Página Principal
Página Principal Mapa del Sitio Resumen del Sitio Contactanos Suscribite a nuestro boletín informativo Página Principal
Buscar en el Sitio:  
www.rodolfowalsh.org > Investigaciones > Concluídas









HERRAMIENTAS

 Versión para imprimir de: (El Vuelo del Águila)

 Generar una versión PDF de: (El Vuelo del Águila)


FUENTES

No Han sido cargadas las fuentes aún




ARTÍCULOS AFINES

 El Imperio Contraataca (1)
 El Imperio Contraataca (2)
 Cuando EE.UU. estuvo por invadir la Triple Frontera
 El Informe Kissinger - NSSM 200
 Una fuerza multinacional para defender el Canal de Panamá
 EE.UU. en Ecuador: la mudanza de la escuela de Panamá
 Las dos caras de la moneda
 América Latina en la mira del Pentágono
 Designa Bush a Rice nueva secretaria de Estado
 Asesinan al jefe de la policía de Bagdad
 Aprendiendo de Vietnam
 Hugo Chávez responsabiliza a Estados Unidos sobre cualquier atentado que sufra
 ¿Vuelven las relaciones carnales?
 Nueva Base del Comando Sur de EE.UU. en el Corazón de Suramérica
 Estados Unidos: Marines en Paraguay
 Guarda con el tigre
 Tigres de Acero vs. Tigre de Papel
 Lo que se pactó y no se redactó en Caracas
 Condenado Ortega, huyen las ratas del barco
 2006: Año decisivo para la Revolución Bolivariana
 Estados Unidos busca romper el Bloque Sudamericano desde los eslabones más débiles
 Los locos de adentro y la locura de afuera
 Lo bueno y lo malo de la Revolución Bolivariana
 Colores
 Mediocres alumnos de Dan Mitrione por las calles de Irak
 Tiempos de definiciones
 Fidel: un Hombre contra el Imperio (venció el Hombre)
 Acuerdos bilaterales o multilaterales
 Hugo Chávez inició campaña a 10 meses del proceso electoral
 El Liberalismo o el egoísmo como móvil de la actividad humana
 Se legitima el modelo neocolonial de la Republiqueta Sojera
 Construyendo el ALBA desde los pueblos
 La -prensa seria- y la seriedad de una Revolución
 La oportunidad de las tres puertas
 Populismo
 Usamérica quiere instalar una base militar en República Dominicana
 La menemización de Tabaré Vázquez: Ahora se abre de Chávez y Telesur
 Hugo Chávez sobre la Guerra Mediática
 Chávez y Tabaré: Más Mercosur, muerte al ALCA
 ¿Información, desinformación o qué?


  
Ejercicios militares de Estados Unidos en Latinoamérica
El Vuelo del Águila
Por Gabriel Martin
Publicado digitalmente: 28 de enero de 2003

