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HERRAMIENTAS

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Gabriel Martin   
La Revolución China
El proceso revolucionario. Del imperialismo occidental a Tian An Mien.
Por Gabriel Martin
(¿Quién es Gabriel Martin?)
Publicado digitalmente: 18 de septiembre de 2005
La Revolución China fue, por la cantidad de gente que fue y es atravesada por la misma, la más grande de la historia de la humanidad. El presente artículo es un estudio que llega hasta el triunfo de la revolución y el líder de la misma Mao Tse Tung. Desde el atraso hasta la irrupción del imperialismo británico y el resto de las potencias que actuaron de igual modo en Oriente como en Occidente, el proceso revolucionario chino, desde las primeras rebeliones hasta la toma del poder sirve para analizar el origen de la República Popular China, para ver sus giros actuales y su expansión como potencia capitalista en el futuro.

Entre sus particularidades, China vivió un proceso revolucionario que debe ser visto en los siglos previos por la presión del imperialismo europeo, la opresión despótica de los emperadores de turno y sus respectivas cortes, hasta un desenlace en que el pueblo chino debió llevar adelante su revolución en dos frentes: uno, el interno con una dictadura apoyada por las potencias occidentales y en su tramo final por Estados Unidos perfilándose como el imperio occidental hegemónico; el segundo, externo, enfrentando al imperio japonés que, con ayuda de los colaboracionistas internos, ocupó un vasto territorio chino.
Sin dudas, “la revolución China es la más grande revolución antiimperialista y agraria de la historia, el mundo colonial se ponía de pie”1.
Una de las características, como observó Wolf, es que como sociedad, China “es la civilización primaria más antigua que existe: la única que aún subsiste de las grandes sociedades que atravesaron el umbral entre el tribalismo neolítico y la civilización”2. Desde mediados del siglo XVII, la dinastía manchú Ching reinaba China, aunque estos, más allá de su corte burocrática privilegiada, eran una superestructura que no alteró el orden, siendo en realidad las clases dominantes quienes ostentaban el poder detrás del trono: “la aristocracia terrateniente y comercial”3, que tomaba el excedente agrario mediante su orden jurídico, y que pese a ser de carácter laico, “sus efectos autoritarios resultaban igualmente eficaces”4, bajo el orden jerárquico de la doctrina confuciana.
Hacia mediados del siglo XIX, China tenía una población de más de 430 millones de habitantes, con una sociedad feudal, estructurada desde un Emperador, la nobleza y los grandes terratenientes, estos últimos en eterna contradicción con el campesinado nucleado en clanes con sus respectivos nobles locales. La filiación al clan tenía un aspecto esencial para el campesino. Si bien los nobles, caballeros militares y campesinos se diferenciaban culturalmente, esta unidad social se basaba en un corporativismo de parentesco, y la pertenencia al mismo habilitaba al acceso de la tierra con prioridad frente a los miembros externos, y protección ante la amenaza de otro clan o, en algunos casos, para resistir los fuertes impuestos del gobierno central, aunque de todos modos este “frente” no ocultaba las contradicciones internas: los nobles ejercían la coerción no sólo físicamente, sino también por disposiciones que le permitían expulsar a miembros inferiores del clan que estaban obligados a tributar y, además, la prosperidad del noble giraba en torno a su relación con los pares y el gobierno central mientras se apropiaba de la mayoría de las ganancias, abuso que propiciaba violentos levantamientos campesinos5.
Esta formación social, de genealogías legalizadas en las “tabletas”, giraba alrededor de una economía agraria natural en la base de la sociedad que en condiciones de supervivencia subsistía con lo que producía, mientras que el modo de producción dominante era el agrario atrasado de cultivo intensivo, de tipo feudal, con un Estado Imperial, tradicionalista y confuciano, esencia de la vieja China6. Tal pirámide económico-social sería caracterizada por Mao Tse Tung a fines de distinguir el papel de las clases en la revolución, y afirmaría que el blanco del proceso serían la clase terrateniente y la burguesía compradora, porque representaban “las relaciones de producción más atrasadas y reaccionarias de China”7.

