Página Principal
Página Principal Mapa del Sitio Resumen del Sitio Contactanos Suscribite a nuestro boletín informativo Página Principal
Buscar en el Sitio:  
www.rodolfowalsh.org > Claves









HERRAMIENTAS

 Versión para imprimir de: (Bush y sus acólitos continúan ocupando espacios)

 Generar una versión PDF de: (Bush y sus acólitos continúan ocupando espacios)

Designaciones sin sorpresas
Bush y sus acólitos continúan ocupando espacios
Halcones: Bolton a la ONU y Wolfowitz al BM
Por El Equipo
Publicado digitalmente: 23 de marzo de 2005
EEUU continúa, coherentemente, profundizando su proyecto de "conquista" global a través de las recientes designaciones de los eufemísticamente llamados ’halcones’ Paul Wolfowitz y John Bolton.
Tanto en el cable de DyN como en el artículo del semaniario nicaragüense "Confidencial" reproducidos mas abajo se da cuenta de ello.
Estas designaciones vienen a premiar al "grupo de tareas" encabezado formalmente por Donald Rumsfeld (De visita en Argentina...) y Condoleezza Rice, cuyo cerebro sería el nominado Paul Wolfowitz.

Casualmente una serie de hechos precedieron (o fueron simultaneos) a estas designaciones de los mentores de la cruzada "anti-terrorista" global.
En primer lugar cabría recordar el viaje de Bush a Colombia, expresando su apoyo a Uribe, que antecediera al secuestro de Rodrigo Granda en Venezuela. Este último hecho (la violación de la soberanía venezolana) desencadenó roces entre Colombia y Venezuela, y algunos medios intentaron establecer vínculos entre el gobierno bolivariano de Hugo Chávez y las FARC.
Mas adelante, en Brasil, se intentó a través de un artículo "periodístico" (Revista ’Veja’) asociar al PT con las FARC a través de una supuesta financiación de la campaña presidencial por parte de estas últimas.
En ambos casos citados el Departamento de Estado logró los objetivos deseados. Tanto el Gobierno de Chávez como el de Lula se desvincularon de las falsas acusaciones aislando, mas allá de su propia voluntad, a las FARC y empujándolas al espacio genérico del "terrorismo internacional".

En Argentina la visita de Donald Runsfeld estuvo precedida por una serie de presiones por parte del gobierno nacional para que fueran aprobadas las "leyes anti-terrorismo", que Washington reclama, en una especie de retomada de las relaciones carnales instituídas por Carlos Menem.
Mismo sin la aprobación formal de las mismas existen señales de todo tipo que indican que los pesados intereses de EEUU estan haciendo inclinar el fiel de la balanza de este gobierno inestable y contradictorio en contra del interés nacional y popular.
A modo de ejemplo se puede citar el cable de EFE de hoy (22/03/2005) que dice: ""El Gobierno decidió respaldar la designación de Wolfowitz como presidente del Banco Mundial", señaló a los periodistas una alta fuente del Ministerio de Economía de Argentina... ...el embajador argentino en Washington, José Bordón, y el ministro de Economía, Roberto Lavagna, comunicaron oficialmente al organismo financiero el apoyo del Gobierno de Néstor Kirchner al nombramiento de Wolfowitz..."
Es de esperar que estas actitudes del gobierno Kirchner respondan a una táctica circunstancial y sean rectificadas con el paso del tiempo ya que, de no ser así, el propio presidente será víctima de las mismas.

El Equipo

Bush designo a dos halcones al frente del Banco Mundial y como representante de EE.UU. ante la ONU

DyN
por Aleardo F. Laría
Publicado: Martes 22 de marzo, 18:39

BUENOS AIRES, mar 22 (DyN) - Si el propósito del presidente George W.Bush era "seducir" a Europa, con las últimas designaciones de relevantes cargos políticos internacionales ha conseguido el efecto contrario.

JPEG - 12.8 KB
Paul Wolfowitz

La elección del halcón neoconservador Paul Wolfowitz, ideólogo de la invasión a Irak, al frente del Banco Mundial ha sido acogida con extrema frialdad por Alemania y Francia y con verdadero estupor por los activistas antiglobalización.

Para ellos resulta incomprensible que se ponga al frente de una organización multilateral, dedicada a promover el desarrollo, a un político que, si bien es doctor en Ciencias Políticas, es una persona que carece de antecedentes en el tratamiento de los temas de economía internacional.

El Banco Mundial, a pesar de su denominación, es una institución pública mundial que concede subvenciones y préstamos a bajo interés a los países más pobres y aconseja las estrategias de desarrollo.