Luego de largas semanas de deliberaciones, discusiones, idas y vueltas, el ejercicio militar conjunto más grande que iba a encabezar Estados Unidos en Latinoamérica no se realizará ante la traba impuesta por el Congreso argentino y un repudio social que comenzaba a crecer, pero que no terminó de estallar.
A fines de octubre, en la provincia cordillerana de Mendoza, iba a llevarse a cabo un ejercicio aeronáutico entre el anfitrión a punta de pistola, Argentina, y Chile, Uruguay, Paraguay, Uruguay, Brasil y Bolivia; bajo la tutela, auspicio y protagonismo de Estados Unidos. Al sur del ecuador, tales maniobras eran conocidas como “Águila III”, al norte, más precisamente en los pasillos del Pentágono se lo calificaba sin maquillaje: “Ejercicio Militar Contrainsurgente”.
Ya es sabido el despliegue militar estadounidense en el mundo y América Latina en particular, junto un infinito dossier de ejercicios que los marines semper fidelis realizaron y realizan, clandestinamente en su mayoría, en Sudamérica. El modus operandi habitual, de los ejercicios conocidos, era que los mismos se realizaban y posteriormente eran permitidos por los parlamentos de la región. Esta vez quisieron ser un poco más prolijos y ante la falta de precisión en los informes entregados al Congreso argentino para dar luz verde o vetar las maniobras militares, determinaron que el ejercicio “contrainsurgente” Aguila III, no se realice, aunque subsiste que Uruguay preste su territorio para llevarlo adelante.
El punto que trabó la aprobación es la deseada inmunidad total para los efectivos de las legiones imperiales con la cual buscan eludir constantemente a la Corte Penal Internacional (CPI) con sede en La Haya, Holanda, a la que adhirieron 153 países de los 189 que hay en el mundo. La Cancillería argentina había presentado ante el Congreso un proyecto de ley marco para este tipo de ejercicios para que una vez pautado un ejercicio, sea previamente y rápidamente aprobado, en vez de ser aceptado a posteriori como sucedió con todas las maniobras que los marines realizaron en suelo argentino. Ante esta disyuntiva, la experta en temas internacionales de la Universidad de Rosario, Anabella Busso señaló: “En el pasado se cometieron errores que no debemos repetir: se realizaban ejercicios militares con una autorización provisoria del Poder Ejecutivo, utilizando generalmente algún mecanismo diplomático y se le notificaba al Congreso cuando el ejercicio estaba terminado y las tropas extranjeras se habían retirado [1].
Además, la idea original del canciller Rafael Bielsa era que se otorgara una inmunidad “funcional”, es decir que ante cualquier “accidente” provocado por efectivos legionarios durante las maniobras militares sea aceptado, pero cualquier otro dolo eventual pondría a un marine en manos de la Justicia argentina.
Luis Tibiletti, profesor de Seguridad Internacional de la Universidad del Salvador (USAL) y asesor en Defensa del Parlamento desde hace 17 años, afirma sobre el Aguila III que “toda ejercitación (militar) es buena y es bueno que interactúen todos los países del Mercosur con los EE.UU. mejorando sus capacidades”, aunque reconoce que: “Para algunos sectores políticos no es bueno realizar ejercicios con los Estados Unidos cuando este país está ocupando a otro como Irak tras una invasión no autorizada por la ONU” [2].
El propio canciller Bielsa dijo que el ejercicio era necesario ya que las Fuerzas Armadas no cuentan con el presupuesto necesario para realizar una operación a gran escala y que Estados Unidos cargaría con los costos del mismo. Una postura permisiva inadmisible. Si el Estado no dispone los fondos necesarios para que las FF.AA. puedan tener determinado entrenamiento, pues los tanques y aviones deben permanecer inmóviles, pero ningún efectivo militar de ningún país debe poner un pie por este motivo en suelo nacional, así como tampoco los efectivos argentinos deberían hacerlo en otro país por mejores

JPEG - 19.3 KB
Roger Noriega.

relaciones que se mantengan. Es una cuestión de soberanía, no de “amistades” diplomáticas. Sólo y únicamente en caso que en algún momento se lleve adelante la contraparte de la OTAN propuesta por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, la OTAS (Organización del Tratado del Atlántico Sur), sería lógico y admisible un despliegue militar conjunto, pero así y todo jamás con la participación del Tío Sam.
Uruguay, castigado por el Imperio por adherir a la Corte Penal Internacional, y la el Frente Amplio, mantiene una férrea trinchera en el Congreso del Uruguay para evitar que se realicen estos ejercicios en su territorio. Brasil no permite bajo ningún concepto que se hagan ejercicios conjuntos con fuerzas extranjeras dentro de sus fronteras y sólo participa de los mismos en el extranjero. Por su parte, Paraguay y Chile deben definir su postura al respecto. Pocos recuerdan que el derrocamiento Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973, auspiciado por la CIA, fue monitoreado por la armada estadounidense que se encontraba cerca de Chile realizando una de las ediciones de Unitas, cuando los buques regresaron a Valparaíso y de allí partieron a Santiago de Chile para ensangrentar ese día de verdadera infamia.
Ni siquiera México, aliado comercial bajo el grillete del NAFTA, teniendo fresca la memoria de la pérdida de Nuevo México, Texas y Alta California en 1848, tomadas por su vecino del norte, realiza ejercicios militares con los Estados Unidos, y recién luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, accedieron a coordinar maniobras policiales en la frontera.