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Chiang Kai Shek

Con la irrupción del imperialismo europeo con mayor fuerza, a partir de la Guerra del Opio (1839-1842), esta estructura de clases cambiaría sustancialmente, profundizando las contradicciones con el ingreso del capitalismo, y “comienza para los chinos una intensa relación con el expansionismo occidental, y -con ella- una aceleración de su proceso social interno, que tomará características claramente revolucionarias durante el siglo XX”8. El mercantilismo europeo había atravesado la frontera hacia el capitalismo y su consecuente expansión imperialista para abrir nuevos mercados y acceso a materias primas.
China se le presentaba como un inmenso país en manos de apenas el 2% de la población, y el 75% de la tierra era privada, con un enorme aparato burocrático con que los nobles administraban el territorio, y entre ellos y el campesinado se situaban “los nobles sin cargos oficiales pero con enormes poderes sociales”9, que accedían a la nobleza mediante exámenes y allí adoptaban “la forma de vida del grupo de mayor rango social”10, como la formación de pequeñas familias y el culto a la filosofía confuciana. El campesinado accedía a la tierra bajo el sistema de rentas y arrendamiento11, adoraban un complejo panteón de dioses que fundamentalmente influían en su entorno agrario, exaltaban al militarismo y al hombre de violencia, como señala Wolf, ya que “la actividad militar había sido la clave para el éxito”, y quién acaudillaba “se convertía en candidato para el poder dinástico” y “fundador de una nueva dinastía”12.
La formación de sociedades secretas florecían en las aldeas, conformadas por nobles descontentos, campesinos marginados, viejos soldados y bandidos que se estructuraban jerárquicamente y con códigos secretos, “opositor al autoritarismo aristocrático confuciano (que) tomaron también motivaciones nacionalistas”13. Su organización serviría más adelante al proceso revolucionario encabezado por el Partido Comunista (PC), reorientando su potencial fuerza destructiva, y por su experiencia en la clandestinidad a favor de la causa revolucionaria14, así como al lumpenproletariado al que habría que reeducarlos, porque es “una clase social vacilante”, comprables por las fuerzas reaccionarias, “en tantos que otros pueden unirse a la revolución”15.
Toda la maquinaria con la que el Emperador chino oprimía a las clases populares, sería inútil para enfrentar la agresión del imperialismo británico a partir de la Guerra del Opio, que forzó la apertura china, ya no sólo en concesiones comerciales sino en ocupaciones territoriales en zonas portuarias, donde arribaban inversiones europeas para un débil desarrollo industrial, protegido por armas europeas. Estas pequeñas industrias generarían una clase proletaria pequeña, pero que adquiriría con el tiempo un nivel de conciencia de clase al calor de la explotación del capitalismo extranjero que ponía a China en su órbita, y que luego de sucesivos estallidos revolucionarios frustrados, sería vista por Mao como la clase dirigente de la revolución, pese a su pequeño número, comparado con el motor compuesto por el campesinado.
La presión de los imperialismos generaría además toda una dinámica que sacudió los cimientos de la sociedad china, y esto influiría en los dirigentes revolucionarios dado que “China ha sido un país donde la intervención imperialista ha sido prolongada y múltiple”16. El cristianismo que ingresó por el sur, si bien obtuvo ciertos adeptos que inclusive influyeron en la revolución popular Taiping, “no implantaron una moral cristiana, sí causaron descontento”17. El pueblo chino tuvo ante sus ojos la agresión anglo-francesa (1860-1861), la ocupación de Vietnam por las fuerzas francesas, el ataque japonés de 1894 y el conflicto entre la Rusia zarista y Japón dirimida entre 1904-1905 en propio territorio chino. Ya la Guerra del Opio había mostrado al pueblo chino lo que significaba el imperialismo: China debió ceder Hong Kong a los británicos, que luego avanzarían en su tradicional aspiración de libre navegabilidad de los ríos, y para 1842 los ingleses serían indemnizados con cinco puertos (Shangai, Cantón, Amoy, Ningpo y Fonchou), territorios donde los ciudadanos ingleses estaban bajo el orden jurídico de la corona británica, lo que “significaba para China la pérdida de su independencia aduanera (...) y las arterias vitales de la economía pasaron a manos del capital extranjero”18. La intromisión del capitalismo, la sociedad., la economía y la política china pasó del feudalismo a ser de tipo “colonial, semicolonial y semifeudal”19.
La insurgencia Taiping
Las guerras del opio, además de la irrupción brutal del capitalismo, generaron también “la era de movimientos sociales revolucionarios” que iban “a tender progresivamente hacia nuevas formas de organización social”20. El orden era claro: en las sombras estaba el imperialismo mientras “los grandes terratenientes, la burocracia feudal, el emperador de la dinastía Ching y los imperialistas” formaban “un bloque único reaccionario”21.
La primera región de China influenciada por la presión mercantilista, religiosa y capitalista fue el sur, y de allí surgió la rebelión que plantaría muchas de las banderas que un siglo más tarde serían recogidas por el PC en la revolución democrático-popular hacia la revolución socialista. Diversos grupos étnicos y trabajadores desplazados por el comercio internacional se enrolaron en las fuerzas Taiping lideradas por Hung Hsiu-Ch’üan, un campesino pobre que frustrado en su intento por ingresar en la burocracia estatal abrazó el cristianismo protestante que derivó en una actitud mesiánica22, aunque también apeló a los “principios igualitarios del cristianismo primitivo”23.
La rebelión Taiping, que estalló en 1851, sentaría reivindicaciones que los sobrevivirían: eliminación del orden social controlado por la nobleza ilustrada hacia un Estado monista, donde administradores, militares y campesinos serían un solo cuerpo, cambiando la sociedad feudal escalonada en cinco estadios de vasallaje24, por una sociedad organizada en células militares campesinas, cuyas familias recibirían la tierra sin título privado, y todo excedente de producción engrosaría un granero público, igualdad de género, y defensa del lenguaje popular contra el aristocrático mandarín.
“La distribución de la tierra será hecha según el tamaño de la familia, sin consideración de sexo, y no teniendo en cuenta más que el número de personas”, rezaba la ley agraria Taiping, con “absoluta claridad de los ideales igualitarios y el comunismo agrario”25.