En los años ochenta, cuando dominaba la ideología neoconservadora que propiciaba la extrema liberalización de los mercados y la desregulación económica, el Banco Mundial aparecía estrechamente vinculado al Fondo Monetario Internacional. Los países debían seguir sus consejos bajo el riesgo de perder las ayudas de estos organismos y la confianza de los inversores privados.

Sin embargo, en los últimos años, bajo la presidencia de James Wolfensohn, el Banco Mundial fue tomando cada vez más distancias del FMI. La designación de Joseph Stiglitz, futuro Premio Nobel y ácido crítico de las políticas de los felices noventa, como economista jefe y vicepresidente del Banco le dieron al organismo un nuevo perfil.

Otro prestigioso economista del Banco, Ravi Kanbur, autor del Informe sobre el Desarrollo Humano 2000, argumentaba que las estrategias contra la pobreza deberían incluir "un marco integral de desarrollo" diseñado por los propios países y alejado de la tradicional imposición de condiciones. Además del crecimiento económico, debían contemplarse aspectos tales como aumentar la participación de los pobres en las decisiones políticas y asegurarse que las crisis no la pagaran los más desfavorecidos.

El proceso de elegir a los directivos de estas importantes instituciones internacionales es un anacronismo histórico que se halla en franca contradicción con las prácticas de buen gobierno que luego dicen promover entre los países que requieren sus servicios.

Los países del G-7 son lo que dominan los votos del Banco y entre ellos existe un acuerdo no escrito en virtud del cual un estadounidense dirige el Banco Mundial y un europeo el FMI. De tal manera que en la práctica es el presidente de los Estados Unidos quien, sin someterse a control alguno del Congreso, escoge al titular del Banco Mundial.

Wolfowitz es miembro del "Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano", un think tank que para "promover la causa de la libertad en el exterior" alientan el significativo incremento de los gastos militares y el cambio de los regímenes hostiles a los EE.UU. Defensores de las políticas de Reagan y enemigos de Bill Clinton, aspiran a afirmar el liderazgo mundial en la nueva centuria.

John Bolton es el otro halcón que ha sido designado por Bush, en este caso para representar al país en las Naciones Unidas. Procede del ultraconservador American Enterprise Institute y está considerado un extremista que se ha opuesto a la mayoría de los tratados internacionales.

Resulta una verdadera paradoja que se haya elegido para ese puesto alguien que llegó a afirmar que las Naciones Unidas no existían. Para el flamante diplomático sólo "existe una comunidad internacional que puede ser liderada por el único poder real que existe en el mundo, los Estados Unidos".

Miembros relevantes del grupo de neoconservadores, tanto Wolfowiz como Bolton, han venido defendiendo durante años, en conferencias y documentos, el ataque a Irak y la desestabilización de Siria e Irán. Como destacados integrantes de la derecha religiosa, tanto judía extremista como cristiana fundamentalista, están convencidos de que sólo el empleo de la fuerza militar permitirá llegar a un nuevo diseño del Cercano Oriente favorable a Israel.

Pero como señala Stiglitz, la verdadera guerra que hay que librar actualmente es la guerra mundial contra la pobreza, de la que depende la vida y el bienestar de miles de millones de personas del Tercer Mundo. Designar al frente del Banco Mundial a un belicista equivocado aumentará, con toda seguridad, las probabilidades de asistir a un nuevo fracaso.


Un nombramiento impúdico

Confidencial Semanario de Información y análisis político
http://www.confidencial.com.ni/
por Leonardo Garnier Nicaragua
Publicado: 20 de marzo de 2005
JPEG - 12.5 KB
John Bolton

Casi no habían desempacado de su gira conciliadora por Europa, cuando el Presidente Bush y su Secretaria de Estado Condoleezza Rice volvieron a las andadas y sorprendieron al mundo nominando como su próximo embajador ante Naciones Unidas nada menos que a John Bolton, subsecretario de Estado para el Control de Armas y Seguridad Internacional y a quien muchos consideran “el más unilateralista y menos diplomático de los altos funcionarios de la primera administración Bush”. ¿Y quién es John Bolton -dirá usted- y por qué sería tan grave su nombramiento en la ONU?

A lo largo de su ya larga carrera, John Bolton se ha ganado la reputación de ser el más efectivo y estridente opositor de las Naciones Unidas y de todas las entidades de derecho internacional que no sean directamente controladas por los Estados Unidos. Bolton piensa que “es un gran error que demos la más mínima validez al derecho internacional, aún cuando pueda parecer que en el corto plazo eso nos favorece; porque, a la larga, el objetivo de quienes piensan que el derecho internacional realmente significa algo, no es otro que el de constreñir a los Estados Unidos”. Consecuente con esa línea de pensamiento, desde los años setenta, Bolton ha atacado sin descanso a todas aquellas entidades multilaterales y acuerdos internacionales que no contribuyan directamente a fortalecer el poder de su gobierno.