Qué es el Aguila III
Los ejercicios militares encabezados por el Imperio, así como las FF.AA. se dividen en tres: los de la Fuerza Aérea, Ejército y la Armada. El Comando Sur de los Estados Unidos, hoy bajo el mando de James Hill, realiza una docena de ejercicios al año. Al menos los que no son clandestinos y se conocen públicamente. Fuentes de Inteligencia Militar confiesan que desde 1989, cuando agonizaba el gobierno de Raúl Alfonsín, los marines estadounidenses ya realizaban ejercicios de forma clandestina, en la Argentina.
Los operativos navales son llamados “Unitas”, “Cabañas” es el nombre con el que comúnmente protagoniza el ejército estadounidense, y “Aguila” son ejercicios aéreos. El Mc Combo “Aguila-Unitas-Cabañas” es el continuismo del contrainsurgente Plan Cóndor aplicado a sangre y fuego en Latinoamérica durante los ’70. Estas versiones actualizadas no tienen mucha diferencia en lo macro (por supuesto, aquí no hay desaparecidos pero sí espionaje sobre agrupaciones políticas contrarias a los intereses de Washington), y apuntan a la dominación pese a la democracia, junto con el brazo económico encarnado en los organismos financieros, o sin democracia cuando fuera necesario.
Las Operaciones Cabañas se realizaban en Panamá y se mudaron a la Argentina en el año 2000, donde se realizó su primera versión en la provincia de Córdoba. Al año siguiente se realizó en la provincia de Salta, en las cercanías de la localidad de Tartagal, ente los meses de agosto y septiembre. Para ser claros sobre qué tratan estas prácticas militares. En Cabañas 2000, se simuló un país llamado Sudistán controlado por una sublevación popular que los marines debían atacar y controlar la zona. ¿Hace falta más explicaciones?. El dato más importante es que en estos simulacros, el enemigo es el pueblo.
El Aguila I se realizó por primera vez en la Argentina en 1998, en la provincia de San Luis.
La nueva versión, el Aguila III, planeado hace más de un año, encuadraba en total sintonía con la doctrina de George “Nerón” Bush: un mundo dividido en buenos y malos, es decir, entre los que “o están con nosotros, o están con el enemigo”. A partir del 27 de octubre se iba a instalar en Villa Reynolds, provincia de San Luis, en la V Brigada Aérea, el asentamiento de las “Fuerzas del Mal”; mientras que en la provincia de Mendoza el asentamiento de las “Fuerzas del Bien”, se emplazarían en la IV Brigada Aérea, aeropuerto El Plumerillo; finalizando el operativo el 7 de noviembre. Estas son las malas bromas que nos suele jugar la historia: en El Plumerillo, el libertador San Martín instaló el campamento donde organizó al Ejército de los Andes que cruzaría a Chile para luego ir a pelear a Perú [3]. La base de San Luis estaría controlada por una rebelión popular organizada por “un comando insurgente a aniquilar” [4]. Los protagonistas de este “alzamiento nacionalista”, iba a ser encarnado, valga la paradoja debido a su historia claudicante, por el Ejército argentino, caracterizados como grupos de ultraizquierda y organizaciones populares, principal foco donde el Imperio siempre vio a su enemigo en Latinoamérica. Para el Aguila III, Estados Unidos iba a disponer para combatir a estos grupos populares de ultraizquierda, 80 aviones, unos 1200 efectivos y 200 vehículos blindados que harían de apoyo terrestre junto a las tropas de Chile, Paraguay, Brasil, Uruguay y Bolivia. Dada la muestra que dieron los oficiales (no los conscriptos) que estuvieron en la guerra de Malvinas, el ejercicio hubiese terminado a las 24 horas y no el 7 de noviembre como estaba pautado, con una rendición incondicional de las tropas argentinas disfrazadas de activistas revolucionarios.
¿Pero que pasó realmente detrás del cortinado del poder?