Pero tanto los Taiping, como la siguiente rebelión de los Nien, unos por no llevar adelante la reforma agraria y hacer recaer sobre el campesinado fuertes impuestos, los segundos por practicar una táctica defensiva de tierra arrasada, no sólo no consiguieron el apoyo del campesinado sino que esta clase se les volvió en contra, determinando su fracaso. El gobierno Ching acordó en Shangai con dos estadounidenses “organizar una legión extranjera”26, y la derrota Taiping se debió en parte a que “los señores feudales unieron sus fuerzas, aun considerables, con la de los extranjeros” y a que “todavía no existía un proletariado con su vanguardia políticamente organizada”27 para dirigir al campesinado.
Igualmente, hasta la caída de Nankín en 1864, el movimiento Taiping puso en marcha el proceso de desintegración interna del Estado imperante, que a cambio de la asistencia de las potencias, “el Imperio chino se vio obligado, por la diplomacia y por la fuerza, a ceder una parte de su territorio”y “perdió todas las bases de la defensa nacional”28. La reacción determinó el surgimiento de los caudillos militares que aprovecharon los amplios poderes otorgados por el gobierno para reprimir a los rebeldes, y se convirtieron en los fundadores de la burguesía industrial china como base de condicionamiento al poder central 29.
El legado Taiping fue la necesidad de un cambio radical superestrucural, y pese a la derrota, “el nacionalismo chino y las tendencias antiimperialistas no desaparecieron”30.
El fin del Imperio
El imperio dinástico Ching decaía por su corrupción e inoperancia que derivaba en constantes concesiones a las potencias extranjeras. Ante los alzamientos populares, se articulaba más la decadencia Ching en un frente entre el capital extranjero, los grandes terratenientes y la burocracia feudal 31. Las rebeliones internas, la presión de las potencias extranjeras y el ascenso de los caudillos militares determinaron el fin del Estado Imperial, y surgirían bloques regionales en “una república dividida y en caos” 32 para 1911, pese a las aspiraciones de los nacionalistas de un Estado central fortalecido.
Esto derivó en la fragmentación de aquellos caudillos que aprovecharon su maquinaria militar para ocupar el sitial de abuso de los viejos nobles, apropiándose de las rentas, manejando el contrabando y expropiando y reprimiendo a sus opositores políticos, en alianza con los caballeros locales para el control territorial.
Las espaldas de la clase campesina siguieron cargando con la peor parte, más allá del advenimiento de la “República”: el derrumbe del sistema agrario no podía alimentar a la creciente presión demográfica china33, continuó el sistema de arrendamientos y, “se les despojaba de sus excedentes mediante una amplia y numerosa jerarquía de poder que tenía una creciente hipoteca sobre sus medios de vida”34, sufriendo “tremendas hambrunas y la cruel explotación que ejercían los terratenientes y señores de la guerra”35, y la expansión de la industria y el capitalismo arrojaba a la miseria al artesanado.
Debilidad nacional e indignación popular
Las condiciones objetivas chinas, tanto en sus aspectos económicos, absolutamente debilitados y desbordados por la presión demográfica, así como la ausencia de organización política y falta de medidas para a estabilizar la situación social, la postura pro-occidental de gran parte de la dirigencia liberal y la debilidad militar, terminó conformando un menú demasiado tentador para la creciente potencia japonesa.
Inclusive, muchos dirigentes chinos vieron en una alianza, en condición de sumisión, con Japón, como trampolín hacia la industrialización. A fines del siglo XIX y ya entrado el XX, Japón no tenía aún la influencia prominente sobre China, sino hasta el debilitamiento de las potencias occidentales gangrenadas por la militares), montando por la vía de los “tratados desiguales”, estados dentro del Estado38, siendo el verdadero poder político de China. En el contexto de dominio semicolonial, con las potencias extranjeras poseyendo los resortes vitales de la economía, China drenaba capital de forma constante a las viejas metrópolis, Sun Yat-sen fundó en 1894 la Unión para el Renacimiento de China.
Considerado el padre de la República, Sun marcó los tres ejes elementales de la liberación: la eliminación de la dinastía manchú, fin del sistema monárquico-feudal y la instauración del socialismo.
Para el 1900 estalló la rebelión de los “boxers”, de la sociedad secreta Yi Je Tuan, conformada por campesinos y artesanos, que apuntó a derribar a la dinastía manchú, y “a las misiones religiosas cristianas, que eran uno de los principales instrumentos de penetración política y cultural”39 de occidente en China. Cada alzamiento popular, dejaba en claro que pese a las derrotas circunstanciales, los sentimientos de liberación crecían mientras aumentaba la injerencia extranjera. Como los manchúes no estaban en condiciones para la confrontación militar con los bóxer, los imperialismos extranjeros aprovecharon la coyuntura para conformar un ejército “multinacional” para operar en China, compuesto por Japón, Gran Bretaña, Rusia, Alemania, Francia, Italia, Estados Unidos y los Austrohúngaros. Con esta herramienta, aplastaron a los Yi Je Tuan, poniendo al mando del poderoso ejército al mariscal alemán von Waldersee 40.La Revolución de 1911El 10 de octubre de 1911 estalló una insurrección que se extendió velozmente por todo el territorio chino marchando a la revolución de tipo democrática. “Este éxito tan rápido iba a resultar finalmente perjudicial”, porque “una gran cantidad de aristócratas vistieron rápidamente un ropaje revolucionario”41 para defender así sus intereses. El 1º de enero de 1912, Sun Yat-sen fue proclamado presidente del gobierno provisional de la República y un Primer Guerra Mundial. Sobre semejante territorio, no fue un solo imperialismo usurpador sino varios que conformaron a China en una “semicolonia múltiple de varias potencias” 36 con sus zonas de influencia que aportaban a la desintegración del país.
Mientras Estados Unidos, por no ser aún potencia militar promovía “el principio de ‘puertas abiertas’ y de ‘iguales posibilidades’”37 para el ingreso de sus dólares, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Portugal, Rusia y Japón se repartían el país, y sus capitales monopólicos controlaban totalmente la industria minera, ferrocarriles, industria pesada y telégrafos; mientras que la banca internacional financiaba el pago de China a Japón en concepto de indemnizaciones, lo que implicaba el endeudamiento externo, y se hacía con el control total de las aduanas mientras forzaba la navegabilidad de los ríos (de buques mercantes y año más tarde la Casa Imperial abdicaría, reteniendo el cargo honorario y dinero para gastos de la corte pero encerrados en la Ciudad Prohibida.