En las campañas electorales de los estados sureños, Bolton se había destacado por apelar al racismo de los votantes blancos, algo que repitió en la campaña presidencial del año 2000, en la que también jugó un papel central en conseguir que la Corte Suprema detuviera el recuento de votos. También se le recuerda por sus esfuerzos, cuando trabajaba como asesor del Procurador General, para dificultar los esfuerzos del Congreso por investigar el papel del Departamento de Justicia en el caso Irán-contras; así como los esfuerzos de la Comisión Kerry por indagar el tráfico de drogas y armas por los contras nicaragüenses y sus aliados estadounidenses.

A inicios de la primera administración de G.W. Bush, Bolton montó una campaña para eliminar cualquier freno a las prerrogativas internacionales de los Estados Unidos, oponiéndose fieramente a los tratados existentes y a las propuestas de restringir el uso de minas de tierra, los niños soldados, las armas biológicas, las pruebas nucleares y el comercio de armas pequeñas. En el verano del 2001 escandalizó a las delegaciones extranjeras en la Conferencia de la ONU sobre el Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras cuando, acompañado de miembros del National Rifle Association, anunció que Washington se opondría a cualquier intento de regular el tráfico de armas de fuego o rifles no militares o a cualquier otro esfuerzo que “abrogara el derecho constitucional a portar armas”. Además, logró desmantelar el Acuerdo de Misiles Antibalísticos y pudo sabotear el establecimiento de un protocolo internacional de verificación que dotara de capacidad punitiva a la convención sobre armas biológicas, jactándose de que el acuerdo estaba “muerto, muerto, muerto y no quiero que vuelva de entre los muertos”.

Ya en 1998, como Vicepresidente del think tank derechista Instituto Empresarial Americano, Bolton había atacado la recién establecida Corte Penal Internacional -primer tribunal permanente con jurisdicción sobre crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio- que, para él, no era más que “el producto de un romanticismo desenfocado que no solo es ingenuo sino peligroso”. Pocos años después, en lo que él mismo ha calificado como “el momento más feliz de mi servicio al gobierno”, Bolton encabezó desde el Departamento de Estado, la escalada que llevó a que el Presidente Bush firmara el retiro de los Estados Unidos de la Corte Penal Internacional.

Bolton ha despreciado y rechazado desde siempre la legitimidad de la Naciones Unidas y ha insistido en que los Estados Unidos no debieran contribuir a su financiamiento. En un discurso de 1994 frente a la Asociación Federalista Mundial, Bolton declaró que, simplemente, “no existe tal cosa como las Naciones Unidas”, y remachó afirmando que “si al edificio de las Naciones Unidas en Nueva York se le cayeran diez pisos, eso no haría la más mínima diferencia”.

Más recientemente, en un artículo de 1999 para el Weekly Standard titulado “El acaparamiento del poder de Kofi Annan” (Kofi Annan Power Grab) Bolton atacó frontalmente la “absurda pretensión” de considerar a las Naciones Unidas como la única fuente capaz de legitimar el uso de la fuerza internacional. Si los Estados Unidos no rechaza esa doctrina - previene Bolton - “su discreción para utilizar la fuerza para promover sus intereses nacionales probablemente se vería inhibida en el futuro”. De hecho, cuando las Naciones Unidas no autorizaron la invasión de Iraq, dijo que eso “evidenciaba una vez más por qué no debiéramos pagarle nada a las Naciones Unidas”. En un discurso del 2003 ante la Sociedad Federalista, Bolton dejó todavía más clara su posición al afirmar que, mientras los Estados Unidos siguieran sus propios procedimientos constitucionales, no se podía cuestionar la legitimidad de cualquier acción resultante en el exterior. “No nos equivoquemos - advirtió - porque no entender que nuestros procedimientos constitucionales, por sí mismos, nos confieren legitimidad resultaría, con el tiempo, en atrofiar nuestra capacidad para actuar independientemente.”

Ese es, en fin, John Bolton. El hombre de quien el senador ultraderechista Jesse Helms una vez dijo que era “el tipo de hombre que querría tener a mi lado en el Armagedon”. Ese es John Bolton, embajador propuesto de los Estados Unidos en las Naciones Unidas.


Version original del artículo:
Un nombramiento impúdico (Confidencial)

. Claves
. . El embrollo del TLC
. . Estados Unidos abre nueva base militar en Colombia
. . Colombia: Otro pupitrazo del gobierno en el Senado para aprobar el TLC
. . Campaña de Reporteros Sin Frontera contra Venezuela
. . Estados Unidos y su marcha sobre Moscú
. Ir a la sección: Claves

Investigaciones Rodolfo Walsh