La interna palaciega
El 3 de octubre, mientras la resistencia parlamentaria se hacía ostensible, el gobierno de Estados Unidos pidió inmunidad total o en caso contrario, el ejercicio podía hacerse en Uruguay [5]. Con total soltura, el secretario de Asuntos Hemisféricos, Roger Noriega, dijo que “la inmunidad es una condición normal para participar en este tipo de ejercicios, no estamos pidiendo nada especial” [6]. Un mes antes, el canciller Rafael Bielsa había asegurado que la “inmunidad será funcional”, es decir que si las fuerzas estadounidenses provocaban algún daño durante el ejercicio, estarían protegidos, “ahora si hay un estupro o abuso deshonesto, no estarán cubiertos por la inmunidad” [7]. Cuando Noriega supo de la inmunidad limitada, dijo desde Colombia que “ese proyecto no es suficiente garantía para los Estados Unidos” [8].
Una inmunidad parcial, específicamente en el ejercicio Aguila III, marcaría que si un piloto estadounidense cometiera un ilícito fuera del ejercicio, quedaría a disposición de la Justicia argentina, la cual adhiere a la Corte Penal Internacional, chocando con la postura de Bush II quien desconoce al organismo supranacional. Luego el Canciller daría un giro frente a la Cámara Baja del Congreso, cuya motivación indicaría no partir de él mismo. Frente a este escenario, la politóloga Rut Diamint, de la Universidad Di Tella, destacó que la condición de Argentina en el mundo no permite adoptar un nuevo giro: “Argentina firmó un tratado que está por encima de la Constitución por el que adhirió a la CPI. Un Estado de tanta debilidad jurídica como el nuestro, con tan poca credibilidad, no se puede permitir el lujo de hacer una desviación respecto a una propuesta jurídica de tan alto nivel ni violar un compromiso internacional que firmó” [9]. Queda claro que el Imperio globaliza el hambre y la miseria, pero jamás la Justicia. ¿Alguien se imaginaría a Henry Kissinger rindiendo cuentas sentado en el banquillo de los acusados?

JPEG - 19.5 KB
Bielsa y Powell.

El 17 de septiembre, Rafael Bielsa junto al ministro de Defensa, José Pampuro, expusieron ante Diputados el proyecto ley que preveía inmunidad total, ante un sobreactuado enojo del presidente Kirchner y el rechazo de los legisladores que sólo estaban dispuestos a entregar la ya irritante inmunidad parcial. Unos buscaban explicaciones ante el giro de Bielsa frente a la amenaza del Pentágono de cortar la ayuda militar a 35 países.
Pese a que Argentina y Estados Unidos firmaron un tratado de extradición, el diputado Alfredo Allende señaló: “No es obligatorio para Estados Unidos el entregarnos a ese sujeto” [10], suponiendo que un efectivo legionario cometiese algún crimen en suelo argentino.
En un ejercicio conjunto realizado en Alemania, un soldado estadounidense degolló a una mujer alemana y se fue del país sin que las autoridades germanas pudieran juzgarlo [11].
El ministro de Defensa Pampuro, adelantó a los legisladores que de no aprobarse la ley marco, “el ejercicio no se hace”; pero Bielsa dejó escapar el verdadero trasfondo de todo el asunto: “Si no se realiza el Aguila III, se dañarán las relaciones con Estados Unidos” [12].

JPEG - 12.6 KB
Kirchner en la ONU.