China acrecentó su base tecnológica de producción con una naciente burguesía nacional, que se articuló con parte del campesinado, artesanos, sectores populares del ejército, intelectuales y sociedades secretas para la liberación de la burguesía extranjera. Esta burguesía “es una clase de doble carácter, por una parte es oprimida por el imperialismo”, pero también, “no ha roto por completo sus lazos económicos con el imperialismo y el feudalismo”, por lo que Mao vería que en determinados períodos “pueda tomar parte en la revolución contra el imperialismo, el gobierno de los burócratas”42 participando de la revolución.
De todos modos, ante los derechos democráticos concedidos al pueblo por Sun, la respuesta fue un encolumnamiento de los terratenientes detrás del poderío militar de Yuan Shi-kai, que asistido por las potencias extranjeras, logró la dimisión de Sun, , fundando una nueva dictadura reemplazando a los Ching, y en 1915 consideró que estaba en condiciones de fundar una nueva dinastía, pero debido la agitación republicana y nacionalista en el sur del país lo obligó a abdicar, dando inicio al período de disputas entre caudillos militares que se repartían el país. El frente de partidos políticos nacionalista habían fundado al Kuomintang (KMT), pero los golpes de los militaristas dieron por tierra con esta organización. Una de las carencias políticas para el triunfo de este movimiento de masas fue que la Revolución de 1911 “no se proponía definidos objetivos antiimperialistas y antifeudales”43, por eso no era de tipo nacional.El Movimiento del 4 de Mayo y la Revolución RusaTras la experiencia de Sun, los revolucionarios chinos advirtieron que no podía darse un proceso de liberación con el apoyo de las clases dominantes y planificar un cambio desde la superestructura44, y tal tarea correspondería únicamente a las bases. La Revolución de 1911 había llegado a una república retórica, “representaba en realidad una forma de dominio de los militaristas feudales”45. Durante la Primer Guerra Mundial la industria liviana creció en China, y consecuentemente el proletariado, mientras que Japón había insertado sus tropas en China aprovechando los conflictos entre los caudillos militares.
El 4 de mayo de 1919, ante los privilegios tomados por Japón tras el Tratado de Versailles, que logró el traspaso a sus manos de la influencia alemana en Shantung, el estudiantado encabezó las protestas en Pekín, junto con trabajadores y pequeños burgueses, lo que derivó en un estallido de masas.
La debilidad del gobierno sólo generaba más indignación en las clases populares, ante la concesión, se organizó en todo el país un boicot a los productos japoneses, en Shangai el proletariado inició una huelga de enorme magnitud paralizando a gran parte del país, y pese a la represión desatada por pedido de Japón, el pueblo chino forzó la renuncia de ministros pro-nipones y China no rubricó lo pactado en Versailles.
En tal contexto, el triunfo de la Revolución Rusa traería consigo un duro revés al gobierno chino y nuevos aires al pueblo chino y a los dirigentes revolucionarios: la Unión Soviética renunció a todos los privilegios zaristas sobre China, sin mediar indemnización alguna por la retirada. Esto “produjo un irritado enojo en todas las potencias occidentales y el Japón, pero levantó hondas simpatías en el pueblo chino”46.
El nacimiento del Partido Comunista Chino
El proletariado chino había avanzado en su organización y toma de conciencia, ya que era explotado en las industrias montadas por el capital imperialista, y aunque poco numeroso, “era cualitativamente muy calificado y combativo”47, desarrollado “en un Estado semicolonial y semifeudal”48.
Para 1920, representantes de la Internacional Comunista llegaron a China para entablar relaciones con grupos nacionalistas y revolucionarios. Un año más tarde, se celebró en Shangai la fundación del Partido Comunista Chino49, donde prevaleció la postura de los “marxistas legales”, en cuanto a avanzar en la concientización y educación del proletariado.
Se impuso la táctica de formar parte del proceso democrático siguiendo los preceptos de Sun, y capacitar a proletariado como clase dirigente, en alianza con el campesinado; y la unánime decisión de que el Partido y los revolucionarios debían luchar “por la conquista del poder para el proletariado”50. Tampoco pasaría por alto la conformación de la fuerza armada propia, ya que “la liberación de la case oprimida es imposible (...) sin la destrucción del aparato de poder estatal que ha sido creado por la clase dominante”51.
El riesgo para el PC era alto. Apenas nacido, no estaba en condiciones de encolumnar a las masas populares, y la escena política estaba dominada por el partido nacionalista, el KMT encabezado por Chang Kai-shek, apoyado por la burguesía compradora, la clase terrateniente y alentado por los imperios occidentales 52.
De todos modos, el KMT no era un partido homogéneo. Así como por un lado la derecha estaba formada por un frente de la dirigencia reaccionaria con Chang a la cabeza, junto con las clases privilegiadas y las fuerzas imperialistas, por otra parte también había en el partido un grupo de nacionalistas permeables a la izquierda.
La principal contradicción internacional estaba por entonces entre el nacionalismo chino y el imperialismo japonés, “mientras las otras contradicciones de la sociedad pasaban a ser secundarias”53.
Ante este marco, era propicio la conformación de un frente político entre el KMT y el PC, que estaba dispuesto y comprometido en la reestructuración del partido nacionalista enrolando dentro del mismo a muchos de sus cuadros, en el debate en el seno del comunismo internacional, en el que Stalin inclusive había señalado que “los comunistas deben pasar de la política del frente único nacional revolucionario a la del bloque revolucionario de los obreros y de la pequeña burguesía (que) puede adquirir la forma de un partido único, partido obrero y campesino, del tipo del Kuomintang”54. Stalin dudaría “de que los guerrilleros fueran capaces de derrotar a Chang Kai-shek y hasta el final reconoció a éste como el único gobernante legal de China”55.

