereses norteamericanos de largo plazo finalmente sufra una alteración.


Traducción: Jorge Alonso
Versión original del artículo:

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http://news.ft.com/cms/s/28ebb394-8ead-11d9-8aae-00000e2511c8.html

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