El 18 de septiembre, Kirchner se reunió con la titular de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quién le expresó su preocupación por esta “entrega de soberanía”. Esa misma tarde Kirchner se reunió con el jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, y con jefe del bloque de diputados del Partido Justicialista (PJ), José Díaz Bancalari, quienes le manifestaron la resistencia que había en el recinto ante el giro sobre el tipo de inmunidad que habían requerido Bielsa y Pampuro [13]. La intención de Kirchner pareciera a todas luces que buscó solapadamente, tirarle la responsabilidad al Congreso por el costo de la inmunidad total, bajo el ambiguo pasaje del proyecto ley que rezaba “otorgar la inmunidad que corresponda”. La respuesta del Parlamento fue que “sólo están dispuestos a que la inmunidad sea funcional” [14].
Ante los legisladores, el canciller Bielsa pidió, para destrabar el debate, que se incluyera en el proyecto ley marco sobre el ingreso de tropas extranjeras, el artículo 37, inciso 2 de la Convención de Viena. Esta jugada pretendía dar aires de que Argentina se ajustaba a los acuerdos internacionales. Pero no era más que una trampa cazabobos: dicho inciso se referencia en el 31 del mismo convenio, por lo que además de inmunidad civil y administrativa, también se otorgaba protección penal. Es decir, impunidad absoluta.
Para muchos, la ponencia de Bielsa en Diputados resultó de poca utilidad, sus alegatos “fueron lo suficientemente ambiguos como para que las dudas se profundizaran” [15].
Si Kirchner montó en cólera, como dicen en Casa Rosada, debería presumirse que el canciller Bielsa se despertó bajo una bandera de barras y estrellas y actuó autónomamente sin responder al Presidente. Cabe preguntarse entonces, ¿por qué Kirchner no le pidió la renuncia ante semejante supuesto desacato?.
Otro tipo de agua corría bajo el puente.
A Bielsa se lo acusó de haber cometido un error al haber planteado en Diputados que se estaba debatiendo “un asunto de relaciones bilaterales”. Si se ajusta el asunto únicamente al ejercicio militar, por más que lo comandara el Imperio, era una cuestión multilateral ya que participarían un grupo de países. La diputada de la Unión Cívica Radical, Margarita Stolbizer, señaló: “Debe ser parte del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional” [16].
Durante semanas, la embajada estadounidense en Buenos Aires ejerció una fuerte presión sobre los legisladores, según reconocen los propios diputados y senadores.
En esa sesión del 17 de septiembre en la Cámara Baja, Bielsa presionó a fondo haciéndoles notar que de no aprobarse la ley marco para el ingreso de fuerzas extranjeras, el PEN (Poder Ejecutivo Nacional), podía autorizar el ejercicio por decreto, tal como ocurría cuando los ex presidentes Carlos Menem y Fernando De la Rúa, y luego de realizarse el mismo el Congreso lo aprobaría. Esta señal es inequívoca: Bielsa expresó las intenciones y órdenes de la Casa Rosada.
No puede pasarse por alto que pocas semanas antes, Bush apoyó abiertamente a Kirchner y presionó al FMI para que llegase a un acuerdo con la Argentina respecto a la deuda externa. El rechazo a la inmunidad total mostrado por legisladores, que no hay que mirarlos a todos como repentinos patriotas sino como parte de un juego de demostración de fuerzas entre el Congreso y la Casa Rosada, más el repudio de las organizaciones de Derechos Humanos que son los que manifiestan públicamente un fuerte apoyo a Kirchner ante la política de juzgamiento a los militares involucrados en hechos de represión, siendo un importante sostén de apoyo social al presidente, determinó que tanto Pampuro, pero especialmente Bielsa, quedaran pedaleando en el aire, siendo el propio Kirchner quien habría mandado a Bielsa a buscar ante el Congreso un objetivo de máxima (la inmunidad total), y quedando este como el fusible quemado