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Geografía China. Fuente: Nat Geo

Las palabras de Stalin, como máximo dirigente de la URSS, no podían tomarse a la ligera. El frente PC-KMT debía implicar una total sumisión de los comunistas, inclusive en lo militar, tema que Mao descartó por completo para salvar la independencia del partido. Ya en 1938 esto se profundizaría en una fricción dentro del propio PC al regreso de Wang Min de Moscú, que marcaba una “nueva orientación de la Unión Soviética, que consideraba que sólo Chang Kai-shek y el KMT podían dirigir la guerra”56 y a ese partido asistían militarmente. De hecho, Gerovitch señalaría que sobre el final de la Segunda Guerra Mundial, “la guerra antijaponesa llegaba a su fin y los comunistas chinos salían de ella fortalecidos, sin haber obtenido apoyo de la Unión Soviética, a pesar de las loas que hasta hoy le dedicaran a Stalin”57. En tal sentido, Mao señaló en agosto del ’45 que en los ocho años previos, el comunismo chino confrontó al invasor y a los represores sin ayuda extranjera.
En tal sentido, luego del Primer Congreso del KMT, de enero de 1924, los comunistas ingresaron en el Comité Central con “dirigentes como Li Ta-chao y Mao Tse-tung” y “una reorientación más izquierdista de los Tres Principios”58 de Sun, es decir, una alianza para la lucha antiimperialista aliado con Rusia en un movimiento de masas obrero-campesino. Uno de los resultados de vital importancia de la alianza PC-KMT, fue la fundación de la Escuela Militar de Wam-pu, de donde saldría la clase dirigente de la Revolución 1925-192759 y el Ejército Nacional Revolucionario (ENR).
El propio Sun anunciaría en septiembre de 1924 la Expedición al Norte, siendo la primera guerra civil para enfrentar a los caudillos militares, prologado por el levantamiento del 30 de Mayo, encabezado por movilizaciones obreras, estudiantiles y el inicio de las organizaciones campesinas, contra el imperialismo británico.
Pero “en los hechos políticos (...), el partido burgués de China, el KMT, tendía cada vez más a apoyarse sobre los terratenientes y la burguesía compradora, a capitular frente al Japón, a reprimir toda manifestación democrática de las masas chinas (imprescindible fuerza para impulsar un proceso de desarrollo autónomo) y a descomponerse en las peores formas de corrupción”60. La naturaleza burguesa demostraba su temor a las organizaciones populares, y el PC recriminaba al KMT la preocupante demora en la organización de las masas para la lucha, hasta la muerte de Sun en 1925, que gracias a su prestigio lograba “inclinar casi siempre la balanza a favor del ala izquierda del KMT”61.
Pero Chang dio un golpe de Estado el 12 de abril de1927, y desató el terror, con el apoyo de tropas británicas y japonesas junto a las policías extranjeras que dominaban las “zonas de influencia” entregadas en “concesión”, imponiendo una dictadura encabezada por la derecha del KMT 62.
Chang, al frente del ejército “aplastó con saña al movimiento obrero dirigido por el joven PC, que no supo prever el hundimiento de la política de colaboración con el KMT”63. Sobre este punto, se daría un debate sobre si había sido un error o un acierto, una aparente distracción de los comunistas en la formación de un ejército revolucionario propio en zonas.
“Lo cierto es que el período significó un notable crecimiento del PC y también un cruel aprendizaje de las tendencias políticas y militares de la revolución”64, señala Vazeilles, tiempo que sirvió para la formación, crecimiento, consolidación y maduración del PC para la futura revolución de liberación. El PC había asistido al KMT en su reorganización ante la crisis nacional, para organizar “una alianza de obreros, campesinos y pequeños burgueses”65 en la lucha contra el imperialismos y los caudillos militaristas. La crisis económica agudizaría las contradicciones entre la burguesía nacional y la pequeña burguesía ante el capital imperialista, a favor de un proceso revolucionario. Previo al estallido del 30 de Mayo de 1925, venían creciendo las uniones campesinas. Las luchas obreras crecían junto con las del estudiantado, que iniciaría la agitación, recibiendo la adhesión del proletariado con huelgas solidarias a las que se plegaron (inclusive policías chinos de las zonas “internacionales”) llamando a la unidad china contra el imperialismo 66.
Fue en un informe que escribió en 1927 “donde Mao descubrió el potencial revolucionario del campesinado chino”67. Mao señalaría además, que en la experiencia de la revolución 1924-27, sólo se había progresado mientras la burguesía seguía al proletariado y la derrota fue cuando la burguesía se puso al frente; algo que, diría, “no debe repetirse”.
El Movimiento del 30 de Mayo y la Expedición al Norte