entre los diputados y el presidente que negaban ese tipo de inmunidad. Allí Kirchner decidió “ordenar” que la inmunidad otorgada por el Congreso fuese parcial, reconociendo que en primera instancia se buscó cumplir los deseos de Washington. En vano Bielsa jugó su última carta al tratar de decirle a los diputados que “Estados Unidos es un país cuya voz es escuchada en el Fondo Monetario Internacional, en el Banco Mundial y en el Banco Interamericano de Desarrollo” [17] a los que el país está atado de pies y manos. Pero entre líneas esto da cuentas claras que el trasfondo de la negociación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso tenía como primer y principal punto, las relaciones con Washington más que una cuestión de capacitación militar.
El desplante de los diputados no fue por patriotismo recalcitrante, sino por lo que reconoció el diputado del PJ por la provincia de Buenos Aires, Jorge Villaverde: “El cuestionamiento judicial ha sido por los ejercicios realizados sin la autorización del Congreso” [18]. Todo se reduce a un juego de cartas con asuntos de soberanía y dignidad como fichas de apuesta sobre la mesa. Por un lado el Presidente presionaba para que el Congreso aprobara el proyecto, del otro lado los legisladores contestaban que es asunto del Poder Ejecutivo el determinar la política exterior de la Argentina.
Finalmente, Bielsa terminó reconociendo que el ejercicio Aguila III no se hará porque no se llega con los tiempos parlamentarios y queda pospuesto indefinidamente, aunque consideró que podía realizarse en Uruguay, pero este país debería romper vínculos con la CPI para levantar el “castigo” de Washington. De todos modos admitió que “no habrá trabas para los ejercicios Unitas (navales) ya que los efectivos no pisan suelo argentino” [19]. Este ejercicio se confirmó el jueves 9 de octubre y se realizará en aguas internacionales a partir del 16 de octubre, mientras que ese mismo día Bielsa destacó que había mucho enfado en Washington por el vetado Aguila III [20]. Al día siguiente, antes de partir hacia la provincia de Mendoza junto al ministro Pampuro, el presidente Kirchner oficializó que finalmente el ejercicio Águila III no se realizará, pero aprobó la participación de la Armada argentina en el Operativo Unitas 42, en conjunto con los Estados Unidos, Chile y Perú [21].
Esta es una de las tantas señales ambiguas que muestra el gobierno de Kirchner, con un fuerte marketing basado en los Derechos Humanos y la lucha contra la corrupción, imponiendo una agenda mediática vertiginosa con imágenes que se suceden con jueces menemistas de la Corte Suprema eyectados, tendales de jefes policiales expulsados por enriquecimiento ilícito, Astiz y otros símbolos de la represión de la dictadura entrando, saliendo y volviendo a entrar a los juzgados y bajo la amenaza de terminar extraditados a Europa, y rimbombantes declaraciones como la que hizo Kirchner ante la asamblea de la ONU: “Somos los hijos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”. Pero por otro lado, y no hay que entrar en las endebles acusaciones de la derecha neoliberal que habla equivocadamente de falta de planes económicos, el avance contra las privatizadas queda, al menos por ahora, en amagues; el asalto de las administradoras privadas de fondos jubilatorios manejados por la banca extranjera son amenazadas pero no reestructuradas, y las relaciones inevitables con la principal potencia del mundo, no llegan a carnales pero entre sombras desde la presidencia se juegan estas cartas para satisfacer los pedidos de Bush II y sus juegos de guerra. Sin ir más lejos, Argentina no envía tropas a Irak porque aún no hay un marco regulado por la ONU, caso contrario efectivos argentinos estarían codo a codo con soldados de otros países en el territorio ocupado de Irak. ¿No era que el progresismo había llegado para fortalecer un bloque latinoamericano?

Qué significan estos ejercicios
La importancia para Estados Unidos con su política imperial de controlar su patio trasero, económicamente mediante el ALCA, tiene su otro brazo, con el cual buscan instalar una permanencia militar constante como en Colombia, bajo el paraguas de la lucha antiterrorista, como intentan tras la fachada de que en la zona de la Triple Frontera, (entre Argentina, Brasil y Paraguay) hay células de Al Qaeda controladas por el propio Osama Bin Laden. Los ejercicios militares implican una penetración geopolítica así como el control de recursos naturales, tal como planeó el Nóbel de la Paz (otra mala broma de la historia, Henry Kissinger en el NSSM 200 (National Security Study Memorandum 200), que sirven de herramienta de salvataje económico a un imperio que se expande mientras vive una de sus crisis en ese terreno, más severas desde la quiebra del ’30, pasando en poco tiempo de un superávit fiscal a un déficit que supera en el 2003 los 460.000 millones de dólares.
Ricardo López Murphy, ex ministro de Defensa de De la Rúa y hoy vocero de la derecha recalcitrante, dijo hace tres años sobre lo que sería futura Doctrina de Defensa, que las nuevas amenazas consistían en “el terrorismo internacional, la pobreza extrema, la superpoblación y las migraciones masivas” [22], exactas palabras que usó Kissinger en su NSSM 200 hace ya casi 30 años, cuando hacía referencia a los peligros que afrontaría Estados Unidos en este milenio, sugiriendo brutales regulaciones de natalidad, fronteras selladas y control sobre los recursos naturales no renovables.
Luego de la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, el Imperio debió buscar nuevos pretextos para mantener en marcha su maquinaria bélica y su titánico aparato de inteligencia. “La lucha contra el narcotráfico donde no hay cosechas ilícitas o ahora el invento del gobierno de Estados unidos de novelescas amenazas de terrorismo luego del 11 de septiembre de 2001, son los pretextos para instalar sus bases” afirmó el líder boliviano Evo Morales [23].
Sobre el asentamiento ilegal de marines en la Triple Frontera, todas las autoridades niegan que esto exista, pero curiosamente se acordó que a partir del 2003, Argentina junto a Brasil y Paraguay, patrullarán los ríos Iguazú y Paraná con equipamiento, y bajo supervisión y control de Estados Unidos [24]. El consejero externo del Departamento del Tesoro estadounidense, David Aufhauser, dijo que “desde hace dos años hay esfuerzos conjuntos entre las agencias de inteligencia y departamentos legales para desbaratar células terrositas en la Triple Frontera”. Entonces, ¿están o no están asentados en esa región?. En esas declaraciones al New York Times, Aufhauser agregó que “Ciudad del Este ha sido, mediante el contrabando, lavado de dinero y tráfico de armas, una fuente primaria de recursos para Hezbollah, Hamas y otros grupos extremistas musulmanes” [25]. Aufhauser es reconocido por destrabar rivalidades y coordinar tareas de inteligencia entre el FBI, la CIA y el Departamento del Tesoro.
Es más que obvio que la constante estampa de acciones militares estadounidenses en la región, terminan legitimando su presencia, como un elemento más del paisaje natural. El Aguila III es el ejercicio más grande que se haya planeado para la región, y responde a la lógica de una creciente militarización de Latinoamérica, especialmente al sur del istmo de Panamá, con Colombia como primera y principal cabecera de playa, buscando la apertura de otra en el sur, potencialmente en Argentina, de forma imperante para terminar de conformar una suerte de pinza que sujete a los países sudamericanos, en su fase militar, con un control sobre los recursos naturales que serán determinantes para el futuro de la geopolítica y primacía en el mundo.
Por ejemplo, el Plan Puebla Panamá (PPP) enmascara la inversión en oleoductos, gasoductos y generadores de energía eléctrica, tras la falsa máscara de políticas contra la pobreza; mientras que el Plan Colombia tiene como trasfondo la riqueza petrolífera de ese país en su frontera lindante con Venezuela, y al ALCA como corolario de estas avanzadas [26]. Luego Colombia, el principal cliente latinoamericano de Estados Unidos en el mercado armamentista, es Chile [27], país con el que Argentina mantuvo históricamente disputas territoriales, llegando al punto de llegar a un enfrentamiento bélico en el extremo sur.