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Nace el Ejército Rojo

El Movimiento del 30 de Mayo, y su boicot anti-británico había replegado a la alta burguesía hacia los círculos más reaccionarios del KMT encabezados por Chang Kai-shek, quien alentado por empresarios y diplomáticos extranjeros, forzó incidentes para justificar la expulsión de dirigentes comunistas de cargos militares.
En julio de 1926 el ENR lanzó su Expedición al Norte para enfrentar a los militaristas, con el apoyo del PC, logrando rápidas victorias por el apoyo de las masas populares del campesinado, obreros y estudiantes, que “participaron directamente en las operaciones militares”68. Al paso del ENR, las organizaciones campesinas llegaron a el poder real en las aldeas, mientras participaban en la lucha revolucionaria. El PC junto al proletariado propiciaba rebeliones en la avanzada para mejorar las condiciones al arribo del ENR, e inclusive lograron por primera vez que los ingleses devolvieran una concesión, en este caso la de Kiu-kang, y en apenas un año, “grandes masas de trabajadores (...) quedaron libres del poder de los militaristas feudales”69.
Pese a la política de frente único d el PC, la ruptura con el KMT se hacía inevitable y culminó con una brutal represión en Shangai al finalizar la Expedición al Norte, y el movimiento antiimperialista sería momentáneamente derrotado por las vacilaciones de la burguesía local, oportunidad no desperdiciada por los militaristas que disolvieron las organizaciones sindicales. Chang Kai-shek había perpetrado su traición respaldado por la gran burguesía, los grandes terratenientes y los imperialistas.
China Soviética
De todos modos, durante este período sellado en 1927, el PC había logrado una mayor inserción de masas en las ciudades y se habían sentado las bases de las organizaciones campesinas que evolucionarían hacia la guerrilla y el ejército revolucionario. El 1º de noviembre de 1927 “por primera vez se constituyó un poder soviético, integrado por delegados obreros, campesinos y soldados”70 en regiones donde había avanzado la lucha revolucionaria del PC, tras la “Rebelión de la cosecha de Otoño” de 1927 dirigida por Mao. Se daría en China una partición territorial sin precedentes, dividida en zonas gobernadas por la dictadura de Chang, mientras que se extendían en el país diversas zonas bajo el control político de PC, de donde surgía el Ejército Rojo, de campesinos y obreros.
A fines de 1926 el PC sufrió, en Cantón, la represión en la que sería su última insurrección urbana y para agosto de 1927, mientras el Ejército Rojo falló en su bautismo de fuego sobre Nanchang, el partido “aprobó una línea política de sistemáticas insurrecciones campesinas, diferente de la propuesta de bases rojas y Ejército permanente” 71.
Mao había comenzado a formar, en 1926, pequeñas fuerzas guerrilleras en la montaña, que finalmente se unió con las tropas lideradas por Chu Teh: “De la fusión de estas fuerzas más otras que se fueron integrando nace el Ejército Rojo obrero y campesino”, contando así el PC “con fuerzas armadas propias”72. En lo militar, sentarían las bases de la Guerra Prolongada de características guerrilleras populares: “Si el enemigo ataca, yo retrocedo; si el enemigo retrocede, lo persigo; si se detiene, lo hostigo, si se reagrupa, me disperso”. Al mismo tiempo, a su avance aplicaban la política revolucionaria, encabezada por la organización de gobiernos locales populares, reforma agraria y abolición del arrendamiento. Para 1930 ya había una quincena de bases, y desde Nankín, el gobierno del KMT percibió el “peligro rojo” y lanzó la primera campaña de cerco y aniquilamiento.
Chang lanzó sucesivas expediciones que no lograron su objetivo. La estructura de dominación política de Chang se basó en que “había logrado unificar a China, pero en forma inestable, mediante acuerdos precarios con los militaristas que gobernaban las provincias (y) el poder de estos se basaba en la eficacia de sus ejércitos concentrados, generalmente en los centros burocráticos y administrativos”73.
En 1930 ya había unas quince regiones soviéticas en china y el Ejército Rojo se consolidaba a medida que repelía los ataques del KMT. En noviembre de 1931, se reunieron en la provincia de Kiangsi delegados sindicales, representantes del PC y de los soviets locales, en lo que fue el Primer Congreso de los Soviets de China, sancionando una Constitución Provisional de la República, con Mao como presidente, y se aprobó “un Código Laboral, destinado a mejorar las condiciones de los trabajadores y una ley agraria para beneficio de los campesinos y de destrucción del poder económico de la burguesía terrateniente”74. Esto regía sobre nueve millones de chinos.
Chang Kai-shek estaba decidido a la destrucción de los comunistas, pese a la creciente amenaza del expansionismo japonés que, “impulsado por una crisis económica”75 con epicentro en Wall Street, finalmente se lanzó en 1931 sobre el norte de China, sin que el dictador dispusiera resistencia alguna, lo cual exacerbó aún más la indignación popular.
Japón pretendía convertir a China en “una colonia proveedora de materias primas y capaz de comprar exclusivamente (desplazando a los occidentales) la producción industrial japonesa, que no tenía salida desde la crisis mundial de 1929” 76.
Chang tampoco, prestó ayuda concreta a los sectores no capituladores del ejército del KMT que intentaban resistir a la superioridad militar nipona, una política claudicante que sería constante. De hecho, ante la invasión japonesa, el KMT propuso a la Sociedad de las Naciones la formación de una zona neutral militarizada por Inglaterra, Francia, Italia y EE.UU., pero en realidad fueron ocupadas por los japoneses sin la menor resistencia77. Esto junto a la política de Chang de buscar un choque entre Japón y la URSS provocó que generales del ejército del KMT se acercaran al Ejército Rojo. Así, la sociedad china era “colonial en las zonas ocupadas por Japón, y básicamente semicolonial en las zonas dominadas por el KMT” 78.
La quinta expedición de Chang había sido preparada pacientemente con la colaboración extranjera, y se inició en 1933 finalizando al año, y “ante el peligro de la aniquilación total el Ejército Rojo decidió abandonar la base de Kiangsi”, “la República Soviética China había llegado a su fin”79 y cuando las tropas comunistas lograron romper el cerco nacionalista, comenzaba la Larga Marcha, en octubre de 1934.

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Mao, "pez en el agua".

La Larga Marcha

La agresión japonesa aceleró el proceso en la conformación de un ejército de resistencia, en un frente obrero-campesino y el PC, como vanguardia en los alzamientos y boicots contra los japoneses y los colaboracionistas del KMT, proclamó la necesidad de armar al pueblo para la guerra revolucionaria de liberación.
El Congreso de 1931 eligió a Mao al frente del Gobierno de la República Soviética, y Chu Teh al mando del Ejército Rojo, y se pusieron como objetivo “garantizar la dictadura democrática del proletariado y del campesino en los distritos soviéticos y extenderla a toda China (...) pues solamente el proletariado puede conducir a las grandes masas de los campesinos y de los trabajadores hacia el socialismo” 80.

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La Larga Marcha: miles de kilómetros por la supervivencia

Un año más tarde, cuando Japón invadió Shangai, el 19º Cuerpo del Ejército Chino desoyó al KMT presionado por las masas populares y entablaron combate, iniciando así la guerra de liberación. Chang Kai-shek, respaldado por las potencias extranjeras que le prestarían asistencia militar, había instaurado una dictadura con un KMT “convertido en un auténtico partido fascista”81; volvió a conformar una fuerza para destruir al Ejército Rojo, que dispuso un repliegue de su base principal hacia el norte, maniobra que sería conocida en la historia como la Larga Marcha. El Ejército Rojo junto al PC, anteponiendo los intereses nacionales a las agresiones de Chang, insistieron en el llamado a una unión antijaponesa, pero el líder del KMT desoiría el exhorto.
Así comenzó una etapa de indudable heroicidad: unos 80 mil hombres, iniciaron el 19 de octubre de 1934 la Larga Marcha a través de once provincias, esquivando cercos militares algunas veces, otras enfrentando al enemigo. Un recorrido de 10.000 kilómetros, que finalizó en octubre de 1935, con el arribo de apenas 30 mil sobrevivientes en la norteña provincia de Shenshi, lo que fue “una retirada estratégica que permitió la supervivencia de lo esencial del Ejército Rojo y del PC” 82.
Ese mismo año, el KMT pactó con Japón la reanudación de las relaciones, rehusando el tibio exhorto de la Sociedad de Naciones para formar una autonomía de Manchuria controlada por una gendarmería internacional. Pero ya en 1936, 17 ejércitos antijaponeses, fueron reorganizados por el PC, tanto en lo militar como en lo político y acción de masas, se conformó el Ejército Unico Antijaponés83, pero igualmente Nankín entregó la “autonomía” a las provincias del norte controladas por los japoneses.
La consecuencia del PC llamando al frente patriótico lo demostraría cuando Chang Kai shek fue a Sian para lanzar una nueva ofensiva contra los comunistas, pero en un complot interno terminó detenido por los nacionalistas, y por presión del PC fue liberado el 25 de diciembre de 1936, a cambio de un compromiso de iniciar la guerra contra Japón, cese de persecución y apertura democrática. Una vez libre, Chang daría la espalda otra vez.

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Japón, el otro frente de combate de la revolución

El Sol Naciente oscurece China

Entre 1937-1938, Japón lanzaría una ofensiva que se iniciaría con la toma de Pekín y culminaría con el control de casi la mitad del territorio chino, y pese al compromiso, Chang no realizó esfuerzo alguno para repeler la agresión. No sólo los imperialismos centrales se aprestaban a un nuevo choque por la naturaleza de su capitalismo monopólico; “la intención de un nuevo reparto del mundo por parte de las potencias capitalistas marginadas ya no era ningún secreto (y) nadie se extrañó cuando el 7 de julio de 1937 los japoneses desencadenaron la guerra contra China” 84.
En Yenán, la resistencia se fue organizando bajo la forma de las predominantes guerrillas de campesinos, y a esa base acudían obreros y estudiantes que se sumaban a la lucha de liberación; era “la capital de las zonas liberadas, era la sede de la dirección del PC (...), asiento de Mao Tse-Tung y Chu Teh, los grandes dirigentes de la resistencia”85. La inserción del Ejército Popular en las masas sería descrita por su segundo comandante: “El 8º Ejército de ruta es como el pez, el pueblo es como el agua”86.
El Eje Alemania-Italia-Japón amenazaba al mundo, y fascismo encontró a sus colaboradores en el KMT, descaradamente pro-japoneses. El contexto mundial había puesto a Chang en una difícil situación interna, sostenido por potencias occidentales que ahora se oponían al Eje. Pero para 1937 Japón manejó a su favor este contexto hacia una comprensión bajo “una guerra antisoviética, anticomunista” 87.
El PC llevaría adelante una práctica democrática en las zonas soviéticas, dando grandes resultados que confluyeron en el crecimiento del ejército de liberación. La constitución del a Academia Político Militar, significaría un adoctrinamiento político para los revolucionarios que se enrolaban, elevando la convicción política en la lucha popular. Así, “el soldado era un civil politizado, capaz de empuñar las armas y dar la vida por la revolución, a la vez que ayudaba a la población en las labores productivas” 88.
En julio de 1937, una nueva agresión japonesa daría inicio a la guerra de liberación. Un año más tarde, tras la caída de Pekín, el KMT se vio obligado a llegar a un acuerdo con el PC para la conducción de operaciones militares comunes, aunque el KMT no sería consecuente con esto. Los ejércitos comunistas fueron los únicos contrincantes de Japón en China, con fuerzas cada vez más crecientes, que para fin de la Segunda Guerra contaban con un millón de hombres, y con mayor inserción popular, especialmente debido a la acertada política del PC y Mao para avanzar en la revolución. El propio Mao había caracterizado a cada una de las clases sociales distinguiendo su papel en el proceso revolucionario democrático-burgués de nuevo tipo, como paso previo de la revolución socialista del proletariado.
Debido al aún pequeño proletariado chino, donde Mao encontraba a la clase dirigente de la revolución, el PC debió reemplazar, en la conducción, a esta “clase numéricamente débil, se apoyó fundamentalmente en millones de campesinos (...) y fue forjando el instrumento apropiado para la lucha: El Ejército Popular de Liberación”89. Mao vio que el campesinado medio y pobre era indudablemente la fuerza motriz de la revolución, y debía contar con el apoyo del proletariado, de la pequeña burguesía y parte de la mediana de tipo nacionalista, en un frente contra la dirigencia colaboracionista que se articulaba con la burguesía compradora, la clase terrateniente y el imperialismo, como blancos a destruir90. Aislado, el campesinado “no hubiera conducido a la transformación revolucionaria de la sociedad” 91.
Las rebeliones sólo campesinas anteriores mostraron esto, y sólo llegaban a ocasionar el reemplazo de una dinastía por otra. Para 1937, Mao ya había hecho sus escritos sobre la guerra de larga duración, que partía por la correlación de fuerzas entre un país pequeño, con economía fuerte pero con escasas fuerzas de reservas y en una guerra reaccionaria, mientras China presentaba la otra cara de la moneda. La guerra prolongada era un desgaste de los japoneses en todos los frentes, que ante un territorio tan grande como el chino, no podía apostar a un blietzkrieg. La premonición de un proceso bélico de ofensiva-defensa, fortalecimiento-preparación y finalmente contraofensiva-retirada, le dio la razón a Mao 92.

La fase de la revolución democrático-popular

El doble carácter de la revolución, democrático en el frente interno, y ante el externo de tipo nacional, requería que la revolución china debía pasar “por dos etapas: primero, la revolución democrática, y segundo, la revolución socialista”93. Mao señalaba que la primera etapa revolucionaria, la democrático-burguesa, era de nuevo tipo, es decir, no dirigida por la burguesía hacia el capitalismo sino “el establecimiento de una sociedad de nueva democracia bajo la dictadura conjunta de todas las clases revolucionarias (...) dirigidas por el proletariado”, dentro de la “revolución socialista proletaria mundial”; culminado esto se llevaría al “establecimiento en China de una sociedad socialista”94.
En el período final (1945-1949) del proceso revolucionario, ya finalizada la Segunda Guerra y la retirada japonesa, el PC y Mao supieron explotar las insondables contradicciones de clases en la sociedad china. Mao “alineó de un costado al imperialismo, los terratenientes y demás sectores retrógrados (...) cuyo dominio iba a perpetuar la dependencia”95, y a esto, Mao opuso un frente de las clases populares revolucionarias hacia una democracia y a la revolución socialista, en una organización “que sea capaz de servir no a los explotadores, sino a los explotados”96.
Chang se hacía con los pertrechos bélicos de la retirada japonesa y “se incorporó como mediador -entre el PC y el KMT- el general norteamericano (sic -N.A.:“estadounidense”) George Marshall, mientras Estados Unidos equipaba a los ejércitos del KMT”97. Pese al acuerdo de armisticio entre el PC y el KMT98, Chang Kai-shek, inició en julio de 1946 la guerra civil, y con apoyo de la fuerza aérea de EE. UU. y sus “semper fidelis” marines, lanzaría una ofensiva contra el PC y el Ejército Popular de Liberación que debió replegarse de las urbes a las zonas rurales, en una desventaja de 4 a 1 en cantidad de soldados 99.
Pero el ejército revolucionario seguía siendo un “pez en el agua”, y siguió la estrategia ideada por Mao: ante la ofensiva del KMT, las fuerzas revolucionarias se replegaron. En 1948, comenzó la ofensiva del Ejército Popular, avanzó sobre las ciudades, y comenzó a desintegrarse el régimen del KMT. Mientras los revolucionarios entraban a Pekín, al año siguiente, Chang era derrotado en la última batalla en que había puesto alguna esperanza.
A fines de 1948, en la inauguración de la Conferencia Política Consultiva del Pueblo, Mao dijo: “Nos hemos unido y hemos derrotado a nuestros opresores extranjeros y del interior con la guerra popular de liberación”100. Y en enero de 1949 entraban a Pekín, donde el 1º de octubre de 1949, la República Popular China sería proclamada en la plaza de Tian An Mien por Mao Tse-tung. Había llegado la hora de aplicar las transformaciones estructurales propuestas por Mao: “Como sistema de Estado, dictadura conjunta de las diversas clases revolucionarias; como sistema de gobierno, centralismo democrático”, en esta nueva democracia donde la economía estaría en manos de China, estatizando “los grandes bancos y las grandes empresas industriales y comerciales (...). Todas las empresas pertenecientes a chinos o extranjeros que fuesen de carácter monopolista (...) serán administradas por el Estado” 101.