América para los americanos
La operación prevista para octubre (Aguila III) es una versión corregida y aumentada de otras realizadas en tierras argentinas, chilenas y uruguayas; orientadas básicamente a la subordinación de las Fuerzas Armadas del Cono Sur” [28], apunta el periodista uruguayo Nelson Díaz.
El 26 de septiembre, vecinos de Mendoza salieron a la calle para repudiar el fallido Aguila III, bajo ninguna bandería política. Si bien adhirieron agrupaciones a la movilización popular, esto choca con lo que dijo el profesor de la USAL, Luis Tibiletti, quien habla del enfado de sectores políticos. Esto no se trata de humores o malos humores, sino de un sentido común hacia el latinoamericanismo, asunto que casi ningún dirigente con poder planea aplicar, salvo Chávez y el aún verde proyecto de la OTAS.
“Estados Unidos procura consolidar su hegemonía económica y política con lo militar”, dijo el Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, al cierre de la marcha de Mendoza, y agregó: “El pueblo argentino quiere unas Fuerzas Armadas a su servicio y no sumisas, por lo que deben volver al espíritu sanmartiniano y bolivariano” [29].


NOTAS:

[1] Luzzani, Telma, “Operaciones militares y los laberintos de la inmunidad”, Clarín, Buenos Aires, 28/09/03.

[2] Granovsky, Martín, “Peor que no hacer el Aguila III es no hacerlo sin saber por qué”, Página/12, Buenos Aires, 03/10/03.

[3] Galasso, Norberto, “Seamos libres y lo demás no importa nada. Vida de San Martín”, Colihue, Buenos Aires, 2000.

[4] Díaz, Nelson, La República, Montevideo, s/f.

[5] Agencia NA, Buenos Aires, 03/10/03.

[6] Ibidem.

[7] La Lanza Nº 95, Järfälla, Suecia, junio 2003, p.15.

[8] Gerschenson, Ana, “Noriega atendió su agenda política”, Clarín, Buenos Aires, 21/08/03.

[9] Luzzani, Telma, op. cit.

[10] Trascripción taquigráfica, Archivo del Congreso de la Nación Argentina, 17/09/03.

[11] Página/12, Buenos Aires, 23/09/03.

[12] Ibidem.

[13] Página/12, Buenos Aires, 19/09/03.

[14] Agencia DyN, Buenos Aires, 17/09/03.

[15] Yapar, Felipe, “La inmunidad para las tropas de EE.UU. llegó a crispar a Kirchner”, Página/12, Buenos Aires, 19/09/03.

[16] Página/12, Buenos Aires, 19/09/03.

[17] Zysman, Guillermo, “El Aguila II ahuecó el ala”, Página/12, Buenos Aires, 01/10/03.

[18] Página/12, Buenos Aires, 23/09/03.

[19] Zysman, Guillermo, op. cit.

[20] Leuco, Alfredo, “La Información”, Canal América 2, Buenos Aires, 10/10/03.

[21] Agencia NA, Buenos Aires, 10/10/09.

[22] Verbitsky, Horacio, “Nuevas amenazas”, Página/12, Buenos Aires, 21/09/03.

[23] Bigwood, Jeremy, IPS, Washington, 18/04/03.

[24] Korol, Claudia, Agencia Adipal, 19/09/03.

[25] O’Brien, Timothy, “South American Area is cited as haven terrorist training”, New York Times, New York, 10/10/03.

[26] Agencia Anred, 20/09/03.

[27] Korol, Claudia, op. cit.

[28] Díaz, Nelson, op. cit.

[29] Página/12, Buenos Aires, 27/09/03.

Concluídas
. Cómo el Imperio mueve sus piezas en Latinoamérica
. Rodolfo Walsh
. El Informe Kissinger - NSSM 200
. Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar
. Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar
. ¿El último negocio de Ibarra?
. Minerales al rojo
. Prisión y tortura en la Argentina
. El precio de un muerto
. Camila
. ¿Qué Pagamos?
. Cinco Siglos Igual
. La Contraofensiva
. Buenos Aires S. A.
. El Imperio Contraataca (2)
. El Imperio Contraataca (1)
. El Misterioso Señor H
. Escuadrones de la Muerte
Ir a la sección: Concluídas

 
Investigaciones Rodolfo Walsh