1 GEROVITCH, Luis, “Oriente rojo: la revolución china” en Historia del Movimiento Obrero 64, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, s/f., p. 184.

2 WOLF, Eric, Las luchas campesinas del siglo XX, Siglo Veintiuno Editores, s/d, p. 147.

3 VAZEILLES, José G., La Revolución China, Centro Editor América Latina, Buenos Aires, 1972, p. 46.

4 Ibidem.

5 WOLF, Eric, op. cit., pp. 156-160..

6 Ibidem, p. 177.

7 MAO, Tse Tung, Obras escogidas - Tomo 1, Ediciones La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1973, p. 9.

8 VAZEILLES, José G.,op. cit., p. 10.

9 WOLF, Eric, op. cit., p. 148.

10 Ibidem, p. 154.

11 Ibidem, p. 151.

12 Ibidem, p. 156.

13 VAZEILLES, José G, op. cit., p. 47.

14 WOLF, Eric, op. cit., pp. 160-163.

15 MAO, Tse Tung, op. cit., pp. 337-338.

16 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 22.

17 WOLF, Eirc, op. cit., p.169.

18 Academia Político-Militar de Tung Pei, Historia de China contemporánea, Editorial Platina, Buenos Aires, s/f, p. 9.

19 MAO, Tse Tung, op. cit. Tomo I1, p. 355.

20 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 41.

21 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 12.

22 Wolf señala que el líder taiping se consideraba “hermano menor de Jesucristo (...) elegido para destruir los demonios en la Tierra y para crear un nuevo reino de Dios”.

23 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 49.

24 Los cinco escalones estaban compuestos por el barones, vizcondes, condes, marqueses, duques y finalmente el Emperador “hijo de Dios”.

25 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 48.

26 Academia Político-Militar de Tung Pei, op.cit., p. 14.

27 Ibidem, p. 15.

28 Ibidem, p. 9.

29 WOLF, Eric, op. cit., p.177.

30 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 56

31 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 12.

32 WOLF, Eric, op. cit., p. 180.

33 Ibidem, p. 181.

34 Ibidem, p. 188.

35 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 8.

36 Ibidem, p. 63.

37 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 11.

38 Ibidem, p. 10.

39 VAZEILLES, José G., op. cit., pp. 67-68.

40 Ibidem, p. 73.

41 Ibidem, pp. 77-78.

42 MAO, Tse Tung, op. cit. - Tomo 1, p. 332.

43 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., , p. 28.

44 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 81.

45 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 23.

46 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 96.

47 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 29.

48 Ibidem, p. 30.

49 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 89.

50 Ibidem, p. 90.

51 LENIN, Vladimir I, El Estado y la Revolución, Editorial Anteo, Buenos Aires, 1975, p. 15.

52 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 91.

53 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 171.

54 VAZEILLES, José G., op. cit., , p. 98.

55 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 185.

56 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 171.

57 Ibidem, p. 176.

58 VAZEILLES, José G., op. cit., , p. 99.

59 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 35.

60 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 31.

61 Ibidem, p. 100.

62 Ibidem, pp. 92, 93.

63 GEROVITCH, Luis, op. cit., , p. 161.

64 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 98.

65 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 39.

66 Ibidem, p. 40-41..

67 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 162.

68 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., , p. 44.

69 Ibidem, p. 48.

70 Ibidem, p. 55.

71 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 111.

72 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 162.

73 Ibidem, p. 164.

74 VAZEILLES, José G.,op. cit., p. 113.

75 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 60.

76 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 167.

77 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 60.

78 MAO, Tse Tung, op. cit. - Tomo I1, , p. 355

79 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 166.

80 Ibidem, p. 164.

81 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 93.

82 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 166.

83 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 111.

84 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 170.

85 Ibidem, p. 170.

86 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 129.

87 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 129.

88 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 173.

89 Ibidem, p. 161.

90 MAO, Tse Tung, op. cit. - Tomo 1, pp. 331-336.

91 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 184.

92 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 144-145.

93 MAO, Tse Tung, op. cit. - Tomo I1, , p. 355.

94 Ibidem, p. 360.

95 VAZEILLES, José G., op. cit., p. 134.

96 LENIN, Vladimir I, op. cit., p. 17.

97 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 176.

98 Academia Político-Militar de Tung Pei, op. cit., p. 223.

99 VAZEILLES, José G., op. cit. pp. 135-138.

100 GEROVITCH, Luis, op. cit., p. 161.

101 MAO, Tse Tung, op. cit. - Tomo I1, p. 367

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